El Jacha Omasuyos se expande
21/09/2003
- Opinión
Alrededor del Illampu, la cumbre más alta de Bolivia, y del Titicaca,
el lago navegable más alto del mundo, está en plena reconstrucción el
Jacha Omasuyos. En esta extensa zona, que tiene el clima mas templado
de la zona lacustre y que cuenta con una de las densidades
demográficas más altas del altiplano, se está escribiendo desde hace
tres años, las paginas mas dramáticas del proyecto de
autodeterminación aymará de los últimos tiempos.
La perspectiva de reconstituir la unidad de esta extensa zona como
núcleo de este proyecto de autodeterminación aymara fue planteado por
la CSUTCB luego de las movilizaciones de abril y de septiembre del
año 2000. Al principio esta idea casi no fue tomada en cuenta por la
opinión publica pero hoy sé esta materializando ante los ojos de
todos, planteando en los hechos la reconstrucción de un gran Omasuyos
unificado. El proyecto parecería plantear inicialmente la unificación
de las 20 provincias paceñas alrededor de este corazón de
unificación, para luego postular la unificación de toda la nación
aymará de Bolivia. Desde las dos grandes movilizaciones de abril y
septiembre del año 2000 ya no existe ninguno de los órganos ni las
instituciones del estado en las zonas alrededor de Achacachi y
Warisata, sus edificios fueron tomados y quemados también las postas
policiales, las subprefecturas, los retenes de tránsito y toda
institución estatal.
Cuando la debilidad de la construcción de dicho proyecto parecía
evidente, rápidamente cobra fuerza gracias a la torpeza del accionar
del estado. Veamos a continuación cómo se dio este viraje radical.
El levantamiento en marcha y sus perspectivas a los dos días.
Luego de más de diez días de una huelga de mas de 400 personas en El
Alto, como respuesta ante la negativa del gobierno de dialogar y
negociar las demandas de la CSUTCB, empezó un bloqueo de caminos
relativamente débil en la provincia Omasuyos. A estas movilizaciones
el gobierno y la opinión publica le prestaron muy poca importancia.
En la madrugada del viernes 19 de septiembre, en Achacachi y
Warisata, el ejército y la policía realizaron violentos e ilegales
allanamientos, detenciones de dirigentes y otro tipo de abusos
previos a la realización del operativo de rescate de cientos de
turistas en el valle de Sorata, del día 20 de septiembre. Estos
hechos fueron el preludio del inicio del levantamiento aymara en la
tarde del día sábado 20. En medio del operativo militar, al retornar
a la zona de Warisata y Achacachi en una caravana de decenas de
movilidades, las fuerzas de represión del estado mataron a 5 personas
entre ellas una niña de 8 años, que miraba desde su ventana los
conflictos cuando una bala le atravesó él estomago y la dejo sin
vida. De las 5 personas asesinadas, ninguna tenía nada que ver con el
enfrentamiento, esto lo dijo incluso el sacerdote jesuita Eduardo
Pérez, conductor de la radio católica FIDES en La Paz. También
murieron 2 soldados del ejercito, y existen decenas de heridos de
bala.
En Sorata, los comunarios tomaron y quemaron la subprefectura -el
órgano de representación del gobierno-, la alcaldía, la posta
policial e instituciones privadas que identifican como enemigas entre
otras una financiera y un hotel de lujo. Hasta ahora el pueblo siguen
bajo el control de los comunarios.
Si esta situación se mantiene y consolida significaría la expansión
de la zonas que que ha expulsado al estado de su territorio,
expandiéndose al otro lado de la cordillera Real, en los valles
interandinos, precisamente en la perspectiva de la construcción de
una estructura política de base territorial comunitaria. Es necesario
tomar en cuenta que justamente estos valles (Larecaja y los yungas)
están unidos en una simbiosis profunda con esta zona altiplánica,
desde tiempos pre-incaicos, la misma que se mantiene hasta el día de
hoy.
No olvidemos que, a pesar de los 5 muertos, todos los pueblos y
comunidades, entre ellos Sorata, Warisata y Achacachi, están bajo en
control de los comunarios. Aunque en K´alachaca y otras zonas esta él
ejército, a la espera de nuevas órdenes.
Queda claro que estamos en medio de un levantamiento indígena, pero
es un proceso que se presenta muy confuso todavía. Hay intentos de
bloqueos en las zonas de Mallasa y de Rió abajo, ambos en la zona sur
de la ciudad de La Paz, y está en marcha el bloqueo de alimentos a la
ciudad, medida que habrá que ver si logra crear desabastecimiento. En
la zona de la península de Copacabana han declarado que van a
incorporarse a los bloqueos contra la exportación del gas por Chile.
En la provincia Aroma, en la que está la carretera a Oruro están
intentando bloquear los caminos. En las zonas subtropicales del otro
lado de la cordillera Real, están convocando a la movilización: por
ejemplo, en la zona de Amarete. En todas las zonas altiplanicas más
cercanas a las cumbres de la cordillera, la población ubicada en esta
franja de mas de 100 kilómetros de la llamada Rinconada, los
comunarios están bajando a Achacachi, Warisata, Batallas y Huarina.
En la ciudad de El Alto, alrededor del auditorio de la radio aymará
San Gabriel se han producido muestras de apoyo a los aymaras
huelguistas. El apoyo viene de parte de unas decenas de vecinos. Esta
ciudad se caracteriza por ser completamente aymará, con mas de 600
mil habitantes. El sábado 20, día de la masacre en Warisata e
Ilabaya, estos vecinos acompañaron la huelga durante toda la noche,
realizando vigilias con fogatas para tratar de impedir que esta sea
desalojada por los órganos de represión. Hasta hoy la huelga
continua. Si el proyecto de reconstitucion aymara se expande hasta la
ciudad de El Alto estaremos ante un salto en la situación política en
el país y del proceso de reconstitución del Jacha Omasuyos.
Si esta lucha en marcha continúa y logra cercar y aislar la sede de
gobierno en los próximos días, estaremos ante la unificación de todas
las zonas aymaras de La Paz alrededor del Jacha Omasuyos. Esta
perspectiva plantearía la emergencia de un levantamiento aymará de
grandes dimensiones. En el corazón del Jacha Omasuyos
se ha declarado la guerra civil al estado y decenas de jóvenes entre
varones y mujeres encapuchados han exhibido sus viejos fusiles
Máuser, planteando la creación de un estado mayor de autodefensa y de
un ejército conformado por reservistas del ejercito, ex policías y
jóvenes de la zona. También exigen la salida del regimiento Ayacucho,
cuartel del ejercito que se halla ubicado en la salida del camino que
une Achacachi con Warisata. Este cuartel constituye el único enclave
del estado en la zona. Un lunar en medio de un mar de estructuras
políticas totalmente comunitaristas.
Otro factor fundamental es la actitud que vayan a adoptar los otros
dos movimientos sociales fundamentales de la ultima época: la
Coordinadora de defensa del agua y la vida que ha impulsado la
creación de la Coordinadora de defensa del gas en las últimas
semanas, y el movimiento cocalero en el Chapare. Ambos movimientos
declararon estar dispuestos a apoyar materialmente el levantamiento
indígena declarándose en emergencia. Esto será decisivo en los
próximos días para ver cómo se desarrolla el levantamiento en el
altiplano, ya que, según la propia prensa -incluso la más
conservadora-, la movilización que convocó la Coordinadora de defensa
del gas en Cochabamba, un día antes de la masacre, fue
multitudinaria. Mas de 50 mil personas habrían participado en la
marcha pacifica.
Todo esto está ocurriendo en condiciones de agudización de las
tendencias autoritarias del estado. Solo en él ultimo año del
gobierno de Sánchez de Lozada han muerto 80 personas en múltiples
protestas, y el soporte fundamental del gobierno sin legitimidad
social son los órganos de represión. Incluso ellos tienen grandes
pugnas ya que en febrero del 2003 se enfrentaron y mataron entre sí,
en plena plaza del palacio de gobierno, dando inicio a una crisis de
estado sin precedentes.
(La Paz 22 de Septiembre del 2003)
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