La Riqueza de la Diversidad
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Movimiento indígena

Pese a que constituyen la población originaria del Ecuador, los pueblos indígenas, reaparecen recién en la década del 90, como actores revitalizados que cuestionan a fondo el Estado blanco-mestizo, la democracia representativa, el modelo neoliberal y el proceso modernizador-reaccionario, siendo, además, portadores de propuestas innovadoras en lo político, lo cultural y lo ecológico.


1. País Pluricultural

En el Ecuador se identifican 10 pueblos indígenas: quichuas (mayoritarios), shuar-achuar, siona secoya, huaorani, cofán, awas, chachis, eperas, tsáchilas y manta-huancavilcas.

En conjunto constituirían, según la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), el 45 % de la población del país, estimada para 1995, en 11 millones de habitantes. Al respecto no hay unanimidad, y varios investigadores creen que este porcentaje es menor, variando sus cálculos entre un 15 y un 30 por ciento. En cualquier caso, su presencia numérica es significativa.

Desde la conquista española han experimentado un proceso de despojo de sus tierras, aculturación, explotación y exclusión. En la época colonial, el trabajo indígena fue el factor clave que movió la producción agrícola, textil y minera. Manos indígenas levantaron conventos, iglesias, caminos y puentes. De los frutos de su trabajo, sin embargo, siempre se beneficiaron la Corona española, y la administración colonial.

Instituciones coloniales como la mita, los obrajes, el concertaje, la yanapa, etc. permitieron la explotación y la subyugación del indio.

La época republicana no significó cambios profundos en su situación. Los indios, al igual que los negros y mestizos pobres fueron excluidos de la nueva república dominada por los terratenientes serranos en alianza con la Iglesia y el militarismo extranjero. Ni siquiera la revolución alfarista, a la cual los indios ofrecieron su contingente, permitió su reivindicación como pueblos con derechos económicos, políticos y sociales.

Actualmente los indios forman parte de los grupos más pobres de la población ecuatoriana. En la región andina han sido relegados a los páramos fríos y erosionados. Ocupan las peores tierras.

En las tres últimas décadas, sin embargo, los procesos de reforma agraria y la propia lucha indígena permitieron a algunas comunas acceder a la tierra. A pesar de que proveen de alimentos a las ciudades, no reciben del Estado asistencia técnica, crédito y servicios básicos, apertura y mejoramiento de vías.

Muchos emigran a las ciudades. Como en la época colonial, los indios constituyen la mano de obra barata que posibilita levantar los rascacielos, los programas de vivienda y todas las obras públicas y privadas. Pese a ello, su esfuerzo no es reconocido socialmente. A otros los encontramos en oficios poco remunerados (pequeños vendedores o empleadas domésticas) y unos terceros engrosan las filas de los vagabundos y mendigos. Se puede contar con los dedos de la mano a los indígenas profesionales o a los estudiantes que llegan a las universidades.

Las actividades comerciales y turísticas han posibilitado a ciertos pueblos indígenas, como el otavaleño, adquirir cierto poder económico, lo que ha fortalecido su presencia social y política.

En la Amazonía ecuatoriana, los pueblos indios, que han vivido en armonía con la selva desde tiempos remotos, ven amenazada su sobrevivencia por efectos de la colonización y de las actividades de extracción de recursos que desarrollan las empresas petroleras, mineras, agro-industriales y madereras que destruyen el frágil eco-sistema amazónico, lo desertifican y contaminan.

En la Costa, igualmente, los awas, chachis y tsáchilas sufren un proceso de despojo de sus tierras y la acción destructora de colonos y empresas madereras.

"El modelo neoliberal y la ampliación del mercado han penetrado a las comunidades indígenas, y en este momento hay una tremenda descomposición social, económica, cultural de nuestros pueblos", dice Luis Macas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE.

"Este modelo -continúa- ha provocado en las comunidades un rompimiento de los sistemas de producción comunitarios y del esquema social solidario que venía funcionando desde hace miles de años atrás. Los valores de la solidaridad y de la fraternidad entre los pueblos se está terminando... y corre el peligro de desaparecer, si no hacemos algo, si es que no tomamos algunas iniciativas, para, retomando algunos de esos valores, tratar de desarrollar a nuestros pueblos", comenta el dirigente indígena.


2. La emergencia indígena

A lo largo de la historia republicana se trató de incorporar a los indígenas al Estado nacional mediante la religión, la alfabetización y los programas de desarrollo. Pero estos propósitos del Estado blanco-mestizo fracasaron. Los indios, en las zonas de páramo, preservaron sus territorios, lo que les permitió reafirmar su identidad y su condición de pueblos con sus propios modos de vida, sistemas de organización comunitarios, formas de administrar justicia, idiomas, costumbres y rasgos culturales propios.

La historia de los pueblos indígenas es la historia de la resistencia a la dominación. Rumiñahui, Cecilio Taday, Fernando Daquilema, Alejo Sáenz, Jesús Gualavisí, Dolores Cacuango son algunos de las más destacados líderes indígenas que han encabezado guerras, levantamientos y rebeliones.

En los últimos cincuenta años se produce un proceso de articulación orgánica del movimiento indígena apoyado por la Iglesia, los partidos de izquierda, las centrales sindicales y la intelectualidad indígena.

En 1944 se fundó la Federación Ecuatoriana de Indios, bajo la influencia del Partido Comunista del Ecuador. La FEI, que agrupaba a comunas y sindicatos agrarios, dirigió sus acciones en contra de la usurpación de las tierras comunales, defendió a los sindicatos de huasipungueros en los litigios de aguas en zonas de las provincias de Imbabura, Pichincha, Cotopaxi y Chimborazo, y planteó la eliminación de las formas serviles de producción y la aplicación de la legislación laboral.

En 1964 se crearon, bajo la influencia de los salesianos, la Federación Shuar y posteriormente la Federación de Organizaciones Indígenas del Napo, FOIN, que se afiliaron a la CEDOC.

En 1972 se constituyó Ecuador Runacunápac Riccharimui, ECUARUNARI, como organización indígena-campesina independiente. ECUARUNARI incorporó lo étnico a los debates y reivindicaciones del conjunto de organizaciones campesinas. La Iglesia progresista jugó un papel importante en este proceso.

En la necesidad de preservar y conservar sus territorios, en 1980 se conformó la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana, CONFENIAE, que agrupó a nueve organizaciones regionales.

Las vertientes indígenas serranas, amazónicas y costeñas confluyeron, en 1980, en el Consejo Nacional de Coordinación de las Nacionalidades, CONACNIE. Este es el antecedente inmediato de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) que nació en 1986 como expresión autónoma "de una etapa superior de un proceso de más de 450 años de resistencia, lucha permanente y experiencias organizativas de las nacionalidades indígenas del Ecuador".

Evaluando el proceso organizativo, Luis Macas señala: "A lo largo de la historia de nuestro país, la organización indígena se ha ido dando paulatinamente. Primero iniciamos como comunas, luego fueron las asociaciones de comunas, luego aparecieron, en la década del 60, las federaciones. En la década del 70 aparecieron las federaciones regionales un tanto aisladas. Y en los primeros años del 80 recién empezamos a organizarnos y a reconocernos como somos los pueblos indígenas".

"Estas demandas y reivindicaciones puntuales e inmediatas van dando, en añadidura, un espacio estratégico a largo plazo, o sea que se van perfeccionando algunas de las demandas y se convierten en cosas más importantes y generales para todas las nacionalidades indígenas. Hablando, por ejemplo de la tierra, ya no es la tierra de Cayambe, de Tigua, de Cañar, es una lucha conjunta, es una lucha global de todos los pueblos, así como es la defensa de los territorios indígenas de la Amazonía y de la Costa", agrega el dirigente indígena.

El surgimiento del movimiento indígena, según la investigadora Erika Silva, solo fue posible cuando en el país se habían desarrollado las condiciones objetivas para ello: la eliminación de las relaciones pre-capitalistas, el impulso al desarrollo en el campo y modernización del Estado, hechos que cobraron particular vigor en la década del 70. (20)

En efecto, con la modernización del campo perdieron poder las haciendas, en donde los indígenas se encontraban controlados y aislados. El mayor acceso a la educación, el contacto con las ciudades, el reconocimiento del voto para los analfabetos, la intervención del Estado en proyectos de desarrollo y el trabajo organizativo de sectores progresistas de la Iglesia, son otros elementos favorables para la emergencia indígena.

El acceso a la tierra y la incursión de grupos indígenas en la comercialización de artesanías, permitió el "surgimiento de capas acomodadas que han constituido la base para el desarrollo de una moderna intelectualidad indígena que, al sistematizar y socializar el pensamiento andino, han coadyuvado al fortalecimiento de la autoconciencia étnico-cultural al interior de sus organizaciones. Este fenómeno acontece en la mayor parte de grupos étnicos. La misma dirigencia, al parecer, es producto de este proceso", agrega Silva. (21)

La CONAIE, siendo la organización mayoritaria, no representa, sin embargo, a la totalidad del movimiento indígena. La conciencia étnica se manifiesta también en otras organizaciones como la Federación Ecuatoriana de Indígenas Evangélicos, FEINE, y en la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas Indígenas, FENOC-I, en la cual las posiciones indígenas han tenido un avance significativo al punto de asumir la dirección de la organización a mediados de 1995 (Ver Movimiento Campesino).

La FEINE se constituyó en 1980 por iniciativa de las iglesias protestantes norteamericanas. Actualmente está conformada por 14 asociaciones provinciales, abarcando a las nacionalidades quichua, shuar, achuar, siona, secoya, huaorani, cofán, tsáchila, chachis y awa. Aunque su organización es principalmente rural, se ha extendido a Quito y Guayaquil, ciudades en las que hay significativas migraciones indígenas.

La FEINE, aunque es una organización de carácter confesional, defiende la cultura indígena y busca mejorar la calidad de vida del pueblo indígena a través de proyectos de salud, educación y otros. Filiales de la FEINE, especialmente de la provincia de Chimborazo, participaron en el levantamiento indígena. La FEINE ha coordinado actividades con la CONAIE y otras organizaciones campesinas e indígenas a propósito del Decenio de los Pueblos Indígenas, declarado por la Naciones Unidas.


3. Principales acciones

El levantamiento de junio de 1990, representó la demostración más contundente del protagonismo indígena. La acción se inició el 29 de mayo con la toma de la Iglesia de Santo Domingo en Quito. En los siguientes ocho días, unos dos millones de indios ocuparon carreteras, haciendas, pueblos y ciudades de las provincias de Chimborazo, Cotopaxi, Tungurahua e Imbabura. Las acciones fueron apoyadas por los indígenas de la Amazonía y por grupos populares y cristianos en Guayaquil y Quito.

Los indígenas interrumpieron las carreteras en la sierra centro-norte y no sacaron a vender sus productos agropecuarios a los mercados, como una demostración del papel preponderante que juegan en la sociedad como abastecedores de alimentos.

Como telón de fondo de la protesta indígena estuvieron los conflictos de tierras no resueltos -más de cien en ese año-, el encarecimiento del costo de los víveres, del transporte y de los insumos agrícolas, lo cual contrastaba con la pérdida de la capacidad adquisitiva de los campesinos ocasionada por el represamiento en los precios de los productos agrícolas.

Las demandas del levantamiento indígena giraron en torno a derechos económicos -tierra, agua, obras de infraestructura, mejores precios para los productos agrícolas, asignación de recursos para la educación bilingüe- pero comenzaron a poner en un lugar destacado los derechos culturales y políticos, pues se definieron como nacionalidades.

Además de las reivindicaciones nacionales, las organizaciones indígenas provinciales de Chimborazo, Bolívar y Cotopaxi presentaron pliegos locales a las autoridades en las que pedían obras de riego, educación y electrificación, mejor trato en las oficinas públicas, no cobro del impuesto al predio rústico y congelación de las tarifas de los combustibles y los transportes. A través de movilizaciones nunca antes vistas en Latacunga, Guaranda y Riobamba y otras ciudades y poblados menores de la Sierra central, los indígenas obligaron a las autoridades locales a firmar sendas actas de compromiso, en las que estas últimas se comprometían a cumplir las demandas indígenas.

El "levantamiento" sacudió a la sociedad ecuatoriana, que hasta ese momento no valoraba la presencia de los indígenas, quienes eran considerados como simples instrumentos del folklore nacional o, peor todavía, como rémoras del pasado que debían ser "integrados al desarrollo y a la modernización".

El planteamiento más novedoso y que causó una gran polémica fue la demanda indígena de que el Ecuador sea declarado país plurinacional. Las Fuerzas Armadas, gremios de terratenientes, partidos políticos, la prensa tradicional y las cúpulas del Estado acusaron rápidamente a los indios de estar manipulados por "agitadores" y de querer desmembrar a la nación ecuatoriana formando un Estado paralelo.

El planteamiento indígena no fue percibido en su real dimensión. Ya en 1980, cuando se constituyó el CONACNIE, los indígenas se autodenominaron nacionalidades, invocando el siguiente razonamiento: "Las organizaciones indias, los pueblos indios, queremos darnos nuestros propios nombres, mantener nuestra propia identidad, nuestra personalidad. Y en la medida en que queremos englobar a los diferentes pueblos indios, sea cual fuere su desarrollo histórico frente a este dilema, hemos optado por el término de nacionalidades indias. Esta resolución ha sido meditada, y no obedece a una sugerencia ajena, sino porque comprendemos que la categoría nacionalidad expresa los aspectos políticos, culturales y lingüísticos de nuestros pueblos. Nos sitúa en la vida nacional e internacional". (23)

De esta cita, rescatamos la última frase: "nos sitúa en la vida nacional e internacional". En efecto, este es el planteamiento de fondo de los indios: cuando se definen como nacionalidades aspiran a que el denominado "problema indio" no sea tratado sectorialmente o regionalmente, sino que sea abordado por toda la sociedad, pues constituye un asunto no resuelto desde la fundación misma del Estado ecuatoriano.

Los indios no desean crear un Estado paralelo sino ser reconocidos como pueblos en igualdad de condiciones en el marco del Estado ecuatoriano. "Los pueblos creemos que la plurinacionalidad es el respeto a nuestra propia identidad y al mismo tiempo (implica que) seamos sujetos de una efectiva participación en los quehaceres de la sociedad nacional", afirma Rodrigo de la Cruz, ex-asesor jurídico de la CONAIE. (4)

Mirando retrospectivamente, Luis Macas señala que "el levantamiento del 90 fue un levantamiento contundente, que hizo dar cuenta al país de que existimos, pero que existimos con propuestas y no estamos conformes con lo que se está haciendo en este país, especialmente con los gobernantes y un Estado que nos ha mantenido en la postergación. Todas estas luchas nos han dado un espacio sumamente importante, y que no se lo debe perder obviamente, más bien se lo debe fortalecer".

Luego del levantamiento, vinieron otras jornadas que aunque no alcanzan ni la fuerza ni la magnitud de la movilización de junio de 1990, confirmaron que el movimiento indígena continúa siendo el principal protagonista social.

En la lucha por la legalización de los territorios amazónicos, la Organización de Pueblos Indígenas de Pastaza, OPIP, efectuó, en abril de 1992, una marcha de más de 200 kilómetros, que recorrió desde el corazón de la selva amazónica hasta la capital de la República, recibiendo el apoyo del pueblo ecuatoriano. Un resultado concreto de esa lucha fue la entrega de más 1 millón de hectáreas a los pueblos indígenas organizados de Pastaza.

Después vino la movilización del 12 de octubre de 1992, a propósito de los 500 años, que no llenó todas las expectativas que se tenía de la misma.

Otra lucha importante fue la "movilización por la vida" de junio de 1994, en respuesta a la expedición de la Ley de Desarrollo Agrario. Esta Ley beneficiaba solo a un sector del campo -los empresarios agrícolas- suprimía la reforma agraria, privatizaba el uso del agua, y liberalizaba el comercio de tierras, desintegrando el régimen de propiedad comunal.

La CONAIE, con el apoyo de la Coordinadora Nacional Agraria, logró que la ley sea revisada en sus partes fundamentales, especialmente en lo que tiene relación con la reforma agraria, el acceso a la tierra, el respeto a la propiedad comunitaria y a las formas de organización tradicionales y representación en el nuevo Instituto Nacional de Desarrollo Agrario, INDA.

"Por primera vez en la historia del país, los pueblos indígenas, y el sector campesino, hemos logrado que una Ley de los terratenientes, aprobada por un gobierno de empresarios sin nuestra participación y sin consideración de nuestros derechos e intereses, sea completamente revisada y reformada", según una evaluación que efectuó la CONAIE. (24)

Pero "quisiéramos recalcar que estas luchas no

son un don del movimiento indígena, pues hay otros sectores, por ejemplo, los campesinos y los sectores organizados de este país que han estado en estas luchas, que han estado en las movilizaciones que el movimiento indígena ha convocado", manifiesta Luis Macas.

Durante el conflicto armado con el Perú, a comienzos de 1995, el país vivió momentos de unidad nacional en la defensa del territorio nacional. Los indígenas ecuatorianos shuar y achuar -que habitan la zona del Alto Cenepa- jugaron un papel destacado en la defensa territorial.

Los indígenas de los dos lados de la frontera resultaron directamente afectados por los bombardeos y las acciones militares que destruyeron la selva, las viviendas y sus medios de subsistencia como huertas familiares y la caza. Las acciones bélicas afectaron a unos 6.500 indígenas shuar, en su mayoría niños y mujeres.

"Hemos participado en esta guerra, para no ser desplazados de nuestros territorios ni por el otro ejército ni por el nuestro. Por eso hemos resistido a bombardeos y destrucciones. Por eso hemos sacrificado nuestras vidas", señaló la CONAIE, al tiempo que demandaba "la participación de los pueblos indígenas del Ecuador y Perú, en la mesa de negociaciones, como sujetos activos en la búsqueda de una solución global y definitiva del conflicto".

Los indígenas aprovecharon de este conflicto para "informar a las Fuerzas Armadas el objetivo de lo que estamos haciendo; para que puedan quitarse de la mente de que somos subversivos y desestabilizadores", dice Edmundo Vargas, ex-presidente de la CONFENIAE.

La CONAIE junto a la Coordinadora de Movimientos Sociales se pronunciaron e hicieron campaña por el NO en el plebiscito del 26 de noviembre de 1995, obteniendo una importante victoria. "Este es un triunfo del pueblo ecuatoriano que no está de acuerdo con el modelo neoliberal y con la política económica vertical, represiva y autoritaria", expresa Macas.

"Todos los sectores que estuvimos involucrados por el NO hicimos una tarea al interior de nuestras propias organizaciones. Con esta premisa, los dirigentes nos distribuimos por cada una de las organizaciones provinciales y zonales, hemos hecho un trabajo comuna por comuna. Ha sido una tarea conjunta de la Coordinadora de Movimientos Sociales, y dentro de ella, la CONAIE ha jugado un papel fundamental con nuestra gente organizada".

Un reto nuevo para la CONAIE es afrontar la participación electoral. En sus inicios, la organización indígena adoptó una postura de radical cuestionamiento a la democracia formal y, en varias oportunidades, fustigó a los partidos políticos. Respondiendo a esta política, la CONAIE se pronunció por la abstención, el voto nulo o en blanco, e incluso por el boicot a los procesos electorales.

Pero a raíz de las reformas constitucionales aprobadas en la consultar popular de agosto de 1994, que permitieron la participación electoral de los independientes sin afiliarse a los partidos políticos, en el movimiento indígena surgieron tendencias que se inclinaron por la participación electoral "porque la única forma de lograr un cambio estructural y radical del país es participar haciendo uso de los medios democráticos, para tener acceso al poder del Estado". (25)

Una de esas tendencias, promovida por ex-dirigentes de la CONAIE, y apoyada por la CONFENIAE, se expresó en el Movimiento Pachakútic que, en agosto de 1995, se dio a conocer públicamente como "un accionar consensuado de los pueblos, de las organizaciones y sectores populares que tienen identidad total como pueblos indígenas".

La presencia de Pachakútic representó un momento delicado para la CONAIE, pues las discrepancias podían incluso devenir en una ruptura. Sin embargo, la CONAIE demostró que había adquirido capacidad para procesar y resolver los conflictos internos. Mediante una fórmula de consenso, la CONAIE decidió participar electoralmente, mediante el Movimiento Unidad Plurinacional, el que en las provincias adopta diversas denominaciones: por ejemplo en Chimborazo, se denomina Movimiento Unidad Plurinacional Puruhá.

Al principio, la expectativa de la participación electoral indígena era modesta. En diciembre de 1995, Luis Macas, en una entrevista efectuada para esta publicación, decía: "Lo que nosotros hemos acordado en una asamblea nacional es la participación principalmente para captar las autoridades locales en los cantones de mayor población indígena como es el caso de Tungurahua, Chimborazo, no así en provincias donde no tenemos mucha presencia".

En enero y febrero de 1996, sin embargo, la CONAIE adoptó una posición más amplia y decidida: lanzó a Luis Macas a la diputación nacional y decidió apoyar la candidatura del independiente Freddy Ehlers a la Presidencia de la República. El Movimiento Unidad Plurinacional pasó a llamarse Movimiento Plurinacional Pachakútic Nuevo País, y en él confluyen algunas de las organizaciones sindicales y populares que inicialmente participaron en la Coordinadora de Movimientos Sociales.


4. Articulación con otros sectores

Tras el levantamiento del 90, los indígenas no dieron mayor importancia a las alianzas con otros sectores, quizá por la mala experiencia del pasado en la que "eran los movimientos sindicales y los partidos de izquierda los que daban hablando" y colocaron al movimiento indígena en una situación de subordinación, según expresó Edmundo Vargas.

Pero la reacción virulenta de sectores de las Fuerzas Armadas y de los hacendados en contra del movimiento indígena (los terratenientes llegan a formar grupos paramilitares para defender sus haciendas) y la necesidad de unir fuerzas en la lucha por la tierra, llevaron a la CONAIE a la búsqueda de alianzas sociales tanto en el campo como en la ciudad.

En momentos de ascenso de la lucha, los indígenas han apelado a la Iglesia - que en varias ocasiones ha actuado como mediadora- y han conseguido la solidaridad de organizaciones como la FENOC-I, la FEINE, los sindicatos públicos y de grupos de ecologistas, cristianos y de derechos humanos. La CONAIE incluso ha coincidido con sectores que antes era impensable negociar, como la Cámara de Agricultura de la II Zona, conformada por pequeños y medianos propietarios de la Costa y con la Federación de Transporte Pesado, compuesta por empresarios.

En la relación con el Frente Unitario de Trabajadores "no hemos tenido mucho éxito, no ha habido un rompimiento, pero tampoco hay una constancia, una búsqueda en las posibilidades de alianza con el movimiento obrero", dice Luis Macas. Es más, ha sido con sectores que están fuera del FUT como los trabajadores petroleros, eléctricos, del Seguro Social y los maestros, que la CONAIE ha coincidido en acciones puntuales (Ley Agraria, Ley de Libertad Religiosa, reformas constitucionales) para oponerse a la privatización las áreas estratégicas de la economía y luchar contra la legislación de corte neoliberal.

"A nivel del sector urbano, trabajamos con los sectores barriales de Quito; en Guayaquil con los migrantes indígenas; en Machala coordinamos con los sectores de la Iglesia de base; con las comunidades cristianas hemos logrado alguna coordinación en trabajos puntuales", acota Macas.

"Por razones de defensa de los recursos naturales, una alianza natural se da con los ecologistas, quienes han estado elaborando propuestas de discusión; algunos de ellos han trabajado conjuntamente con nuestras organizaciones como en el caso de Pastaza, en donde se está elaborando una propuesta de manejo de los recursos naturales".

Con los afroecuatorianos, los indígenas se han sentado a resolver problemas de tenencia de tierras que han enfrentado a los tsáchilas y chachis con las comunidades negras en las provincias de Pichincha y Esmeraldas.


5. Los puntos fuertes

Los pueblos indios ya no son los mismos que hace 500 años. Han cambiado. Son otros pueblos, en alguna medida lograron acceder a la tierra, a la educación, a formas de organización más conscientes y avanzadas. Los indígenas han asimilado varios elementos de la cultura occidental, pero no han perdido su cultura ancestral andina.

El movimiento indígena actualmente es portador de elementos de cambio. "El movimiento indígena no solamente tiene presencia, sino que ha contribuido a que en este país se hayan dado pasos muy importantes en reconocernos quienes somos el conjunto de la sociedad nacional (...). En cierto sentido ha evolucionado toda la sociedad nacional a partir de todas estas luchas que ha venido implementando el movimiento indígena", Luis Macas.

El movimiento indígena ha ido avanzando en la formulación de propuestas. Una de ellas es el "Proyecto Político" que ha sido puesto a consideración de la sociedad nacional. Transcribimos sus principios político-ideológicos y el plan de acción:

Principios:

- Humanismo integral

- Comunitarismo

- Democracia plurinacional comunitaria

- Plurinacionalismo

- Unidad en la diversidad

- Autodeterminación

- Soberanía

- Independencia y solidaridad internacional


Plan de acción:

- Reforma total de la Constitución del actual Estado uninacional burgués.

- Reforma de la administración pública

- Aplicación y consolidación de la autonomía y del derecho indígena.

- Reordenamiento de los territorios de los pueblos y nacionalidades indígenas.

- Consolidación de los pueblos y nacionalidades indígenas y de la sociedad.

- Reestructuración de la fuerza pública y su nuevo papel.

- Alianza y unidad con diferentes sectores sociales y organizaciones representativas, basada en el respeto mutuo y en la coincidencia y convergencia de objetivos nacionales.

- Establecimiento del nuevo modelo económico plurinacional: economía comunitaria ecológica. (26)


Este "Proyecto Político", que pretende nutrirse con los aportes de otros sectores, implica un cambio sustancial del sistema político y una profundización de la democracia, en la medida que ya no se plantea solamente el reconocimiento de derechos individuales, sino de los derechos colectivos de los pueblos.

Una experiencia novedosa que desarrollan los pueblos indígenas de la Amazonía es el Parlamento Indígena que funciona desde 1993.

"El Parlamento es una instancia muy propia de los pueblos indígenas, que no quiere ser paralela al Congreso Nacional.

Hemos discutido el manejo de los recursos naturales, la atención a la salud, el proceso educativo, y aspiramos que estas propuestas sean elevadas al conocimiento de la opinión pública para que conozcan nuestro pensamiento", dice Edmundo Vargas.

De cada 10 comunidades se elige un parlamentario. El Parlamento Amazónico está constituido por 100 parlamentarios, más 10 presidentes y el consejo directivo de la CONFENIAE. Los delegados de la comunidades "deben haber demostrado honorabilidad, no deben tener problemas judiciales ni internos. La comunidad, en una asamblea, puede retirar su apoyo y nombrar a otros".

El Parlamento funciona a través de las comisiones de salud, educación, desarrollo comunitario, territorio, comunicación y de la mujer.

Los aportes de los pueblos indígenas también abarcan los campos de la medicina natural y la agricultura biológica. A esto se une la búsqueda de estrategias de desarrollo que relacionen el crecimiento económico con la justicia social y el respeto a la naturaleza. Sus valores culturales, los conocimientos y prácticas adquiridos a través de miles de años de una relación equitativa con la naturaleza, han permitido a los pueblos indígenas un manejo sustentable de sus recursos. (27)

Al discurso individualista y consumista muy en boga en esta época de modernización reaccionaria, los indígenas oponen sus concepciones comunitaristas que se sintetizan en: ayuda mutua, reciprocidad y complementariedad.


6. Los lados flacos

Analistas consultados para esta publicación indican que una debilidad de la CONAIE es la existencia de posiciones aislacionistas y etnicistas que, si logran una hegemonía, llevarían a que el movimiento indígena quede reducido a una minoría étnica que reclama "reconocimiento en la diversidad, pero no afecta a la totalidad del Estado".

La CONAIE tiene capacidad de desarrollar acciones, pero tiene limitaciones en la negociación con el Estado. "En el levantamiento del 90 y en el del 94 en torno a la Ley Agraria, el movimiento indígena logra interpelar al conjunto de la sociedad y convierte al problema agrario no en un asunto de los indígenas y campesinos, sino en un problema nacional. Desgraciadamente, por la falta de propuestas sobre cosas concretas como la ley agraria, se pierde la iniciativa y los resultados no son proporcionales a lo que se dio a nivel de la movilización (...) En el movimiento indígena hay capacidad de movilizarse y desarrollar luchas en el campo, en la acción, pero todavía hay limitaciones en la lucha diplomática, en la negociación", señala Napoleón Saltos.

Por último, existe el peligro de que la CONAIE se convierta en un intermediario entre el movimiento indígena y el Estado, o entre las ONGs y el movimiento indígena, con lo cual entraría a la lógica de la "administración de proyectos" descuidando su papel estratégico-político de representar y dirigir a los pueblos indígenas a la consecución de sus metas.


7. Profundizar las alianzas

Para que las propias propuestas indígenas (Estado plurinacional, multiculturalidad, etc.) puedan concretarse y avanzar, es imperioso que el movimiento indígena profundice las relaciones con la sociedad civil y su política de alianzas.

El movimiento indígena no pretende "representar a toda la población marginada del Ecuador" (Edmundo Vargas), como en su momento lo hizo el FUT. Sin embargo, puede asumir el papel de elemento dinamizador que gracias a su fuerza y su ejemplo, convoque a otros sectores que se encuentran dispersos y desalentados, en función no solo de enfrentar el proyecto neoliberal, sino de ir construyendo un programa y una estrategia de poder.

En definitiva, el movimiento indígena y los demás movimientos sociales deben entrar en un diálogo franco y abierto -que recién empieza a darse- que permita poner sobre la mesa los puntos de acuerdo y desacuerdo, e ir avanzando en el proceso de coordinación y unidad.

El movimiento indígena enfrenta el desafío de avanzar en sus líneas de educación bilingüe, medicina natural, desarrollo comunitario, legalización de los territorios amazónicos, lucha por la tierra y obras de infraestructura para las comunidades.

Para ello es urgente que vaya perfeccionando sus posibilidades de negociación con el Estado y otros interlocutores, tanto nacionales como internacionales.


Organizaciones integrantes de la CONAIE




Ecuador Runacunápac Riccharimui

ECUARUNARI

Federación Indígena y Campesina de Imbabura

FICI

Pichincha Riccharimui


Movimiento Indígena de Cotopaxi

MIC

Movimiento Indígena de Tungurahua,

MIT

Bolívar Runacunápac Riccharimui- Federación Campesina de Bolívar

FECAB-BRUNARI

Movimiento Indígena de Chimborazo

MICH

Federación de Organizaciones Indígenas de Chimborazo

FOICH

Unión Provincial de Cooperativas y Comunas del Cañar

UPCCC

Unión Campesina del Azuay

UNASAY

Coordinadora Interprovincial de Indígenas Saraguros

CIOIS

Unión de Organizaciones Campesinas de Limón Indanza

UOCLI

Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas

UOCE



Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Costa Ecuatoriana

COICE

Federación Awa


Federación Chachi


Gobernación Tsáchila




Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana

CONFENIAE

Federación de Organizaciones Indígenas -Sucumbíos-Ecuador

FOISE (JCA)

Federación de Comunas Unión Nativos de la Amazonía

FCUNAE

Federación de Organizaciones Indígenas de Napo

FOIN

Organización de Pueblos Indígenas de Pastaza

OPIP

Federación de Organizaciones Indígenas Secoya del Ecuador

FOISE

Nacionalidad Huao

ONHAE

Nacionalidad Siona

ONISE

Organización de Indígenas Cofanes del Ecuador

OINCE

Federación Independiente del Pueblo Shuar del Ecuador

FIPSE

Federación de Centros Shuar Achuar

FICSHA


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