Mujeres, feminismo y resistencia - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2012-01-20

Argentina,Honduras

La subjetividad en resistencia

Mujeres, feminismo y resistencia

Alberto MendesPilar Vendrell
Clasificado en:   Política: Politica, |   Social: Social, Mujeres, |
Disponible en:   Español       
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En un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran y cuando se encuentran no se saludan porque no se reconocen, el éxito de la fragmentación social se ha concretado, Eduardo Galeano.
 
Las nuevas formas de resistencia popular
 
En  la construcción de la subjetividad, considerando al sujeto no solo individual sino social y político y así siendo parte de un grupo de individuos que constituyen a su vez un sujeto histórico-social en una época determinada y no en otra, intervienen múltiples factores. Algunos de ellos son  la recuperación,  adquisición y ejercicio de los derechos civiles.
 
Ese colectivo social así conformado, es también constituyente de  las subjetividades que lo integran. Cuando ese grupo contiene el conjunto de  los habitantes de un país  llegamos al concepto de Nación. La Nación se sostiene en tres columnas: territorio, idioma y población. Es el Estado, personificado en el gobierno, el encargado de soportarlas y mantenerlas. Las tres fueron quebradas por el efecto de la ideología neo liberal de la década de los 90 en América Latina.
 
Los golpes de estado que favorecieron la profundización de esas ideologías en los años 70 y  los posteriores (sin olvidar las alternancias previas), atentaron  contra la identidad e integridad de las naciones,  favoreciendo en los 90 la aplicación indisimulada,  legal pero no legítima ,del modelo neoliberal.
 
El territorio se volvió difícil de transitar debido a  la ausencia de transporte accesible a los sectores de menores recursos, el idioma se transformó con neologismos introducidos por las nuevas protagonistas del drama nacional y la población fue re distribuida según su posibilidad de participación, o no,  en la distribución de la riqueza. Los derechos civiles se limitaron, condicionaron o anularon.
 
Recuperada la democracia, en América Latina se instalaron gobiernos populares que no tardaron en provocar la reacción de los sectores más radicalizados de derecha. Al Plan Cóndor militarizado lo suplantó el Plan Cóndor Mediático, llevado a cabo por los mismos protagonistas que apoyaron las anteriores dictaduras, transformados o representados ahora en y por corporaciones nacionales e internacionales que utilizan los medios de difusión como antes se utilizaban las armas de guerra. Los dueños mediáticos son, por supuesto, los mismos dueños de la tierra. Los “conocidos de siempre”, aliados eternos de los cuarteles.
 
La dimensión de futuro se tornó inconcebible para los tiempos neoliberales. El futuro era el objeto tutelado por el Estado, pero para el neoliberalismo es una abstracción filosófica. En el pensamiento neoliberal no hay ninguna institución que genere futuro; el futuro se produce sólo si hay alguna operación que abra una perspectiva del después. Es el triunfo del capitalismo. El ayer y el mañana implican historia y la a-historicidad y la actitud acrítica son los baluartes del pensamiento "naif", "alternativo", "existencial", etc.  Aquí y ahora no miremos para el futuro y menos nos detengamos en la memoria.
 
Nuestra existencia vuelve a apoyarse en la existencia de los otros. Se perdió el sentido del materialismo histórico, porque si hay algo que define la pertenencia de un ser humano a un colectivo social es el espacio terrestre que ocupa como propio.
 
La reacción popular frente a los nuevos ataques (Honduras- Ecuador) también encontró un nuevo modo de manifestación. De la oscuridad de la clandestinidad, pasó a ejercer su defensa ganando la calle. Miles de personas salieron y salen a defender sus gobiernos, sus derechos y sus espacios de identidad territorial. De la intimidad y resguardo del espacio restringido se pasó a la ocupación del espacio público. El miedo, contenido pero no paralizante, de las reuniones cerradas se transformó en un grito común: “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo” (Liliana Felipe). Cambió así la metodología de la resistencia popular.
 
Durante mucho tiempo, pensamos que los derechos civiles, que posicionan al  sujeto en su mayor capacidad de ejercicio/reconocimiento/sentimiento como sujeto de derecho o sujeto político, eran consecuencia de avances en los sectores que los ejercían en representación de sus integrantes y habían constituido los pronunciamientos populares más importantes.
 
Hoy, a la luz de la emergencia de nuevas subjetividades, producidas en época marcada por resistencias populares masivas y públicas,  observamos que  el sujeto emerge con mayor fuerza cuando esos derechos, recuperados, logrados o adquiridos son puestos en peligro. Y uno de los mecanismos utilizados para ello fue el intento de borramiento de la memoria colectiva.
 
Nació entonces en nosotros/as la intención de evaluar qué sucede con la identidad de las personas y de los pueblos cuando su memoria es arrasada. La pequeña grande historia de cada cual. La que nos permite ser y seguir siendo. Cuando mi historia es arrasada, yo ya no soy el mismo, la misma. Tampoco sé bien quién soy, y lo logrado como derecho a lo largo de esa historia es puesto en peligro de pérdida.
 
Mujeres, resistencia, feminismo
 
Hacemos un análisis breve, a modo de preguntas posibles de generar hipótesis, solo para pensar y conceptualizar estas ideas que necesitarían de una investigación metódica para ser confirmadas. Tomamos para ello algunas características de la evolución de los movimientos feministas y sus logros en Latinoamérica, tanto en relación al concepto de ciudadanía como a las reivindicaciones específicas – si pueden llamarse así--de género, y elegimos como ejemplo- síntesis la Resistencia Feminista en Honduras, ante el golpe de Estado de 2009.
 
¿Las luchas de las mujeres pueden darse en el marco de la lucha de un sujeto político por sus derechos sin abandonar su condición de lucha por la equidad de género?
 
En los orígenes de los movimientos feministas en América Latina, se produjeron vaivenes y contradicciones propios de todo colectivo incipiente. Más aún si consideramos que ese colectivo consistía nada menos que en más del 50% de la población y que el sometimiento al poder patriarcal era considerado o vivenciado de diferentes formas, nacionales y regionales.
 
Así, las agrupaciones de mujeres ligadas al anarquismo enfocaron su lucha al rechazo a todo “patrón”, acorde a los ideales libertarios propios del movimiento, mientras que las más vinculadas al socialismo lo hicieron con una  orientación dirigida al concepto de ciudadanía y la recuperación de derechos civiles.
 
En esos comienzos se entremezclaban aquellas que enarbolaban los conceptos ligados al mejoramiento del ejercicio de los roles asignados culturalmente a la mujer con quienes se atrevían a atravesar esa línea imaginaria. La lucha fue al principio por la igualdad, para posteriormente redefinir esa igualdad como igualdad de derechos y  oportunidades desde la aceptación de diferencias.
 
En la historia de la evolución de las mujeres en la sociedad se encuentra una de las mayores contradicciones. Mientras se les negaba el acceso a la educación, se las consideraba las cuidadoras necesarias de los niños y niñas, y cuidadoras en general. Así, se comenzó a aceptar a fines del siglo XIX  la necesidad de cierta formación cultural en la mujer, comenzando por su alfabetización y también del aprendizaje de rudimentos de ayuda sanitaria. El oficio de institutriz,  o las profesiones de maestra y enfermera se incorporaron a los roles asignados en la sociedad. Y a través de ello las mujeres lograron avanzar en el camino del conocimiento, mucho antes de que sus derechos civiles fueran aceptados.
 
Cada movimiento, cada reconocimiento, cada adquisición, produjeron cambios de posicionamiento en la subjetividad femenina y, en consecuencia,  en la subjetividad tanto de varones como de mujeres.
 
La lucha de las sufragistas también caracterizó al feminismo de los orígenes, con diferentes  resultados nacionales y regionales, alcanzando una coincidencia alrededor de 1950.
 
Ecuador en 1929 y Uruguay y Brasil en 1932 fueron los primeros países latinoamericanos en  incorporar el voto femenino, si bien ya había algunos antecedentes en ciudades y municipios que no alcanzaron a prosperar hacia la nacionalización. (Santa Fe 1921 y Mendoza 1926 - Argentina)
 
En el avance de los movimientos feministas hubo momentos de mayor actividad alternados con ciertas mesetas, producto en general de situaciones extremas, lo que se llamó “entreguerras” o los primeros agrupamientos entre feminismo y luchas populares. En los 70, el lema “Democracia en el país, en la casa y en la cama”  nos recuerda el que identificaba a las anarquistas “Ni Dios, ni Patrón, ni Marido” y que, al analizarlos, muestra sintéticamente el cambio de posición subjetiva producido a lo largo de los años.
 
HONDURAS: La resistencia, femenina y feminista
 
Para el movimiento de las mujeres hondureñas ha sido de trascendental importancia el surgimiento de la corriente que planteó la relación clase-sexo. La más destacada exponente de este pensamiento fue Flora Tristán  quien, a mediados del siglo XIX, vinculó al problema obrero la cuestión de las mujeres como un tema específico.” (Anarella Velez)
 
Desde los comienzos del siglo XX las agrupaciones de mujeres hondureñas se vieron influenciadas por los ideales libertarios que se propagaban a través de, entre otras,  Rosa de Luxemburgo.
 
La preocupación por la paz, por la problemática de la mujer trabajadora, la posibilidad de acceso a las decisiones del poder, la reivindicación de roles asignados culturalmente o el ir más allá de ellos produjeron  diferentes movimientos y agrupaciones en los que las  mujeres se organizaron. Asociaciones que  no escaparon a los vaivenes, que describimos al  comienzo, de los movimientos feministas en otros países.
 
La educación, el empoderamiento en y de  los derechos civiles, la igualdad de oportunidades frente a los varones, se expresaban  junto con aspiraciones sectoriales  en cada uno de ellos.
 
Los orígenes de esos grupos, ya sean desde  el Partido Comunista o la Iglesia Católica dieron al feminismo hondureño una cualidad  y movimiento especial ya que, además, debemos incluir en este análisis la diversidad poblacional que nucleaba mujeres campesinas, urbanas, obreras, profesionales, cada una de ellas con sus creencias e ideales.
 
“En 1978 se fundó la Federación Hondureña de Mujeres Campesinas (FEHMUC). Diez años después, tras un complejo proceso de encuentros y desencuentros, CODIMCA llegó a contar con 437 grupos de base y 8 mil mujeres afiliadas.” (Anarella Velez)
 
La Asociación Hondureña de Mujeres Campesinas (AHMUC), el Enlace de Mujeres Cristianas, El Movimiento por la Paz, “Visitación Padilla”, más conocido como “Las Chonas”, son algunos de los más importantes.
 
Promediando la década del 80 aparecen organizaciones que reconocen específicamente  la necesidad de incorporar  los estudios de género para la mejor comprensión no solo de las luchas feministas sino de los fenómenos sociales y políticos, entre otros:
 
·         El Centro de Estudios de la Mujer – Honduras, CEM-H y la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH)
·         El Centro de Derechos de las Mujeres,  CDM, la más importante institución feminista autónoma fundado en 1992
·         La ANDEH, Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras
·         Y se funda en la UNAH la Cátedra de Estudios de la Mujer
 
A partir de la asunción del  Presidente Manuel Zelaya y la convocatoria que realizó a toda la población para participar en la construcción de una nueva Constitución más popular y progresista, los movimiento feministas organizaron lo que se llamó Espacio de Debate de las mujeres  feministas organizadas, pocos días antes del golpe del 28 de junio de 2009, constituido por  el Centro de Estudios de la Mujer , CEMH; el Movimiento de Mujeres Socialistas, ”Las Lolas”; el Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN; Centro de Estudio y Acción para el desarrollo, CESADEH; Jóvenes Feministas Universitarias; Red de Mujeres Jóvenes; Comisión de Mujer Pobladora; Articulaciones Feministas de Redes Locales; Convergencia de Mujeres de Honduras; Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing; Centro de Derecho de Mujeres  y Feministas Independientes.
 
Y es en ese Espacio, en un hecho que no tiene precedentes en un país con fuerte contenido ideológico patriarcal, en el cual  las mujeres participarían activamente de lo que sería la  consulta ciudadana más importante de la historia de la democracia hondureña. Por primera vez lograban masivamente la inclusión  en el espectro político que hasta ese momento habían peleado con logros importantes pero restringidos.
 
Así,  se convirtieron en garantes de la transparencia del trabajo por la nueva constitución, como reaseguro de los mecanismos democráticos que consolidaran  la inclusión de todos los sectores, impidiendo el avance de los grupos de poder que pudieran intentar un retroceso en los logros hasta entonces conquistados.
 
Vemos el primer esbozo de subjetividad en resistencia. Mujeres organizadas resisten en defensa de la posible pérdida de sus conquistas, no solamente sectoriales pero con una fuerte carga de ello. El golpe de estado, a poco más de un mes de su organización, las sorprendió en esa tarea. Así lo cuenta Anarella Velez, militante feminista, académica, escritora y una de las figuras más importantes de la Resistencia Feminista.
 
“….El mismo 28 de junio  se preparaban para participar en el proceso de consulta ciudadana. Estaban a cargo del centro de votación de las mujeres. A las seis de la mañana recibieron la noticia del golpe de Estado y la expulsión del Presidente hacia Costa Rica. En esos momentos decidieron movilizarse hacia Casa Presidencial y reunidas  ahí se identificaron como  “Feministas en Resistencia” y pasan a formar parte del Frente Nacional en Resistencia contra el Golpe, a cuya organización  también se adhieren la Asociación Nacional de Escritoras de Honduras (ANDEH) y Cattrachas.
 
Hasta hoy están luchando por que se restablezca en Honduras el respeto a los derechos humanos, la libertad y la paz y, por supuesto, es tema central de su agenda el restablecimiento de la democracia y la conformación de una Constituyente de la que derive una nueva Carta Magna incluyente, equitativa y respetuosa de los derechos de las mujeres…...”
 
“….. De ahí en adelante las feministas iniciaron su andadura política unidas y con una identidad propia en el seno del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado... Es necesario señalar que éste es un movimiento amplio que surge y se da a conocer como tal el mismo día de la ruptura constitucional. Se trata, en realidad, de un verdadero conglomerado socio-político en el que militan una variedad de hondureñas y hondureños, quienes a su vez están organizados en partidos políticos, gremios, agrupaciones urbanas y rurales, y cuyo elemento común es la defensa de la democracia, demandar la vuelta al orden institucional, el retorno del presidente Zelaya al gobierno y la lucha por la Constituyente. A este movimiento se suman las mujeres con el nombre que las identifica a partir de entonces: Feministas en Resistencia (FER)”.
 
Desde entonces las Feministas en Resistencia marchan integradas al Frente Nacional de Resistencia Popular junto a la  población que ha ganado las calles de Honduras, miles de personas en lucha por la libertad de decisión, elección  y la dignidad ciudadana. Mujeres que enfrentan represión y muerte, violaciones y torturas. Desde el golpe a la fecha han muerto más de 900 mujeres en Honduras, que se cuentan en los miles asesinados por los golpistas genocidas, datos que cuidadosamente ocultan al mundo los medios de difusión participantes del Plan Cóndor Mediático.
 
Honduras, su pueblo y sus mujeres siguen, al día de hoy,  resistiendo.
 
CONCLUSIONES
 
Cuando decidimos tomar los hechos paradigmáticos de los movimientos de Resistencia Popular en América Latina, tomamos el de los mapuches en nuestro sur y en Chile, encarcelados  bajo una ley  terrorista por reclamar sus tierras; las fábricas recuperadas por los propios trabajadores; el movimiento en Santiago y Catamarca, difundiendo el quichua ,hasta por radio Nacional, desde hace 40 años y la lucha por no avergonzarse de la lengua materna; los movimientos para instaurar la educación bilingüe donde la lengua de los pueblos originarios no sea desaparecida; las asambleas vecinales en barrios donde se oponen a la destrucción de la riqueza cultural en aras de negocios inmobiliarios; los movimientos activos, visibles y heterogéneos para oponerse a la destrucción de los recursos naturales y, en el exterior, Honduras con quienes colaboramos y mantuvimos contacto desde el primer día; el intento de golpe en Ecuador, los sucesos de México, que guardan similares características del pueblo que resiste, donde la rebeldía, la protesta y la lucha por los derechos, dejó de ser subterránea y pasó a ser pública, colectiva y visible al mundo.
 
Concluimos que no es la adquisición de un derecho lo que lleva a una mayor acción ni a un mayor enriquecimiento subjetivo, individual y social, sino la posibilidad de su pérdida.
 
Las reacciones populares como resistencia, la subjetividad en resistencia, parecen tener mucha mayor fuerza que la lucha por la adquisición de aquello que aún no se tiene. Y marcan un estilo epocal. El peligro de pérdida, vivido como un ataque a la subjetividad produce una reacción en cadena que hace de la libertad (libertad de elección) un valor más fuerte que el posible de conseguir.
 
Las subjetividades sociales se reafirman mucho más frente a un ataque que frente a un logro que, en muchos casos, es vivido como parcial, sin perder por ello la característica de cada segmento social que lo integra, lo supera y complejiza.
 
Desde luego, una movilización expresa a una parcialidad y traduce su capacidad de lucha, su ansia de protagonismo cuando el establishment los ha excluido o intenta hacerlo.
 
La unión de las mujeres en Honduras es un logro histórico para el movimiento femenino y feminista y lo es también la posibilidad de integración con los varones también en lucha, sin perder su cualidad genérica.
 
Esa fuerza, motorizadora de nuevas conductas, impacta sobre la subjetividad construida en los símbolos, en las leyendas y las costumbres de un pueblo. (Lacán)  Una violación a la misma, un secuestro de dicha subjetividad, obliga a reorganizarse para subsistir y recuperar la dignidad que otorga el protagonismo. Se impone una  reconstrucción donde el nosotros/as suplanta al yo soy. Es un cambio cualitativo que encontramos en la base de los movimientos que analizamos. Todas esas experiencias históricas nos llevaron a este desarrollo.
 
Por supuesto, en nuestra historia, el modelo de Madres de Plaza de Mayo, desde hace 35 años, fundó la constitución de una nueva subjetividad y se constituyó en bisagra y exponente de los movimientos de  las mujeres.
 
El lema de la resistencia femenina-feminista en Honduras, es una síntesis de ello:
 
“Ni golpes de estado ni golpes a las mujeres”
 
No sé si somos parientes o vecinos, pero si Vd. es capaz de temblar de indignación cada vez que hay una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante” (Che Guevara)
 
Buenos Aires, julio, 2011
 
Bibliografía:
 
Fractura Social y Resistencia  (Mendes Giudice.-)  capitulo Violencia Social-secuestro de la subjetividad – Dunken.
 
Violencia, Exclusión Social y Marginalidad- Alberto Mendes.
 
La interpretación de las Culturas (capitulo “La ideología como sistema cultural),  Clifford Geertz – Gedisa.
 
El caótico cascarón de la globalización   Subcomandante Insurgente Marcos desde (debajo de) las montañas del Sureste Mexicano - febrero 1998
 
Dora Barrancos- Entrevista realizada por Wendy Jacoby,  Berlín- 13.06.05.
 
Moral sexual, sexualidad y mujeres trabajadoras en el período de entreguerras. F. Devoto y M. Madero  “. La Historia de la Vida Privada en la Argentina ”. Buenos Aires, Taurus, 1999.
 
Los malestares del feminismo latinoamericano: una nueva lectura- Barrig, Maruja- Los Discursos sobre la Mujer Andina desde los operadores de proyectos de Desarrollo Rural”, UNMSM.
 
Género: Los Conflictos y Desafíos del Nuevo Paradigma-Marta Lamas."El siglo de las mujeres", Ana María Portugal y Carmen Torres -ISIS Internacional, Ediciones de las Mujeres N 28-1999.
 
La memoria colectiva y los retos del feminismo-Amelia Valcarcel“Los desafíos del feminismo ante el siglo XXI “Amelia Valcárcel y Rosalía Romero  Hypatia, Instituto Andaluz de la Mujer.
 
Teoría feminista: de la ilustración a la globalización-Celia Amorós, Ana de Miguel Minerva  2006
 
 Las feministas hondureñas en el movimiento social en resistencia -Anarella VÉLEZ- UNAH-Feministas En Resistencia
 
Ponencia al XII Congreso Centroamericano de Sociología: San José, Costa  Rica- agosto 2010.  Anarella Velez- Honduras- comunicaciones personales.
 
Frente Nacional de Resistencia Popular- Honduras- comunicaciones personales, Carlos Roberto Zelaya- Periodista en Resistencia-  Honduras- Comunicaciones personales.
 
- Alberto Mendes y Pilar Vendrell, directivos y miembros de la red Profesionales Latinoamericanos/as Contra el Abuso de Poder, Argentina.


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