Industrializar el café y a los cafeteros - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2013-04-08

Colombia

Industrializar el café y a los cafeteros

Alfonso Cuellar Solano
Clasificado en: Politica, Social, MedioAmbiente, Agro,
Disponible en:   Español       


Se ha sucedido el sonado paro cafetero que puso a flote las falencias que aquejan a los productores, trabajadores, procesadores y comerciantes de todo el sector. Los medios de comunicación, especialistas, comentaristas, académicos dieron sus puntos de vista sobre este suceso. De todos merece resaltar lo dicho por Pedro Santana en su artículo “El paro nacional cafetero y la crisis agraria” (Viva la ciudadanía, No. 00341, semana del 1º. Al 7 de marzo de 2013) cuando afirma que lo que se cuestiona a fondo es “la ausencia de una política de industrialización del café que debería ser el punto central de la discusión entre el estado y los caficultores”.
 
Las tres enfermedades del café:
 
1. La roya
 
La Federación Nacional de Cafeteros invirtió una suma astronómica y más de 10 años desarrollando una variedad supuestamente resistente a la roya y cuando la tuvo indujo a toda la caficultura a renovación de los cafetales a favor de la llamada variedad Colombia, con unos costos extremadamente altos para el productor. Esto se hizo, pero, hacia los años 2002 se comenzaron a detectar brotes de roya en cafetales muy bien manejados del eje cafetero y no en zonas marginales como quiso hacerlo creer la Federación. Esta situación provocó la desinflada del sector que no estuvo dispuesto a aceptar más pérdidas, siguiendo las consejas de la entidad y comenzó la erradicación del café en las zonas más aptas del país, unido al hecho de que la crisis dio oportunidad al narcotráfico para adueñarse de las mejores tierras del eje cafetero.
 
2. La enfermedad holandesa
 
Esta segunda enfermedad que aqueja al mundo cafetero conocida como la revaluación, se produce porque al bajar la cantidad en pesos que el exportador recibe por cada dólar exportado genera una disminución en el ingreso en pesos. Hay diversos factores que la producen y sobre los cuales no es fácil actuar, uno, la política monetaria expansiva del principal socio comercial de Colombia, los Estados Unidos no ayuda para nada, actúa en el país como capitales golondrina con fines especulativos; dos, el incremento de la inversión extranjera que también significa grandes cantidades de dólares cuya crecida oferta lo abarata; pero, lo que es de mayor gravedad es la política del gobierno como responsable principal en tanto propicia el mayor ingreso de dólares al país por lo menos por dos vías, una, el endeudamiento externo con fines de mantener gobernabilidad a través de suministrar recursos para satisfacer intereses clientelistas en todo tipo de programas en su mayor parte llamados elefantes blancos y otro, con la política de estímulo a las exportaciones de productos primarios que han pasado a ser el 61. 4 % de las ventas externas en 2001, al 82.8% en 2011, al tiempo que es complaciente con la desindustrialización, que se manifiesta en el traslado de los factores productivos de renglones de alta productividad a sectores de menor productividad, lo cual ha incidido en la reducción global de la productividad del país. El apoyo debe centrarse en la diversificación y sofisticación de las actividades industriales como lo plantea el Consejo Privado de la Competitividad.
 
Claro está que un dólar a tres mil pesos algo aliviaría al caficultor, pero, no es una redención sostenible pues apenas significaría un aumento de alrededor de 300 pesos por libra del café vendido en el exterior de los cuales llegan al productor apenas $120 pesos.
 
3. La enfermedad “payanesa”
 
El departamento del Cauca se caracterizó por ser durante cientos de años de la dominación colonial española el epicentro de la producción de la explotación de oro para exportar a España y Popayán fue el centro político y económico desde donde se manipuló el poder y el negocio. Los esclavistas de Popayán se constituyeron en la élite más influyente de Nuevo Reino como se denominaba lo que hoy es Colombia. Y después de 300 años de aplicación del modelo, ¿que quedó para el Cauca? Tan solo una elite entrenada en todos los vericuetos de la burocracia estatal, desde donde sirvieron de intermediarios acostumbrados a la coima a cambio de otorgar privilegios, ejercicio que aún continúan. La actual FEDECAFÉ es dirigida por uno de estos burócratas. La enfermedad “payanesa” aplicada a la Federación consiste en utilizar el monopolio de esta entidad de ser la mayor exportadora del café colombiano, para otorgar cupos de compra a tostadores extranjeros a cambio de jugosas coimas, para su elite directiva y quienes desde la política los soportan.
 
¿Cuál es entonces la pregunta? Está contenida en la respuesta: el café que vende Colombia, luego de ser recibido por el comprador externo, sin realizar ningún valor agregado, sino por el simple cambio de mano, pasa de US$ 1,60 a un precio de US$6 a US$8 dólares/libra. Pero, como café tostado, tinto y bebidas compuestas: como tinto sacan 30 tazas al precio de US$ 2 dólares, esto es, cada libra, se convierte en US$ 60 dólares. Entonces, en el mundo de los negocios cualquiera se pregunta, ¿Cuánto estaría dispuesto a dar de comisión un comprador de café en el exterior al cual la Federación le otorgue un cupo de digamos 1.000.000 de sacos, si esto le representa un ingreso entre US$ 15.000 millones de dólares? Es el gran negocio que hoy en día está por debajo de la mesa, por supuesto viene de 50 años atrás.
 
Siendo más modestos, tomemos como ejemplo un comprador de 10 mil sacos de 70 kg quien paga US$2,25 millones por el grano, al recibir el cupo de FEDECAFÉ. Al tostarlo y venderlo en bebida de café, o tinto para nosotros, ingresa US$84 millones. Si tiene gastos del 40% en la realización de las bebidas, tiene una ganancia de US$51 millones, de los que seguramente está dispuesto a compartir de manera privada US$5 millones –el doble de lo que pagó a Colombia por el grano- por el trato preferencial que recibe al asignársele su cupo de 10 mil sacos. El universo es de 8 millones de sacos.
 
Panorama cafetero
 
Estudios recientes de la caficultura informan de la existencia de 561.000 fincas cafeteras, de las cuales 427.000 son menores de 5 hectáreas, con un promedio de apenas 1,6 hectáreas y representan como pequeños productores el 96 %, en otro extremo hay tan solo 25.000 fincas de más de 20 hectáreas.
 
La producción pasó en el periodo 1990/94 de 14,4 millones de sacos de 125 kg., a 7,6 millones de sacos al cierre del último año cafetero, a pesar de que el área sembrada entre 2002/2012 aumentó en 4,1 %. Por otra parte, la producción por hectárea se redujo en 35 %, al pasar de 980 kg hectárea a 630 kg hectárea. Mientras tanto, Brasil pasó de producir 1.117 kg ha, a 1.257 kg ha; por su parte Honduras de 845 a 1.066 kg ha, el Perú y Guatemala aumentaron su productividad en 73 % y 15,4 %, y Vietnam pasó de 1.420 kg ha a 2.108 kg ha con un incremento de 5,8 % anual. La merma en productividad y en la producción total condujo a Colombia de ser el segundo productor mundial de café a un cuarto lugar con tendencia a la baja.
 
En el bajón en la productividad por hectárea juegan diversos factores: la salida de generaciones completas de hijos de caficultores tradicionales que abandonaron el sector; el cambio de productores tradicionales del eje cafetero (Quindío, Caldas y Risaralda) por la ocupación de las fincas por narcotraficantes que eliminaron los cultivos de café a favor de la ganadería; el ingreso de nuevos productores principalmente en Nariño, Cauca, Huila, Caquetá y Tolima sin la “cultura cafetera” tradicional, pero en algunos casos produciendo innovaciones como cafés de origen de muy buena calidad; la reducción de las prácticas tradicionales -por alza de precios de insumos- en cuanto fertilización, control de malezas; efectos indirectos como el cambio climático que subió entre 100 y 200 metros el techo para la siembra, lo que implica una costosa renovación del cultivo e incremento de los costos de transporte, de otros servicios y de jornales por escasez de mano de obra.
 
Precios y FEDECAFÉ
 
La caída del precio internacional del grano ha envilecido el ingreso cafetero, si tenemos en cuenta que el café en el mercado de futuros en 2011 alcanzó precios de US $2,72 dólares, reducido hoy a US$ 1,46 libra de café verde, esto es sin tostar, lo que es resultado de la especulación financiera en el mercado de productos básicos y en los fondos especulativos en la bolsa del café, por parte de agentes que nada tienen que ver con el sector y que puso de presente el fracaso del Fondo Nacional del Café como mecanismo de estabilización del precio y por lo tanto, del objetivo central de la Federación. La caída del precio condujo a un déficit en la rentabilidad que los estudios consideran como una reducción de un 30 % del ingreso, que no tiene solución con el acuerdo alcanzado con los productores en el pasado paro nacional cafetero.
 
Deslegitimada y con la pérdida de credibilidad como gremio, la Federación pone de presente el fracaso del tipo de economía corporativista como irrelevante. La Federación no se ha comprometido jamás en llevar a cabalidad el negocio del café, de la parcela a la boca de los consumidores, sino que, sus directivos y aliados políticos, tienen puesto los ojos en el otorgamiento de cupos a los tostadores extranjeros y recibir por debajo de la mesa jugosas comisiones. Y aunque, buena parte de los logros en materia social, educativa, de comunicación, electrificación, salud y vivienda rural, se lograron con el apoyo de los Comités de Cafeteros, este modelo fue poco a poco abandonado y hoy está extinguido, perdiendo la Federación su razón de ser. Sus activos deberán constituir la base para acometer la industrialización del café. Hoy prácticamente ha desaparecido el Fondo Nacional del Café y nadie da razón de sus recursos; en manos de FEDECAFÉ desaparecieron empresas como la Flota Mercante Grancolombiana, creada para el transporte del grano al exterior, permitieron la extinción de los Ferrocarriles Nacionales concebido para el transporte interno y a los puertos de exportación; ACES la empresa de aviación y otros industrias se esfumaron bajo su control. ¿Y la fábrica de café liofilizado? ¿Y las granjas de extensión esparcidas por todo el país? ¿Y la investigación para el desarrollo de tecnologías de Chinchiná, reducida a su mínima expresión?
 
En cuanto a los pronósticos de la Federación con respecto a la producción no se les puede creer dado que con anterioridad han fallado por un amplio margen en las cuatro últimas cosechas, ocultando por motivos políticos la realidad. FEDECAFÉ cumplió su ciclo y los fundamentos que dieron lugar a su creación han dejado de existir por efectos de la globalización, que hoy ha puesto a los consumidores internacionales a la mano de los productores, al tiempo que el mercado nacional se ha vuelto más atractivo que el propio sector externo, porque, si ponderamos la libra de café tostado y molido a $ 8.000 y según el precio que se pague por una taza de tinto, cuando este es de $500 se sacan 50 tazas, o sea, produce un ingreso bruto de $25.000 pesos por libra; tinto de $ 1000 por taza, produce 40 tazas, equivalente a $ 40.000 por libra y los sitios gourmet con tinto a US$ 1 dólar produce, 30 tazas por un valor de $54.000. Este es el negocio que debe estar en manos de los productores del café. Además, se ha dado la coincidencia de que lo que deja la Federación para el mercado interno y lo que importamos coparía en su conjunto el total de la producción actual.
 
Hoy por hoy, la ecuación entre productividad y precio implica que el productor que quiera alcanzar el ingreso de un salario mínimo, requiere una área de más de 5 hectáreas, lo que cubre solo alrededor del 5 % de las explotaciones, por lo que las explotaciones promedio de 1,6 hectáreas tendrían que ser expandidas de manera significativa por un programa de ampliación de tierras cuyos costos serían de alrededor de 68 billones de pesos (427.000 unidades x 4 hectáreas(de ampliación) x $40 millones): verdadera utopía económica, de donde, actuar a futuro es por la vía de la industrialización.
 
Industrialización del café
 
Como lo apuntó Pedro Santana el tema clave, es la “industrialización del café” y esto implica que la decisión colectiva de los productores, trabajadores y comerciantes de la industria cafetera apunta a incursionar en la venta de café tostado, pero principalmente llevarlo desde la parcela hasta la boca de los consumidores en la forma de tinto,  para acceder a la democratización masiva con la creación de una red nacional e internacional, sin depender de ninguna institución abarcadora, ni de ordenes autoritarias, proyecto que se puede gestar en un humilde rancho de una parcela cafetera. Esto además, abre grandes posibilidades para una salida concreta al posconflicto al crear una marca que podríamos llamar -Johny Paz- o -PEPITA PAZ- (producción de café de origen y suaves de altísima calidad, con especial cuidado de la naturaleza y el hombre) Para este objetivo, hay que partir de una aritmética sencilla.
 
El negocio redondo sobre 7 millones de sacos de 125 kilos de café verde valdría US$ 28.000 millones, si se paga el kilo a US$3,20,o sea $Col 720.000 la carga de 125 kg; en el supuesto que plantea José Fernando Isaza de un precio de US$ 15/libra como café suave y de origen la cifra sería de $Col. 10.5 millones/carga y transformado a tinto de US$ 1,5 la tasa,  montaría a la bicocada de más de $Col.$ 200 millones por carga. A este negocio es al que debe apuntar lo que podríamos llamar la “industrialización del café”, suficiente para generar un ingreso sin precedentes a casi 3 millones de personas que viven de esta actividad. Hay por lo menos tres ejemplos que demuestran que esto es posible. Uno, el modelo ya lo está ejecutando la Cooperativa de Caficultores del Norte del Valle que asociada con inversionistas extranjeros tiene una red de tiendas de venta de tinto en la costa de California en los Estados Unidos y Miami y otra, en la costa del Mediterráneo español; segundo, Venezuela a través de PDVSA exporta la mayor parte de sus petróleos pesados a sus propias refinerías en los Estados Unidos y allí cuenta con una red de estaciones de distribución de gasolina, a lo largo de la costa este de ese país; tercero, la herencia positiva del cultivo del banano y su exportación por la United Fruit Company, fue asimilada por los capitalistas antioqueños, quienes en una integración vertical, montaron toda la cadena de producción, exportación y cuentan con sus propias distribución en el mercado norteamericano y europeo, basados en las plantaciones de banano de Urabá.
 
Cuentas claras y café espeso
 
El precio internacional del café esta alrededor de US$ 1,60 dólares por libra, incluido el sobreprecio por calidad que se paga al café de Colombia que es de alrededor de 12 centavos de dólar por libra. Esta suma traducida a pesos, cotizado el dólar a 1.800 pesos cada uno, da un valor por carga de 125 kilos de $ 720.000, o sea, que entre el precio de sustentación acordado a raíz del paro y el precio de venta en el mercado internacional, se igualan: lo comido por lo servido pero es ahí, donde comienza el tema de la industrialización del café. La caficultura se tiene que orientar a que los productores dispongan de sus propias trilladores y tostadoras y tiendas de mercadeo. Ya las tienen algunas cooperativas como la del Norte del Valle, pero hay algo más, aquí, comienza el punto de inflexión donde hay que actuar, pues el problema no es si tiene 1 hectárea, o 20, o 200 hectáreas, porque con la situación referida de intermediación ajena -unos más que otros- todos pierden y se trata es de que todos ganen. Por el camino actual, la caficultura terminará por acabarse como en su momento lo fue el tabaco, la quina o el añil y este será el resultado de la “enfermedad payanesa”, que en su momento fue “enfermedad manizaleña” y “enfermedad medellinense”.
 
 
*30 TASAS POR LIBRA A US$1,5 TASA
 
- Alfonso Cuellar S. es Filósofo político y ex asesor de la Asociación de Usuarios Campesinos (ANUC)
 
Semanario Virtual Caja de HerramientasEdición N° 00345, Corporación Viva la Ciudadanía, Semana del 5 al 11 de Abril de 2013, Bogotá D. C.. www.viva.org.co


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