ALAI, América Latina en Movimiento
2010-02-07
EE.UU
Puñaladas por la espalda
Las indignas señales de Barak Obama
Antonio Peredo Leigue
Mi amigo tiene derecho a mantener relaciones con mi enemigo. Pero, si mi amigo le entrega un revólver a mi enemigo, ¿seguiré confiando en él? Y si, además, invita al amigo de mi enemigo, ¿supondré que tiene buenas intenciones? Esta es, ni más ni menos, la postura del gobierno de Washington con la República Popular China. Por supuesto que es una simplificación y, como tal, no incluye las consecuencias diplomáticas de este caso.
Hagamos un repaso. Estados Unidos mantuvo una relación anómala con la isla de Taiwán cuya ciudad principal es Taipei hasta que, en el gobierno de Richard Nixon, se iniciaron las relaciones con Beijing. Al hacerlo, Estados Unidos tuvo que romper sus lazos diplomáticos con Taiwán, aunque siguió teniendo una intensa relación comercial y hasta política. China Popular, desde el triunfo de la revolución en 1949, declaró que Taiwán era provincia inseparable del país. Fue en esas condiciones que Washington inició relaciones con Beijing. A lo largo de los treinta últimos años, China ha hecho verdaderos esfuerzos por encontrar fórmulas pacíficas que, finalmente, recuperen la soberanía sobre la isla.
Cuando, hace poco tiempo, se logró un acuerdo para restablecer la soberanía china sobre Hong Kong, hubo consenso mundial de que, el siguiente paso, era la incorporación de Taiwán al seno de su patria. Debe tenerse en cuenta que, todos los países con los que Beijing tiene relaciones, pueden permitir oficinas comerciales de la isla china. De otra parte, se permite miles de visitas isleñas al continente, en ocasión del año nuevo chino que, justamente, se cumple en este mes.
¿Por qué, entonces, Washington decide entregar un lote importante de armas a Taiwán? No ha habido ninguna señal de fricción de la República Popular con los gobernantes de Taiwán. La celebración de año nuevo, que señalamos, se prepara cuidadosamente por una comisión mixta que ha estado y sigue trabajando sin tropiezos. Los gobernantes de Taipei no tienen controversia con ningún otro país. Con China, el acercamiento ha sido continuo en los diez últimos años. ¿Para qué necesita más armamento?
Todo parece indicar que, los halcones de Washington, están decididos a crear otro foco de conflicto. La brutalidad que mantienen en Afganistán e Irak, con resultados nada halagadores para sus planes, no les ha hecho desistir de su política de dominio. Lo están demostrando en Haití, donde aprovechan la tragedia que sufre ese pueblo y, ahora, quieren reavivar la guerra en el Extremo Oriente.
Como es lógico, Beijing ha presentado su queja formal por esta falta del gobierno norteamericano. Si hay una respuesta, se refleja en la visita pública del Dalai Lama, quien encabeza un sector que reclama la independencia de otra provincia china: Tibet.
No hay duda que, en Washington, manda el grupo más conservador y belicista de Estados Unidos. Esto ocurre en abierta contraposición a los discursos iniciales de Barak Obama. Es cierto que, el actual presidente estadounidense, en quien tantas esperanzas cifraron algunos, hace tiempo pasó al bando guerrero. Por tanto, no se trata de un grupo de poder que actúa en oposición al presidente. Más bien, Obama se ha incorporado a la fracción belicista de Estados Unidos de Norteamérica.
- Antonio Peredo Leigue es periodista, senador del Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia.
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