Se calienta la campaña política del 2010

13/02/2009
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Con la renuncia de Andrés Felipe Arias al Ministerio de Agricultura para emprender su candidatura a la Presidencia por el Partido Conservador, y los cargos que levantó la Fiscalía por el delito de fraude procesal a los promotores del referendo para una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe, el cotarro público se alborotó en el país. Más concretamente, la campaña electoral comenzó a calentarse lo que presagia un 2009 muy agitado. En algunos círculos ya comienza a tomar fuerza la idea de que el Presidente no irá más en el 2010 y que si no hay reelección inmediata el panorama político cambiará dramáticamente.

Lo cierto es que Uribe no ha dicho públicamente que no quiere otra reelección, pero ante el manto de incertidumbre que extiende su renuencia a expresar claramente su pensamiento, así como la cascada de hechos políticos de las últimas semanas, se han prendido las alarmas en todos los partidos puesto que el hecho de que Uribe participe en la carrera presidencial cambia radicalmente las condiciones de la competencia.

La campaña de la coalición uribista comenzó desde que el Partido de la U, tras la marcha del 4 febrero en la que miles de colombianos salieron a las calles a rechazar a las FARC y al secuestro, comenzó la tarea de promover un referendo para la reelección. Solamente, Cambio Radical mostró su intención de separarse de la coalición y fue precisamente su voto el que hizo que la reforma constitucional habilitara a Uribe para aspirar a repetir presidencia hasta 2014.

Oficialmente el Partido de la U, mantiene su apoyo irrestricto al referendo que busca una segunda reelección del Presidente, pero la decisión de Andrés Felipe Arias ha causado mucha extrañeza y generado todo tipo de preguntas. Por un lado, aunque fue uno de los ministros más visibles del gabinete no se trata de una figura con gran trayectoria y la opinión pública lo conoce poco. Además, habiendo sido el Ministro más cercano al mandatario es impensable que su candidatura haya sido tomada sin consulta previa y, en éste sentido, las verdaderas intenciones de Álvaro Uribe siguen siendo un interrogante. De allí que varios posibles candidatos se hayan impacientado y manifestado sus aspiraciones de llegar a la Casa de Nariño poniendo en riesgo la unidad de la coalición uribista. Por ello también que el Partido Conservador haya iniciado gestiones para anticipar la consulta interpartidista que permitiría escoger el candidato de unidad pedido por Álvaro Uribe con miras a las elecciones de 2010.

Ahora bien, para realizar la elección interpartidista es necesario que se apruebe en segunda vuelta la reforma política que la autoriza, pues ésta no está contemplada en la ley.  Igualmente, si la elección interpartidista se lleva a cabo este año y no en marzo como lo propuso inicialmente el Directorio Nacional Conservador, también las consultas internas de los partidos de la coalición deberán realizarse este año lo que llevará a algunos presidenciables a renunciar a los cargos públicos que desempeñan.

La situación es tan incierta que paralelamente a la búsqueda de un candidato de unidad y al propósito de priorizar el referendo reeleccionista, hay sectores que insisten en presentar un acto legislativo que reviva la reelección presidencial para el 2010 lo que llevaría a todas las candidaturas oficialistas a declinar sus aspiraciones ante la del Presidente y a garantizar la unidad del uribismo.

Del lado de la oposición las cosas no están menos confusas. En efecto, el tema de las eventuales alianzas con otros movimientos o con personalidades de corrientes distintas han dividido al Partido Liberal donde, en un extremo, se encuentran los que proponen pactos bien sea con el Polo Democrático, o con los disidentes de ése movimiento para llegar fuertes a las elecciones de 2010 y, en el otro extremo, los que aseguran que el aspirante liberal a la Presidencia tiene que surgir de las filas del partido.

En el Polo Democrático, donde existen dos corrientes que se llama a sí mismas “radicales” y “progresistas” las fisuras no son menos evidentes. Los radicales – entre los que se encuentran: Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Iván Rojas y Jaime Dussán, entre otros -, insisten en tener candidato propio en las próximas elecciones mientras en la otra orilla están: Gustavo Petro, Luis Eduardo Garzón y María Emma Mejía, proclives a buscar una coalición con otras fuerzas antiuribistas para buscar el poder en el 2010.

La situación que vive el país es preocupante. En primer lugar, porque los debates programáticos han cedido su lugar a las disputas internas y a propuestas de alianzas oportunistas. En segundo lugar, porque estas maquinaciones debilitan la gobernanza del régimen al quedarle más difícil al Presidente mantener la lealtad de sus mayorías en el Congreso en momentos en que el Gobierno se encuentra debilitado por un rosario de escándalos que han hecho mella en la popularidad del Primer Mandatario. A ello se suma la crisis financiera que vive el mundo y que afectará el ritmo de crecimiento de la economía nacional con las consecuencias previsibles en la inversión y el empleo.

No obstante, Uribe seguirá influyendo en los destinos del país. Para cuando salga en 2010 – si sale – se habrán renovado la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, parte de la Corte Constitucional, las mayorías de la Comisión Nacional de Televisión y del Banco de la República y el Fiscal y todos ellos le deberán en parte su puesto al Presidente quien, dado su carácter, insistirá en mantener la línea que ha marcado su Gobierno y en particular su Política de Seguridad Democrática.

- Rubén Sánchez David es profesor Investigador Universidad del Rosario

Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 146, Corporacion Viva la Ciudadania, Bogotá, Febrero 13 de 2009  www.viva.org.co

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