El diálogo por la paz de Colombia ha iniciado

05/07/2016
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 colombia paz
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Ahora todo el mundo sabe que en Colombia se quiere transitar por los caminos distintos al de la confrontación armada, buscando dirimir las diferencias a través de las vías de la concertación y el debate abierto. Al menos serían las intenciones en una lectura muy por encima de lo pactado entre el gobierno nacional de Colombia y una de las guerrillas con más larga historia en el continente. Aun cuando queden otros elementos armados, igualmente importantes, el acuerdo entre las Farc y el gobierno nacional abre una posibilidad entre todos los colombianos para intentar plantar un país alcance de más colombianos.

 

La insurgencia que hoy sella un pacto de no agresión bélica contra el ejército, es la misma que no pudo ser derrotada militarmente por uno de los cuerpos armados mejor financiados del continente y que, en su persistencia por atacar o defenderse, ha demostrado tener la capacidad para generar recursos estratégicos para sobrevivir.

 

Lo hasta hoy pactado, guardando las respectivas dimensiones y visiones de la política, es el resultado del diálogo entre dos ejércitos: ambos con recursos tanto económicos como humanos, que bien pueden ser destinados a las obras que tanto necesita el país andino para atender las enormes carencias que presenta la mayoría de la población en el campo y la ciudad.

 

Por otro lado, el gobierno que hoy pacta es el administrador histórico en Colombia.

 

Colombia no ha sido gobernada por nadie más. Aunque algunos discutan sobre si los gobiernos del período 2002-2010 fueron distintos, hay que decir que tanto en lo económico como en la inversión en políticas sociales y desarrollo de la infraestructura nacional fueron igual de mediocres que el actual. Igualmente se mantuvo intacta la corrupción administrativa y ni hablar de la violación a los derechos humanos.

 

En medio de todo este lodo, los directamente afectados han sido los colombianos que, día a día, superviven en un país que niega las posibilidades de reproducir la vida en forma digna.

 

La guerra ha impedido la gestión y autogestión de nuevas y dignas formas de empleo en el pais, ha restringido la participación política (entiéndase que participar en política no es solo votar), y nos ha puesto en un marco donde la única opción ha sido el sálvese quien pueda, sin importar la vida que se lleven por delante. No solo la vida humana sino toda forma de vida que se han puesto en peligro los megaproyecto inconsultos, las ventas indiscriminadas de recursos naturales que ponen en riesgo la supervivencia en los territorios.

 

La guerra con la insurgencia de las Farc impide que temas como los antes mencionados sean discutidos democráticamente con miras a la construcción de un proyecto de pais más allá de las mafias familiares incrustadas en los poderes nacionales y regionales.

 

El Sí a la paz en Colombia implica para todos los colombianos comprender que el diálogo para una paz estable y duradera ha iniciado.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/178596
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