La apuesta boliviana

Industrialización y sustitución de importaciones

Las posibilidades de independencia y soberanía se amplían con el enfrentamiento entre las potencias metropolitanas capitalistas, a condición de mantener una posición equidistante y neutral. Esta es la “tercera posición” que defiende en primer lugar los intereses de América Latina y el Caribe.

01/03/2022
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  • Opinión
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El proceso antiimperialista en Bolivia ha dado pasos inmensos de transformación económica, política y social en los catorce años de la presidencia de Evo Morales y ahora se plantea la necesidad de profundizar esta perspectiva de manera integral tomando en cuenta la Agenda Patriótica 2025 y el proyecto de industrialización que consolide los avances conseguidos y trace una perspectiva orientada hacia la mayor independencia económica, la igualdad y dignidad sociales y la soberanía política con democracia participativa y deliberativa.
 

 

El gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) encabezado por Luis Arce y David Choquehuanca ha planteado, en un contexto internacional y regional difuso y contradictorio, la necesidad de “implementar el proceso de industrialización con sustitución de importaciones como parte del proceso de liberación nacional” bajo la matriz constitucional del Modelo Económico Social Comunitario Productivo que plantea el protagonismo de los trabajadores del campo y las ciudades bajo la orientación estratégica del estado nacional fortalecido.

 


La industrialización con sustitución de importaciones surgió en América Latina y el Caribe en la post segunda guerra mundial bajo el paradigma del desarrollo tomando en cuenta que las relaciones comerciales y financieras entre las metrópolis capitalistas y las semicolonias o países dependientes eran totalmente inequitativas por el deterioro de los términos de intercambio basado en la explotación y exportación de materias primas (los recursos naturales estratégicos) y la importación de manufacturas y productos industrializados.

 


Si la Agenda de la Rebelión Nacional-Popular de Octubre de 2003 contra el neoliberalismo y sus partidos fue la guía de los cambios revolucionarios del periodo 2006-2019; ahora la Agenda de la Resistencia al Golpe de Estado y al Gobierno de Facto con el triunfo de Agosto de 2020 se abre un periodo orientado a profundizar el proceso de liberación nacional.

 


Experiencias regionales
 

 

Fueron los gobiernos nacionalistas y populares los que llevaron adelante esta propuesta, especialmente en México, Brasil, Argentina y Chile, con importantes y positivos resultados, sin embargo, las burguesías comerciales y las oligarquías locales sometidas al imperialismo fueron incapaces de liderizar este proceso y fueron los Estados Nacionales fuertes y la construcción de Mercados Internos sólidos los que permitieron conseguir importantes resultados. Las dictaduras antinacionales y el neoliberalismo fueron los instrumentos de la destrucción del proyecto de industrialización endógena y de la integración. 


 

El modelo surgió en América Latina y el Caribe en el periodo de la posguerra, impulsado por la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) bajo la prioridad del desarrollo, siendo los gobiernos nacionalistas los que llevaron adelante la industrialización, aprovechando la guerra interimperialista, la coyuntura de crisis del capitalismo metropolitano, la guerra fría y fortaleciendo los márgenes de soberanía e independencia creados por las luchas nacional-populares.


 

Las posibilidades de independencia y soberanía de las semicolonias se amplían en coyunturas de enfrentamiento entre las potencias metropolitanas capitalistas mundiales como sucedió antes y ahora nuevamente ocurre, a condición de mantener una posición equidistante y neutral, la “tercera posición”, que defiende en primer lugar los intereses de América Latina y el Caribe y de cada uno de los países de la región. La autosuficiencia en alimento, vestido y vivienda se convierte en una necesaria prioridad.   


 

Sergio Almaraz, el mayor pensador nacional boliviano, definía que el control soberano de los recursos naturales estratégicos y su industrialización junto al control del comercio exterior y la reinversión productiva de los excedentes son la base sobre la cual se podrá avanzar en un proceso de liberación nacional, en un proceso revolucionario fundado en la soberanía y autodeterminación del pueblo boliviano frente a la “nueva rosca” interna y a la dominación imperialista.


 

Desafíos del presente 


 

En la actualidad junto a la consolidación de un Estado Nacional fundado en la democracia participativa y deliberativa y el fortalecimiento del Mercado Interno, corresponde fiscalizar y revertir los latifundios de los terratenientes del oriente, la vigilancia del comercio exterior, el control efectivo de los recursos estratégicos del país como el litio, el hierro, los hidrocarburos, el oro, los minerales, la energía hidroeléctrica, por una parte, y la imposición de mayores impuestos a las extraordinarias ganancias de los bancos y de las empresas operadoras de  telecomunicación.
 

 

Sin embargo, es un momento en el que el asedio de grandes corporaciones y transnacionales petroleras (REPSOL), mineras (Sumitomo) y financieras (AFPs), de los empresarios “mineros medianos” socios y empleados del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, de los terratenientes del oriente (logias, CAO, CAINCO) y de empresarios “cooperativistas mineros” depredadores se acrecienta y actúa económica y políticamente.

 


Asimismo, el contexto mundial de la guerra en el este de Europa, la estrategia norteamericana de asediar y bloquear los procesos nacionalistas en nuestra región y las esperanzas de fortalecer los proyectos de integración soberana con los gobiernos actuales de México, Argentina, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Honduras y Bolivia; el ascenso de la nueva izquierda con Gabriel Boric y las positivas tendencias para las elecciones en Colombia y Brasil, abren expectativas y horizontes para el potenciamiento regional y local. 
 

 

Son estos desafíos de profundizar el avance nacional-popular y de frenar y de derrotar a las fuerzas antinacionales los que permitirán abrir los cauces para la aceleración del proceso de liberación, con la mirada puesta en la estrategia de integración latinoamericana y caribeña y la construcción de un socialismo comunitario y continental.

 
https://www.alainet.org/es/articulo/215020
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