A un año del retorno de la soberanía iraquí - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2005-06-29

EE.UU

Tiro por la culata

A un año del retorno de la soberanía iraquí

Isaac Bigio
Clasificado en: Politica, Social, Violencia,
Disponible en:   Español       


El 28 de junio Iraq cumplió un año desde que su ‘soberanía fue restaurada’. Para EEUU esta ocasión debería servir para reafirmar que la ocupación ha estado logrando sus frutos al ‘derrotar al terrorismo’ y democratizar al Medio Oriente. Sin embargo, la violencia iraquí se mantiene o incrementa. Encima, en esos días en el vecino Irán las elecciones del 25 de junio produjeron a la derrota del candidato favorito de occidente y una amplia victoria de un duro.

En marzo 2003 los aliados invadieron Iraq. Sostenían que su objetivo era eliminar las armas de destrucción masivas que tenía Saddam, quien estaba relacionado con Al Qaeda. Su victoria fue relativamente rápida y para diciembre tanto Hussein como sus principales colaboradores terminaron cayendo.

En junio 2004 el gobierno pasó formalmente a manos de una administración transitoria iraquí, aunque el poder sigue en manos de 140,000 tropas norteamericanas. El 30 de enero se realizaron elecciones generales para un parlamento de 275 miembros, el mismo que nominó el 28 de abril a un gobierno que se vanagloria de tener un kurdo (Jalal Talabani) como presidente y un chiíta (Ibrahim Al Jafaari) como primer ministro, algo novedoso dentro de los países árabes donde ambas etnias son discriminadas. Al Jafaari se jacta de ser el primer premier electo del mundo árabe y un ejemplo a seguir.

La realidad demostró que Hussein no poseía ninguna arma de destrucción masiva ni lazos con su archi-enemigo Bin Laden. La victoria aliada en menos de un mes de combates se dio por que las fuerzas iraquíes decidieron, tal como en su momento advertimos, no exponerse a una masacre sino conservar sus efectivos para crecer en la ‘resistencia’ con acciones de sabotaje.

Desde marzo hasta la fecha han muerto unos 2,000 soldados extranjeros, y entre 5,000 y 22,500 civiles de Iraq. Desde junio pasado han explotado casi 500 carros bombas, una cifra superior a la de los peores momentos de guerra en Palestina, Perú o Irlanda.

En EEUU, mientras el vicepresidente Dick Cheney afirma que la subversión iraquí está agonizando, George W Bush se niega a poner fecha para la retirada, el secretario de defensa Donald Rumsfeld advierte que la guerra iraquí puede durar hasta 12 años más y el general John Abizaid (comandante de las FFAA en Iraq) advierte que la insurgencia no disminuye y sugiere la dimisión de Rumsfeld.

Un informe de la CIA revelado por The New York Times califica al peligro del crecimiento del ‘terrorismo islámico’ en Iraq como peor que el de Afganistán o Chechenia. Iraq, que durante la tiranía de Saddam, fue un baluarte contra la penetración del fundamentalismo, hoy se ha convertido, gracias a la invasión, en el mayor punto de concentración y entrenamiento de combatientes musulmanes que luego podrán estremecer no sólo a Arabia Saudita sino operar dentro de Occidente.

Los pantanos de Mesopotamia, donde se gestó una de las primeras civilizaciones, vienen convirtiéndose en una gran arena movediza para la super-potencia que reclama ser la protectora de la civilización global. El atascamiento en Iraq seguirá generando problemas internos en EEUU y Reino Unido, donde la mayoría de la población tiende a cuestionar una guerra ajena que produce muchas muertes y costos, muchos de los cuales se dan a costa de obras en salud y educación.

En EEUU el apoyo a la intervención en Iraq ya no existe. Según las últimas encuestas 3 de cada 5 desaprueban dicha guerra.

La incapacidad anglo-americana de detener a la insurgencia iraquí también repercute en un debilitamiento de su imagen externa. Al invadir Iraq y Afganistán, Bush quiso dar una señal a los otros Estados contestatarios y movimientos subversivos que ellos deberían ‘moderarse’ y aceptar las reglas de juego de EEUU pues correrían el riesgo de ser sofocados. La rendición libia de su arsenal era una demostración que esa dureza traería resultados.

Sin embargo, lo que ahora estamos viendo es que la ‘vietnamización’ de Iraq está generando resultados opuestos a los deseados por Bush en Irán y Corea del Norte. Estos dos países han sido considerados por el presidente norteamericano como los dos ‘ejes del mal’ que quedan tras la captura de Iraq. No obstante, éstos, en vez de ‘apaciguarse’ y desarmarse, han sacado como conclusión de la guerra iraquí que la razón por la cual EEUU invadió Bagdad fue, precisamente, por que Saddam auto-destruyó sus armas bio-químicas. Corea del Norte ha respondido ufanándose que ahora tienen armas nucleares que podrían llegar incluso hasta suelo norteamericano. Irán viene construyendo plantas atómicas.

Los resultados de las elecciones iraníes son una señal de alarma. En los comicios de 1997 y 2001 la presidencia fue ganada por el clérigo Mohammed Khatami quien era percibido como la cabeza del ala ‘liberalizante’ y pro-paz del régimen mientras el ayatola Ali Khamenei, líder supremo de la revolución, se mantenía como el guardián de la ortodoxia anti-occidental.

En los comicios del 2005 Rafyansani aparecía como el favorito. Occidente valoraba sus discursos en pro de buscar un arreglo y le veía como un empresario dispuesto a integrarse a la globalización. Sin embargo, el ganador de la primera vuelta fue apabullado por el alcalde capitalino Mahmoud Ahmadinejad quien conquistó la presidencia con un 62%.

Ahmadinejad, quien fuera uno de los activistas que hace un cuarto siglo ocupó la embajada norteamericana en Teherán, se enorgullece de ser el blanco de los enemigos de Irán y promete continuar los programas nucleares.

En los medios occidentales existe preocupación en sentido que Irán detendrá o revertirá la política de concesiones que había viniendo haciendo ante EEUU y la UE, para mantener o profundizar su apoyo los grupos armados anti-israelíes de Hizbola (Líbano) y Hamas (Palestina), así como a Siria y a Venezuela.

La dureza con la que Bush quiso rediseñar al mundo podría convertirse en el talón de Aquiles de EEUU. El fortalecimiento de la ‘resistencia’ iraquí, el crecimiento global de Al Qaeda y ahora el triunfo de los duros en Irán es una muestra de ello.

- Isaac Bigio, analista internacional, www.bigio.org

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