Gobierno débil y sometido al imperialismo: características políticas del régimen de facto (final) - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2013-12-26

Paraguay

Gobierno débil y sometido al imperialismo: características políticas del régimen de facto (final)

José Carlos Lezcano
Clasificado en:   Política: Politica, Democracia, |
Disponible en:   Español       
Compartir:


Han pasado seis meses de la publicación de la primera parte de este artículo. El tiempo transcurre y a medida que el gobierno de Cartes avanza, su tendencia fascista se acentúa. Con esta entrega cerramos un primer análisis sobre las características políticas del régimen instalado a partir del golpe de Estado del 22 de junio de 2012 en Paraguay.
 
Antes de empezar, queremos expresar un sentido y combativo homenaje a Lorenzo Areco, de 38 años, dirigente social y político campesino, de la Organización Campesina Regional de Concepción (OCRC), caído el 14 de agosto pasado, víctima de la política de eliminación selectiva que viene profundizando el gobierno de Cartes. ¡Por Lorenzo Areco, ni un minuto de silencio, sino todas nuestras vidas de lucha!
 
Señalemos primero algunos hechos sobre los cuáles luego haremos algunas consideraciones:
 
- El gobierno de Cartes llega al poder por medio de un golpe de Estado, contra el entonces presidente, Fernando Lugo que contaba, en el momento de su derrocamiento, con más del 50% de aprobación por parte de la ciudadanía. En los primeros tres meses del gobierno de facto, más del 50% de la población califica de regular su inicio de gestión[1].
 
- Si bien utilizó la estructura de la ANR para ganar las elecciones, Cartes y su grupo descartaron en la práctica a la dirigencia de base, la cual actualmente se siente marginada por su propio gobierno. Antes del primer mes de gobierno de facto, muchas seccionales (comités políticos territoriales) izaron banderas negras en señal de protesta.
 
- Apenas asumido el gobierno de facto, Cartes inicia la aplicación de las recetas del imperialismo, asumiendo una agenda de estilo neoliberal, cuya expresión jurídica consiste en un paquete de tres leyes antipopulares y antipatriotas: a) La modificación de la Ley 1337/99 de Seguridad Interna (habilita al Poder Ejecutivo disponer en cualquier momento de las Fuerzas Armadas para la seguridad interna)[2]; b) Ley N°5.102/13 "De promoción de inversiones en infraestructura pública y ampliación y mejoramiento de los bienes y servicios a cargo del Estado", conocida como la ley de Alianza Público Privada, APP (que genera el marco legal para la privatización de hecho de recursos estratégicos y empresas nacionales); c) La Ley 5.098/13 de Responsabilidad Fiscal (que pone límites fijos al presupuesto público y obliga a establecer políticas de ajuste, es decir, recortes presupuestarios).
 
- El gobierno de facto de Cartes establece relaciones y busca congraciarse con los principales representantes de la oligarquía financiera mundial y los mayores grupos de poder de los Estados Unidos y de la burguesía industrial del Brasil[3]: a) El Consejo de las Américas (presidido por el multimillonario petrolero David Rockefeller y del que uno de sus dirigentes más prominentes es el conocido agente de la CIA John D. Negroponte, entre otros)[4], y b) La Federación de Industrias del Estado de San Pablo, FIESP[5]; c) La Alianza del Pacífico; principalmente.
 
- ABC Color, cuyo director apoya circunstancialmente a Cartes, recrudece su campaña sistemática de persecución ideológica, especialmente dirigida contra la clase obrera, el campesinado organizado y los partidos de izquierda, y en general contra cualquier expresión contestataria al orden decadente.
 
- Amparada en esta campaña, se profundiza también la operación de amedrentamiento a las comunidades campesinas, con la utilización de las FFAA y órganos parapoliciales y paramilitares. El chivo expiatorio para este operativo es un supuesto enemigo interno (el Ejército del Pueblo Paraguayo, EPP), a partir del que se busca generar un clima propicio para poner en práctica los preceptos de la Doctrina de la Seguridad Nacional -bien conocidos por los militares y policías locales-, ahora diluidos en un marco constitucional.
 
- Las contradicciones intra-clase hacen que también salgan a luz conflictos en el seno del poder dominante. Ciertos hechos de corrupción gubernamental fueron premeditadamente exaltados por algunos de los sectores allegados al gobierno, provocando una gran indignación general en la población e incluso movilizaciones espontáneas como las del 15N[6]. En este marco de denuncias, los medios y los líderes de opinión, lograron desviar temporalmente la atención de la población del problema principal: la política de entrega de la soberanía que está implementando el gobierno de facto.
 
- Las imputaciones aberrantes y el juicio sumario contra los campesinos luchadores (hoy presos políticos) y la complicidad del Estado con los verdaderos responsables en el caso de la masacre a la Resistencia de Marina Kue -sumado a lo analizado en el artículo anterior respecto a los asesinatos selectivos y la existencia de aparatos paramilitares y parapoliciales al amparo del Poder Judicial y de la Fiscalía-, hacen más evidente para la población general la naturaleza clasista del sistema institucional seudodemocrático.
 
- Según el propio Banco Central del Paraguay, BCP, sólo en el primer trimestre de 2013 el flujo de inversión directa extranjera en el primer trimestre de 2013 registró un resultado negativo de USD -47,9 millones (BCP, 2013). Esto quiere decir que las empresas extranjeras que invierten en el Paraguay, llevaron aún más dinero del que habitualmente retiran, en otras palabras, el sometimiento económico del Paraguay se está profundizando con el gobierno de Cartes. Por otro lado, la inflación anual que llega a 4 % según el BCP, para la ciudadanía es bastante más alta, los precios ya subieron más de tres veces este año y se vienen nuevos aumentos (combustible, pasaje, etc.), en contrapartida los salarios congelados e incluso recortados.
 
- El gobierno de facto ha bajado drásticamente sus estimaciones de crecimiento macroeconómico, de un 12% de incremento del PIB y ahora hablan de un 4%. Si bien el PIB es una estadística engañosa, puesto que esconde lo fundamental: la gran desigualdad entre clases sociales existente; este dato sirve para evidenciar que el sistema económico paraguayo está en crisis. Ese 4% representa sólo a un grupo de multimillonarios, el resto de la población que trabaja y produce terminará el año económicamente mal, sin hablar del desempleo y la pobreza que siguen aumentando.
 
- La fragilidad y la obsecuencia del gobierno de facto en el terreno de las relaciones internacionales se mantienen. El polémico caso de la reciente aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur por parte del Congreso Nacional, es un ejemplo interesante. Los senadores de la ANR, bajo ordenes directas del Presidente de facto, se vieron obligados a acatar una imposición externa, y la prueba está en que el año pasado habían votado en contra del ingreso del país caribeño. La aprobación no tuvo que ver con una política propia del gobierno, sino con un condicionamiento de Brasil y Argentina.
 
- Desde el golpe de Estado hasta hoy, no han parado de emerger las manifestaciones de oposición al régimen de facto en todo el país. Por más que los medios se esfuerzan por esconderlas, por más que la policía y el ejército se apuran por reprimirlas, ellas se multiplican y crecen, se hacen más fuertes y más contundentes.
 
Contradicciones
 
Analicemos a partir de estos elementos, cuáles son las principales contradicciones que amenazan el castillo de naipes de la restauración conservadora en el Paraguay.
 
En primer lugar debemos señalar la crisis de las instituciones surgidas de la Convención Nacional Constituyente del '92, las que, a pesar de haber sido también producto de heroicas luchas populares por una democracia real, se estancó en una gran reforma de las viejas instituciones que crecieron bajo la dominación imperialista -desde la guerra de 1870 hasta hoy. Reforma que sirvió finalmente para adecuar dichas instituciones a la nueva coyuntura mundial, siempre bajo la tutela del imperialismo norteamericano.
 
Esta crisis de las viejas instituciones seudorepublicanas no es un fenómeno aislado, está ocurriendo en toda la región. Un caso semejante al de Paraguay es el que ocurre en Honduras, donde las instituciones políticas antiguas hoy son desbordadas por la participación y la resistencia popular. Ante el peligro de perder el control, la clase dominante hondureña, aliada al imperialismo, recurre al golpe de Estado y al fraude electoral. La respuesta es clara, la resistencia sigue adelante, sigue creciendo.
 
Actualmente en el Paraguay, las instituciones del Estado pierden cada vez más su legitimidad ante la ciudadanía. Su naturaleza clasista se devela como fuerza directa que arremete contra todo tipo de oposición a la dominación latifundista. La hegemonía de la clase dominante se debilita progresivamente.
 
Esta decadencia de la capacidad de dirección de la clase dominante es, en última instancia, producto de la contradicción entre el aparato de Estado y las necesidades del pueblo, la cual se evidencia más aún con la aprobación de las leyes antipopulares impulsadas por el gobierno de facto.
 
El problema central que acarrea la aprobación de este paquete de leyes, no es la concentración de poder en el Ejecutivo, como se repite una y otra vez en diversos medios, mucho menos el hecho que ciertas decisiones no pasen por el Congreso. ¿En qué momento y para qué demócrata, de repente, el Congreso Nacional se convirtió en el máximo custodio de los intereses nacionales?
 
El problema central es la profundización de la dependencia y de la entrega de la soberanía nacional. Sin embargo, lo que deseamos destacar aquí con respecto a la aprobación de dichas leyes, es que su aprobación, no es una muestra de la fortaleza del régimen, sino de su extrema debilidad frente a los mandatos que le imponen desde la Embajada Norteamericana e Itamaraty.
 
En caso de que este paquete de leyes sea aplicado, las consecuencias serán sumamente negativas para el pueblo paraguayo: a) privatización de recursos nacionales y empresas públicas; b) mayor pérdida de la soberanía y pérdida efectiva de derechos civiles conquistados; c) una mayor ausencia del Estado en lo que respecta al bienestar social (salud, educación, vivienda, seguridad social) acompañado de una creciente incapacidad material de cumplir sus funciones de defensa y seguridad interna; d) una acentuación del carácter represivo de las fuerzas públicas y una tendencia a la constitución y multiplicación de aparatos para-policiales y para-militares financiados por la clase latifundista y por capitalistas extranjeros.
 
De seguir este nuevo rumbo[7], el gobierno de facto de Horacio Cartes, se enfrentará indefectiblemente a las masas campesinas y obreras -entre ellas al funcionariado público-, a los pequeños comerciantes locales e incluso otros sectores. El régimen de facto, no tiene condiciones para garantizar por mucho tiempo el orden interno, ya que sus políticas apuntan a acentuar en forma cada vez más burda las contradicciones de clase que se habían suavizado con las políticas asistencialistas y paliativas de Lugo.
 
Finalmente, este nuevo rumbo coloca al gobierno de facto contra la propia base del partido de gobierno, especialmente contra su base popular, que es la mayoritaria.
 
El descontento que existe en las seccionales de la ANR es público. Se está evidenciando que el tan ansiado “retorno al poder”, no es tal, y que en realidad el dueño circunstancial de la Junta de Gobierno, Cartes, empieza a gobernar con sus técnicos, de espaldas a los caudillos y dirigentes tradicionales, quienes han sido -y son hasta hoy- agentes clave para para el sostenimiento de la hegemonía de la clase dominante con la ANR como aparato privilegiado.
 
Esto coloca una debilidad más. La carencia de una estructura orgánica que garantice el control social en el tejido complejo de la sociedad civil. El gobierno de Cartes se está encerrando, se reduce cada vez más un club de ricachones con pocas luces y unas cuantas armas. La clase dominante retrocede a un ejercicio del poder en función a sus meros intereses económicos, no tiene nada que ofrecer al pueblo paraguayo, ni siquiera las migajas.
 
Sometido al imperio
 
A pesar de que la Inversión Extranjera Directa, IED, sólo ha significado para el Paraguay una mayor expoliación de sus riquezas nacionales y una superexplotación de la fuerza de trabajo, la solución que plantea Cartes es estimular la inversión extranjera a través de la APP.
 
Tanto EEUU, como el gran vecino, exigen que el Paraguay sea un terreno de oportunidades, es decir un paraíso fiscal y un espacio desregulado, con un Estado infiltrado por sus agentes, de manera que los grandes capitales ingresen y salgan con la mayor facilidad posible, como de hecho está sucediendo, y se evidencia en los informes oficiales.
El ingreso de Venezuela al Mercosur, ha servido para evidenciar la pusilanimidad del nuevo gobierno de facto. El mismo Cartes reconoció que su decisión obedeció a la urgencia por cerrar las negociaciones del bloque subregional con la Unión Europea, es decir, su decisión nada tuvo que ver con los intereses nacionales.
 
Lo que no dijo Cartes es que estas negociaciones están siendo lideradas por Brasil, uno de sus actuales patrones. Cartes tampoco dijo que los intereses en juego en esta negociación son los intereses de la burguesía brasileña agrupada principalmente en la FIESP, la cual desea aumentar la explotación económica del Paraguay, especialmente saqueando su energía eléctrica. La aceptación del ingreso de Venezuela es producto de la debilidad del gobierno de facto frente a los gobiernos de la región[8].
 
En síntesis, la razón de ser del gobierno de facto es la satisfacción de las apetencias de expansión de los capitales imperialistas, lo que está en contradicción con la necesidad de desarrollo social y económico del pueblo paraguayo. Esta contradicción es insalvable y está llevando al gobierno de facto al descrédito y la pérdida de apoyo.
 
Afinar puntería
 
La instalación del gobierno de facto de Horacio Cartes, con tendencias cada vez más represivas, es la evidencia empírica de que la clase dominante está perdiendo el consenso y que el imperialismo siente amenazados sus intereses por la actuación cada vez más consciente y organizada de la clase trabajadora.
 
Al contrario de lo que algunos voceros y especialistas quieren instalar, el gobierno de Cartes carece de proyecto propio y está lejos de tener una base sólida. Es importante confrontar la idea de que este gobierno entreguista y antipopular cuenta con una amplia base de consenso. Es totalmente al revés, dicha base no fragua en ninguna parte, salvo en una porción muy pequeña de grandes propietarios.
 
El aparente control interno en la junta de gobierno de la ANR para imponer su candidatura, los resultados electorales de abril pasado y hasta las recientes leyes y acuerdos aprobados en el Congreso -entre otros datos de la realidad-, son absolutizados, y presentados como conquistas del Poder Ejecutivo, en vez de ser sometidos a un análisis crítico. Esto lleva a posiciones derrotistas, al oportunismo y a la desorientación.
 
Si bien, en su intento por establecer un régimen basado en la represión y el miedo, el actual gobierno de facto se asemeja al del tirano Stroessner, su posición en el sistema internacional es mucho más desfavorable. Asimismo, la situación económica y social del país es mucho más grave ahora. El gabinete de Cartes no tiene medios para contener en forma ficticia la crisis, como pudo hacer Stroessner gracias a la burbuja de Itaipú y al dinero sangriento de la Alianza para el Progreso. En todo caso, podemos decir con un querido compañero de luchas, que Cartes es un “estronito”, una caricatura.
 
En términos del proceso político inmediato, la crisis coyuntural sigue abierta, y por lo tanto todo depende de la disposición de fuerzas políticas y sociales, para enfrentar con éxito una nueva situación de confrontación.
 
Ahora bien, está claro, que una situación de ruptura del equilibrio, como de hecho lo fue el reciente Golpe de Estado, no tiene un desenlace predestinado. Aquel 22 de junio de 2012, fue la clase de grandes latifundistas, comerciantes y banqueros la que se impuso sobre los intereses de la mayoría.
 
La fuerza popular está creciendo en organización y en unidad. La situación económica y política es cada vez más acuciante. Los conspiradores de la clase dominante siguen urdiendo formas de mantenerse en las esferas gubernamentales y continuar el saqueo a la nación.
 
Que esta situación cambie dependerá de que logremos afinar la puntería: concentrarnos en la organización de la resistencia y consolidar la unidad, no olvidarnos que esto es un golpe de Estado, no legitimar al gobierno de facto y no desviar la atención del pueblo en cuestiones accesorias.
 
Como ya dijera el Che: ¡Si el presente de lucha, el futuro es nuestro!
 
 
- José Carlos Lezcano es militante del Movimiento 15 de Junio.


[2]      Complemento de la Ley 4024/10 “Que castiga los hechos punibles de terrorismo, asociación terrorista y financiamiento del terrorismo”, conocida popularmente como Ley Antiterrorista, que el imperialismo norteamericano logró imponer durante el gobierno de Lugo.
[3]      Los intereses de EEUU y Brasil están actualmente en contradicción, por la alianza interimperialista que desarrolla éste último con Rusia, India, China y Sudáfrica, y sus acercamientos a Irán. Este es un tema que agrega complejidad al análisis, pero no afecta el planteo general.
[4]      Ver publicación periodística sobre la reunión de este órgano con Cartes, en el Palacio de López: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/empresarios-extranjeros-con-cartes-638758.html.
[5]      Ver publicaciones periodísticas varias entre junio y noviembre de este año. Entre ellas: http://www.lanacion.com.py/articulo/131615-industriales-brasilenos-comienzan-a-trabajar-con-el-nuevo-gobierno.html.
[6]      Movilización espontánea, cuyas características son similares a la expresión bastante extendida en distintos puntos del mundo, y que se conoce bajo la denominación de los indignados.
[7]      Slogan utilizado en la campaña presidencial por Cartes y ahora también por el gobierno de facto.
[8]      Debería estar claro que el gobierno de facto de Cartes está lejos de coincidir con el proyecto de unidad de los pueblos de América, mucho menos con una línea antiimperialista y socialista. De todas formas no está demás mencionarlo.


http://alainet.org/active/70115


Documentos Relacionados:
Así comenzó Stroessner: características políticas del actual régimen de facto (I) - Lezcano José Carlos [2013-06-06]




[Página de búsquedas]  [Página principal]  [Main Page]  [Regresar]
Quienes somos | Área Mujeres | Minga Informativa de Movimientos Sociales