Inseguridad ciudadana - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2013-03-02

Peru

Inseguridad ciudadana

Ubaldo Tejada Guerrero
Clasificado en:   Social: Social, Habitat, Violencia, |
Disponible en:   Español       
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La delincuencia es multifactorial, de naturaleza pluricausal, debemos estar muy atentos a la exclusión social, desigualdad y falta de oportunidades que entre otros factores alimentan el espiral delictivo. ¿Es posible administrar una medicina que nos sane, si no sabemos él diagnóstico de la enfermedad?
 
Desde 1,940 aproximadamente el Perú fue cambiando de rural a urbano, comenzaron las migraciones masivas no sólo a Lima, sino también a las grandes ciudades de las costa y la sierra, mientras el Estado centralista se fue deteriorando, hasta ponerse de espaldas a la realidad de la inseguridad ciudadana.
 
El olvido y la exclusión de las etnias serranas y selváticas por parte del Estado, creó en las grandes ciudades un mecanismo de supervivencia “la informalidad”, dentro de un desmedido crecimiento urbano producto de la migración rural, mientras el Estado sólo combatía la delincuencia con mas leyes y mas cárceles, por ello en la salud como en la seguridad siempre será mas barato prevenir que curar.
 
La ministra de Justicia, Eda Rivas, reconoció hoy que el endurecimiento de las leyes que castigan el crimen no ha resuelto los problemas y que, por el contrario, los índices de actos delincuenciales han aumentado en los últimos años.
 
“Las leyes se han endurecido en los últimos 20 años, pero esto no resuelve los problemas, (…) solo penalizar no previene y no resuelve el tema de la criminalidad, la finalidad es cómo hacer para prevenir estos hechos”, manifestó.
 
Para la presidente de la Comisión de Justicia del Congreso, Marisol Pérez Tello, no hay un plan integral y los últimos gobiernos solamente han aplicado un conjunto de parches, entre nuevas leyes, más patrulleros y policías en las calles, pero sin un articulador.
 
Hoy hace falta en el Perú, generar análisis, identificar patrones o indicadores sobre la situación de la violencia e inseguridad ciudadana, haciendo visible la incidencia de los factores que generan la violencia y la criminalidad, parte del problema estructural.
Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, la comisión de delitos en Lima y Callao aumentó en 80% entre el 2000 y el 2011.
 
Ésta urbanidad inmanejable, mas un “dejar hace, dejar pasar” de parte del Estado, con políticas económicas neoliberales, con un ineficiente sistema administrativo, incapaz de sustentar un proyecto nacional, para hacer realidad una eficaz implementación y control de la inseguridad ciudadana; agudizaron los problemas de educación, cohesión familiar, salud integral, empleo, transporte, servicios vecinales, agua, desagüe, etc.
 
Una primera conclusión es que el desgobierno urbano es de larga data, y no sólo insuficiencia o corrupción policial, sino de poca ejecución presupuestal, ni tampoco de políticas reactivas: mano dura, pena de muerte, prisión perpetua o de bajar la imputabilidad penal.
 
Ésta urbanidad inmanejable, tiene un indicador clave: la ausencia de voluntad política al mas alto nivel, para colocar en su agenda no sólo la acumulación de RIN (reservas internacionales netas por mas de 67 mil millones de dólares); sino el problema de la inseguridad ciudadana y la delincuencia, como uno de los problemas principales del Perú.
 
Sigue en pie la presencia de un Estado paquidérmico, ineficiente para definir un derrotero sensato y concertado con la sociedad civil para ordenar el desorden de la expansión urbana, con liderazgos políticos y técnicos del indetenible proceso de migración del campo a la ciudad, y lo que es peor desde el Ministerio de Economía y finanzas, se sigue frenando la asignación de recursos para implementar alternativas integrales que comprendan sociedad civil, familia nuclear (en crisis), educación de calidad (hoy colapsada) y trabajo decente.
 
Una segunda conclusión, es la implementación desde la ciudadanía, de “políticas públicas integrales preventivas e inclusión social”, educativa, de salud y laboral, y no sólo de políticas reactivas desde el Estado.
 
La seguridad ciudadana tiene que ser una política de Estado, debe haber una obligada concertación de todas las fuerzas políticas y llegar a un marco consensuado entre el Gobierno, los distintos actores públicos de la seguridad y la sociedad en su conjunto.
De otro lado es importante señalar, como el Perú, pese a su crecimiento económico, su desarrollo humano es deficiente, éste cuadro sigue alentando el abandono del pequeño agricultor, su migración a las grandes ciudades, y la aparición de nuevas formas de delincuencia: extorsiones en el sector construcción, narcotráfico, asaltos en carreteras, el accionar del pandillaje y homicidios en manos de sicarios que trabajan para el narcotráfico, etc.
 
La necesidad  de “planes de contingencia local, regional y nacional”, sigue siendo el talón de Aquiles del Estado, aunado a la falta de liderazgos locales, regionales y nacionales, que en vísperas de las elecciones locales y regionales 2,014, siguen fortaleciendo la creación de movimientos y partidos regionales (mas de 200), que desde la ciudad están comenzando plantear por la sociedad civil, políticas que creen “proyectos locales y regionales” para hacer frente a la inseguridad ciudadana.
 
Una tercera conclusión es la creación de “Observatorios de Seguridad Ciudadana Regionales y Locales” como fuente oficial y principal de recopilación estadística, e estudio y análisis de información relacionadas con a delincuencia y la violencia.
Ésta alternativa ayudará al diseño de políticas públicas integrales (sociedad civil, familia, educación y trabajo) de mediano y largo plazo.
 
La percepción deinseguridad ciudadanaregistra un alto 86,7% pese a haber disminuido 0,7%. Así lo indica un estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) que comparó datos del período de julio a diciembre del 2011 con el del 2012.
 
Otro problema es la “falta de paradigmas creíbles” para nuestros niños, adolescentes y jóvenes, especialmente la corrupción del poder judicial y de altos funcionarios de “cuello y corbata”, que obliga a una reforma del Estado integral. Incluyendo todo tipo de delitos, desde la corrupción de funcionarios al mas alto nivel (Presidentes de la república, congresistas, fiscales, jueces, abogados, etc.), hasta los delitos por terrorismo y traición a la patria.
 
Recién la comisión que investiga los presuntos actos de corrupción del gobierno aprista, aprobó levantar el secreto bancario del ex presidente Alan García Pérez, precisó el legislador Sergio Tejada, quien preside dicho grupo parlamentario.
 
Hoy más que nunca se justifica la necesidad de proteger a las víctimas, a su familia y a terceros, que muchas veces quedan en el desamparo, luego de ser objeto del delito. Se hace necesario que la víctima de un delito, pueda oponerse al trámite de un procedimiento de semilibertad u otorgamiento de beneficios a penitenciarios.
 
Una cuarta conclusión, la presentación de un Proyecto de Ley del Poder Judicial, para que el Congreso de la República, haga cambios para modificar el Código Penal y su reglamento. Incluyendo la evaluación ética y profesional del Poder Judicial.
 
El estado tiene de refundarse ordenando sus prioridades, poniendo el sello de urgente a lo que realmente es urgente, y los peruanos hace tiempo que le han dicho que es urgente combatir en forma integral la inseguridad ciudadana, no esperemos llegar a los extremos de México y Colombia, donde la violencia y el narcotráfico ha infiltrado la vida política y sus instituciones, amen de la casi inexistencia de partidos políticos nacionales sólidamente organizados y con bases sociales activas.
 
Una quinta conclusión, la inseguridad ciudadana con cifras altas amenaza la calidad de la democracia y la propia gobernabilidad en Perú, para enfrentar este fenómeno se debe tener una visión de conjunto y de largo plazo donde las causas son un factor que se tienen que trabajar en forma paralela a sus efectos, que sólo con una decidida participación de los ciudadanos lograremos resolver en parte el fenómeno de inseguridad que hoy vivimos. Desarrollemos ciudadanía y democracia participativa.
 
 
Ubaldo Tejada Guerrero – Analista Global


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