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ALAI, Latin America in Movement

2010-10-05

Bolivia

Discurso colonial y patriarcal sobre las mujeres en los medios

Claudia Espinoza
Classified in: Politics: Politica, | Comunication: Medios,
Social: Mujeres, |
Available in:   Español       English    
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En medio de la polémica generada por algunos medios de comunicación y por algunos periodistas, frente al proyecto de Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, cabe preguntar a la ciudadanía qué está primero: ¿la libertad de expresión o la dignidad de las personas? Al parecer, no se comprende que esa norma tipifica delitos para toda la sociedad boliviana, con el fin de hacer justicia ante las prácticas racistas y discriminatororias que por siglos han perdurado en la vida cotidiana e institucional del país. 
 
Una Ley inclusiva
 
 
Por ello, el proyecto incluye de manera explícita a amplios sectores vulnerados en su derecho a la información y a la comunicación, como son las mujeres, los pueblos indígenas, las diversidades sexuales y genéricas, el pueblo afrodescendiente, las personas con discapacidades, la tercera edad y la juventud. Siendo así, ningún sector –incluido el mediático– queda exento de responsabilidades a la hora de emitir criterios, practicar actos y desplegar comportamientos porque se trata de construir un país para la convivencia social a partir de la pluralidad y el respeto a la diferencia.
 
Los medios noticiosos siguen siendo una de las principales fuentes de información y una de las más importantes en lo que se refiere a la difusión de ideas e información para la mayor parte de las personas en el mundo. Es un elemento clave del espacio público y privado, donde las personas, las naciones y las sociedades viven. Una nación o sociedad que no se conoce plenamente no puede responder a las aspiraciones de sus ciudadanos y ciudadanas. Importa quién y qué aparece en las noticias, además de la forma cómo se presenta a las personas y los eventos. De igual importancia es quién queda fuera o qué deja de cubrirse. 
 
Medios y género
 
Un informe presentado el 29 de septiembre, denominado Proyecto de Monitoreo Global de Medios 2010 (GMMP), concluye señalando que “en todo el mundo la desigualdad de género se encuentra en la base cultural, así como la discriminación contra las mujeres, se refuerza en los medios”. Bolivia es parte de los 100 países que enviaron sus reportes acerca de la cobertura que realizan los periódicos, canales de televisión y emisoras radiales. 
 
En términos generales, el informe boliviano afirma que los resultados del GMMP 2010 dan cuenta de una marcada discriminación de las mujeres en los medios de comunicación, tanto por los temas abordados, el sujeto de la noticia, la imagen que se construye, el lugar e importancia de las presentadoras y los estereotipos que se reproducen en el espacio mediático. 
 
En comparación con el GMMP del año 2005, se pueden ver algunas diferencias considerables como la incursión de las mujeres en algunos ámbitos periodísticos, antes de ocupación tradicionalmente masculina o la cobertura de fuentes políticas y de seguridad o judiciales, con mayor presencia de ellas, empero, estas leves diferencias no modifican sustancialmente las tendencias marcadas por códigos dominantes de lo colonial y patriarcal. 
 
En síntesis, precisa el informe, “todavía estamos expuestas/os a la invasión silenciosa de los medios en nuestros hogares y mentes, con mensajes que representan el estereotipo de la mujer madre, reproductora de la vida, el cuidado de los demás, abnegada y sufrida. En lo estético, se mantiene la imagen de la mujer occidental, únicamente, propia de los concursos de belleza copiados de modelos extranjerizantes. En lo demás, las mujeres están casi ausentes”. 
 
Contexto mediático
 
En Bolivia, el 93% de los medios masivos son privados. La estructura de propiedad de una mayoría de estos medios, los más grandes, los caracteriza por la defensa de intereses particulares, acentuada desde 1985, cuando se aplica el modelo neoliberal y la libertad de empresa. Lo particular de estos medios en Bolivia es que sus dueños, los empresarios, abarcan otros sectores de la economía y la política (son dueños de medios, religiosos, terratenientes, banqueros, diputados o senadores, latifundistas, etc.), de manera que la función social de la comunicación se diluye en la búsqueda de hegemonías discursivas en favor de sus espacios de poder. 
 
Pese a que Bolivia cuenta con una larga tradición en comunicación alternativa (radios mineras, comunitarias, indígenas), las condiciones del neoliberalismo imposibilitaron la emergencia contundente de medios de comunicación que lleven la voz de los sectores excluidos como las mujeres, los pueblos indígenas, entre otros. A partir del primer gobierno de Evo Morales, iniciado en 2006, el Estado impulsó una red de radios comunitarias, reestructuró el canal estatal y lanzó el periódico Cambio, como alternativas al discurso hegemónico.
 
Desde entonces se empezó a palpar la polarización política a través de los medios masivos, reflejada claramente en el tratamiento informativo y los niveles de cobertura periodística. Los grandes medios, como actores políticos, definieron varios momentos de inflexión con su participación activa en la incitación al racismo, la discriminación y la violencia, así como en la defensa de la impunidad de los grupos de poder a los cuales representan  (informe CERD). 
 
Con huella de mujer
 
En el marco del informe GMMP, se advierte que en ese contexto mediático se profundizó la invisibilización de las mujeres. “Los grupos de poder coparon toda la atención de los medios. La mujer emergió como sujeta de la información, casi exclusivamente, en casos de violencia. En ese periodo se aplicó la doble discriminación mediática: a la mujer y a la mujer indígena. El caso digno de mencionar refiere a la Asamblea Constituyente, cuando gran parte de los medios se orientó a fomentar el conflicto sin dar cuenta, hasta el día de hoy, de la importancia de aquel espacio, sus componentes y debates.
 
En el otro extremo, las mujeres fueron fuentes informativas para tratar la violencia acompañada de robo, homicidio y toda cuanta práctica denigrante. Asimismo, su presencia es significativa como mujer estereotipo “modelo” o “miss” y casi nada más.
 
El informe GMMP continúa: “Los medios masivos descuidaron el abordaje, durante los últimos años, a que las mujeres obtuvieron mayor participación política en Bolivia, producto de las luchas de los movimientos de mujeres y de la nueva Constitución Política del Estado (aprobada en febrero de 2009). Si bien han pasado a ocupar más cargos jerárquicos, su visibilización es escasa, como muestra la relación con los hombres, que siempre ocuparon espacios de poder. Los medios no están acompañando este proceso, informando sobre su intervención pública, su aporte y análisis en el Estado. Parece ser que sólo cuando es imprescindible se apela a las mujeres como sujetas de noticias políticas, dado que son autoridades en distintos ámbitos de la política interna o política exterior”. 
 
Por otro lado, “no deja de ser importante que en las categorías de temas relacionados a la vida organizada en sindicatos y otras formas corporativas, aparezcan las mujeres como sujetas de la noticia, aunque no en equidad con los hombres. Es destacable porque en el actual momento político boliviano son las organizaciones sociales las protagonistas de los cambios, y en el caso urbano, los sindicatos. Resulta destacable además porque estos espacios fueron dominados por los hombres, tradicionalmente, y en la medida en que las mujeres asumen cargos de más alta jerarquía son susceptibles a convertirse en sujetas de la noticia, lo cual no quita su lugar invalorable en las bases de los sectores sociales y con acciones contundentes para la exigibilidad de sus derechos. Esto también puede explicar su presencia en noticias sobre manifestaciones”. 
 
La imagen estereotipada
 
El informe puntualiza que las mujeres son quienes más aparecen demandando soluciones a la pobreza en general, como si fuesen las únicas afectadas. Asimismo, en la misma línea discursiva se las incluye en temas de salud, medio ambiente, desastres naturales y familiares. Es decir, ligadas al cuidado del hogar y la economía del cuidado, de manera unilateral, sin entorno, sin pareja, etc., y frecuentemente como víctimas. 
 
Por último, se destaca “que las mujeres aparecen en los eventos de entretenimiento como un lugar privilegiado, con un marcado manejo de estereotipos acerca de su cuerpo, sus gustos y sus prácticas. Al igual que lo que sucede en la construcción del discurso, la imagen también contribuye a los imaginarios sociales, de tal modo que se puede observar que los hombres aparecen en mayor magnitud con fotografías. Este recurso, que hace a los medios escritos, es parte del discurso periodístico, en el cual no sólo pesa la importancia de quién aparece, sino cómo aparece. La apelación gestual es un medio iconográfico comunicacional que puede determinar comportamientos sociales. En ese sentido, otra vez se anota que las mujeres no cuentan con esta posibilidad discursiva. Su aparición mínima es parte del código colonial y patriarcal en el manejo informativo”.
 
Cambiar desde lo profundo
 
Según la línea de los informes GMMP, es necesario agregar que con relación al monitoreo del 2005, el contexto político en Bolivia ha cambiado cualitativamente. Hoy el país cuenta con una nueva Constitución Política del Estado (CPE) que establece una serie de derechos para mujeres y hombres, para individuos y colectividades. De la CPE derivan nuevas leyes y una de ellas, recientemente aprobada por la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional, es la Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación. 
 
Esta ley regula, entre otros aspectos, la emisión de mensajes racistas y discriminatorios, realizada por parte de los medios de comunicación y a éstos les otorga un lugar especial en prevención y educación. La posibilidad de contar con un instrumento legal de esta naturaleza es imprescindible, en el marco de un proceso de descolonización y despatriarcalización del Estado y la sociedad. 
 
Por ello, no se puede negociar ni transar los términos del racismo y la discriminación. La norma constituye un acto de justicia con el pueblo boliviano, que durante siglos ha vivido bajo la opresión, la dominación y la discriminación. La reacción de ciertos medios y de ciertos periodistas ante esta ley confirma nuevamente la defensa de intereses empresariales y de grupos de poder, amparados en la consigna de la libertad de expresión.
 
- Claudia Espinoza es integrante del Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza y del Colectivo Indymedia Bolivia.
Red contra el racismo
http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2010-10-03&idn=29291
 
CITAS
 
El GMMP 2010 fue coordinado por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés), una ONG internacional que promueve la comunicación para el cambio social, en colaboración con el Media Monitoring Africa (MMA), de Sudáfrica, que tuvo a su cargo el análisis de la información. 
 
La información para el GMMP 2010 se recolectó mediante un esfuerzo colectivo de voluntarios y voluntarias de cientos de organizaciones, entre ellas activistas en el ámbito de las cuestiones de género y medios, grupos de base en el ámbito de las comunicaciones, académicos/académicas y estudiantes de comunicación, profesionales de los medios, asociaciones de periodistas, redes de medios alternativos y distintos grupos eclesiales. Informe mundial en: www.whomakesthenews.org
 
Informe de la Sociedad Civil Boliviana al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas-CERD, 2009.




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