Tristezas de Santa Cruz - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2012-09-21

Bolivia

Tristezas de Santa Cruz

Alejandro Dausá
Clasificado en:   Política: Politica, Partidos, |   Social: Social, |
Disponible en:   Español       
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202 años
 
El departamento de Santa Cruz se encuentra celebrando los 202 años del grito libertario de 1810. Se trata del pronunciamiento instalado a lo largo de la historia por los grupos de poder, que se ocuparon a la vez de invisibilizar la verdadera primera sublevación contra la Corona española, protagonizada en 1809 por esclavos de origen africano e inígenas víctimas del tributo. Es un buen ejemplo de la doble historia de la región: una proclamada y establecida por las clases poderosas, y otra padecida por los grupos subalternos.
 
El relato de los sectores señoriales tuvo y tiene múltiples rostros, pero en general se ocupa de subrayar dos elementos: Santa Cruz como víctima del centralismo de diferentes gobiernos nacionales, y a la vez como heroico ejemplo de desarrollo en solitario. Este último aspecto derivó, entre otros fenómenos de la última década, en movilizaciones sociales para lograr la autonomía departamental. Dos son los hitos que la casta dominante enfatiza: el “cabildo del millón” del año 2006 (una multitudinaria concentración que supuestamente “ordenó” al gobierno departamental dotarse de un régimen autonómico) y la ratificación sobre lo anterior vía un referéndum (ilegal y con uso indiscriminado de dineros públicos) en el año 2008. Un tercer componente, que hoy las élites prefieren silenciar sencillamente porque fracasó, fue la simple y llana secesión territorial, proyectada desde la Media Luna conformada por al menos cuatro departamentos, el diseño más extremo de la Nación Camba, y la contrata de grupos de mercenarios con experiencia en la guerra serbo-croata.
 
2012
 
Superados aquellos intentos extremos ¿cuál es el panorama actual? Sorprendentemente, los grupos de poder cruceños gozan de excelente salud comercial y financiera. Pronósticos y pesadillas relacionadas con posibles confiscaciones e intervenciones de un partido de gobierno socialista quedaron en el pasado: hoy hacen estupendos negocios que incluyen al Estado, y sólo deben moderar o dejar para el ámbito privado las conductas racistas.
La frontera agrícola del departamento sigue ampliándose a la sombra de la bonanza soyera y agroganadera. Más de un millón de hectáreas están en manos de inversores brasileños y argentinos. El costo en deforestación y degradación de suelos es ocultado. Pero Santa Cruz no es sólo ganado vacuno y oleaginosas. Existe una potente avanzada de explotaciones mineras, poco conocida pero con iguales características depredadoras, donde actúan desde la monstruosa Votorantim hasta empresarios locales o sus testaferros. Según la detalladísima investigación de Alicia Tejada Soruco, recientemente publicada, cubren un total de 350.000 hectáreas otorgadas a 420 concesionarios[1].
 
¿Qué hacer con el poder? ¿Qué hacer con la gestión pública?
 
En la actualidad las diferentes formas autonómicas se encuentran constitucionalizadas y en la Ley Marco de Autonomías y Descentralización. Lejos de facilitar avances, es notable la crisis permanente y creciente en la gestión pública, en particular a nivel de los órganos del gobierno departamental y del municipio capitalino, que cuenta con el presupuesto más alto del país (equivalente a más de un millón de dólares por día para el año 2013).
 
Lo inaudito no es la conducta de asambleístas y concejales representantes de la vieja partidocracia, que son mayoría en las dos instancias mencionadas y funcionan como lo han hecho siempre, sino el notable embotamiento de concejales y asambleístas del MAS.
 
Lejos de romper con los mecanismos tradicionales, se muestran fascinados por los hábitos y costumbres del Estado patriarcal, verticalista y prebendal. De esa manera, lo peor del Estado señorial es asumido con agilidad, y se va desarrollando y multiplicando una dinámica de “astucias criollas”, burocratismos y maniobras con escasa vocación ética, cada vez más lejos de las extraordinarias posibilidades que están plasmadas en la Constitución. Eso sí, hay que reconocer que se han convertido en expertos en el manejo de la gestualidad de izquierda (puño en alto, consignas altisonantes, lemas pomposos) y en atribuirle todo mal a la derecha. Por lo demás, y salvo honrosas y puntuales excepciones, son un calco de estructuras y conductas que dieron suficientes pruebas de agotamiento y fracaso en la historia boliviana.


[1] Alicia Tejada Soruco, Minería en las tierras bajas de Bolivia, CEDIB, 2012.


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