Monedero: “la emancipación va más allá de las izquierdas y requiere de un nuevo sentido común”

26/06/2015
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Hace unas semanas un aterrizaje inesperado, el de Juan Carlos Monedero a Colombia sirvió para que el vecindario que conforma el campo alternativo mirara, así fuera de reojo, las experiencias del partido que da en la actualidad de que hablar en el continente europeo, la agrupación política Podemos liderada por Pablo Iglesias.

 

La presencia de Monedero, autor de libros célebres como El gobierno de las palabras. Políticas para tiempos de confusión (2012), Disfraces del Leviatán. El papel del Estado en la globalización neoliberal (2010) y Curso urgente de política para gente decente (2013), aportó pistas valiosas para el devenir de los movimientos contracorriente y partidos políticos que trabajan por frenar el statu quo existente en nuestro país.

 

La visita a la ciudad de Bogotá, auspiciada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, permitió el acercamiento del ex número tres de la agrupación Podemos con un centenar de asistentes, en su mayoría jóvenes militantes pertenecientes a diversas facciones y tendencias, que seguramente serán los protagonistas del recambio generacional necesario para una sector alternativo agotado, diluido, fragmentado y carcomido  por el “canibalismo de izquierdas”.

 

La conexión de la audiencia en aquella charla en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación fue inmediata, mágica, irrepetible, las reconfiguraciones lingüísticas que Monedero imprimió a cada instante lograron que todos los asistentes olvidaran sus siglas por unas horas para dejarse atrapar por el momento y el expositor. El carisma y las palabras de este discípulo de Boaventura de Sousa Santos estuvieron acompañadas de una singular misiva: exponer como desde un proyecto nuevo y transformador se puede intentar romper con el bipartidismo imperante en España desde 1982.

 

Redescubrir lo cotidiano, indagar, husmear en la periferia y los barrios populares, probar los sabores y respirar los olores de las gentes del común en una plaza de mercado, amanecer en una carpa, echar un vistazo, casi por default, a esas caprichosas opulencias de aquellos que se autodenominan crème de la crème, son algunas de las vivencias de las cuales  Monedero se ha nutrido para configurar un discurso alimentado por sarcasmos, referencias bibliográficas y conceptos que ejemplifican la cotidianeidad, como el de la historia de Espartaco y su lucha emancipadora[1], por citar alguno de aquellos parangones colmados de exquisitez.

 

Del 15N al 24M

 

Este copartícipe de la génesis del 15N encontró en este singular encuentro la oportunidad perfecta para expresar de viva voz lo que significó el famoso “que no nos representan”. Hace pocas semanas, los primeros frutos de esta marea de indignación y esperanza que recorrió las plazas españolas en 2011 se recolectaron el pasado 24 de mayo, día en que la rígida partitocracia española (PSOE-PP) sintió que su poltrona incólume por primera vez estaba en peligro.

 

Ese domingo, día de elecciones regionales en el país ibérico, las diversas candidaturas regionales, de unidad popular, se hicieron mayoritarias debido a la pluralidad, flexibilidad y a la acertada táctica de lograr sinergias exitosas entre partidos políticos y movimientos de diversa índole y raigambre social. 

 

Aquella fecha tiene una significación especial, pues sus resultados mostraron lo acertado de la lectura que Podemos ha venido expresando en los últimos meses. El clamor mayoritario de la gente de a pié por cambios profundos en las estructuras de poder ha pasado de ser una simple quimera de laboratorio para tomar forma y traducirse en victorias electorales contundentes en las principales ciudades españolas.

 

El 24M demostró que el hastío con la corrupción protagonizada por decenas de integrantes del oficialista Partido Popular; el enojo con las crecientes exenciones de impuestos a los dueños del gran capital y el creciente desacuerdo de la ciudadanía con el desmonte traumático del Estado de bienestar son temas de interés principal del electorado de opinión y las gentes del común.

 

Los recortes a las pensiones, la privatización de la salud, la desfinanciación educativa y principalmente la precarización de las condiciones laborales de los empleados de la era post-fordista, compuesta principalmente por personas que trabajan con contratos temporales, sin prestaciones sociales y con remuneraciones en descenso, han hecho que el maremagnum del descontento social se haya desbordado hacia las urnas.

 

Monedero y su lectura del momento actual colombiano

 

Monedero y sus maratónicas 48 horas en suelo colombiano, dejaron una estela de anécdotas e ideas que pueden ser retomadas por la tercería política nacional para superar, de una vez por todas, aquellas visiones insulares, particulares, aisladas de la posibilidad de redefinir y crear espacios de lucha y victoria que permeen la médula del promedio de la gente.

 

En relación a lo que acontece en el país, el otrora miembro activo de la facultad de ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid, epicentro fundacional de Podemos, no dudo en señalar que el fin del ostracismo de la izquierda colombiana corre por cuenta de superar las etiquetas izquierda-derecha para dejar de ceder terreno ante la hegemonía neoliberal, que no solo tiene lugar en las urnas sino en el sentido común del conjunto de la sociedad.

 

Tras la búsqueda de ese siempre esquivo sentido común nuevo, Monedero hace un llamado a la redefinición de conceptos funcionales a la ruptura, los cuales deben ser reinventados para no generar aversión en diversos sectores no politizados, que pueden compartir los objetivos pero no las formas de comunicarse.

 

En ese sentido, Monedero aconseja a nuestros dirigentes, tan tercos, individualistas  y dispersos, a buscar ejes conceptuales y retóricos ganadores que atraigan e integren, que sean capaces de superar los anquilosados rótulos que a nivel histórico parecen estar caducos y que, a pesar de tener una tenue validez, no dejan de revestirse de obsolescencia en la coyuntura actual.

 

Refiriéndose  al proceso de paz, este politólogo español no dudó en señalar cuan acertada fue la decisión de la tercería política en su conjunto, a excepción de casos marginales, de apoyar la reelección del presidente Santos sin vacilaciones como fórmula para sellar un acuerdo que pueda hacer posible la toma del poder por parte de los movimientos y partidos transformadores de cara al futuro en un escenario post-insurgente. 

 

Monedero fue más allá al establecer un paralelo entre la opción armada española y colombiana apuntando “Si ETA siguiera secuestrando y matando, nosotros (Podemos), no tendríamos opción alguna de ganar”. En clara sintonía con la premisa anterior supo lanzar la lacónica frase “No hay espacio para la lucha armada en el contexto mundial actual” que Monedero recalca una y otra vez para reformular el papel de los sectores progresistas en la etapa post-muro de Berlín. 

 

Cualquier simpatía con las experiencias armadas, sin duda, continuó Monedero, sigue siendo percibida por el radar ciudadano como negativa, por lo que, sin ambages, no dudó en recomendar a quienes siguen en la lucha política pero otrora cohonestaron con la armada, en clara alusión a la Unión Patriótica lo siguiente “si quieren acceder a posiciones protagónicas de poder es necesario que hagan un borrón y cuenta nueva, perdonen y dejen a un lado la victimización que todavía les ronda”.

 

Nuevas Mayorías: las izquierdas, la emancipación, el proyecto político

 

El tema de la construcción de nuevas mayorías fue otro de los tópicos que no pasó desapercibida en la exposición de Monedero. Hablar de clase obrera, proletariado y masas en una época líquida, indefinida y fragmentada, en el sentido pleno que le otorga Zigmunt Bauman en su nutrido acervo bibliográfico, solo conduce a desvincular y confinar al ostracismo al campo alternativo de las realidades plurales de las mayorías, según su aguda apreciación.

 

En ese sentido, otro de los aciertos de Podemos ha sido el romper transversalmente con las lógicas de los sectores de poder para situarse en el centro del tablero político desviando el descontento popular de los “enemigos internos”, la ETA y los inmigrantes latinoamericanos o africanos, bandera de campaña del franquista Partido Popular, hacia tópicos más tangibles relacionados con la política social, el aumento del desempleo y el deterioro de la calidad de vida de la ciudadanía española.

 

Dentro de ese recetario de formulaciones arrogantes, afirma el ex número tres de Podemos, la derrota de la izquierda sigue vigente debido a la falsa premisa, sectaria, excluyente y visceral, de creer que quienes proceden del marxismo son los únicos representantes de la clase obrera, algo que de manera contraproducente ha devenido en un divorcio tácito con el cognitariado, el precariado, las nuevas ciudadanías, las capas medias y otras realidades societales, más particulares y diversas, más comprometidas con la emancipación siempre y cuando esta no ponga en peligro sus propias identidades.

 

Para darle cuerpo a ese todo llamado emancipación, Monedero insistió en la necesidad de dotar de contenido a todo proceso que se declare transformador como fórmula cohesiva que permita que una eventual gobernabilidad a futuro sea más llevadera.

 

Lograr que la propuesta sea interiorizada por el movimiento social permite, según Monedero, no solo ser gobierno sino llegar a convertirse en poder para romper con la lógica perversa de “ganar por ganar” que casi siempre tiene un resultado final predecible: una tortuosa experiencia administrativa que no trasciende en la posibilidad de ruptura con el sentido común neoliberal.

 

Vaciar de contenidos las propuestas puede ser rentable electoralmente en el corto plazo pero contraproducente para tejer transformaciones de más largo aliento.

 

Finalmente, acerca del método para conectarse con la gente del común, el presentador de En Clave Tuerka[2] hace un elogio a la sencillez a la hora de hacer política y rescata la participación de los ciudadanos de a pié quienes deben incidir activamente en las decisiones de los procesos de transformación por encima de los militantes rígidamente partidistas, como una manera de “aterrizar” aquellas concepciones esquemáticas propias de la política de “cuadros” y “comités centrales”.

 

En medio de ese desbordante arribismo mediático que recorre la psiquis del colombiano promedio, en donde la llegada al país de vacíos conferencistas que cobran millones por sus fugaces visitas es el pan de cada día, el arribo de Monedero le devuelve a la política nacional y latinoamericana algunos elementos que parecen haberse extraviado en el camino: el desprendimiento de etiquetas obsoletas preconcebidas, la frescura y sobre todo la dialéctica sencilla con las gentes del común.

 

- Felipe Pineda Ruiz, investigador social y publicista, activista social y colaborador de la Fundación Democracia Hoy. Miembro de la plataforma política Somos Ciudadanos.

 

Twitter: @pineda0ruiz



[1] La historia de Espartaco narrada por Howard Fast, en palabras de Monedero  "ilumina el momento histórico en el que la válvula del dolor se abrió y protagonizó el primer levantamiento de esclavos contra la poderosa Roma. En la afición decadente por las peleas de gladiadores, la economía venció al derecho y permitió que rebeldes encadenados a las galeras tuvieran la oportunidad de ir a morir a los juegos. Craxio, un esclavo galo condenado a remar de por vida, llega a la escuela de gladiadores de Léntulo. Allí está Espartaco, sacado de la mina para compartir una suerte similar. Un día, después de ver la capacidad de liderazgo natural del esclavo de Tracia, Craxio se acerca y le susurra a Espartaco: «Yo una vez fui libre.» Espartaco, nieto e hijo de esclavos, que no había conocido otra amistad que el chasquido del cuero en las costillas, preguntó: «¿Libre?» Y Craxio le habló de ser ellos los dueños del látigo y la lanza, de ser ellos los vencedores sobre las legiones romanas, de ser ellos los que organizaran su propia vida en forma comunitaria, de ser ellos los que finalmente rompieran todas las fustas y todas las lanzas y todas las espadas. Espartaco salió del letargo y la picadura del látigo le supo diferente. Entonces, elaboró su dolor y lo convirtió en conciencia, y la conciencia movilizó su voluntad para poner fin a las causas de su dolor. Reunió a los demás gladiadores en un momento de descanso y les dijo: «Mirad a vuestro alrededor y decidme una sola cosa que no hayáis creado vosotros. Volved a mirar otra vez a vuestro alrededor y decidme una sola cosa que sea vuestra. Entonces —le hace decir Fast a Espartaco recordando al Manifiesto Comunista—, en la lucha no tenemos nada más que perder que nuestras cadenas. La voluntad se convierte en poder y el poder, finalmente, en emancipación.”. La fórmula de las revoluciones: si no te duele, ¿cómo crees que vas a mejorarlo?, www.comiendotierra.es. Blog de Juan Carlos Monedero, junio 29 de 2014. Fuente: http://bit.ly/1NiF127

[2] Programa de opinión presentado por Juan Carlos Monedero retransmitido por el Diario Público vía Internet y la cadena de televisión iraní Hispan TV. Fuente: http://bit.ly/1eLSR2i

 

https://www.alainet.org/es/articulo/170688
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