La mujer venezolana en la política - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2012-03-19

Venezuela

La mujer venezolana en la política

Yury Weky
Clasificado en: Politica, Democracia, Mujeres,
Disponible en:   Español       


Antecedentes del comportamiento político de la mujer venezolana;1) durante la época de la conquista 2) en la colonia 3) en la guerra independentista 4) en la cuarta republica
 
En la revolucion bolivariana
 
La conquista
 
Durante la invasión o conquista hay que observar dos aspectos. Primero la mujer que habitaba el territorio no estaba involucrada en los hechos de guerra. Las guerras intestinas entre comunidades y tribus eran adelantadas por los hombres; las mujeres formaban parte de una sociedad tribal en la cual la primera y máxima responsabilidad era la familia y el cultivo de la tierra.
 
Cuando la invasión amenazó significativamente el territorio y la familia empezó, la mujer, por contribuir con la logística para apoyar al hombre en la lucha y posteriormente algunas tuvieron participación más activa y son las que conocemos como las heroínas de la patria, rescatadas y legitimadas por Inamujer en un librito del mismo nombre.
 
Allí aparecen reseñadas mujeres como Urquía compañera del cacique Guaicaipuro y madre del cacique Baruta. Ambos guerreros defensores del territorio ante la invasión española. Ana Soto, jefa de los gayones y de los camagos al norte de Barquisimeto, quien también combate en la época por defender a la patria del imperio avasallador. Encontramos a María- Rha de quien es interesante conocer sus orígenes y su posterior vinculación a la lucha ante el invasor al convertirse en la compañera del cacique Eliseo Guaica.
 
En la colonia
 
En este periodo, ya asentado el pueblo invasor, podemos decir que hay tres tipos de mujeres: la blanca mantuana hija del colonizador con una vida en casa con tareas especificas del hogar pero sin voz política, la indígena que pasa a ser dominada mientras otras han huido a territorios menos “visitados” por el colonizador, la africana dominada y explotada sin voz ni representación en la sociedad.
 
Con pocas excepciones vemos a la mujer involucrada en el hecho político. Podemos mencionar a: Guiomar quien participa en 1553 en la primera rebelión de los esclavos. Históricamente su participación está ubicada en la colonia rebelde cuando ya había presencia africana en el territorio.
 
En estos años también encontramos a Ana Francisca Pérez de León (1700) como expresión del trabajo comunitario, su participación con las víctimas del terremoto de 1812 y su aporte a la comunidad de Petare, aún presente como es el Hospital de caridad que ella levantó y que posteriormente se convierte en el Hospital Pérez de León de Petare en el municipio Sucre del Estado Miranda.
 
Guerra independentista
 
Podríamos aquí señalar que la Guerra por la Independencia fue fructífera en la participación de la mujer. Encontramos a Josefa Joaquina Sánchez quien no sólo fue la bordadora de la primera bandera de Venezuela sino que también tuvo una participación significativa en la elaboración y distribución de propaganda y documentos de la Revolución independentista de 1797 o sea la revolución de José María España.
 
La presencia de otras mujeres como la tachirense María del Carmen Ramírez, quien contribuye con su fortuna personal para la causa independentista. Es ella quien recibe en al Libertador en San Cristóbal, posteriormente a la pérdida de la primera República en 1812 impulsa a su hijo Pedro Briceño Ramírez para que se aliste en expedición guerrera para liberar a Venezuela, dominada aún por los españoles desde 1498 cuando se produce la invasión de Colon.
 
También Mérida tuvo presencia femenina en María Rosario Nava.
 
Es posible que muchas mujeres participaran de manera anónima como ocurrió también en la década del 60 cuando la lucha armada. Mujeres que fueron asesinadas, desaparecidas, mutiladas, perseguidas, hostigadas, violadas, en este tiempo y que no aparecen en ningún libro de la historia reciente y a las cuales rindo tributo.
 
Hay que recordar para 1813 a Concepción Mariño, en cuya casa se firmó el 11 de enero de 1813 el acta de Chacachacare que marcó el inicio de la Campaña Libertadora de Oriente comandada por el coronel Santiago Mariño.
 
Siendo como era hermana del coronel Santiago Mariño puso hasta buques de su propiedad para conducir armas desde Jamaica cal Ejercito Libertador.
 
Podemos observar que familias enteras se vinculaban al proceso independentista no sólo con el fusil, sino con la logística e incluso poniendo sus bienes y fortunas para los gastos de la Revolución.
 
Falcón también da su aporte a la Independencia en la figura de Josefa Camejo, quien en 1821 comandando 300 esclavos de su Hato Paraguaná incitó una rebelión contra el ejercito realista que ocupaba el territorio de la provincia de Coro. Podemos también afirmar que desde todas las provincias la mujer se involucró en el acto político. Todas estas acciones nos demuestran cuántas trincheras puede ocupar una mujer en la lucha revolucionaria. Pese a que en general fueron destruidas por el ejército realista y su aparataje socio político se convirtieron en ejemplos para la mujer venezolana comprometida con la causa social y política.
 
Mujeres no solamente indígenas, o mestizas o afrodescendientes sino mujeres como Eulalia Buroz de Chamberlain, quien fue esposa del edecán de Bolívar el oficial inglés coronel William Chamberlain y quien fue asesinada cuando una vez muerto su esposo, gritó: viva la patria y mueran los tiranos lo que ocasionó que su cuerpo fuera amarrado a la cola de un caballo y arrastrado hasta morir.
 
Muchos nombres de mujeres podemos recordar como son Luisa de Pacanins, Juana Ramirez, posteriormente conocida como la avanzadora monaguense de Chaguaramal, Luisa Cáceres de Arismendi, Teresa Heredia, Barbarita de La Torre, Ana María Campos, Cecilia Mujica. Paula Correa madre de Ezequiel Zamora, ejemplo de lucha y de decisión por defender la vida de su hijo.
 
Todas con una historia individual insertada en la lucha pública por la libertad y la Independencia de Venezuela. Todas y cada una de las nombradas y las omitidas por la historia conformaron desde el siglo XV hasta el siglo XVIII un frente de mujeres con conciencia de liberación por la patria contra cualquier dominación extranjera o local.
 
 
En la Cuarta República
 
La cuarta República deja a su paso un cordón de sangre enlazando el territorio nacional. Algunas mujeres -jóvenes universitarias- tuvieron presencia desde las aulas en la lucha por las conquistas estudiantiles y fueron segadas sus vidas por los gobiernos represivos. Otras se fueron a la Lucha Armada o quedaron operando en la guerrilla urbana como es el caso de Livia Gouverneur, militante Comunista y masacrada en 1961.
 
Durante los gobiernos del Punto fijismo y mucho antes desde el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez ya la mujer estaba presente en la organización social, en el apoyo ideológico, en el compromiso.
 
Desde entonces las mujeres comunistas tuvieron una especial y determinante participación por consiguiente voy a hacer una intertextualidad trayendo un documento escrito por mí en el 2011.
 
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Mujeres en el comunismo venezolano
 
Este año 2011 el Partido Comunista de Venezuela, fundado el 5 de marzo de 1931, celebró ochenta años de vida activa al lado de la clase trabajadora, en la lucha por transformar la sociedad capitalista en socialista. Junto a los hombres han estado las mujeres comunistas, militando en la causa antiimperialista - iniciada en el año 1931 - una lucha que aún continúa.
 
Desde esta organización política, referencia de honor y gloria histórica en Venezuela, las militantes se han organizado y creado diferentes Movimientos de Mujeres para impulsar campañas por la solidaridad internacional, con diversos países del hemisferio, contra el armamentismo y la injerencia imperialista, por los derechos de los pueblos a su libre determinación y soberanía, por la paz, por la igualdad de derechos de la mujer a ejercer el voto y por todos los derechos a participar en la vida política, social, cultural, por los presos políticos de las dictaduras del siglo pasado y de las democracias representativas.
 
La actitud comprometida, disciplinada y combativa de las comunistas las ha llevado a la lucha armada, en los años difíciles de la clandestinidad en la década del sesenta y en el ámbito internacional tienen una trayectoria al enarbolar la bandera de la fraternidad, la solidaridad, la unión de las mujeres para construir un mundo de justicia social. Esta actitud las ha llevado incluso a contribuir con otros países, como es el caso de la camarada Carmen Fortoul, quien viaja a finales de los años 20 a Bogotá para impulsar las luchas de ese recién fundado Partido hermano y de las mujeres, mientras sus hermanos Aurelio y Mariano vinieron a Caracas - enviados por el Buró del Caribe de la III Internacional- a contribuir con la creación de nuestra propia organización. Es también muy importante recordar a la camarada Carmen Clemente Travieso, quien fue presidenta del Comité Femenino por la Liberación Dominicana que luchaba en contra de la dictadura de Rafael Leonidas “Chapita” Trujillo.
 
En la historia de los movimientos de mujeres en Venezuela las comunistas son tema y referencia obligada por su trabajo revolucionario, por su determinación para alcanzar la liberación nacional, por la labor organizativa y formativa a nivel sindical y campesino, por sus aportes a la lucha de la juventud, por el compromiso en la vinculación con movimientos de mujeres comunistas y progresistas de otras latitudes para desconstruir el modelo capitalista.
 
Cuando la camarada francesa Eugenie Cotton es designada como presidenta de la Federación Democrática Internacional de la Mujeres (FDIM) en un gran congreso celebrado del 26 al 1 de diciembre de 1945, ya las comunistas en Venezuela tenían un largo camino recorrido frente a la dictadura de Juan Vicente Gómez, apoyando toda forma de lucha contra el tirano y ayudando a los presos políticos del régimen y a sus familias. Entre esas mujeres tenemos la presencia de Carmen Clemente Travieso, quien en 1927, a su regreso a Venezuela proveniente de Nueva York, se unió al movimiento de mujeres contra el dictador y además colaboró con la las luchas de los estudiantes de la generación del 28. En 1930 ayuda a difundir los principios marxistas- leninistas, y para 1932 colabora con la redacción del periódico clandestino “EL MARTILLO”, del Partido Comunista de Venezuela, y para el año 1936 fue miembra activa de la Agrupación Cultural Femenina (ACF) al igual que la camarada Eumelia Hernández, quien fuera apresada el 24 de julio de 1936, cuando el gobernante Eleazar López Contreras por decreto decidió conmemorar esa fecha, en vez del Primero de Mayo, como Día del Trabajador.
 
Otra insigne mujer, militante aún hoy del Partido, a quien debemos nombrar con admiración, es Olga Luzardo, precursora del Movimiento de Solidaridad Internacional. Olga trabajó en la organización de la Agrupación Cultural (ACF) Femenina y de la Unión de Muchachas Venezolanas (UMV). Su quehacer como profesora de la Escuela de Cuadros del Partido HO CHI MINH, dejó una orientación invalorable para el trabajo con el movimiento obrero, de mujeres y el trabajo de masas. En estos días (4 al 12 de marzo 2011), cuando se realizó la Reunión de la Subregional de la FDIM en Caracas, no he podido dejar de recordar el nombre de Olga Luzardo precursora de los congresos feministas y los derechos de la mujer. Sus aportes habría que buscarlos también en su palabra poética. Escribió dos obras, Flor de Cactus ( del 35 al 42) y Huellas frescas ( (1993), con las cuales tengo una deuda: mi promesa a las camaradas del Movimiento Clara Zetkin de leer y analizar, para luego difundir el pensamiento político de Olga que se cuela en sus versos.
 
También viene a la memoria las fechas del 08 al 13 de octubre de 1981 --hace de ello treinta años-- cuando las venezolanas fueron invitadas al Congreso Mundial de la FDIM al cual asistieron: Elia Borges de Tapia, Panchita Soublette de Saluzzo, Paulina Gamus, Aura Rugeles, Nora Uribe, Hilda Méndez de Rondón, Eglé Isava, Carmen Quintana y Carmen Conzoño (militante comunista).
 
Mujeres comunistas que no podemos olvidar son las camaradas Amelia Blanco, María del Mar Lovera, Mélida Correa. Esta última, nacida en Colombia, nos acompañó desde 1940 hasta su un tanto reciente desaparición física, cumpliendo tareas de militante y participando en todas las luchas emprendidas por el PCV.
 
Muchas mujeres anónimas también hicieron historia en la década del sesenta: campesinas del estado Monagas, por ejemplo, que fueron compañeras, hijas o correos de la Guerrilla en el Turimiquire, y quienes dejaron sus nombres escritos en la bota militar y la punta del fusil del ejército del gobierno represivo de Raúl Leoni. Algunas de ellas las conocí cuando fueron desplazadas a Puente Punceres, muchas eran compañeras de camaradas y a todas siempre les rindo tributo de respeto y admiración al recordarlas.
 
Caracas, marzo 2011
Yury Weky
 
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Mujeres en la revolución bolivariana
 
La Revolución Bolivariana ha sido no una ventana para la mujer asomarse sino una puerta grande abierta para el camino de las conquistas de género, sociales, políticas, académicas, culturales, de igualdad e inclusión para construir la patria socialista.
 
En un los momentos iniciales de la Revolución la primera conquista que tiene la mujer venezolana es su inclusión en el marco jurídico más importante para la patria como lo es la Constitución Bolivariana. Desde allí se empezará para comprender que estábamos y estamos frente a un modelo en construcción en el cual la participación activa, constructiva, participativa vendría a operar en la conciencia de todos y todas las venezolanas y las mujeres de Latinoamérica y el Caribe para cohesionar un pensamiento único antiimperialista, de soberanía, y libertad.
 
Se da inicio entonces al hecho de ocupación de las mujeres a cargos gerenciales en el gobierno revolucionario pero por otra parte, que considero relevante señalar está la creación de leyes que vienen a garantizar los derechos de la mujer en la vida social y política del nuevo Estado en proceso de construcción.
 
Estas leyes viene a garantizar viejas aspiraciones de la mujer, no sólo en Venezuela sino que han sido bandera de lucha en otras latitudes.
 
Es significativo ver como la mujer en Venezuela está en la vanguardia de todas las actividades y tareas que hay que desarrollar para el hacer revolucionario. Ese hacer la ha convertido en lideresa, en agente productivo para la economía del país, en impulsadora de la organización social, en protagonista nata de su barrio, de su comunidad.
 
Quiero resaltar fundamentalmente que la mujer hoy día se convirtió en agente político y salió del silencio y está en lucha por hacer una sociedad más justa, más equilibrada para la paz. Desde mi perspectiva esas han sido las tres grandes conquistas de la mujer: la inclusión en la constitución, las leyes para que la protegen en aras de una sociedad de iguales y el hecho de convertirse en política. Término éste estigmatizado al pretender relacionarlo con corrupción, engaño, apropiación indebida, hipocresía y el cual yo rescato como todo lo relativo al gobierno de la polis o ciudad y que por extensión al gobierno del país. Omito voluntariamente la inclusión de nombres de mujeres que forman parte del proceso revolucionario por considerar que la historia aún se está escribiendo.
 
- Yury Weky, profesora
Caracas marzo 2012.  (Leída en PDVSA refinación del Estado Anzoátegui, el viernes 16 de marzo de 2012)
 
 


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