Grecia, la crisis financiera - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2010-05-10

Grecia, la crisis financiera

Salvador González Briceño
Clasificado en: Economia, Finanzas, RecursosNaturales,
Disponible en:   Español       


*Es la crónica de un desastre anunciado
*La deuda que cala, los apoyos no fluyen
 
“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”: Albert Einstein (1879-1955).
 
Llegado el momento, la cadena se rompe por el eslabón más débil. Y en la coyunturaactual, la crisis griega está poniendo a prueba no únicamente a la euromoneda (que comparten 16 países como moneda única) como se presume en el viejo continente para tratar de minimizar el impacto sino, en general, a la Unión Europea (UE) compuesta por 27 países y 330 millones de habitantes desde su creación en 1999. No obstante que se trata de un país que representa, apenas, el 2.6 por ciento de la producción total en la eurozona.
 
Porque en el marco de la crisis de la globalización que comenzó con México en 1995, en este caso no es un asunto meramente aislado, simplemente monetario ni exclusivo de Grecia. Es la primera gran crisis desde que se creó la UE, eso sí. Pero en la serie, representa una más de las tantas debacles ocurridas en el mundo neoliberal desde el efecto tequila para acá. Con la variante que ahora toca a las puertas del viejo continente.
 
Y del tipo de medidas que se adopten dependerá, en primerísimo lugar, el devenir de corto y largo plazo del bloque económico. Porque impactará más allá de la zona euro si no se toman las acciones pertinentes y compartidas por todos, para quedarse en simpes paliativos o en el mero sacrificio de las clases trabajadoras griegas.
 
O sea que, de seguir el manejo de la crisis como va, de medidas de choque como las impuestas por el Fondo Monetario Internacional y con la reticencia europea a compartir los esfuerzos de estabilizar a la economía griega, el tan temido efecto dominó es posible y las consecuencias saldrán a pegarle a los eslabones siguientes como Portugal, Irlanda o España. Y de ahí para adelante, como sucedió con el efecto Zamba de Brasil en 1997-98; el efecto Dragón de China en 1998-99; el efecto Vodka de Rusia en 1998-99 también; el efecto Tango de Argentina en 1999-2002.
 
Y golpeará, igualmente, a Estados Unidos cuya economía entró en recesión desde 2001 y adquirió carta de naturalidad en 2008 con el derrumbe de la burbuja de los subprime, los créditos hipotecarios de alto riesgo. No obstante, ya en octubre de 2007 la economía dio muestras de oropel. Porque pese a las millonarias inversiones inmobiliarias, bancarias y de seguros, automotrices y otros, el final fue el cierre de cortina de Lechman Brothers, Bean Stearn y Freddy Mac, con lo que se aceleró la caída de la bolsa en octubre de 2008 y para lo cual se solicitó el crédito de 800 mil millones de dólares.
 
Por eso los temores del presidente de EU, Barack Obama, de que la crisis griega le pegue a EU tienen fundamento. Porque en realidad ese país, cabeza mundial de la globalización neoliberal, todavía no encuentra la salida de la crisis financiera y la vulnerabilidad sigue en pié. Una economía que, por lo demás, opera con elevado endeudamiento interno y externo, entre otras agudas contradicciones.
 
En otras palabras, que el problema es de todos y no sólo de Grecia, cual reniegan gobiernos como Alemania de Angela Merkel. Quizá porque es el principal acreedor heleno, pero también porque el Tratado de la Unión Europea no prevé mecanismos de auxilio para alguno de sus miembros en riesgo. El caso es que Alemania trata de eludir su responsabilidad, o de plano regatea la “ayuda” a condición de imponer fuertes medidas de contención, al estilo del FMI quien pondrá 30 mil millones de dólares de los 110 mmdd acordados finalmente para el “rescate”.
 
El problema viene de atrás. Y muchos lo dejaron crecer. Comenzando por el propio gobierno, cuando el presidente Costas Caramanlis (2004-2009) maquilló las cifras del déficit público, que irresponsablemente fue apoyado por bancos de Wall Street, entre ellos Goldman Sachs, para tapar el endeudamiento a la UE y cumplir con el Pacto de Estabilidad que obliga a los socios a mantener el déficit público por debajo del 2 por ciento del PIB.
 
De la cronología. Cuando el 5 deoctubre de 2009, Giorgos Papandreou gana las elecciones por mayoría absoluta, asume que “No hay ni un solo día para perder”. Ya el 12 de enero de 2010, admite que las cuentas públicas de 2008 y 2009 estaban mal. El déficit de 2008 era del 7.7 por ciento del PIB y no del 5 por ciento comunicado en abril. El de 2009 no era del 3.7 estimado sino de un 12.7 por ciento del PIB. Pésimo manejo.
 
El mismo 12 de enero comienza la suspicacia y la supervisión europea sobre Grecia, por no entregar datos reales. Dos día después, el 14 de enero, Papandreou promete “meter la tijera” para contener el déficit en 2012 por abajo del 3 por ciento del PIB y arranca el viacrucis. El 2 de febrero, el ministro de finanzas griego advierte que España y Portugal son los próximos a tener dificultades para afrontar su deudas. Dos días después, la bolsa de España sufre la peor caída del año por el contagio heleno.
 
El día 9 de febrero, Atenas anuncia nuevas medidas para controlar el gasto público. Viene el recorte social, al igualar la edad de jubilación de hombres y mujeres en 65 años. Al día siguiente se expresa la primera huelga de funcionarios que paraliza al país, en manifestación de protesta. El 11 Francia y Alemania anuncian un acuerdo al margen de España para apoyar a Grecia. El 19 Grecia descubre el ataque de rapiña, de los especuladores de las bolsas. Nada nuevo en el submundo de corredores y especuladores.
 
El 24 del mismo mes, se realiza la primera huelga general que paraliza al país y hay enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. La irritación de los marchistas es latente, y les asiste la razón. Para el 2 de marzo, el presidente griego anuncia que, para ahorrar 4.500 millones de euros recortará en un 30 por ciento el sueldo de los funcionarios. Los acreedores, la UE y el FMI apoyan el plan de Papandreou. Los griegos vuelven a la protesta en las calles.
 
Los días 3 y 4 de marzo los alemanes estiran la cuerda. Piden que Grecia vender islas y Merkel dice que no habrá “ni un céntimo” de ayuda financiera. Las presiones continúan. El 9 de abril, Fitch pone la deuda griega al borde del “bono basura”. El 27 del mismo mes, Standard & Poor´s baja la nota de Grecia a “bono basura”. El FMI recomienda la “medicina de ahorro”. El 28 Alemania había elevado de 30.000 a 135.000 millones de euros el costo para salvar a Grecia, cuando dos días antes EU había pedido al FMI agilizar la ayuda. El 29 de abril Obama llamaría a Merkel para acelerar el desbloqueo del rescate. El 2 de mayo el presidente Giorgos Papandreou anuncia la factura social del rescate y el elevado impacto social.


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