Brasil: la realidad de la Reforma Agraria
03/01/2000
- Opinión
Brasil: la realidad de la Reforma Agraria
REFORMA AGRARIA: LA REALIDAD Y LA PROPAGANDA
João Pedro Stedile
La tierra, en nuestro país, continúa siendo un derecho absoluto tan solo
para una minoría. El Brasil es el segundo país del mundo de mayor
concentración de propiedad de la tierra. A pesar de la industrialización
(a partir de 1930) el capitalismo brasileño se desarrolló a través de la
agricultura, sobre la base de la gran propiedad. Es así como, millones de
trabajadores rurales pobres del campo, se quedaron una vez más marginados
del acceso a la tierra.
Para resolver este problema, todos los países, hoy desarrollados,
promovieron la Reforma Agraria. O sea, democratizaron la propiedad de la
tierra. Transformaron sus "sin tierras" pobres, en ciudadanos, productores
y consumidores. Por otro lado, la democratización de la propiedad de la
tierra, está vinculada a modelos económicos que priorizan el mercado
interno y la distribución de la renta, como forma de obtener crecimiento
económico y mayor justicia social. Esas lecciones históricas, de nada
sirvieron a las élites brasileñas. Peor, siempre procuran, a toda costa,
mantener sus privilegios de grandes propietarios, como un factor de poder
económico, político, de dominación electoral en el interior, y hasta de
proyección socio-cultural. ¿Cuál sería la razón, por ejemplo, para que un
senador, jubilado de la Universidad de Sao Paulo, príncipe de los
sicólogos, sin ninguna afición a las luchas agrícolas (calificación que
siempre es exigida a los sin tierra) se sienta empujado a la compra de una
pequeña área de 1046 hectáreas?
En la última década -más precisamente en los gobiernos de FHC- se adoptó un
modelo económico, totalmente subordinado al capital internacional y
financiero, que impidió un desarrollo más justo. Continuó concentrando
renta y aumentando la pobreza. Impidió un proceso de distribución de la
renta y el desarrollo del mercado interno. Y marginó completamente la
agricultura, que tiene su desarrollo directamente subordinado a las
políticas de distribución de la renta y del fortalecimiento del mercado
interno.
El resultado de esa política está ahí en las calles y en las estadísticas.
La agricultura esta en crisis. El área cultivada disminuyó en 8 millones
de hectáreas. Importamos billones de dólares en productos agrícolas. La
renta media cayó 46%. En diez años, 942 mil pequeñas propiedades con menos
de 100 hectáreas quebraron. Dos millones de asalariados rurales perdieron
sus puestos en los últimos 5 años, según el profesor Delfim Neto, millones
son obligados a migrar para los grandes centros, aumentando la marginalidad
en las metrópolis.
Es obvio, que en este contexto, no hay espacio para una política seria de
Reforma Agraria, en su verdadero concepto de democratización de la
propiedad de la tierra. Por eso, la concentración de la tierra continúa,
independiente de la propaganda del gobierno.
Del 95 al 98 el gobierno realizó asentamientos, apenas como una política de
compensación social y priorizó la distribución de lotes de tierra en las
regiones Centro-Oeste y Norte (65% de todas las familias asentadas). Donde
expropiación era sinónimo de negociado para los hacendados; con eso
lograban los datos necesarios para efectos propagandísticos.
Mientras tanto, el aumento de la pobreza en el campo y la falta de
perspectivas de los trabajadores evidentemente aumentaron las
movilizaciones y revueltas. Pero el gobierno continuó insensible y
arrogante. El gobierno sabe que quien organiza el pueblo no es el
proselitismo del MST, sino las necesidades objetivas. Quien acampó frente
a la hacienda de los hijos del presidente, en sociedad con el Sr. Juvelino
Mineiro, conocido relacionador de la UDR en el Pontal, no lo hace por afán
de hacer propaganda al MST, sino porque sabían que si no se conseguían los
recursos para sembrar, pasarían hambre un año más!
Los técnicos del INCRA habían propuesto en el final del 98, la necesidad de
un presupuesto de 2,5 billones de reales, para 1999. En el Congreso los
disminuyeron a 1,9 billones. Después del acuerdo con el FMI, los rebajaron
a 1,2 billones. Y durante los diez mese del año, Mr. Pedro Malan, autorizó
la entrega de apenas 30% de los recursos. Resultado: el INCRA quedó
inmovilizado. En el primer semestre prácticamente no hubo inspecciones.
Pregunten a los funcionarios del INCRA, ¿cuántas familias fueron de hecho
asentadas en el Sur, Sudeste, Noreste durante ese año?
Millones de familias asentadas no tuvieron acceso a los recursos. Y por
primera vez en la historia del Brasil tenemos más de 100 mil familias
acampadas bajo carpas negras, en más de 500 campamentos, pasando por todo
tipo de sacrificios, esperando... las mentiras del gobierno.
El único problema para el gobierno es que los pobres del campo resolvieron
organizarse y luchar. Señores omnipotentes, dueños de la verdad, de la
historia y del presupuesto público: no nos exijan la cobardía de dejar de
luchar para sobrevivir!
PD. ¿Tendrán conciencia de hacer exigencias al pueblo, ministros que
acostumbran utilizar los aviones de la Fuerza Aérea Brasileña, pagados con
dinero de ese mismo pueblo, para ir a la playa en Fernando de Noronha?
João Pedro Stedile (Miembro da Coordinación Nacional del MST)
REFORMA AGRARIA: LA REALIDAD Y LA PROPAGANDA
João Pedro Stedile
La tierra, en nuestro país, continúa siendo un derecho absoluto tan solo
para una minoría. El Brasil es el segundo país del mundo de mayor
concentración de propiedad de la tierra. A pesar de la industrialización
(a partir de 1930) el capitalismo brasileño se desarrolló a través de la
agricultura, sobre la base de la gran propiedad. Es así como, millones de
trabajadores rurales pobres del campo, se quedaron una vez más marginados
del acceso a la tierra.
Para resolver este problema, todos los países, hoy desarrollados,
promovieron la Reforma Agraria. O sea, democratizaron la propiedad de la
tierra. Transformaron sus "sin tierras" pobres, en ciudadanos, productores
y consumidores. Por otro lado, la democratización de la propiedad de la
tierra, está vinculada a modelos económicos que priorizan el mercado
interno y la distribución de la renta, como forma de obtener crecimiento
económico y mayor justicia social. Esas lecciones históricas, de nada
sirvieron a las élites brasileñas. Peor, siempre procuran, a toda costa,
mantener sus privilegios de grandes propietarios, como un factor de poder
económico, político, de dominación electoral en el interior, y hasta de
proyección socio-cultural. ¿Cuál sería la razón, por ejemplo, para que un
senador, jubilado de la Universidad de Sao Paulo, príncipe de los
sicólogos, sin ninguna afición a las luchas agrícolas (calificación que
siempre es exigida a los sin tierra) se sienta empujado a la compra de una
pequeña área de 1046 hectáreas?
En la última década -más precisamente en los gobiernos de FHC- se adoptó un
modelo económico, totalmente subordinado al capital internacional y
financiero, que impidió un desarrollo más justo. Continuó concentrando
renta y aumentando la pobreza. Impidió un proceso de distribución de la
renta y el desarrollo del mercado interno. Y marginó completamente la
agricultura, que tiene su desarrollo directamente subordinado a las
políticas de distribución de la renta y del fortalecimiento del mercado
interno.
El resultado de esa política está ahí en las calles y en las estadísticas.
La agricultura esta en crisis. El área cultivada disminuyó en 8 millones
de hectáreas. Importamos billones de dólares en productos agrícolas. La
renta media cayó 46%. En diez años, 942 mil pequeñas propiedades con menos
de 100 hectáreas quebraron. Dos millones de asalariados rurales perdieron
sus puestos en los últimos 5 años, según el profesor Delfim Neto, millones
son obligados a migrar para los grandes centros, aumentando la marginalidad
en las metrópolis.
Es obvio, que en este contexto, no hay espacio para una política seria de
Reforma Agraria, en su verdadero concepto de democratización de la
propiedad de la tierra. Por eso, la concentración de la tierra continúa,
independiente de la propaganda del gobierno.
Del 95 al 98 el gobierno realizó asentamientos, apenas como una política de
compensación social y priorizó la distribución de lotes de tierra en las
regiones Centro-Oeste y Norte (65% de todas las familias asentadas). Donde
expropiación era sinónimo de negociado para los hacendados; con eso
lograban los datos necesarios para efectos propagandísticos.
Mientras tanto, el aumento de la pobreza en el campo y la falta de
perspectivas de los trabajadores evidentemente aumentaron las
movilizaciones y revueltas. Pero el gobierno continuó insensible y
arrogante. El gobierno sabe que quien organiza el pueblo no es el
proselitismo del MST, sino las necesidades objetivas. Quien acampó frente
a la hacienda de los hijos del presidente, en sociedad con el Sr. Juvelino
Mineiro, conocido relacionador de la UDR en el Pontal, no lo hace por afán
de hacer propaganda al MST, sino porque sabían que si no se conseguían los
recursos para sembrar, pasarían hambre un año más!
Los técnicos del INCRA habían propuesto en el final del 98, la necesidad de
un presupuesto de 2,5 billones de reales, para 1999. En el Congreso los
disminuyeron a 1,9 billones. Después del acuerdo con el FMI, los rebajaron
a 1,2 billones. Y durante los diez mese del año, Mr. Pedro Malan, autorizó
la entrega de apenas 30% de los recursos. Resultado: el INCRA quedó
inmovilizado. En el primer semestre prácticamente no hubo inspecciones.
Pregunten a los funcionarios del INCRA, ¿cuántas familias fueron de hecho
asentadas en el Sur, Sudeste, Noreste durante ese año?
Millones de familias asentadas no tuvieron acceso a los recursos. Y por
primera vez en la historia del Brasil tenemos más de 100 mil familias
acampadas bajo carpas negras, en más de 500 campamentos, pasando por todo
tipo de sacrificios, esperando... las mentiras del gobierno.
El único problema para el gobierno es que los pobres del campo resolvieron
organizarse y luchar. Señores omnipotentes, dueños de la verdad, de la
historia y del presupuesto público: no nos exijan la cobardía de dejar de
luchar para sobrevivir!
PD. ¿Tendrán conciencia de hacer exigencias al pueblo, ministros que
acostumbran utilizar los aviones de la Fuerza Aérea Brasileña, pagados con
dinero de ese mismo pueblo, para ir a la playa en Fernando de Noronha?
João Pedro Stedile (Miembro da Coordinación Nacional del MST)
https://www.alainet.org/es/articulo/104530?language=es
