Después de la caída de Tikrit, a dónde va Irak? - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2003-04-14

Después de la caída de Tikrit, a dónde va Irak?

Isaac Bigio
Clasificado en:   Política: Politica, |   Internacional: Internacional, |
Disponible en:   Español       
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La cuna de Hussein y de muchos de sus colaboradores ha empezado a ser tomada por las FFAA estadounidenses. Con ello habría caído el último reducto de peso de los saddamistas. El problema ahora consiste en saber qué puede pasar con Irak y si alguna posibilidad queda para una resistencia.

Algo que llama la atención en muchos comentaristas es el hecho que el avance final sobre Bagdad y luego sobre Tikrit no se han dado con mucha resistencia. Mosul y Kirkuk, las dos ciudades norteñas tan ricas en oro negro, cayeron casi sin disparos de tiro.

Para muchos analistas esta es otra sorpresa de esta guerra. Cuando la invasión fue lanzada la mayor parte de los observadores no previó una resistencia tan cruenta. Las tropas británicas demoraron casi una semana para garantizar el puerto fronterizo de Umm Qasar. Si en una ciudad tan pequeña de menos de 5,000 habitantes se había mostrado tanta ferocidad muchos se preguntaban cómo sería en caso de llegar una metrópoli de 5 millones de personas como es Bagdad.

Sin embargo, Hussein no pudo o no quiso transformar a sus bastiones en el centro del país en un Stalingrado. La estrategia con la cual había amenazado era con convertir las urbes en ratoneras que alargasen el conflicto a fin de crear problemas internos dentro de los atacantes y esperar un cese al fuego.

Sin embargo, parece que Hussein decidió no ir por esta opción. Puede haber temido que armar a la población hubiese generado posibles desbordes populares contra él. Puede haber querido evitar el desangre de sus propias tropas y la destrucción de sus propias ciudades. A pesar que la prensa oficial advertía que Saddam se preparaba con gases o destruyendo pozos, lo cierto es que los baatistas se retiraron de muchos lugares sin prender fuego a los yacimientos y sin destruir puentes vitales.

Lo acontecido puede ser interpretado como una muestra de la bancarrota del régimen. Sin embargo, un elemento a tomar en cuenta es que hasta la fecha siguen sin haber caído Hussein, sus hijos, sus principales ministros y la mayor parte de los 55 dirigentes gobiernistas que han sido puestos en la lista de las cartas más buscadas. Gran parte del arsenal blindado sigue sin ser hallado.

El Baath tampoco se ha escindido y no se ha mostrado un quiebre en la cúpula dominante, símbolos de la desesperación de quien está perdiendo todo.

Otra posibilidad es que Saddam haya decidido replegarse para pasar a la clandestinidad y desde allí gradualmente ir recobrando fuerza. Tras el retiro de sus tropas las principales ciudades se han convertido en presas de bandas delincuenciales y caudillos locales. Los diversos partidos opositores ahora podrán empezar a chocar entre ellos.

El principal líder chiíta pro-occidental ha sido asesinado. La principal carta del Pentágono, Ahmed Chalabi, crea resentimientos en otras tiendas opositoras e incluso dentro de la CIA y el Departamento de Estado. El único grupo organizado armado chiíta, el Consejo Supremo de la Revolución Iraquí, es vista con desconfianza por los aliados quienes le acusan de ser fundamentalistas pro-iraníes. Sus 20,000 efectivos no pueden actuar como tales en las zonas 'liberadas', mientras que los irregulares de Chalabbi sí y viene generando denuncias.

El norte puede arder en cualquier momento. Los dos partidos kurdos que tienen un historial de guerrear entre ellos aún no se pelean por las nuevas áreas controladas. En Mosul y Kirkuk contingentes árabes y turcófilos son reacios a la presencia de los 'peshmerga' kurdos. Se han producido choques entre iraquíes de lengua árabe y turca con kurdos y Turquía amenaza con invadir si las fuerzas de los partidos Demócrata y Unión Patriótica del Kurdistán no se retiran de esas dos urbes petroleras.

Las dificultades que habrán entre los chiítas pro- iraníes y los pro-occidentales, entre las distintas oposiciones pro-angloamericana y anti-estadounidense, entre los partidos kurdos y entre éstos y sus vecinos, y entre las diversas organizaciones sociales es algo latente. Gran parte de los organismos de la sociedad civil estaban controlados por el Baath. Ahora gremios profesionales, sindicatos y distinto tipo de asociaciones va a tratar de jugar un rol. En las ciudades y barrios se forman consejos (shoras) aunque los ocupantes prefieren basarse en el poder de los jeques y líderes religiosos locales así como en la vieja policía saddamista a la cual llaman a combatir los saqueos.

En medio de este caos existe una gran hostilidad a la continua presencia anglo-americana. El domingo 13 en la misma plaza done la TV mostró imágenes donde un tanque extranjero derrumbaba la estatua de Saddam, se ha producida una manifestación anti-estadounidense.

La resistencia seguirá utilizando las emboscadas y las bombas humanas. Es mas, crecerán las marchas callejeras, las mismas que podrían desembocar en ataques a piedrazos contra las tropas ocupantes. En ese panorama las fuerzas baatistas van a querer reflotarse. Ogualmente otras oposiciones anti- estadounidenses, desde fundamentalistas pro-Irán o pro- Bin Laden hasta marxistas, tratarán de cabalgar sobre el descontento popular.

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