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Racismo Estructural - Apuntes para una Discusión Conceptual

Dennis de Oliveira

La cuestión fundamental para analizar el racismo estructural en las sociedades capitalistas contemporáneas, en la actual fase de acumulación flexible llamada de globalización neoliberal, radica en las características que marcan el período que pasamos:

  1. La alteración del paradigma de producción, de la normalización a la flexibilización, que caracterizó a la fase anterior a la neoliberal, donde la producción en amplia escala; las cadenas productivas; el control de éstas a través de una jerarquía empresarial; y la reproducción del capital, a través de la economía generada en ese proceso y en la acumulación residual de los rendimientos proporcionados por la baja calificación requerida y por la rotación de mano de obra.

    El neoliberalismo trajo una alteración profunda con relación a esto, especialmente porque el modelo de producción pasa a caracterizarse por el uso de la tecnología electrónica; la polivalencia de los puestos de trabajo; la producción diversificada a pequeña escala; la reproducción del capital a través de la atención inmediata a demandas específicas y segmentadas; el ritmo de la producción es flexibilizado, adaptándose a las coyunturas del mercado.

    El ingreso a este sistema exige un conocimiento más genérico, adaptable a los cambios coyunturales. Flexibilización es la palabra clave de este nuevo paradigma de producción, pues esto implica la exclusión de quien carece del conocimiento, siendo el desempleo un resultado permanente de esto. La noción de derechos universales deja de existir en este contexto.

  2. La alteración del paradigma del consumo, pues hay una tendencia a buscar la segmentación del mercado, al mismo tiempo que éste se sofistica y especializa según cohortes de consumidores; y, sin embargo, moviliza fantásticas sumas de dinero.

    En este contexto, los medios de comunicación y su propaganda juegan el papel de organizadores del consumo, según estas tendencias segmentadas. Hay una mayor especialización en ellos según las tendencias sectorializadas, para optimizar el discurso publicitario dirigido a estos nichos del mercado.

    Si hay una segmentación en la producción y en la distribución, hay una fuerte tendencia a la concentración de la dirección de estos procesos. Esta segmentación del mercado es dirigida por un capital cada vez más monopolizado, pues las nuevas tecnologías de producción que permiten la adopción de estos nuevos paradigmas productivos y de consumo, exigen inversiones cada vez más altas y hay una volatilidad cada vez mayor de los equipos instalados en las industrias. Por eso, en esta lucha sobreviven los grandes monopolios; y las pequeñas y medianas empresas, prácticamente, están condenadas a la muerte.

Esta nueva configuración económica del neoliberalismo trae alteraciones profundas en el campo social. La primera de ellas es una separación entre quienes consiguen incluirse en el mercado de trabajo y el consumo, y quienes quedan fuera. La segunda, nace de la primera, es la total destrucción de lo que se llama el espacio público y sociedad civil, frente al aumento geométrico de las disparidades sociales. La tercera es la ineficacia de las políticas públicas generalizadas que no consideran esta diferencia brutal que se genera en el tejido social, transformando derechos en privilegios. Y, finalmente, la cuarta alteración es la desvalorización de la idea de la democracia (en el sentido puro del término) y justicia social. Por esto, el neoliberalismo difiere del liberalismo clásico, ya que el segundo continúa en su proyecto ideal (a pesar de que no fue practicado), la idea de igualdad; en tanto que el primero relativiza la idea de igualdad y democracia, subordinado a la eficiencia en el sentido gerencial capitalista.

El neoliberalismo intensifica los proyectos racistas

Con este proceso continuo de selección y exclusión, afloran los mecanismos raciales como criterios selectivos, primeramente en el mercado de trabajo formal y, después, como consecuencia, en el ejercicio de la ciudadanía. Por esta razón, el neoliberalismo intensifica los proyectos racistas, inclusive los de carácter político- partidario (como se vio recientemente en Europa con el resurgimiento de las organizaciones nazi-fascistas en Francia, Alemania, Italia, Rusia, entre otros).

Es importante percibir que en estos tiempos de neoliberalismo, también los mecanismos formales de la democracia son relativizados: hay una campaña sistemática contra los poderes legislativos; la penetración del marketing político en las disputas electorales, despolitizando el debate social y transformándolo en meros juegos publicitarios y de imágenes construidas; la propuesta de juzgamiento de la normas legales (principalmente lo relacionado al trabajo y a lo social) sacando cualquier forma de control social sobre el funcionamiento y la acción de los ocupantes de los poderes gubernamentales, entre otros.

En el caso específico de países que fueron colonizados, como los de América Latina, que construyeron su base primitiva de acumulación con base en el trabajo esclavo de negros e indígenas; que pasó de una revolución burguesa de carácter conservador, que mantuvo estructuras aristocráticas y esclavistas casi intactas, la adopción de este modelo neoliberal aumenta un proceso de exclusión que ya existía, prácticamente condenando al exterminio de los ocupantes de este segmento poblacional. Esto es de forma extensiva, al ampliar el numero de personas que entran en la zona de la exclusión social, en un proceso que podemos denominar democratización de las haciendas esclavistas y, de forma intensiva, al intensificar los mecanismos de exclusión de aquellas personas que ya estaban en la zona de los excluidos, en un proceso complementario que denominaremos de exterminio de la hacienda esclavista.

Los dos procesos - democratización y exterminio de la hacienda esclavista - prácticamente destruyen a la ya enferma sociedad civil y transforman a la ciudadanía en un privilegio cada vez más inaccesible a la mayoría. Los derechos sociales, a pesar de ser previstos legalmente, se transforman en letra muerta, frente a la incapacidad de los poderes públicos. La tendencia a la concentración de la renta agrava aún más los problemas y, asimismo, la resolución de estos exige cada vez más inversiones voluminosas que significarían un cambio de los caminos de desarrollo capitalista actual.

Los sectores hegemónicos tienen dos alternativas frente a esto. La derecha pregona simplemente al exterminio físico de las poblaciones, en un proceso de limpieza étnica. El centro crea mecanismos de selección para que parte de estos excluidos disfruten de una red mínima de protección social - que con el paso del tiempo, es cada vez menor - controlando inevitables explosiones sociales en estos segmentos excluidos. Esta corriente será denominada, la "administradora de las tensiones sociales".

La preocupación por la inestabilidad causada por la miseria preocupa a una importante fuente del Poder Mundial: el Banco Mundial que, en su informe sobre la pobreza en el mundo, llama la atención de los gobiernos de los países en desarrollo que, no atendiendo las demandas mínimas de los miserables, pueden poner en riesgo todo el proceso de inserción de las economías del tercer mundo en un mundo globalizado neoliberal. El veredicto del Banco Mundial es impositivo: la miseria se puede transformar en una guerra civil.

La preocupación del Banco Mundial por el aumento de la miseria no discurre en ningún ataque altruista de los que detentan el nuevo poder mundial. Discurre, únicamente, de la preocupación con la inestabilidad del sistema; en otras palabras, a miseria puede llegar a niveles insoportables que pone en riesgo todo el sistema en que el capitalismo neoliberal está asentado.

Sin embargo, el mismo informe del Banco Mundial dice más adelante: "La clave para estos y otros planes no relacionados como el empleo, son formulados de tal manera que mantengan su función de representar una seguridad para los más pobres y no sean utilizados por aquellos que no se encuentran en una situación menos desesperada".

La acción social del Banco Mundial se desarrolla, en forma prioritaria, por sobre los estados nacionales bajo el argumento de que estos pueden hacer un uso "político" y "populista" de tales acciones. Para esto, cuentan con las ONG que pasaron a recibir mayores porcentajes de los proyectos financiados por el Banco Mundial. Según el documento Overview-NGO World Bank Collaboration (disponible en el sitio del Banco Mundial), "entre 1973 y 1988, solamente 6% de los proyectos financiados por el Banco Mundial incluían ONG. En 1993, un tercio de los proyectos aprobados incluían ONG y en 1994, este porcentaje llegó al 50%".

Veamos ahora la intensidad de los mecanismos de exterminio impuestos por la globalización neoliberal. El informe de la ONU titulado "Perspectivas de la Población Mundial - versión 2000" (febrero 2001), apunta que la población mundial hoy es de alrededor de 6.1 mil millones de personas y crece a una tasa anual de 1.2% - en números absolutos, esto significa más de 77 millones de personas por año. El mismo informe apunta que, hasta el año 2025, los países más desarrollados tenderán a una reducción de la población, en tanto que los países más pobres continuarán creciendo hasta el 2025.

Estos datos son importantes para una reflexión de las perspectivas del racismo y se mantiene el actual patrón de acumulación de riquezas, pues se sabe que los países más ricos concentran el 80% de la riqueza mundial. Esto significa que las regiones más pobres son las que concentran y concentrarán, más aún, la población mundial, una cuenta que hace aumentar la concentración de las riquezas.

Una situación de éstas tiende a intensificar los flujos migratorios pues, con el aumento de la miseria de las regiones más pobres, las poblaciones irán a buscar medios de sobrevivencia en los lugares donde se concentran las riquezas - y esto es grave al punto que ya se perciben flujos migratorios en algunas regiones del África en busca de agua potable. Pero, a su vez, las naciones más ricas aprovechan de mecanismos racistas y xenófobos para controlar, al igual que impedir, el acceso de estas poblaciones migrantes a las riquezas de tales naciones.

Otro problema que preocupa a las naciones más ricas es el agotamiento de los recursos de la biosfera que, hoy, se concentran justamente en los bosques tropicales localizados, en su mayor parte, en los países más pobres, específicamente en América Latina, África y Asia. Algunos estudios mostraron que hay un inminente agotamiento de las fuentes energéticas tradicionales - petróleo y carbón mineral - y una de las alternativas es la biosfera, una fuente de riquezas renovable y rica en tales florestas. Por esto, los controles de crecimiento poblacional de estos países pasan por el no reconocimiento de la titularidad de las tierras de pueblos que históricamente las ocupan - como los indígenas en América Latina -, y más aún por el mecanismo de las patentes que obligan a las naciones más pobres al pago por el uso industrial de medicamentos producidos como materia prima extraída de su propio territorio.

Finalmente, un tema de reflexión importante es la crueldad de estos mecanismos de extermino. Hoy, el SIDA es visto como un factor estratégico de control poblacional de los países del continente africano. El último informe de la ONU dio cuenta de una disminución de la esperanza de vida de las poblaciones afectadas. Recientemente, las industrias farmacéuticas enjuiciaron al gobierno sudafricano por adquirir genéricos a bajos precios para atender a estas personas, acusándolo de violar la ley de patentes. El mensaje de este ataque a la obra social sobreentiende que no es necesario atender a los enfermos, hambrientos y pobres africanos; en otras palabras, es mejor dejarlos morir.

Para discutir una estrategia de incidencia de los movimientos para la Conferencia Mundial contra el Racismo, es preciso primero hacer una denuncia pública de estos mecanismos de exterminio, como expresiones contemporáneas del racismo estructural; estos datos deben ser presentados a la opinión pública.

Segundo, responsabilizar a las naciones, particularmente a las más ricas o a las más beneficiadas por la globalización neoliberal, por este escenario y exigir mecanismos eficaces de combate al racismo. La conferencia será un momento singular para que construyamos una gran alianza internacional con base en los pueblos de la diáspora africana y los pueblos indígenas en confrontación con este modelo económico y hagamos que impere, de hecho, a lógica de la vida y no la lógica de la cosificación.

Los puntos que una agenda como ésta debe defender son:

- la creación de mecanismos de reparaciones de las poblaciones que fueron víctimas del proceso de esclavitud, como los afrodescendientes;

- la ratificación de todas las normas y acuerdos internacionales referentes al combate contra el racismo, como la Convención 111 de la OIT y la Convención Internacional de Combate al Racismo en pleno;

- mecanismos de combate a la feminización / racialización de la pobreza con base en políticas públicas de carácter universal y general, políticas puntuales y de emergencia y políticas dirigidas a la acción afirmativa;

- revisión de los tratados internacionales que tratan del reconocimiento de las patentes para preservar el patrimonio biológico de las comunidades que viven en las regiones de los bosques tropicales.

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