El CEMIDA sobre Haití
26/03/2004
- Opinión
En 1999 y en el 2000, dos integrantes del CEMIDA, los Cnls
(R) Horacio P. Ballester y José Luis García fueron
designados por la ONU y la OEA, en forma conjunta, como
peritos militares a fin de colaborar con la incipiente
democracia haitiana en el juicio que se desarrollaba en ese
país contra integrantes del Ejército y de las fuerzas
paramilitares conocidas como el FRAPH Frente Revolucionario
para el Avance y Progreso del Pueblo Haitiano), acusados de
cometer delitos de lesa humanidad en un pequeño pueblo
haitiano llamado RABOTEAU.
En el juicio realizado en Gonaives en el año 2000, aparte
de otras sanciones menores, se impusieron 49 condenas a
prisión perpetua y trabajos forzados a los ejecutores de la
matanza de RABOTEAU y "en ausencia" a 37 integrantes de la
cúpula militar incluído el ex - Tte Gral Cedrás y
conspicuos integrantes del FRAPH.
¿Qué había sucedido en Haití? En 1990 en las primeras
elecciones libres casi en 200 años de independencia, asumió
la Presidencia el sacerdote tercermundista Jean Bertrand
Aristide, quien a los pocos meses fue destituido por un
golpe militar organizado por el Comandante en Jefe de la
Fuerza Armada Tte Gral Raoul Cedrás que instaló una
sangrienta dictadura al estilo Duvalier. Los "Tonton
Macoutes" disueltos oportunamente fueron reemplazados por
otra organización no menos sangrienta: el FRAPH.
En 1994, EE UU invadió Haití y repuso al Presidente
Aristide quien fue sucedido al término de su mandato por
René Preval. Fue durante el gobierno de este último que el
CEMIDA fue llamado a Haití.
En el año 2000, Aristide fue elegido nuevamente Presidente
como candidato de su partido LAVALAS (La Avalancha) en
medio de un clima de sospechas de fraude electoral. Pero el
Presidente había cambiado. A su tolerancia religiosa,
nacida de su militancia en el grupo de los sacerdotes
tercermundistas, que proponía un sincretismo religioso
entre el catolicismo y los ritos africanos del vudú opuso
una férrea intolerancia; a sus promesas de elevar el nivel
de vida de su pobre pueblo rompiendo con los lazos del
Imperio y el discurso neoliberal contrapuso sus compromisos
con quienes lo repusieron en sus funciones y él,
personalmente, se corrompió adoptando los hábitos de las
antiguas dictaduras: las duvalieristas y la militar de
Cedrás.
El pueblo haitiano buscó otros cauces políticos para
continuar una resistencia social que se vigorizaba día a
día mientras intentaba resguardar los incipientes elementos
de la vida democrática tan difícilmente lograda agrupándose
en una oposición llamada Plataforma Democrática. Para el
Imperio Aristide ya no era útil pues las masas populares se
organizaban contrariando sus normas y apoyando
reivindicaciones más cercanas a las de sus vecinos cubanos
que a la teoría liberal globalizada de sus poderosos
mentores. Y pese a que esos sectores propugnaban una
solución pacífica resguardando la democracia, los EE UU
prefirieron volver a sus antiguos métodos.
Para evitar esos "peligros" en una zona tan
estratégicamente vulnerable para el gobierno de Bush y ya
que no se contaba con la Fuerza Armada, disuelta por
Aristide, y la Policía, fiel al Presidente, pese a sus
desvaríos e inconductas, se organizaron desde la República
Dominicana "fuerzas populares", verdaderas bandas de
forajidos reclutados entre ex - integrantes del ejército de
la dictadura de Cedrás, antiguos miembros del FRAPH y aún
de los Tonton Macoutes, que recibieron armamento y dinero
provenientes directamente de los EE UU e iniciaron, desde
ese país contiguo, una descarada invasión con el objetivo
de derrocar a Aristide.
Como éste resistía y la Plataforma Democrática se oponía al
accionar de estas bandas terroristas, la solución fue
enviar una avanzada de los depredadores "marines", irrumpir
por la fuerza en el Palacio de Gobierno, obligar a firmar
una renuncia compulsiva a Aristide y embarcarlo hacia la
República Centroafricana, lejos de todos sus apoyos.
Francia, Chile y Canadá se sumaron sumisamente a semejante
accionar que, según la Editorial del New York Times
respondió a "la abierta presión de la Administración Bush,
demasiado dispuesta a ignorar la legitimidad democrática,
para permitir que se removiera a un líder que no le gustaba
y de quien desconfiaba."
Ahora las fuerzas enfrentadas han terminado con todo atisbo
de democracia y convivencia. Las bandas de delincuentes
organizadas para la revuelta aspiran a ser el núcleo del
próximo ejército que ellos han reorganizado, y mientras
tanto se cobran venganza en los sectores democráticos que
lograron su enjuiciamiento y castigo.
Los sectores democráticos se han quedado sin referentes y
sin el manejo de los mecanismos de poder. Luchan por su
supervivencia, cada día más difícil.
Las fuerzas de la ilegal ocupación tratan inútilmente de
resguardar el orden perdido y aspiran a tener el pomposo
título de "Fuerzas de las Misiones de Paz de las Naciones
Unidas", ponerse los cascos azules y que todo quede
perdonado y olvidado, como son los usos y costumbres.
La verdad es que se ha producido un enorme vacío de poder
donde la población nuevamente lucha por sobrevivir, la
democracia o la pequeña cuota de ella lograda se ha
perdido, las peleas ya están desatadas, conformando todo
ello una situación explosiva.
Ante todo esto nosotros, CEMIDA, decimos que nuestros
representantes fueron a Haití para ayudar a implantar la
democracia y asegurar el funcionamiento de la justicia, que
nunca imaginamos que el gobierno de Bush fuera a romper con
todo atisbo de independencia y democracia, que nos sentimos
ajenos a semejantes atropellos y que reclamamos a la ONU, a
la OEA y a las organizaciones defensoras de los Derechos
Humanos americanas y mundiales, que hagan sentir su repudio
ante tal proceder y que se apoye la gestión que Venezuela,
Jamaica y otros miembros del CARICOM desarrollan para
desconocer la tiranía impuesta y devolver el poder de
decisión al pueblo de Haití.
En este orden de cosas, solicitamos al Gobierno Argentino
que se sume al reclamo por la libertad y democracia del
pueblo haitiano y que se niegue a enviar efectivos para
presuntas "Misiones de Paz" que son un engaño vil.
JOSE LUIS GARCIA
CNL (R)
ELSA M. BRUZZONE
PROFESORA
HORACIO P. BALLESTER
CNL (R)
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