Paralelismos: Evo Morales y Barack Obama

01/02/2009
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Con distintas ubicaciones geográficas en el continente americano, Evo Morales y Barack Obama representan luchas ancestrales con puntos de contacto evidentes, en escenarios  confrontacionales. Así como los negros estadounidenses fueron esclavos, los “indios” bolivianos también lo fueron en la época colonial. Los negros lograron antes el reconocimiento de sus derechos, los indios bolivianos, y los de toda América Latina, continúan luchando por alcanzar a plenitud esa meta.

Solamente en Bolivia y desde que Evo Morales llegó el gobierno en el 2006, se ha producido un cambio que, a través de la Constitución  ratificada en el referendo del pasado 25 de enero ,debe darle al país la condición de una nación plena. El logro es impresionante no sólo porque el indio boliviano ha sido uno de los más discriminados en la región, sino porque el cambio reivindica a una de las culturas originarias  más antiguas e importantes.

Barack Obama llegó al gobierno de su país cuando  se cumplen tres años del triunfo de Evo Morales. Las realidades de ambos son muy diferentes y uno de los elementos de conflicto en Bolivia ha sido y es la injerencia de Estados Unidos en los asuntos bolivianos, la que se ha caracterizado  tanto por poner y cambiar gobiernos a su antojo y conveniencia, como por haberse apoderado de las importantes riquezas naturales de los bolivianos.

Durante la administración Bush la intervención estadounidense fue evidente. Apoyaron abiertamente a los prefectos autonomistas con el propósito de que se independizaran, ya que los territorios de esos  Departamentos concentran la mayor parte de la riqueza del país. Bajo la dirección del embajador de Estados Unidos, la Agencia Internacional para el Desarrollo, USAID, a través de la cual se financia el intervencionismo del norte, intentó, entre muchas otras cosas, reclutar como espías a estudiantes estadounidenses que se encontraban en Bolivia, todo lo cual culminó con la expulsión de la USAID y del propio embajador.

Obama  debería ser un presidente que entendiera las cosas de manera diferente, sin embargo la penetración de la ofensiva mediática del bushismo contra los países que no eran  de su agrado fue profunda, como lo demuestra el comentario de Obama sobre Venezuela y el del portavoz del Departamento de Estado Robert  Wood sobre el referendo en Bolivia. Dijo Wood que felicitaban al pueblo boliviano por el referendo y agregó “No creo que los resultados sean finales en este momento, pero estamos deseando trabajar con  el gobierno boliviano de forma que podamos promover la democracia y la prosperidad en el continente”.El Presidente Morales consideró alentador lo dicho por Wood y añadió “Esperamos que ese mensaje permita respetar la voluntad soberana del pueblo y profundizar la democracia, como lo estamos  haciendo en Bolivia”.

Triunfo indiscutible

Al cerrar estas líneas, y escrutado ya el 92.4 por ciento de los sufragios, los votos por el Sí a la nueva Constitución boliviana llegaban al 61.95 por ciento y los votos por el No eran  el 38.36 por ciento. Cinco de los nueve Departamentos en que se divide el país votaron mayoritariamente por refrendar la nueva Carta Magna. Chuquisaca se sumó al Sí, contrariando a la Prefecto indígena que se ha unido a la oposición al Presidente Morales y con ello se diluye el argumento de los opositores que pretendían representar a la mayoría del país en función de la división territorial, desconociendo el voto popular .

En diciembre del 2005 Evo Morales fue elegido presidente por casi el 54 por ciento de los votos. En la historia republicana de su país es el segundo mandatario elegido por mayoría absoluta, el anterior fue Víctor Paz Estensoro en 1960. Tiene , entonces, todos los títulos de legitimidad que se puedan requerir. Sin embargo, eso no ha sido suficiente para sus racistas opositores, que no se resignan al cambio que implica ser gobernados por un indio.

En el referendo revocatorio al que se sometieron hace unos meses tanto los prefectos como el mandatario, orales fue ratificado en su cargo por el 67 por ciento de los votos. A pesar del revés, la oposición no cejó en sus intentos por descalificarlo y en el reciente referendo intentaron presentarlo como derrotado cuando los sondeos a boca de urna indicaban que el Sí había obtenido el 59.53 por ciento y el No el 40.47.Aunque la diferencia era grande, casi 20 puntos, sostuvieron que había un empate.

El periódico El Diario, por ejemplo, tituló al día siguiente: ´Sí´ a nueva CPE apenas obtuvo el 59.1 % de apoyo ciudadano”.La prensa de derecha de América Latina  adoptó igual posición, si el presidente había sido ratificado por el 67 por ciento, la votación del referendo significaba una derrota. Los prefectos por su parte, quisieron imponer la tesis de que si el gobierno había perdido en cinco Departamentos de los 9 que tiene el país eso implicaba un  triunfo para ellos y así el supuesto empate tendría que resolverse negociando cambios a la Constitución recién refrendada.

Aunque nadie podría sostener que el que el 59.53 por ciento de algo es igual al 40.47,los prefectos así lo estimaron en sus demandas y se empezó a sembrar, prensa mediante, la idea de que el gobierno no podía “imponer” la constitución, desconociendo que había sido aprobada por la mayoría de los bolivianos. Las cifras reales de la votación ya deben estar siendo objetadas y los demás gobiernos, así como los organismos internacionales no deben perder de vista que lo que se busca es impedir que el cambio se consolide.

Negociar es retroceder

Basada en el inexistente empate, la oposición encabezada por los prefectos ha sostenido que se debe revisar el texto constitucional recién  aprobado. El Presidente Morales ha respondido que no habrá “pacto”, como piden los opositores, porque la  Constitución no se puede negociar, ya que ha sido aprobada por el pueblo y es “para todas las bolivianas y bolivianos”,el pacto sólo puede ser para aplicarla.

La elaboración de esta constitución en la Asamblea Constituyente, cuyos miembros fueron elegidos por votación popular, fue  difícil. La oposición era minoría y no aceptaba esa condición, optó por retirarse. Una vez aprobado el texto por los demás constituyentes se llegó a un acuerdo para revisarlo, lo que requirió de una ley interpretativa dictada por el Congreso Nacional, a fin de que se pudieran incluir en el texto ya aprobado los acuerdos consensuados por los cuatro partidos políticos del país. En consecuencia, los puntos de vista de los opositores ya están en la nueva constitución.

¿Qué es lo que se pretende ahora? Es obvio que se quiere retrotraer las cosas al estado anterior a la constituyente. Eso es lo que implica revisar un texto aprobado por consenso y ratificado después en un referendo con una mayoría de votos tan significativa. Y lo que en lo personal le interesa a los prefectos, todos ellos grandes terratenientes que como clanes familiares son dueños de decenas de miles de hectáreas de tierra, es revertir otro aspecto que, por separado, también fue sometido a referendo, que es la limitación de la propiedad agrícola.

Los bolivianos decidieron con casi el 80 por ciento de los votos que las propiedades agrícolas no pueden ser superiores a 5 mil hectáreas.

- Frida Modak, periodista,  fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.

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