Convergencia para consolidar la integración regional - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2012-12-07

ALatina

Convergencia para consolidar la integración regional

Oriana Suárez
Clasificado en: Politica, Integracion, Social,
Disponible en:   Español       


Aunque América Latina ha tenido una retórica integracionista desde la independencia, los mecanismos de integración han ido desarrollándose con diferentes velocidades, magnitudes y alcances. Es necesaria la convergencia de los múltiples espacios existentes.
 
Actualmente, la región tiene una serie de acuerdos bilaterales, multilaterales, intra y extra continentales que abarcan una temática muy amplia, donde sólo para citar algunos de ellos mencionaremos a la Comunidad Andina (CAN), el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Comunidad del Caribe (Caricom), el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Alianza del Pacífico, la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), la Comunidad de Estados latinoamericanos y Caribeños (Celac), etc.
 
Sin embargo, actividades aparentemente cotidianas para muchos de los actores, requieren de una diversisdad de acuerdos y tratados, coordinaciones y complementariedades de los países, que aún con la maraña de acuerdos que hay en América Latina no tenemos del todo solucionadas. La maraña despelota, aturde, abruma. Por eso, en el debate de la convergencia, si con algo se puede comenzar, es asumiendo que hay distintos actores e intereses para la integración y que se deberá trabajar para cada uno de ellos.
 
Grados de interés
 
Para el ciudadano de a pie, que viaja por turismo, trabajo, o estudios, las políticas de integración que más interesan son migratorias y sociales, teniendo como objetivo la ciudadanía suramericana. En tal sentido, tienen que conversar tanto el Mercosur como la CAN, que han avanzado mucho al respecto. Deben coordinar también con el Foro de Migraciones al amparo y con la decisión política de Unasur.
 
Para los exportadores -tal vez uno de los actores económicos más interesados en el tema de la integración- se buscarán normativas que hagan previsibles las gestiones para llevar sus productos al gran mercado ampliado que representaría toda América del Sur. Esto supone debatir sobre los aranceles, obstáculos técnicos al comercio, certificados de origen, entre otras normativas que hacen al intercambio comercial.
 
Aspecto comercial
 
La idea de la convergencia no es determinar qué instancia es mejor para eliminar a las otras. Más bien de complementarse para realizar mejor el trabajo. La convergencia es un proceso gradual, que pasa por instancias como la cooperación, complementariedad, coordinación, etc. Es decir, la priorización, la decisión política de qué se quiere hacer con lo que se tiene.
 
Este es el aspecto más controversial en la relación entre los vecinos suramericanos por la gran cantidad de acuerdos traslapados. Todos los países están bajo la normativa internacional que se negocia en la Organización Mundial del Comercio (OMC); y a la vez, en ese marco (donde está permitido crear preferencias para la apertura comercial entre algunos países, siempre con miras a una apertura comercial mundial) se creó Aladi, que generó acuerdos comerciales y de preferencias entre los países latinooamericanos signatarios. Asimismo, de esta estructura se desprenden algunas normativas subregionales, pero también se han negociado acuerdos bilaterales extra continentales. ALADI ya inició acciones para trabajar en la convergencia de los temas comerciales. Específicamente, ha impulsado ya dos reuniones de mecanismos de integración para ver las similitudes, las redundancias, las falencias, y hacerlos trabajar de manera coordinada y eficiente.
 
Bienes públicos
 
Un tercer espacio del debate, donde los actores interesados debieran ser los gobiernos es el que compete a los bienes públicos regionales, aquellos temas de interés común, que para ser alcanzados requieren de la coordinación de más de un país. Entre estos bienes resaltan los relacionados a infraestructura (un déficit importante aún en la región); la energía (se está negociando un tratado energético entre los países en el marco de Unasur); el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado, entre otros.
 
Estos bienes públicos regionales hacen al desarrollo de los países de la región, pero también ayudan a construir buenas relaciones con los vecinos y consolidar la confianza para un trabajo conjunto. Unasur está trabajando en esto de manera muy decidida. Pero para ello, ha debido dialogar con IIRSA, que ya trabajaba el tema de infraestructura. Deberá seguro conversar con la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) sobre los temas energéticos, entre otros.
 
Asimismo, la OEA también tiene un trabajo realizado en bienes públicos regionales, aunque distintos a los que ve Unasur (democracia, derechos humanos).
 
Idea de convergir
 
La idea de la convergencia no es determinar qué instancia es mejor para eliminar a las otras. Más bien de complementarse para realizar mejor el trabajo. La convergencia es un proceso gradual, que pasa por instancias como la cooperación, complementariedad, coordinación, etc. Es decir, la priorización, la decisión política de qué se quiere hacer con lo que se tiene.
 
La convergencia es urgente no sólo para terminar de generar los acuerdos que permitan consolidar la integración, sino también para hacer más eficientes nuestros recursos humanos (los funcionarios no se dan abasto para trabajar en todas las instancias con el mismo nivel de aporte).
 
Sin embargo, tal vez una de las razones más importantes para trabajar la convergencia tiene que ver con la necesidad de construir la integración regional en base a los acuerdos ya existentes, a lo avanzado, y no a una negociación bilateral entre los países. Que los países andinos hablen desde la CAN, les da un margen mayor para incorporar sus agendas en la integración regional. No pasar por la convergencia de bloques, sino desde la unilateralidad de los países, muy posiblemente juegue en contra de los consensos, y pueda potenciar las diferencias y polarizaciones de la región en vez de aportar a la construcción de la unidad política de América del Sur.
 
 Oriana Suárez es Especialista en relaciones internacionales e integración regional.
 
Fuente: http://www.latindadd.org/economiacritica/?p=1355


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