Izquierdas: vino nuevo, en odres nuevos - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2011-06-14

ALatina

Izquierdas: vino nuevo, en odres nuevos

Ubaldo Tejada Guerrero
Clasificado en: Politica, Partidos,
Disponible en:   Español       


En América Latina no hay una auténtica derecha y eso impide que se constituya una auténtica izquierda. La izquierda a su vez, no es una izquierda económica; se ha constituido fundamentalmente como una izquierda ideológica. Entre derecha económica e izquierda ideológica no hay ni siquiera oposición posible, no es posible un diálogo opositor, se cruzan en el camino como dos mudos y dos sordos que no se conocen y siguen de largo porque hablan un lenguaje diferente. Desaparece el centro político en América Latina, no hay un centro político claramente constituido (en la mayoría de los países), que permita que la izquierda y la derecha aminoren sus posiciones y puedan buscar el tercero; un tercer aliado. De esta suerte vemos como el campo político se encuentra mal constituido, y es un reto afirmar la construcción de un perfil para la izquierda del siglo XX en Latinoamérica.
 
Creemos que sí es posible afirmar que existe un perfil para una “nueva izquierda” en América Latina cuya definición tiene dos ejes centrales: por un lado, una crítica a las reformas económicas neoliberales impulsadas en los años ochenta y noventa y conocidas en su conjunto como el Consenso de Washington, y como respuesta, un énfasis en el papel del Estado como regulador de los mercados y garante del bienestar social; y, por otro lado, una crítica a los procesos de transición y consolidación democrática, en la cual no se han podido superar los “déficits democráticos” de la institucionalidad frágil y poco transparente y la debilidad de los mecanismos de representación y participación política.
 
No debe ser casualidad que justamente los países donde existe una izquierda más o menos pensante y lógica, son los países que padecieron más fuertemente los impactos de la dictadura, ejemplo de ello fue la dictadura chilena (Pinochet) o la peruana (Fujimori). Todas esas terribles dictaduras han posibilitado que en esos países los valores democráticos hayan sido considerados de una manera mucho más gravitante que en otros países que no sufrieron el impacto de tales dictaduras.
 
La política en Latinoamérica y el Caribe, ha sido marcada en los últimos años por un “giro a la izquierda”; asimismo, se exploran las políticas específicas de los diversos gobiernos para dar respuesta a los desafíos de la representación y los problemas de la pobreza y la desigualdad, de acuerdo a cada realidad, con la tendencia hacia bloques regionales, como alternativa al G7, la Comunidad Económica Europea y países asiáticos, fundamentalmente la China.
 
Existe hoy entre los nuevos gobernantes de la izquierda democrática (moderada y radical) un consenso sobre la necesidad de una integración política, económica y social de los espacios regionales del Cono Sur y de los países andinos (CAN). Ellos están dispuestos a fortalecer la comunidad sudamericana de las naciones (UNASUR). Esa comunidad engloba 12 países, cubre 17 millones de km2, agrupa 361 millones de habitantes y representa un PIB de 970 billones de dólares.
 
En este escenario, las izquierdas latinoamericanas, no pueden perder el tren de la historia, deben ser alternativa para un proyecto histórico nacional al servicio de una utopía democrática–socialista. Equivale a decir algo en lo que he sido reiterativo por años. La Izquierda debe ser “diferente” a lo que ha sido y “viable”, es decir ni tan dogmática ni tan ideologizada. Debe revitalizarse, reconvertirse, purificarse y dejar sus desdenes por la democracia, por el reformismo, por la religión, por el desarrollo económico sostenido. “Queremos vino nuevo en odres nuevos” (pancarta en la Alexander Platz de Berlín oriental, noviembre 1989). Hay que construir sobre los fundamentos del pasado, pero la construcción debe ser nueva, ser leales con José Carlos Mariátegui: socialismo, sin calco, ni copia.
 
En la actualidad nada es fácil para las Izquierdas latinoamericanas, las Izquierdas deben ser viables en la nueva coyuntura internacional; deben: 1) reelaborar su memoria (saldar algunas cuentas pendientes de la Izquierda clásica y fundamentalista); 2) cabalgar la globalización (es decir, insertarse en ella pero de acuerdo con sus propios objetivos), 3) dar cauce al empuje transnacional y a la integración regional; 4) reformar el Estado con miras a una democratización de la economía; 5) estimular el dinamismo en la sociedad; 6) buscar las confluencias de las fuerzas progresistas a escala internacional; y 7) muy importante, promover más democracia.
 
- Ubaldo Tejada Guerrero – Analista Global


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