ALAI, América Latina en Movimiento
2004-06-02
Venezuela Nadie canta victoria
Gilberto Maringoni
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Presiones
internacionales y denuncias de fraudes rodean la
segunda
tentativa de convocar al referendo revocatorio
del mandato
de Hugo Chávez. Pero el resultado, a ser
divulgado el
sábado, es una incógnita. Un triunfo del gobierno
es la
recuperación de la economía, después de meses de
crisis.
Imagine el lector el siguiente escenario:
Noviembre de
2004, Washington, Estados Unidos de América.
Los
escrutinios de las elecciones presidenciales
norteamericanas llegan a un impasse. El conteo
de votos en
varios condados de la Florida presentan números
contradictorios entre sí. Los trabajos de las
mesas están
paralizados y la incertidumbre y las tensiones
crecen. Los
mercados financieros permanecen a la expectativa.
Aparentemente el candidato demócrata está
adelante, pero
una confusa sumatoria, que lleva en cuenta el
número de
distritos y no de electores, coloca en la
delantera a
George W. Bush, del Partido Republicano. Hay
protestas en
varias partes del país, que ponen en duda la
limpieza del
proceso. La comunidad internacional se muestra
confusa.
En ese momento, desembarca en la capital del país
una
misión internacional del Centro Chávez, poderosa
Organización no Gubernamental, dirigida por el
líder
venezolano Hugo Chávez. Junto a ella, llegan
César
Gaviria, secretario general de la Organización de
Estados
Americanos, y Luis Ayala, español, dirigente de
la
Internacional Socialista. Luego se instalan en
el hotel
más lujoso de la ciudad y pasan a conceder
entrevistas a la
prensa y a convocar a reuniones con diversos
partidos y
organizaciones civiles. Reciben a los dueños de
los
grandes monopolios mediáticos: Fox News, CNN,
ABC, New York
Times, Washington Post, etc. Por fin, el
presidente del
Centro Chávez convoca a una entrevista colectiva
y
advierte: - Si, bajo cualquier circunstancia, por
más
remota que sea, hubiera alguna diferencia entre
los datos
de la Justicia Electoral y los números que
tenemos
nosotros, los observadores internacionales, nos
reservamos
el derecho de volver públicos nuestros datos.
Esperamos
que eso no acontezca.
¿Aparentemente absurdo no? Pues es exactamente
eso,
cambiados los lugares y nombres, lo que sucede en
estos
días en Caracas, después de la segunda
recolección de
firmas con miras a la aprobación del referendo
revocatorio
del mandato presidencial de Hugo Chávez Frías. La
ONG en
cuestión es el Centro Carter, cuyo dirigente, el
ex
Presidente de EE.UU., Jimmy Carter, "claramente
extrapoló
las funciones de observador internacional", según
afirmó
Jorge Rodríguez, uno de los cinco integrantes de
la cúpula
del Consejo Nacional Electoral (CNE), órgano del
Estado
bajo cuyas reglas se desarrolla el proceso.
Ni las "misses" desvían la atención
El ambiente político en la capital venezolana es
tenso. El
tiempo permanentemente pesado y nublado parece
contribuir
a eso. Ni siquiera la tentativa de recolocar
el
decadente concurso de Miss Universo, otrora una
de las
manías nacionales, desvía la atención del
principal. La
etapa final del concurso, realizado en Quito
(Ecuador), no
merece más que tímidas noticias en las páginas
interiores
de los periódicos. Los titulares y los
noticieros de
televisión están dominados por la posibilidad o
no de la
realización del referendo revocatorio, medida
inédita
prevista en la Constitución venezolana.
Durante tres días, del 28 al 30 de mayo, la
oposición
intentó obtener por segunda vez el número mínimo
de firmas
–20% del total del electorado nacional- para
convocar la
consulta popular. Nadie se atreve a prever el
resultado
final, cuya divulgación debe ocurrir el próximo
sábado. En
la primera etapa, realizada a inicios de
diciembre, la
oposición alegó haber recolectado cerca de 3,4
millones de
firmas, sobrepasando en 800 mil el piso mínimo
exigido, de
2,6 millones. Sin embargo, después del examen, la
CNE
constató irregularidades en aproximadamente 1,8
millones.
Un nuevo proceso fue convocado, para que los
dueños de las
firmas impugnadas reconfirmasen su presencia. El
techo
ahora es de 800.000 mil rúbricas, para que el
posible
referendo sea realizado en agosto. Ç
La oposición suda la camisa para obtener el
acuerdo de un
quinto de la población, pero sus miembros tratan
de hacer
alarde con la posible obtención del incierto
techo como
una desaprobación incuestionable al gobierno. El
editorial
de este miércoles de El Nacional, uno de los
principales
soportes del golpe de Estado de 2002, llega a
decir que "el
régimen cesó de gobernar y permanece solitario en
su
desguarnecida trinchera, de donde solo saldrá
para
entregarse".
A pesar del juego de nervios, ninguno de los dos
lados
canta victoria con anticipación. El propio
Chávez afirmó
en la tarde del martes que "sea cual sea el
resultado, será
con un margen pequeño".
Irregularidades
El proceso estuvo marcado por denuncias de
irregularidades.
El lunes, el presidente del CNE, Franciso
Carrasquero, en
reunión con observadores internacionales, resaltó
que
"cerca de 25 mil cédulas de identidad presentadas
en las
mesas de votación son falsas, pues las fotos no
corresponden con los nombres y éstos están en
desacuerdo
con los números". Algunos centros de clonación
de cédulas
fueron descubiertos por la policía y el CNE
constató que 7
mil muertos comparecieron a los centros de
verificación de
firmas.
"Pero no vale la pena hacer de esta una batalla
meramente
aritmética", señala el profesor de estadística e
investigador de la Universidad Central de
Venezuela, Luis
Lander. "Reducir la lucha política a eso
corresponde
aceptar el juego de la oposición, que saca de la
escena su
historia pasada, golpista, de paros
empresariales y
sabotajes durante los cinco años del gobierno de
Chávez".
El terreno exclusivo de la contabilidad de votos
puede
colocar al gobierno en la defensiva, ante una
victoria
apretada de la oposición. "¿Qué significa 20% de
los
votos, frente a las realizaciones de estos
últimos años, de
la recuperación económica, del creciente apoyo
popular?",
se pregunta el investigador.
El vice-presidente de la República, José Vicente
Rangel, en
el discurso de apertura de la III Cumbre de la
Deuda Social
y por la Integración Latinoamericana, realizada
en la
mañana del miércoles, insiste en la misma
dirección: La
decisión no está en la recolección de firmas,
sino en el
referendo. Los que hoy se aferran a él son los
mismos que
no querían en la Constitución.
No aceptación
A pesar de eso, las advertencias de Jimmy Carter
-poniendo
en duda el veredicto del CNE-, secundadas por
diversos
líderes de la oposición, apuntan hacia una
posible no
aceptación de los cómputos, en caso que no sea
aprobado
el referendo. El propio Chávez lanzó
públicamente un
desafío como respuesta: "Estoy listo para
aceptar el
resultado, cualquiera sea; no oigo a nadie de la
oposición
decir lo mismo. Esta no será una victoria de
ellos.
Tenemos casi 13 millones de electores. Si
alcanzan el piso
necesario, todavía les falta 10 millones para
estar
convencidos. ¿ Donde estaba esa gente durante la
recolección de estos tres días?".
Algunos sectores de la oposición, castigados por
derrotas
seguidas, tratan de no exacerbar las tensiones.
Manuel
Cova, secretario general de la otrora poderosa
Central de
Trabajadores de Venezuela, trinchera histórica de
Acción
Democrática, partido que dominó el escenario por
cuatro
décadas, señaló a sus pares "que no es hora de
ponernos
prepotentes", reclamando una postura más humilde.
Economía
El gobierno cuenta con una inequívoca carta bajo
la manga:
la recuperación económica de los últimos meses,
sostenida
por el aumento del precio del petróleo, cuyo
barril superó
el precio de US$ 40 dólares en los últimos días.
Según el
Ministro de Planificación Jorge Giorgani, el PIB
venezolano, que cayó 27.8% en el primer semestre
de 2003,
debido al paro petrolero, subió a 29.8% en el
primer
trimestre de 2004. O sea, se recuperó la
actividad
económica interrumpida hace un año y la
producción
petrolera sigue alrededor de 3.1 millones de
barriles
diarios. El desempleo, que alcanzó el final del
año
escandalosa cifra del 27.8% de la población
económicamente
activa, cayó ahora al 21.8%. Y la inflación
registra un
ritmo descendente en los últimos meses.
Para Luis Lander, tales datos alejan un escenario
de
sabotaje económico por parte de las clases
dominantes en
agosto, posible fecha de la realización del
referendo. "La
recuperación depende del petróleo, controlado por
el
Estado. Es muy difícil que, con una demanda
creciente, los
Estados Unidos dejen comprar el petróleo
venezolano, por
ejemplo", dice. No obstante, presiones y
terrorismo
político y mediático seguramente se darán.
Doble objetivo
Pero el referendo no es el único objetivo de la
oposición.
Caso sea derrotado, se puede tratar de crear un
clima
interno de enfrentamiento y alegatos de fraudes,
con el
llamado para que se cumpla la Carta de la OEA,
aprobada en
2001. El documento sentencia que la organización
debe
intervenir en cualquier país miembro que
irrespete las
normas de la convivencia democrática.
El golpe de Estado, patrocinado por Estados
Unidos y
Francia en Haití, con el secuestro del ex
presidente Jean-
Bertrand Aristide, se dio con las bendiciones de
la ONU y
de varios países latinoamericanos, que ahora
envían al país
una "fuerza de paz" dirigida por Brasil.
Conflictos
internos, escaramuzas en la frontera con
Colombia, el mayor
aliado de la Casa Blanca en la región, el
descubrimiento de
centenas de paramilitares colombianos entrenando
dentro de
Venezuela y el intento de aislar a Chávez en la
reciente
cumbre de Guadalajara -a pesar de haber sido el
centro de
las atenciones- hacen parte de un peligroso caldo
de
cultivo. Esa situación puede incluso justificar
una
posible intervención en un país que trata a toda
costa, a
diferencia de sus vecinos, de mantener su
soberanía, su
democracia y romper con el orden neoliberal
(traducción
ALAI).
* Gilberto Maringoni, periodista brasileño, enviado
especial
a Caracas por la Agencia Carta Maior.
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