Estado del poder 2016: ensayos sobre poder económico, democracia y resistencias

07/06/2016
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“¡Democracia real ya!”, la reivindicación de los indignados españoles cuando ocupaban las plazas de las ciudades de todo el Estado español es el lema que mejor puede servirnos para desafiar y escapar de la prisión de las actuales estructuras de poder. No era tanto una demanda como una invitación a la lucha en favor de la creación de democracias ejemplares y, simultáneamente, una exclamación demostrativa que apuntaba a lo que hacían al ocupar la plaza: experimentar con que la democracia real podía ser cosa del aquí y ahora.

 

“¡Democracia real ya!” expresa el deseo decidido de una generación de jóvenes europeos que encaran un mundo en el que les educaron para dar por sentado lo que pensaban que era democracia: una sociedad en la que la dictadura era historia, en la que el Apartheid era inaceptable y la igualdad política formal la norma; donde la democracia multipartidista y el mercado habían reemplazado a la economía dirigida por un solo partido, lo que conducía a lo que se asumía como democracia en la Europa central y del Este.1

 

La democracia política, según la imaginaban, supondría derechos humanos universales a un empleo a tiempo completo o, al menos, seguro, y vivienda y seguridad ante los problemas de salud y vejez. En su lugar, hacen frente a, y seguirán enfrentando, un futuro saturado de empleo precario y la certeza de la deuda, sin esperanza de una vivienda segura y un sombrío, y a veces siniestro, futuro de enfermedad para ellos o sus seres queridos. Y se encontraron en un sistema político en el que, de hecho, no tenían voz y en el que solo los ricos podían opinar, mientras que los intereses de los bancos y de los accionistas a la caza de ganancias rápidas predominan sobre los intereses de las mayorías.

 

Las innovaciones de los nuevos movimientos (culturalmente arraigados en la ruptura de los sesenta del lazo histórico entre conocimiento y autoridad), potenciadas por el uso de las nuevas TIC, han constituido una fortaleza para manejar creativamente la incertidumbre y soltar el control sin perder la posibilidad de una capacidad de agencia colaborativa sobre la base de principios compartidos y un propósito ampliamente acordado. Estos ensayos pretenden servir como recurso intelectual para negociar esta incertidumbre con todas las facultades críticas, apertura, curiosidad y pluralismo que esto conlleva. En otras palabras, la democracia ha muerto. ¡Viva la democracia!

 

1. Poco ha trascendido, especialmente en Europa occidental y los Estados Unidos, del apoyo occidental a dictaduras donde estaban en juego los intereses occidentales, como Arabia Saudí; del Gobierno oligarca y autoritario como en Europa central y del Este, y de la violación de los derechos humanos como en China.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/177971
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