Mujeres contra el ALCA: razones y alternativas
http://alainet.org/publica/mujalca
Otra América es
posible
Declaración Contra
el ALCA de las Mujeres de Brasil
Porto Alegre, febrero 2002
La implementación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) representa un ataque a nuestro sistema productivo y una disminución de la soberanía nacional. El área de libre comercio perjudica el desarrollo brasileño, genera más riqueza a los más poderosos y llevará a las mujeres a una situación aún más difícil que la actual.
El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) fue lanzada por líderes de países de América del Norte, Centro, Sur y el Caribe, en 1994. Los gobernantes de los Estados Unidos quieren crear un acuerdo de libre comercio que se extienda desde el Norte de Canadá hasta el sur de Argentina. Un acuerdo de integración económica del hemisferio es una extensión del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que generó graves consecuencias para los países miembros – siempre los mayores perjuicios sobraron para los más débiles.
El “libre comercio” defendido por el gobierno norteamericano, sus industrias y corporaciones es presentado para “facilitar y estimular los intercambios comerciales” entre los países de las tres Américas, excepto Cuba. Propone la liberación de las compras, inclusive gubernamentales, de las inversiones y del mercado financiero, del sector de servicios y del régimen de propiedad intelectual. También serían perjudicados el control de patentes y regalías, el mercado de trabajo pasa a ser dócil y precario (¿serán simples coincidencias los cambios en la CLT brasileña?).
Los temas señalados por el movimiento de entidades que dicen no al ALCA, son varios: riesgo de desindustrialización nacional; marginación de la agricultura familiar; eliminación de la soberanía nacional y mayor limitación de los derechos democráticos; disolución de la identidad cultural; profundización de las privatizaciones de los servicios sociales y de la medicina, entre otras agresiones.
En verdad, el acuerdo representa mucho más que la liberalización de los intercambios. Es una necesidad de la economía norteamericana y del capitalismo internacional, con el pretexto de la integración y de los intercambios económicos. El ALCA representa, concretamente, una estrategia de los Estados Unidos para alcanzar la hegemonía en toda la región y profundizará el hambre y la miseria de la población, pasando el mercado a ser prioridad, en detrimento de las necesidades de los seres humanos.
Las negociaciones sigilosas para la creación e implementación del ALCA están acompañadas de cerca por las grandes empresas y sus asociaciones. En los Estados Unidos, diversos comités empresariales orientan a sus negociadores americanos y más de 500 representantes empresariales tienen acceso a documentos de negociación.
Con una población de 800 millones de personas y un Producto Interno Bruto (PIB) de 11 trillones de dólares, el ALCA sería la mayor zona de libre comercio del mundo, con acuerdos comerciales que afectarían todos los aspectos de la vida de las ciudadanas y ciudadanos de las Américas. Ese tipo de acuerdo creará ventajas para el país que mantiene la hegemonía tecnológica y económica.
Es posible saber con razonable precisión como será el ALCA: será como es el TLCAN. En lo que se diferenciará es que será aún más favorable a los Estados Unidos. El texto del eventual acuerdo viene tomando forma en las negociaciones que se realizan en nueve grupos negociadores y, donde debido a la fragilidad y dependencia de los países del Caribe y de América Central y la desarticulación y debilidad económica de muchos Estados de América del Sur, se puede imaginar que las propuestas norteamericanas presentadas en estos grupos tendrán una gran posibilidad de éxito.
Pero las estrategias de los movimientos sociales que están contra el ALCA no son, hasta el momento, las únicas presentes en la izquierda brasileña. Algunos sectores, movidos por un supuesto pragmatismo, consideran que el Área de Libre Comercio es un hecho y que cabría presionar al gobierno brasileño para que este negocie mejores condiciones, inclusive partiendo de una posición de liderazgo en América Latina y en el MERCOSUR. Reeditan una posición de un ALCA social o con derechos humanos que incluya capítulos sobre el alivio a la pobreza, respeto a los acuerdos de la OIT o a la participación de la sociedad civil. Esta posición fue derrotada en la Asamblea de los Pueblos, organizada por la Alianza Social Continental (ASC) en abril de 2001, en Québec. Las mujeres de la Marcha Mundial contribuyeron mucho para esta decisión, interviniendo de forma organizada en todos los foros temáticos para defender la posición de No al ALCA.
El debate entre las posiciones que se resumen en las expresiones: “ALCA social” y “No al ALCA” sucedieron en un escenario cercano a la reunión de presidentes de los países de las Américas. Estas diferentes posiciones se reflejan en diferentes visiones sobre el sentido fundamental de la movilización y de la lucha política: crear mejores condiciones de negociación o ser el motor de transformación.
La sociedad brasileña debe luchar desde ya en defensa de preservar el derecho soberano de tener en Brasil una política de desarrollo, que debe ser constituida por instrumentos de política comercial, industrial y tecnológica que un futuro ALCA vendría a impedir definitiva y legalmente.
La campaña contra el ALCA
Varias organizaciones que trabajaron juntas en el Plebiscito de la Deuda Externa en el 2000 decidieron realizar una campaña contra el ALCA en Brasil. La campaña prevé actividades de formación, propaganda, movilización, con eventos simultáneos en todo el país. A comienzos de abril inician en los Estados cursos sobre el ALCA y sus consecuencias para América Latina con por lo menos mil personas en cada actividad. Su punto más alto será el plebiscito que se lleva a cabo del 1º al 7 de septiembre del 2002.
La campaña brasileña propuso, en la asamblea de la ASC, la realización de un plebiscito continental, con consultas en los países en el período de septiembre del 2002 y abril del 2003. Las redes continentales involucradas en la organización del plebiscito se reunieron antes del Foro Social Mundial y se reencontraron nuevamente a finales de mayo en Quito, Ecuador, para planear sus actividades y realizar acciones públicas. La reunión ministerial sobre el ALCA se lleva a cabo también en Quito a finales de octubre.
La Marcha Mundial de las Mujeres integra la coordinación de la campaña brasileña y participa de la articulación de redes continentales. Además del involucramiento en los comités estatales y la participación en las actividades generales, la Marcha está trabajando en el tema con las mujeres. Durante el Foro Social Mundial, en la marcha contra el ALCA, se organizó un bloque feminista con mujeres de varios países y mucho entusiasmo. Con música y discursos, el ALCA fue condenada y la América que queremos reafirmada, sin machismo, sin desigualdad ni opresión.
En el 2000, la participación en la Campaña de la Deuda Externa – conjuntamente con las acciones en defensa de las plataformas presentes en la “Carta de las Mujeres brasileñas” – motivó a muchas mujeres para incidir en el debate económico al interior de los movimientos en los que ya participaban o interpelando autoridades. Fueron organizados talleres y cursos donde fueron develados los “misterios” de los cuadernos de economía de los periódicos.
Las mujeres de la Marcha Mundial quieren reeditar y ampliar esta experiencia realizando talleres sobre el ALCA a partir de una posición firme contra la llamada Área de Libre Comercio. Estos talleres se realizarán en grupos de trabajadoras urbanas y rurales, jóvenes y activistas de movimientos populares y se van a unir a otras iniciativas como visitas de casa en casa, debates en ferias y plazas públicas para movilizar la participación de as mujeres en el plebiscito y en el conjunto de la campaña.
Las mujeres estarán presentes en la campaña contra el ALCA porque creen que la soberanía nacional es condición básica en la conquista de los derechos que plantean en la Carta de las Mujeres Brasileñas, como empleo y salario justo, el fin de la apropiación privada de la biodiversidad y de la privatización de bienes públicos y recursos naturales como el agua.
Las mujeres en la mira del ALCA
El ALCA sería uno más de aquellos acuerdos donde solo los pobres pierden y los ricos continúan ganando mucho. Para las mujeres latinoamericanas, el ALCA significa más discriminación, más explotación en el trabajo y la reducción de su valor social a un simple valor de mercado.
Las zonas libres de exportación alrededor del mundo se caracterizan por tener un alto número de mujeres jóvenes (90% de toda la mano de obra), salarios muy bajos y jornadas demasiado largas (entre 12 y 14 horas), una total ausencia de servicios sociales y un tipo de trabajo arduo y peligroso, con total incumplimiento de normas laborales mínimas y la ausencia de derechos sindicales. Este es el ejemplo más concreto de la implementación del TLCAN, el surgimiento de las “maquiladoras” (expresión originada en las zonas de comercio libre de Maquila, al norte de México).
Si las invasiones neoliberales de los últimos años empujaron al contingente femenino empobrecido hasta más abajo de la línea de la pobreza, la implementación del ALCA profundizará aún más esa situación. Las mujeres representan el 70% de las personas más carentes y las políticas macroeconómicas en curso en el mundo afectan de forma diferente a los hombres y a las mujeres: 75% de los 4,5 millones de personas que viven con menos de dos dólares por día, son mujeres y niños/as. Las pequeñas producciones agrícolas, donde está gran parte de la mano de obra femenina, serán las primeras víctimas con la implementación de un área de libre comercio. Los asuntos relativos a la salud y educación, que también sufrirán con el ALCA, son también ejemplos de las consecuencias del ALCA en la vida de las mujeres. Las micro y pequeñas empresas, que tienen un gran número de mujeres, serán atacadas fuertemente, puesto que la “libre competencia” en los modelos neoliberales, no da oportunidad alguna a los más débiles.
El hecho es que el ALCA es perjudicial para las mujeres, hombres, niños/as y medio ambiente porque produce, en su esencia, más desigualdad, más pobreza e injusticia social.
Consecuencias nefastas del TLCAN
La aplicación del concepto de Área de Libre Comercio en el continente americano comenzó en enero de 1994, con el surgimiento del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que incluye a Estados Unidos, Canadá y México. La experiencia ha sido devastadora para los pueblos de aquella región:
- Pérdida de la soberanía para el Estado de México;
- destrucción de la legislación ambiental y de las áreas de protección ambiental en el territorio mexicano;
- robo del conocimiento tradicional, patente de las semillas de los pueblos indígenas mexicanos y la creación de semillas transgénicas;
- aumento de las desigualdades regionales y en los ingresos en México;
- la economía mexicana pasó a ser controlada por las grandes empresas de los Estados Unidos;
- 200 mil puestos de trabajo fueron cerrados en México, solamente en el sector privado, en el año 2000;
- antes del TLCAN, el 49% de los mexicanos vivían en la pobreza. Hoy, son el 75%;
- aumento del desempleo en diversas regiones de los tres países debido al cierre de empresas en busca de mano de obra más barata;
- reducción del nivel salarial de los trabajadores en los tres países;
- empobrecimiento aún mayor de las relaciones laborales;
- aumento de la exclusión social en toda la región abarcada por el TLCAN
- sumisión aún mayor de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial de los tres países al poder de las grandes empresas norteamericanas.