Sin despatriarcalización no hay descolonización - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2011-04-29

Bolivia

Sin despatriarcalización no hay descolonización

Idón Moisés Chivi Vargas
Clasificado en:   Cultura: Diversidad, |   Política: Estado, |   Social: Social, Indigena, Mujeres, |
Disponible en:   Español       
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“Antes de la llegada de Colón había en América cientos de culturas, cientos de lenguas, cientos de religiones. Vivían decenas de millones de personas con un largo pasado histórico. Era un mundo. Tras la aparición de los españoles la evolución de esos pueblos y civilizaciones quedó cortada en seco. Hubo luchas terribles en las que las culturas autóctonas acabaron devastadas y sus portadores sometidos o aniquilados. El variadísimo universo indígena quedó reducido a un solo grupo humano: el indio. Todos fueron a parar al mismo saco: esclavos, siervos, campesinos, nobles, reyes...
¿Qué fue de los músicos, de los médicos, de los astrónomos, de los arquitectos, de los pintores, de los jueces, de los comerciantes, de los historiadores, de los orfebres o de los filósofos indígenas? ¿Qué ocurrió con los poetas quechuas que recitaban las hazañas históricas de los incas en las fiestas del Sol? Todos fueron borrados de la faz de la Tierra, al igual que el mundo en el que vivían. El choque de civilizaciones fue tan terrible como un hipotético encuentro actual con extraterrestres que destruyera nuestra forma de vida.”
(ESTEBAN MIRA CABALLOS 2009)
 
¿Qué fue de las mujeres y su sabiduría, qué fue de la Pachamama?
Pretendieron borrarlas pero las muy tercas no se dejaron, no se perdieron…
Le ganaron al genocidio,
Le ganaron a la muerte…
(IDÓN CHIVI 2011)
 
Introducción
El presente documento, amigo lector, muestra un recorrido sobre lo qué es la descolonización y lo qué es la despatriarcalización en el campo de las políticas públicas, y cómo esta se expresa en el desplazamiento institucional del Estado Plurinacional.
Dicho de otra forma, el presente documento confiesa, los caminos recorridos, los aprendizajes institucionales, los desarrollos logrados, y los temas pendientes del Viceministerio de Descolonización y la Unidad de Despatriarcalización.
Sin duda, estamos ante una institucionalidad novedosa por tierras latinoamericanas, como novedosa es su experiencia en el marco de la formulación de políticas públicas.
Y ello es así porque no se tiene recetas de por medio, y porque todo se está haciendo a mano y sin permiso…
En el camino hemos sido parte activa, cuando no parte principal, de varios debates sobre la descolonización y sus caminos en el Estado. Hemos sido testigos de cómo las reflexiones del tiempo de la resistencia, se han convertido en las propuestas de transformación del tiempo presente, y eso es algo que nos hace ver que la iniciativa política es la misma, gobernar obedeciendo.
Sin despatriarcalización no hay descolonización”, es el título de la presente obra, porque representa la complicidad histórica de ambos conceptos, una complicidad que proviene del tiempo de la resistencia y que hoy tiempo de poder, se hace cuestión de Estado.
Disfruten pues, las líneas de este trabajo, y por supuesto, por adelantado mostramos el orden de la estructura interna.
 
I           Descolonización y Despatriarcalización: El Horizonte estatal
II          Descolonización y Despatriarcalización: El horizonte de los movimientos sociales
III         Descolonización y Despatriarcalización: El desarrollo normativo
IV         Descolonización: entre la estrategia y la táctica en el Estado
a)     Descolonización en sentido estratégico e histórico
b)    Descolonización en sentido táctico
V          “Descolonización del Estado desde el Estado”
VI         “Despatriarcalización del Estado desde el Estado”.
VII        Políticas Públicas en Descolonización y Despatriarcalización.
a)            Políticas contra el racismo
a.1)      Desarrollo legal contra el racismo
a.2)      Proyectos en ejecución:
a.3)       Creación de nueva institucionalidad para la lucha contra el racismo.
a.4)      Educación y capacitación post gradual.
a.5)       Reglamentación de la ley de Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”
a.6)      Festival Stop racismo.
b)                    Políticas en materia de despatriarcalización
b.1)      Anteproyecto de ley general de despatriarcalización.
b.2)      Anteproyecto de Ley de Equivalencia Constitucional.
b.3)      Programa: “Matrimonios colectivos desde nuestra identidad”
b.4)      Censo Nacional para la aplicación del artículo 338 de la CPE.
b.5)      Anteproyecto de ley del Nuevo Sistema de Filiación Civil.
b.6)      Anteproyecto de Ley del Nuevo Código de las Familias.
b.7)      Proyecto de base normativa para la descolonización y despatriarcalización del Código Penal Plurinacional
Conclusiones
Como puede advertirse por la estructura vista arriba, estamos ante un documento que no pretende inmersión teórica alguna, sino -más bien- un relevamiento de las cuestiones prácticas vistas desde el Estado, en tanto Estado como ejercicio reticular de poder, verdad y derecho, o partiendo del derecho para señalar la verdad del poder…
 
I           Descolonización y Despatriarcalización: El Horizonte estatal
Pasar del Estado colonial (decadente) al Estado Plurinacional (en construcción), reclama,  a estas alturas, desfacer entuertos
Y es que, la realidad política de Bolivia en el siglo XXI, está configurando –de modo pausado pero muy creativo- un nuevo campo semántico, nuevas categorías políticas unidas a las más variadas interpretaciones, estamos ante un campo semántico explosivo, donde las categorías circulan por los cuerpos y explosionan el orden conservador, pero a veces también queda aturdido por esa misma explosión.
Por ello es muy importante -aunque no determinante-, explicitar el orden del discurso y las cuestiones prácticas que las acompañan, ya que las palabras suelen ser venenos calmantes y explosivos.
Así que, lograr una comprensión mínima de lo que significan descolonización y despatriarcalización en el marco de las políticas públicas guarda una importancia particular muy sensible, porque lo que se hace en el Estado son eso: políticas públicas.
Es en este campo de lucha, donde se tejen una serie de presuposiciones perversas sino erráticas, las mas de las veces confusas en lo teórico y peor en lo práctico -y que constituyen en el fondo-, las tensiones propias de un momento transicional, un momento donde las contingencias de lo político se tejen en los pasillos de la ética militante o la traición propia del resentimiento arribista.
Así pues, en un marco constitucionalista emancipatorio a la vez que plurinacional, asuntos políticos como Descolonización y Despatriarcalización, deben indagarse desde los horizontes estatales aprendiendo de los horizontes sociales, y no al revés… tal como lo han demostrado octubre del 2003 y diciembre del 2010, aunque ambos episodios no tienen ninguna vinculación uno con el otro, pero que enseñan las lógicas diferenciadas entre un modelo neoliberal y un modelo plurinacional, es decir entre genocidio y Vivir Bien…
De este modo debemos asumir que la descolonización es el ajayu (espíritu) del proceso, y la despatriarcalización la q’amasa (energía) del proceso.
Y es que ambos conceptos contienen el sentido solidario y comunitario, de un programa político cuyos alcances todavía no han sido definidos por este momento de transición constitucional, pero sus ya abundantes contornos visibles señalan –en definitiva-, que la dignidad humana no corre ningún peligro…
La refundación de Bolivia como Estado Plurinacional, exige –entonces-, un amplio proceso de modulación teórica que -por supuesto- tiene profundos alcances prácticos.
Dicho de otra forma, es tiempo de que las cuestiones prácticas resuelvan las reflexiones teóricas y ello solo puede hacerse recuperando las cuestiones teóricas desarrolladas en tiempos de la resistencia al neoliberalismo.
Ese y no otro, es el camino del despliegue efectivo de la fuerza emancipatoria del Estado, al fin y al cabo el Estado es como un cuchillo y el cuchillo jamás tiene culpa del crimen.
Por ello es que el liberalismo –y el neoliberalismo- ocultaron histórica y abiertamente, la fuerza emancipatoria del Estado, mostrándolo como una maquina en sentido de voluntad general a la vez que leviatán universal.
Fue este el modo, en que el Estado se convirtió en un ente todopoderoso y que solo puede ser destruido por la sociedad (en su sentido abstracto), ese es el mito y déficit analítico que se tiene –en algunos sectores- sobre el Estado, una especie de anarquismo postmoderno, donde el Chapulín Colorado y la Madre Teresa son los revolucionarios sociales y sus corifeos y escribidores la… vanguardia intelectual.
El Estado ni es un ente sobrenatural, ni es el leviatán, es solo una hechura humana y su suicidio como maquinaria colonial y patriarcal (con todo lo que ello implica), es el fondo práctico de la descolonización y la despatriarcalización.
Pensar lo contrario no solo es un equívoco teórico, sino una alianza indirecta con las pretensiones del imperio y la derecha local, no en vano el propio Juan del Granado reconoce –paradojalmente- que el colonialismo es la “peor forma que tienen el racismo y –aquí viene lo novedoso- el centralismo. Pero si eso mismo es lo que dijeron -y aún sostienen- los representantes de la Nación Camba y toda la laya de seguidores en ese grupo que algún día se denominaron como la “media luna”, cuyos máximos líderes, y no pocos, están en la cárcel por los hechos genocidas que se dieron entre octubre del 2003 y septiembre del 2008…
Los Víctor Hugos Cárdenas del siglo XXI también tienen su cuota parte, debaten, discuten, generan opinión política, publican y abren diatribas sobre la descolonización planteando al Estado no hacer nada, hasta que ellos, los mesías contemporáneos lo hagan, tal cual se expresa en la paradoja señorial representada esta vez por el MSM. Y señalan que lo que hace el Estado no es descolonización ni despatriarcalización–y nótese- en aquí coinciden en sinceridad María Galindo y José Luis Saavedra, Pedro Portugal y Félix Patzi, o sea de Víctor Hugo Cárdenas a Lino Villca, de Constantino Lima a Simón Yampara y Rosario Aquim… pasando claro está por todas las oeneges que se cuelgan de la descolonización y la despatriarcalización en sentido instrumental, encubriendo lo neoliberal de sus asuntos humanos… demasiado humanos. Esta es, en mi experiencia política, la más curiosa manera de enfrentarse al proceso de cambio colgándose –en lo discursivo- del mismo proceso de cambio
Tildar de “ridícula” o “falsa” la descolonización y la despatriarcalización que se emprende desde el Estado, es desconocer una enorme cantidad de experiencia acumulada en el seno de la revolución Boliviana, es desconocer las experiencias acumuladas a lo largo y ancho del planeta tierra.
Ni siquiera los zapatistas que “no luchan por el poder” plantean el mensaje en sentido universal, sino solo como decisión propia y exclusivamente zapatista, no saber eso es para decir que no hay peor ciego que aquel que no quiere leer… lo político de la cuestión
El resto de los movimientos emancipatorios en todo el mundo tienen el derecho a decidir el camino que más les convenga… tal cual lo explicitó de modo tajante el Sup Marcos… por los equívocos, los errores y los desaciertos que la frase generó, sin proponérselo.
Por ello es que descolonización como despatriarcalización, son dos conceptos que han merecido diferentes niveles de atención, por parte de agencias gubernamentales y no gubernamentales, por parte de académicos, legisladores y hacedores de políticas públicas, porque son conceptos fuertes que nos remiten a la profundización del proceso de cambio.
Y si el Estado no es el Poder ¿qué es?...
II          Descolonización y Despatriarcalización: El horizonte de los movimientos sociales
Sin embargo -y tenemos que señalarlo para que no haya ausencias epistemológicas-, ambos conceptos provienen de la larga lucha de resistencia anticolonial.
Ha sido el movimiento indígena originario campesino, la vertiente material y de construcción teórica de lo que hoy conocemos como descolonización y despatriarcalización.
De hecho en la historia del movimiento obrero el año 1989 en el Congreso Nacional de la Central Obrera Boliviana, el movimiento campesino pondrá en duda la dirección por decreto de los mineros, a la vez que cuestionará duramente a la izquierda colonial, colonizada, y colonizante.
Este congreso representa para muchos intelectuales de izquierda -aunque no tanto para los indianistas-, el momento clave donde el movimiento obrero, como expresión del desarrollo monocultural y el movimiento campesino como expresión de lo plurinacional (casi veinte años atrás!!!), pondrán en mesa de discusión política el debate sobre la descolonización, con una frase sencilla pero contundente: “Bolivia es un Estado sin naciones, y los indios somos naciones sin Estado”
Por su lado y en pleno enfrentamiento al modelo neoliberal (colonial y por supuesto patriarcal), serán las mujeres indígenas, desde la marcha, la carretera y los bloqueos quienes perfilaran el horizonte táctico de la despatriarcalización…. Las Bartolinas Sisas, son su fiel testimonio…
Un testimonio que hoy expresa la capacidad de despliegue organizacional a lo largo y ancho del movimiento indígena en Bolivia. Sus apuestas, su programa político tienen que ver con un horizonte político emancipatorio más allá de los feminismos neoliberales.
Constituye, por lo tanto un potencial que desnuda lo encubierto, que abre posibilidades inimaginables en los tiempo del goni, que radicaliza sus proyectos sociales, que lucha por la transformación de las relaciones sociales de dominio que tienen como eje el patriarcado y el racismo…
Así que, dejando de lado los debates teóricos sobre la triple opresión, su análisis colectivo reluce, de varias formas, que lo importante es la emancipación como espacio Chacha-Warmi (no en su sentido simplista y patriarcal), sino como convergencia de la complementariedad que no se reduce a lo masculino y lo femenino en tanto modelos biológicos sino que se abre a las otras identidades sicológicas, en el marco de la expansión política de los horizontes emancipatorios y de la alianza de las identidades oprimidas por el patriarcado recluidas al pecado, la cárcel, el manicomio o la intolerancia social.
Los movimientos indígenas, tienen hoy mucho que decir sobre revolución, descolonización y despatriarcalización, y esos horizontes son los que el Estado recibe a diario.
Al señalar que “sin despatriarcalización no hay descolonización” en tanto mensaje desde los movimientos sociales, estamos hablando de un horizonte práctico que no separa descolonización y despatriarcalización, y aquí ya no estamos tratando solo la igualdad de género, la equidad de género o la equivalencia de género -como algunas feministas quieren mostrar-, debilitando de modo ingenuo- los avances logrados, en términos de consistencia teórica con acción militante.
Dicho de otra forma, no es posible hacer políticas públicas desde la descolonización, sin pasar por la despatriarcalización, y al revés, eso al menos nos lo enseña la historia reciente de la relación sociedad civil en proceso revolucionario y estado plurinacional en proceso de construcción.
III         Descolonización y Despatriarcalización: El desarrollo normativo
Normativamente, la descolonización y la despatriarcalización tienen un amplio abanico de obligatoriedad estatal en envase normativo, es decir en la zona del Derecho que genera una verdad y un saber poder.
Partiendo desde el Plan Nacional de Desarrollo (D.S. 29272 de 12 de septiembre de 2007 aunque trabajado desde el 2006 por un equipo técnico compuesto por delegados políticos y técnicos de los 16 ministerios existentes en ese tiempo).
Desde el 2006 fue desarrollado como materia constitucional en las Comisiones Visión de País y Educación, dando como resultado expreso la programación histórica en tanto base fundamental y función esencial del Estado (Art. 9º inc. 1), además de núcleo de la educación (art. 78, inc. I).
De ahí al Decreto Supremo de Organización el Órgano Ejecutivo de febrero del 2009, donde se instituye el Viceministerio de Descolonización como parte del Ministerio de Culturas en plural (no “cultura” en singular) es todo un proceso, que tiene que ver –en lo organizacional-con la decisión del Congreso Nacional del MAS realizado en la ciudad de Oruro (enero del 2009), cuya comisión política recomendó a la plenaria la construcción de un Ministerio de Descolonización, y que fue aprobada como parte de las Resoluciones Congresales del MAS, mensaje que fue recibido por el gabinete ministerial con diferentes visiones, unas propugnando su conversión en “jefaturas de unidad” dependientes del Ministerio de Culturas (algo similar a lo que sucede con las unidades de transparencia) o en su caso un Viceministerio de Culturas. Como se sabe, gano la segunda opción, refrendada, claro está por el Decreto Supremo que mencionamos arriba.
El segundo concepto, (Despatriarcalización) no tiene una base de referencia normativa en la Constitución Política del Estado en forma explícita, pero de modo implícito se advierte un paquete de 25 artículos que sin mencionar la palabra despatriarcalización, contienen un programa político de largo aliento y profundidad, en materia de obligaciones estatales, pero que además –vale la pena recordarlo- estos artículos fueron recortados en su potencia política por los acuerdos congresales del 2008, pues la Constitución aprobada en Oruro, era mucho más generosa en obligaciones estatales y proyecciones normativas despatriarcalizadoras para su desarrollo legislativo. Con todo, no deja de ser un paquete que viabiliza una enorme potencia política de la despatriarcalización a nivel general, entre economía, política y sociedad…
Entre el 2008 y el 2009 se aprueban dos instrumentos normativos, que recuperan tanto descolonización, como despatriarcalización como ejes referenciales de los derechos humanos y los derechos de género, estos son: Plan Nacional de Acción de Derechos Humanos Decreto Supremo No 29851, de 10 de diciembre de 2008, y el Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades (D.S. Nº 29850)
Documentos legales que recuperan con mucho, el perfil extraviado de los Derechos Humanos: La Descolonización y la Despatriarcalización.
Normativamente también y mediante Resolución Ministerial Nº 130 de 4 de agosto del 2010 se crea la Jefatura de Unidad de Despatriarcalización, dentro de la Dirección General de Administración Pública Plurinacional del Viceministerio de Descolonización (Ministerio de Culturas).
Para una idea de lo que se trata pasemos al siguiente esquema que representa el orden jerárquico del Órgano Ejecutivo, veamos:
Presidenta o Presidente
Vía electoral
 
Ministra o Ministro
Vía designación
 
Viceministra o Viceministro
Vía designación
 
Directora o Director General
Vía designación
 
Jefa o Jefe de Unidad
De libre nombramiento
Entonces construir la normativa estatal, incorporando estructuras internas impensables hacia cinco años atrás, es hoy un dato que irá sucediendo a lo largo y ancho de todo el país, tal como lo podremos ver más adelante, y se realiza como base normativa, es decir como la verdad del derecho que genera poder, solo que una verdad emancipatoria, un derecho liberador y un poder que representa el suicidio del orden colonial y patriarcal.
 
IV         Descolonización: entre la estrategia y la táctica en el Estado
Este concepto que se encuentra en el núcleo duro de la constitución en forma de bases fundamentales y, como fin esencial del Estado, debe leerse en dos dimensiones políticas: a) como orden estratégico, y; b) como pasos tácticos…
a)    Descolonización en sentido estratégico e histórico
La descolonización solo puede ser definida históricamente, tanto como históricamente es su realización material.
Dicho de otra forma, solo asumiendo que el proceso de colonización no ha culminado, sino que solo se ha refinado política, jurídicamente e institucionalmente a lo largo de estos quinientos diez años de “historia moderna”, es posible hablar de la descolonización en tanto definición histórica dinámica y no estática, tal como lo plantea Álvaro García Linera.
Entonces la definición estratégica de Descolonización, se encuentra en la misma constitución política en su artículo 9º: es un fin esencial del Estado para:
i)             constituir una sociedad justa y armoniosa,
ii)            sin discriminación, ni exclusión,
iii)           con plena justicia social,
iv)           para consolidar las identidades plurinacionales”
Dicho de forma operativa, todo lo que se haga desde la institucionalidad del Estado en términos de políticas públicas y que vaya dirigida a cumplir este fin esencial complejo y combinado de cuatro partes, se llama descolonización, pues se enfrenta directa y estratégicamente a las políticas coloniales, liberales y neoliberales.
Toda la energía individual y colectiva de la institucionalidad estatal destinada a construir dignidad a las personas y pueblos, es la forma práctica de enfrentar a la vieja hipocresía liberal, donde la ley dice una cosa y en la realidad sucede otra, donde el diseño estatal se plantea mejorar la vida y sucede todo lo contrario, donde los funcionarios dicen deberle al pueblo su existencia y en realidad le dan palo al pueblo y no solo eso, además lo masacran de modo sangriento,
Todo el enfrentamiento estatal contra la vieja hipocresía liberal de base colonial, para construir dignidad, se denomina políticamente como Descolonización.
b)    Descolonización en sentido táctico…
Efectivamente, la descolonización no puede quedarse en un baúl histórico para que en algún futuro lejano se realice materialmente, no, nada de ello, por tanto, el Estado -con toda su institucionalidad- tiene la misión de:
i)        Visibilizar el proceso de colonización como problema ideológico central
ii)      Desestabilizarlo en cuanto políticas públicas o modelos normativos, ideológicamente concebidos, y;
iii)    Pasar a su transformación histórica revolucionaria.
Claro está, que estos pasos tácticos no pueden ser una secuencia ordenada y jerárquica de primero a tercero, sino que dependen de las circunstancias históricas en que se desenvuelven una al paso de la otra.
V          “Descolonización del Estado desde el Estado”
El estado colonial es señorial, patrimonialista, racista, burocrático y corrupto. El estado colonial es hipócrita, con normativa hipócrita, funcionarios igualmente hipócritas y políticas públicas que no benefician a quienes dicen beneficiar, sino todo lo contrario.
Por tanto la descolonización del Estado desde el Estado, es el enfrentamiento directo contra todo ese paquete perverso de estatalidad, y es hacerlo desde adentro… es su suicidio como Estado colonial…
Así pues, la descolonización desde los horizontes que brinda el Estado, no es un tema de reflexión teórica –solamente-, sino -y fundamentalmente- un asunto de importancia práctica de primer orden, pues estamos hablando de construir dignidad.
¿Qué significan sino todo aquello de lo cual nos hablan los artículos 9º, 15-20 y 33 de la CPE?
Esta es la pregunta que de contestarse desde el mismo Estado por un lado y por la sociedad civil por el otro, resolvería una enorme cantidad de entuertos, tanto para el Órgano Ejecutivo, como para el Órgano Legislativo. Es decir, sería el instrumento general de la descolonización que iría del Estado hacia la descolonización de la sociedad y a la inversa, es decir una Política General de Descolonización…
Hablemos desde la realidad, desde la institucionalidad estatal…
Veamos, desde el 2006, los ministerios de justicia, salud, educación, presidencia y gobierno, han incorporado diseños institucionales encaminados a la descolonización de sus respectivos campos de acción, Viceministerio de Justicia Comunitaria (hoy Justicia Indígena Originaria Campesina), Viceministerio de Salud Tradicional y ahí mismo el Programa de Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI), Viceministerio de Educación Intercultural, Viceministerio de Coordinación con Movimientos Sociales, y el Viceministerio de Defensa Social respectivamente constituyen un primer esfuerzo estatal, para la generación de proyectos, programas y políticas estratégicas de proyección descolonizadora, y lo han hecho, aunque no lo crean las almas agoreras
El 2006 también, la Prefectura de Oruro (hoy Gobernación) desarrolló un proceso de planificación departamental, en base a la tecnología de la Chakana y la lógica territorial de los Suyus Indígena Originarios, como un primer ejercicio nacional de su uso en planificación del desarrollo desde una perspectiva local.
El 2009 se crea el Viceministerio de Descolonización con atribuciones especificas en la descolonización y he aquí la novedad, se incluye la despatriarcalización como parte de la institucionalidad estatal (Jefatura de Unidad desde el 4 de agosto del 2010), esto no existe en ninguna parte de América Latina y no lo habrá si es que este Estado en su proceso de Descolonización no lo impulsa hacia toda el Abya Yala…
El 2010 nace el Viceministerio de Planificación Estratégica, donde la descolonización de la planificación y la construcción estratégica de la economía plural encuentra su punto económico en las cuestiones prácticas que hacen al horizonte estatal en la descolonización y el Vivir Bien (cfr. Art. 49 inc. b, del Decreto de Organización del Órgano Ejecutivo)
El 2010 ya se tiene resultados específicos de la descolonización del saber y las practicas institucionales en el Banco Central de Bolivia, el CENCAP de la Contraloría General del Estado Plurinacional, y en la Escuela de Gestión Pública Plurinacional (EGPP).
Entre el 2010 y el 2011, las Gobernaciones de Sucre y Tarija incorporan institucionalidad descolonizadora, una Jefatura de Área y una Dirección Provisional respectivamente, en camino se encuentran Oruro, Cochabamba y La Paz.
En el sistema judicial, ya se ha iniciado el debate sobre la Descolonización del Derecho, los saberes y prácticas institucionales, en su máximo nivel, el Tribunal Supremo de Justicia. A su vez la Facultad de Derecho de la Universidad Técnica de Oruro, inicia un programa piloto de transformación curricular no solo para reemplazar el viejo tronco liberal de la formación del abogado, anclado en civil y penal (propio del siglo XIX), sino sustituirlo por Constitucional y Derechos Humanos, además de un serio cuestionamiento al contenido colonial y androcéntrico de la doctrina y la teoría del Derecho.
Desde el 2006, la Vicepresidencia ha encarado una serie de reflexiones sobre la Descolonización y la Despatriarcalización, “Pensando el mundo desde Bolivia” se llama el programa y constituye el mejor ejemplo de la descolonización y la despatriarcalización del conocimiento universal, con búsquedas para cuestiones prácticas en la esfera de la gestión pública.
En la Universidad Militar, se ha incorporado desde el 2009 la materia de Tiwanacología, como eje transversal de la doctrina y formación castrense, y aquí conviene detenerse, en la experiencia castrense, gran parte de su formación proviene del modelo euro-anglocéntrico, es decir de un modelo cuya base se llama despojo muerte y saqueo, tal cual se desarrolló en Europa. Al contrario en estas tierras, el modelo de formación militar, si así se puede llamar convencionalmente a la cuestión, se sustentaba en la producción y la vida es decir, en base a las reglas de la Madre tierra, la Pachamama.
Si vemos las cuestiones desde las relaciones internacionales, conviene destacar que la “Descolonización del Estado desde el Estado”, ha tocado las puertas de América Latina, y lo ha hecho de manera impresionante, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), tiene en su seno al Consejo de Ministros de Cultura y Culturas, (Perú y Colombia en singular, mientras que Bolivia y Ecuador en plural), el ALBA y el UNASUR constituyen un campo de consensos, donde la descolonización adquiere políticas públicas ya no como actividades y proyectos de buena voluntad, sino como un programa regional para enfrentar a la institucionalidad y las políticas públicas coloniales en su forma neoliberal…
Toda esta estructura institucional tiene sus costos, y esos costos constituyen el proceso de descolonización y no es poco lo invertido hasta hoy…
Toda la estructura institucional ha desarrollado políticas, programas y proyectos, la mayoría de ellos desconectados, parcelados y fragmentarios, pero que ya saben el camino por delante, la situación ni es trágica, ni experimental, es solo la situación que se tiene, y desde lo cual se hace camino al andar…
Como se ve, no ha bastado con la descolonización del derecho constitucional, cuyo producto principal es la misma Constitución Política del Estado Plurinacional, tampoco ha bastado construir una estructura institucional que, de a poco esta encaminando la descolonización del Estado desde el Estado, Descolonizar el Derecho y Nacionalizar la Justicia, Descolonizar la educación y la salud, Descolonizar a las Naciones Unidas, Nacionalizar la dignidad y la soberanía.
No ha bastado ni bastará a lo largo de los próximos años, la descolonización y la despatriarcalización tienen que ver en el tiempo el factor concurrente más duro de romper, lo que se diseño a lo largo de cinco siglos no puede derrumbarse con la buena voluntad solamente, ni desde lo libros nomás…
Las políticas públicas descolonizadoras y despatriarcalizadoras no se hacen en el vacío, constituyen un campo de experimentación que nunca se dio en la historia de los países de América Latina, salvo raras excepciones, Cuba y Venezuela, pero sin desarrollarse con el potencial epistemológico que proponemos desde Bolivia.
VI         “Despatriarcalización del Estado desde el Estado”.
No hay duda, el concepto “despatriarcalización” ha tenido un recorrido exitoso en los pasillos académicos, los proyectos, los casilleros institucionales y los grafitis… o tal vez fueron los grafitis los que dieron paso a las
Pero además, el concepto ha tenido la virtud de escabullirse en la discursividad académica feminista y “aparecer teóricamente (no explícitamente sino implícitamente)” como un nuevo feminismo, más remozado, más indígena, más colectivista, más comunitario, pero solo como nuevo feminismo, pero… descolonizador.
Hace no más de dos años, el debate central redondeaba género y patriarcado, como categorías en el análisis político o como ideas fuerza para las reivindicaciones del movimiento feminista en Bolivia, y no se hacía mención siquiera a la despatriarcalización como campo de lucha, menos aún como marco rector de las políticas públicas dentro del proceso de descolonización en Bolivia.
A partir de la creación de la Unidad de Despatriarcalización en la estructura institucional del Estado Plurinacional, se abre un nuevo campo de lucha política a la vez que conceptual, que exige del mismo Estado, las agencias de cooperación internacional, la oeneges, las academias y los movimientos sociales, la construcción de políticas públicas emancipatorias del patriarcado y por supuesto del colonialismo, es decir se abre un nuevo campo que representa -en el fondo- la semántica del poder en proceso de despatriarcalización.
Si bien el patriarcado ha sido visibilizado desde mucho tiempo atrás, las feministas han reducido su “lucha en razón del hombre”, los casos inclusive de marxistas como Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, incurren en ese cautiverio.
Desde nuestro margen, el movimiento feminista latinoamericano pagará caro su nacimiento como parte del tutelaje euro-anglo-céntrico, es decir de una geopolítica del conocimiento que marcara a sangre y fuego, el desarrollo de los feminismos en América Latina y por supuesto: Bolivia.
Sin duda, desde otro ángulo, debemos agradecerle al feminismo, el haber logrado -a lo largo de su historia-, el develamiento del Estado como una estructura patriarcal y haber desnudado al Derecho en tanto eje legitimante androcéntrico del Estado. Es decir denunciar que Estado y Derecho constituyen la complicidad histórica que sirvió como plataforma de la expansión capitalista desde el siglo XVI (O sea desde la colonia), y que lo hizo utilizando el racismo, el patriarcalismo y el clasismo para lograr ese propósito, y lo hizo desde el seno de la familia, y lo que ello implica para el capital: invisibilización del trabajo de la mujer dentro del hogar, invisibilizacion a la vez que protección legal para la violencia masculina, asignación de roles sexuales de procreación y provisión, construcción de un mundo adulto-céntrico y de marcado acento biológico masculinizante, y un largo etcétera de aportes que hoy la despatriarcalización recoge como armas de lucha para la emancipación general.
Por ello insistimos en que la despatriarcalización, no es un nuevo feminismo teórico ni político, es –como decimos del derecho penal sin derecho penal-, algo mejor…
Atrás en la historia, mensajes como los de Domitila Chungara en “Si me permiten hablar”, esclarecerán esta problemática muy tempranamente, alejada de los feminismos imperialistas, alejada de las famosas leyes de cuotas, alejada de los pasillos del poder, nos dirá que la lucha de la mujer no es contra el hombre, sino contra lo que significa el poder masculinizado tanto en el Estado y su sistema represor, como contra el Derecho y sus ofertas de dignidad siempre escurridizas… y lo hizo desde el movimiento minero, vanguardia obrera de Bolivia en los setentas.
Más adelante, en los años de ascenso campesino y descenso obrero (80’s), se discutirá con más calma el papel de las oeneges de mujeres (clubes de madres) y el movimiento indígena, estos debates no siempre vieron la luz pública, pues la palabra de la mujer campesina era vista como un dato de entrevista, y no de construcción política en profundidad
Es en este escenario, donde ingresa el feminismo neoliberal (90’s), haciendo gala de sus oficinas, secretarias y subsecretarias de la mujer en lo institucional y, en lo político reducidas a las leyes de cuotas, rematando con los presupuestos sensibles al género en el marco de los presupuestos nacionales, gobernaciones y municipales.
Es aquí donde el movimiento indígena aprende que no basta con ser mujer, y que la lucha no solo es para la mujer, sino que es un proceso de emancipación general, basta ver la experiencia de las Bartolinas, o el CONAMAQ, o el CIDOB, las mujeres interculturales o afrodescendientes.
O la emancipación es general o no lo es…
Escribir sobre la despatriarcalización desde un masculino indígena (como el autor de este documento), requiere una sola explicación: es la lucha de las mujeres una acción exclusiva de ellas?, no será que el proceso de emancipación en países de matriz colonial, requiere del concurso no implícito, sino explicito, no solo simpatizante, sino militante de los hombres también?
¿Acaso el proceso de patriarcalización no ha desarrollado mecanismos comunes y diferenciados de explotación por vía de segregación social, racial y patriarcal?
 ¿Acaso el proceso de patriarcalización no ha exacerbado la feminidad para complemento patriarcal?
¿Acaso el proceso de patriarcalización no ha excluido las diversidades sexuales al pecado y la inquisición; al delito y la cárcel; a la intolerancia social y la violencia colectiva?
¿Acaso el proceso de patriarcalización no ha dado lugar al orden androcéntrico del Derecho y el Estado?
El hombre y la mujer hechos a semejanza de Dios, del conquistador, del propietario y del poder, son solo eso: hombres y mujeres diseñados biopolíticamente.
Pero unos hombres y unas mujeres, que responden al orden binario de masculino y femenino, desde un punto de vista estrictamente biológico, y que no trasciende de ese lugar históricamente incompleto e infame a la vez.
El proceso de colonización y por ende, el proceso de patriarcalización, han sido y lo son aún, un hecho político que fragmenta la realidad para olvidar la raíz del problema, para que la amnesia le gane a la memoria siempre rebelde
Cuando llegó Cristóbal Colón, llego un macho europeo aunque no el blanco promedio europeo, pues él era italiano además de navegante, y los indios y las indias no eran nada de eso; a su lado llego un cura, blanco europeo y representante de Dios en la tierra y representante de la iglesia católica era un blanco promedio europeo y los indios y las indias no eran nada de eso, menos religiosos católicos; al lado del cura, vino el militar, blanco macho europeo, católico pero con reglas de honor militar hacia sus pares, y los indios no eran sus pares, eran los que tenía que asesinar; al lado del militar llego el blanco promedio europeo que sabía leer y escribir, era el cronista, tenía la obligación de chismear de modo escrito la invasión y las riquezas halladas a la macha blanca europea, apostólica, católica y románica “Isabel la Católica”, la primera mujer verdaderamente patriarcal en la historia universal del machismo.
Luego, tras tres siglos, se puso de acompañante de los primeros cuatro machos señalados arriba, el quinto macho, el criollo, propietario, blanqueado no tan europeo pero lo más semejante al promedio medio europeo, se puso el titulo de libertador, entonces los criollos se pusieron la Constitución Política bajo el brazo… y explotaron a los indios y las indias, igual y peor que sus antecesores, porque no eran iguales. Graciosa paradoja de revolucionarios dobles caras o casta señorial…
Hoy tras casi dos siglos de repúblicas independientes, sin indios contra los indios, llega el último acompañante del genocidio: tiene nombre y todos lo conocen o escuchan de él, es un masculino, pero negro… Barack Obama, es la tercera era del proceso de colonización, el colonizador ya no es un macho promedio europeo blanco, ilustrado, guerrero, católico y letrado, es simplemente del color que le conviene al capitalismo y las guerras que la hacen posible, Obama es hombre, masculino y principalmente el patriarca imperial, no importa ya sí es afrodescendiente, el dios dinero ya lo sabe, y no se hace mayor problema…
El patriarcado, es el producto histórico de un proceso de dominación que hoy continúa con toda su fuerza.
De hecho, el patriarcalismo como síntesis del modelo virreinal y la patria potestad se constitucionaliza el siglo XIX partiendo de América al mundo, mientras que del mundo venía el patriarcalismo con la idea de ciudadanía cero de la mujer vía constitución también.
Como se ve, en ambos casos la Constitución Política (como nuevo catecismo universal) fue el instrumento base de la negación a la existencia material de la mujer.
Si el patriarcado constituye –en la modernidad global- un sistema de relaciones de poder que reducen a la mujer sometida a la patria potestad (patriarcado de base colonial) reducida al espacio privado (patriarcado roussoniano o de base liberal), o impulsada a luchar contra los hombres en la representación política para ser “como” los hombres (patriarcado de base neoliberal), la despatriarcalización es la apertura del espacio público en tanto ejercicio estatal y la construcción de un nuevo modelo de familia en tanto espacio privado abierto a las necesidades igualitarias del Estado Plurinacional.
Si el patriarcado es la reducción de la mujer a la procreación, las labores domésticas y el “amor” a la “familia”, la despatriarcalización es el quiebre histórico de estas relaciones sociales de dominación que someten el cuerpo y memoria de la mujer a un molde masculino de procreación, labores domésticas, amor y familia, por unas cuya nota esencial es la igualdad de derechos y obligaciones, donde las relaciones sociales no son de dominio, sino de convivencia social y que profundizan relaciones de fraternidad, solidaridad y comunidad.
Si el patriarcado se sustenta en un nuevo catecismo universal, de base colonial, liberal y neoliberal, la despatriarcalización es el enfrentamiento estatal contra todo el modelo en su conjunto, es la construcción de un nuevo modelo político, económico, y social encaminado a la emancipación del patriarcado en escala también universal
Por tanto la despatriarcalización, no se hace solo de la sociedad hacia el Estado, sino también en vía inversa, la experiencia social constituye el núcleo del despliegue estatal en tanto experiencia local para despliegue universal,
Por ello mismo debemos afirmar que la despatriarcalización no es un nuevo contrato social, sino la superación política del liberalismo, de ese liberalismo que nos ha llevado a una paranoica relación entre hombres y mujeres, a una paranoia política llamada enfoque de género, igualdad de oportunidades, empoderamiento y un largo etcétera de definiciones que parten del liberalismo y vuelven al liberalismo decimonónico, sin darse cuenta, o de modo ingenuo.
Sucede como con la quinua en el molino, entra quinua sale quinua, solo que desmenuzada, eso son los feminismos de la igualdad, de la diferencia, o el feminismo descolonizador, consolaciones teóricas…
No es un tema de derechos de la mujer, es un tema esencial de la especie humana en general, no comprender ello es perder de vista la profundidad política de la emancipación general que nos propone la Constitución Política del Estado Plurinacional, cuando nos ordena que dejamos atrás el pasado colonial, republicano y neoliberal.
La despatriarcalización, es el enfrentamiento contra toda esa herencia colonial, es la respuesta que emerge de la resistencia al modelo neoliberal, hoy es materia de políticas públicas.
Es la desestabilización de relaciones sociales de dominio y de ejercicio del poder.
Es la transgresión de las reglas sociales, culturales, religiosas, normativas y políticas patriarcales que tienen la misión de eternizar el cautiverio de las mujeres.
La despatriarcalización, debe entenderse –entonces- como un ejercicio de políticas públicas, tendientes a visibilizar el patriarcado en todas sus versiones, y al hacerlo desestabilizar su reproducción social y con ello transformar su existencia radicalmente.
Y en el marco de la Nueva Constitución Política la despatriarcalización se proyecta como una transformación del lenguaje de los Derechos Humanos, ya no entrampado en el eufemismo de la “igualdad de oportunidades”, que disimula la tensión entre patriarcado y procesos de despatriarcalización, sino que estimula el enfrentamiento directo con el problema central: Colonialismo y Patriarcalismo.
¿Qué se ha hecho hasta ahora?
Como habíamos señalado arriba, el concepto despatriarcalización, ha tenido un éxito enorme en los debates políticos y sociales, pero su éxito no ha estado acompañado, de proposiciones verdaderamente interesantes o innovadoras en la proyección de políticas públicas, de hecho esa ausencia se explica en sí misma, pues, así como no hay recetas para la descolonizaci, tampoco hay recetas para la despatriarcalización.
Pero más aún, no se encuentra entre los actores externos al Estado, modelos de formulación de políticas públicas descolonizadores y despatriarcalizadoras.
Se tiene eso sí, numerosas publicaciones que lo ofertan, al menos en sus títulos de publicación, pero que vistas y revisitadas las páginas de los textos ofertantes, no se encuentra, sino mas debates teóricos, más exquisitos, más profundos, con mas inspiración, pero nada más que eso, debates teóricos…
Aquí como en el caso de la descolonización, se tiene un déficit, pues en el tiempo de la resistencia, al menos, se debatía la descolonización como una cuestión teórica que requería de sus usos prácticos, es decir la cuestión del poder, hoy que se tiene el poder, se cuenta con una base mínima de proposiciones para el ejercicio práctico.
Con la despatriarcalización, no tenemos ese escenario, sino -y en esto hay que ser sinceros-, que todo se está partiendo desde la urgencias del proceso de cambio, y ello ha sucedido desde el mismo Plan Nacional de Desarrollo, pasando por la Constitución Política del Estado, hasta el Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades.
Y… ¿las cuestiones prácticas entonces?
VII        Políticas Públicas en Descolonización y Despatriarcalización.
Las cuestiones prácticas de la descolonización y la despatriarcalización, nos obligan a explicitar el marco general de algunos programas que el Viceministerio de Descolonización, está desarrollando a dos años de su creación.
Sin duda, si se busca un mapa de políticas públicas que constituyen competencias especificas del Viceministerio, esta se encuentra en el Decreto Supremo Nº XXY de Organización del Órgano Ejecutivo de 9 de febrero del 2009.
Este instrumento normativo contiene, a no dudarlo, las bases iniciales de la descolonización en cuanto acto estatal, es decir en cuanto políticas públicas.
Y las políticas públicas son en realidad, el despliegue material de la Constitución Política del Estado condensadas en su artículo primero y todos aquellos referentes a los derechos y garantías de bolivianos y bolivianas.
Pero estas políticas públicas no se hacen en el vacío, sino que se articulan por el proceso de descolonización como fin esencial del Estado para constituir una sociedad justa y armoniosa, sin discriminación ni exclusión y con ello consolidar las identidades plurinacionales, es decir consolidar el Estado Plurinacional.
Cuando se dice que la colonialidad del poder se sustenta en dos bloques multidimensionales, racismo y patriarcalismo, es el momento en que los procesos emancipatorios han llegado a un grado de madurez suficiente, como para enfrentarlos en el terreno práctico en el terreno fértil de la política revolucionaria, y esa fue la decisión del Viceministerio de Descolonización en su ajuste programático.
Para nosotros al menos, la descolonización no es el género ni la despatriarcalización la especie, pues ambas constituyen marcos operativos estratégicos de similar importancia en la construcción de: a) un nuevo modelo de formulación de políticas públicas y b) la construcción de un perfil de servidor público acorde al modelo de formulación de políticas públicas.
Enfrentar la construcción de políticas públicas desde la descolonización y la despatriarcalización, constituye un acto político que realizado desde el Estado, es una voluntad de poder que se desparrama como ideología dominante.
Así pues con esta larga presentación por capítulos, pasemos ahora a ver nuestros desarrollos institucionales, que reflejan en gran medida, los avances institucionales y los ajustes programáticos del Viceministerio de Descolonización:
Si asumimos que la colonialidad se sustenta en el racismo y el patriarcalismo, la descolonización es un enfrentamiento franco y directo contra el racismo y el patriarcalismo.
Dicho de otra forma el Estado tiene la misión de diseñar políticas públicas en dos frentes de lucha:
a)     Racismo,
b)    Patriarcalismo
¿Cómo se ha hecho eso en la Bolivia del siglo XXI?
a)             Políticas contra el racismo
El racismo es la metafísica de la muerte del siglo xx
Michel Foucault.
a.1)      Desarrollo legal contra el racismo
Bolivia tiene poderosas razones para enfrentar el racismo en todos sus terrenos, y nada mejor que contar con instrumentos legales precisos tanto en lo declarativo como en lo procedimental.
En ello el Viceministerio de Descolonización, ha entregado todos sus esfuerzos tanto en la elaboración de la Ley Nº 045 “Contra el Racismo y toda forma de Discriminación”, como en su Decreto Supremo reglamentario Nº 0762.
Instrumentos que implementan procesos de prevención, educación, y sanción en los ámbitos educativos, administrativos, policiales, militares, medios de comunicación y las políticas económicas.
a.2)      Proyectos en ejecución:
Pero no solo eso, estos dos instrumentos están acompañados de un “Diagnóstico Nacional contra el Racismo y la Discriminación” que visibiliza las consecuencias económicas, sociales y políticas del racismo en sectores históricamente ninguneados.
Con los resultados del diagnóstico se tiene previsto preparar el primer “Plan Nacional de Acción Contra el Racismo y toda Forma de Discriminación”.
Todo este proceso se realiza a través del Derecho de Consulta establecido por el convenio 169 y la Declaración de Derechos de Pueblos Indígenas, así que los resultados son producto de consultas departamentales, y su sistematización será devuelta a los mismos interesados.
a.3)      Creación de nueva institucionalidad para la lucha contra el racismo.
Pero además, la Ley Nº 045 crea el Comité Nacional Contra el Racismo y toda forma de Discriminación, entidad que tiene la misión de desarrollas iniciativas en materia de políticas públicas, así como desarrollar proyectos de ley en la materia.
Actualmente se está trabajando en la creación de un Centro Internacional Contra el Racismo y toda forma de discriminación.
a.4)      Educación y capacitación post gradual.
Por otro lado, en la lucha contra el racismo, se está desarrollando un “Primer Diplomado en Descolonización y Gestión Pública”, donde las vertientes teóricas confluyen con las cuestiones prácticas desarrolladas desde el mismo Estado.
a.5)      Reglamentación de la ley de Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”
Como producto de un Convenio entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Culturas, el Viceministerio de Descolonización tiene la responsabilidad de trabajar el Reglamento del Instituto de Lenguas y Culturas así como desarrollar propuestas para el currículo regionalizado, sin duda, un espacio de ejercicio de la descolonización en la educación que oferta enormes potencialidades.
a.6)      Festival Stop racismo.
Este evento realizado el 24 de mayo de cada año, representa la indignación que se siente luego de recordar los terribles acontecimientos ocurridos en Sucre un 24 de mayo del 2008, sin duda algo que la memoria se niega a olvidar.
b)            Políticas en materia de despatriarcalización
Desde la creación de la Unidad de Despatriarcalización, se ha desarrollado una serie de iniciativas, que luego de un proceso de precisión técnica y política fueron cualificados para su tratamiento como programas o como proyectos, veamos:
b.1)      Anteproyecto de ley general de despatriarcalización.
El anteproyecto tiene como objeto regular la política nacional de despatriarcalización del Estado Plurinacional de Bolivia, orientada a:
Pero no se agota ahí, sino que la despatriarcalización pasa a un nuevo momento, donde se hace aliada de otros sectores, no necesariamente de mujeres, sino de todas las diversidades sexuales, eso lleva el anteproyecto de ley a una nueva dimensión política, la ruptura del Chacha Warmi, como modelo biológico, sino como modelo en expansión que abarca todas las diversidades que se pretenden de uno u otro lado, o de aquellas que se dan en el mismo cuerpo, este paso es quizá el referente histórico de la despatriarcalización desde la perspectiva precolonial.
b.2)      Anteproyecto de Ley de Equivalencia Constitucional.
Este anteproyecto establece que el sistema de designaciones en cargos jerárquicos de decisión política en los Órganos Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral, las entidades territoriales como las Gobernaciones, los Municipios y las Autonomías Indígenas, tienen que darse de modo paritario, es decir con participación 50% - 50%, y representación plurinacional.
Este anteproyecto representa un ejercicio práctico de la despatriarcalización que arranca de la misma Constitución Política del Estado (art. 172, inciso 22) donde se establece que la designación de ministras y ministros debe darse considerando la conformación paritaria y con representación plurinacional.
b.3)      Programa: “Matrimonios colectivos desde nuestra identidad”
Este programa se sostiene en cuatro componentes:
Primero: Históricamente la iglesia mantuvo una especie de secuestro al acceso de autoridad originaria indígena campesina, para ejercer el cargo es requisito base el matrimonio por lo católico, aunque ya en Bolivia desde 1911 el matrimonio civil, es el único reconocido por parte del Estado.
Segundo: El liberalismo y el neoliberalismo, reconocen a la familia como núcleo de la sociedad, pero al mismo tiempo la abandona a su suerte. A contra ruta el constitucionalismo plurinacional, reconoce a las “familias” como núcleo de la sociedad, pero además obliga al Estado a garantizar su desarrollo económico y social. Ello solo es posible evaluar desde un modelo se seguimiento, monitoreo, capacitación y evaluación de las familias que decidan este paso.
Tercero: La modificación normativa pasa de la familia a “las familias”, es decir se deja en el pasado el modelo familiar de base patriarcal, para dar paso a un modelo familiar de base plurinacional, donde la violencia intrafamiliar, las obligaciones domésticas y las obligaciones con los hijos dejan su soporte masculinizado, no por otro feminizado, sino por la igualdad en la convivencia, la expansión de la solidaridad y comunidad tanto en las labores domésticas como en la relación con los hijos.
Cuarto: En las comunidades los recién casados reciben ayuda para construir su vivienda, a ello se denomina “el casado casa quiere”, en este programa el Estado es la “gran comunidad”, que al igual que en las comunidades andinas ayuda a construir una vivienda a las parejas de este programa (300 contrayentes).
El programa se sustenta en Convenio Biministerial entre el Ministerio de Culturas, y el Ministerio de Obras Públicas.
b.4)      Censo Nacional para la aplicación del artículo 338 de la CPE.
La cuantificación del trabajo en el hogar para su inclusión en las cuentas públicas es un mandato del 338 al Estado Plurinacional, en esta tarea están el Instituto Nacional de Estadística, el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades y el Viceministerio de Descolonización. Realizar esta cuantificación nos permitirá un amplio proceso de despatriarcalización de las tareas domésticas al interior de las nuevas familias. De hecho un primer ejercicio de esto censo se realizará con las parejas del programa “Matrimonios colectivos desde nuestra identidad”.
El artículo 172 inciso 22 junto al 338 de la CPE, son considerados por académicos internacionales como verdaderos procesos de despatriarcalización estatal y social.
b.5)      Anteproyecto de ley del Nuevo Sistema de Filiación Civil.
Partiendo de la experiencia que se perfila del programa “Matrimonios Colectivos desde nuestra identidad” se ha decidido trabajar con exclusividad ministerial un anteproyecto modificatorio del actual sistema de registro civil, tanto en lo que concierne a la filiación del nacido, como la filiación del matrimonio.
En el primer caso, se implementará un sistema convencional en el orden de los apellidos y ello puede darse a sola decisión de los padres, y una vez que el filiado llegue a su mayoría de edad, este a sola voluntad puede decidir el orden o al supresión de uno de los apellidos, sin que ello importe consecuencia alguna en materia de sucesiones. A esto se le denomina la ruptura del derecho de eternidad de la progenie por línea paterna.
En el segundo caso, la filiación del matrimonio civil, solo puede realizarse con participación exclusiva de oficial del Registro Civil, la modificación plantea que la celebración también pueda darse por todas las autoridades constitucionalmente establecidas, como son las autoridades originaria indígena campesina.
b.6)      Anteproyecto de Ley del Nuevo Código de las Familias.
Si algún lugar representa el núcleo reproductor de la familia patriarcal, no es la familia en sí misma, sino los dispositivos que la constituyen como tal.
En este caso, el Código de las Familias plantea una ruptura sustancial con el modelo heterosexual de varón, mujer e hijos. Por uno cuya amplitud permita el establecimiento legal de otros modelos de familia, no necesariamente de gays o lesbianas, sino todo modelo donde el afecto, la solidaridad y la comunidad primen por sobre la visión heterosexual de base patriarcal.
Con ello el nuevo modelo de familias, que partiendo del modelo clásico dominante, se expanda a otras formas no convencionales en lo heterosexual.
b.7)      Proyecto de base normativa para la descolonización y despatriarcalización del Código Penal Plurinacional
Sin duda, la codificación penal, está todavía en construcción y mirar el camino recorrido, nos permite visualizar problemas antes ausentes, hoy latentes, como la descolonización de la justicia, la descolonización del lenguaje de derechos de las Naciones Unidas y la descolonización del derecho penal.
Problemas más prácticos aún, como la urgencia de contar con un titulo relativo a los Delitos contra la Madre Tierra, Pachamama en lengua de nuestros mayores, un Titulo especial de Delitos de corrupción, otro de protección penal de los Derechos colectivos de los pueblos indígenas originarios campesinos; de reformulación del delito de aborto y la eliminación de figuras penales como aquel de matrimonio entre víctima y victimario de un delito de violación o el abuso deshonesto (como si hubiera abuso honesto), entre tantos otros.
El proceso de codificación representa además la tensión entre el campo político del campo jurídico penal, la relación entre ambas representa la vigencia de un conflicto irresuelto, un conflicto político entre demagogia punitiva (muy de moda en Latinoamérica) y Estado de Social de Derecho Plurinacional Comunitario, entre Estado de Policía autoritario y Estado Democrático.
Bolivia, tiene un escenario inmejorable para construir un Código Penal dignificatorio y libertario, dignificatorio de los derechos humanos y los derechos fundamentales, dignificatorio de la democracia, dignificatorio de la Madre Tierra. Bolivia tiene la posibilidad de contar con algo mejor que el Derecho Penal.
Latinoamérica, a no dudarlo, constituye un lugar donde el derecho penal encuentra nuevas raíces y compromisos anunciados con las personas y pueblos, pero, y esto no puede pasar desapercibido: de un profundo compromiso con la Madre Tierra…
Conclusiones
El proceso de colonización, se sustenta en un derecho supuesto del colonizador y sus herederos, sobre, los colonizados y sus herederos. Y toda está relación entre colonizador y colonizado es el campo de sustento de una sociedad de acomplejados.
Este hecho aparentemente superado en el siglo XIX al menos, constituye en realidad el problema mayor de nuestras sociedades actuales, pero y lo que es más grave, funciona como una maquinaria perfecta y no se muestra a sí misma como tal, funciona en una multidimensionalidad que la hace mas invisible todavía.
Se encarga de reproducir sistemas de segregación social (racismo y patriarcalismo esencialmente), en educación, alimentación, hábitos de dormir y de con quién hacerlo, de dar el saludo y el cómo hacerlo, con unos y con otros, y de ahí a un largo etcétera de lugares donde el proceso de colonización funciona de modos poco advertibles, por la naturalidad con que se presenta, un proceso de naturalización que solo ha sido posible por su repetición histórica a lo largo de la “modernidad primera”, la “modernidad segunda”, y la modernidad que nos toco vivir.
Cómo hemos visto, la descolonización y la despatriarcalización no han sido hasta aquí una discusión sobre indianismo o indigenismo sino cuestión de Estado.
Aunque debe asumirse histórica y políticamente que el núcleo de la resistencia colonial es precisamente el movimiento indígena y de ahí proviene la riqueza programática del Vivir Bien y la Descolonización con la Despatriarcalización.
Y esto se muestra de la forma en que lo hace, porque de llevar el tema a un esencialismo indio, es como llevar el tema a un mesianismo marxista, y en ambos casos no tendríamos ni estrategia ni táctica, pues se pierde el horizonte estatal.
¿Es posible descolonizar el Estado desde el Estado, Despatriarcalizar el Estado desde el Estado?
A todas luces las preguntas puede merecer dos respuestas, sí y no, en el primer caso estamos en el camino consecuente de un proceso revolucionario, en el segundo, puede que nos estén llamando a Peter Pan o el Chapulín Colorado para que hagan la revolución, o nos estén ofreciendo que la oenegización de la realidad, como poder-hacer desde las organizaciones no gubernamentales sea la solución correcta políticamente hablando.
Oengeizaciónde la realidad y proceso de colonización tienen mucho que ver en estos últimos 28 años de democracia contemporánea, no solo en Bolivia, sino en toda América Latina, y los países que nos encontramos al lado sur de este planeta que todavía se llama tierra (algún día lo llamaremos planeta basurero).
Pero a pesar de todo este andamiaje entre teoría y práctica, hay un déficit que de no resolverlo pronto, nos pone en peligro de caminar como el cangrejo, hacia atrás y no saberlo
Esa pregunta, la fundamental para toda la Descolonización del Estado desde el Estado, es: ¿cómo funciona y cómo se reproduce el colonialismo en la formulación de políticas públicas y el desarrollo normativo?
Poder, derecho, verdad, son entonces el eje de transformación del Estado, constituyen la materia prima con la cual, la descolonización y la despatriarcalización, tienen que tropezar constantemente, es algo que no se puede evadir, sino asumir como un campo de tensiones y de lucha, un campo que nos oferta los mecanismos para enfrentar exitosamente a eso que los teóricos llaman los caminos de la biopolítica.
Transformar las técnicas y tácticas de dominación colonial y patriarcal del Estado para transformarlas en técnicas y tácticas de convivencia social y de dignificación de la condición humana (no importando los sexos ya) es el mensaje de fondo para una estrategia política despatriarcalizadora y descolonizadora.
Hacer eso, es destruir un edificio enorme, pero es posible hacerlo, con las herramientas que nos brindan los horizontes sociales, pero particularmente aquellos horizontes emancipatorios que nos otorga la experiencia de los movimientos que enfrentaron directamente a toda forma de opresión.
Bolivia tiene un horizonte de expansión política que no puede desperdiciarse, los tiempos políticos tienen cada uno su minuto de arranque y su minuto de cierre, y esos tiempos se agotan día que pasa, y no podemos quedar cen un silencio bastante parecido a la estupidez…
Uru – Uru Marka
2011
- Idon Moises Chivi Vargas es Abogado Indigena. Director General de Administración Pública Plurinacional, Viceministerio de Descolonización, Ministerio de Culturas, Estado Plurinacional de Bolivia


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