ALAI, América Latina en Movimiento
2009-11-17
Argentina
La historia de una manía obsesiva
Clarín el diario que se viola a sí mismo
Observatorio de Medios de Argentina
Para
oponerse a la nueva ley de medios audiovisuales, al gobierno y a una
mejor democracia, el matutino perteneciente al poderoso grupo
mediático desconoció todos los principios de calidad profesional,
incluso los que el mismo medio proclama como tales.
Una
de las características que más llama la atención al encontrarse
con el material es la renuncia a toda sutileza y la infracción
sistemática de las más usuales y básicas normas profesionales de
cualquier medio gráfico que se presente como "independiente",
y cuya función, según dice el Manual de Estilo del diario Clarín,
es "informar y promover la libertad de expresión, el pluralismo
y el fortalecimiento de las instituciones democráticas".
La
investigación del Observatorio de Medios de Argentina (OMA) abarcó
el período comprendido entre el 27 de agosto y el 11 de octubre de
2009 y se refiere a la cobertura cumplida por el diario Clarín sobre
el debate político y parlamentario en torno al proyecto de Ley de
Servicios de Comunicación Audiovisual, finalmente sancionada por el
Congreso Nacional y promulgada por el Poder Ejecutivo. La observación
se realizó sobre la página de inicio de la Edición Impresa que
ofrece "clarin.com".
De
un total de 1.290 notas que componen el universo global de este
período, 260 notas refieren al tema de nuestro observatorio; es
decir, alrededor del 20 por ciento del total. De este porcentaje, el
100 por ciento registra una carga negativa en su posicionamiento
editorial frente al proyecto de ley.
Para
dar cuenta de la baja calidad profesional de la cobertura analizada
nos parece oportuno cotejar los recursos utilizados por Clarín
durante
el período analizado, con el Manual de Estilo que supuestamente rige
las prácticas periodísticas del diario.
En
la sección Principios Generales de ese manual se indica que la
noticia y su tratamiento deben responder a tres condiciones
principales: la precisión, la integridad y la equidad. La cobertura
realizada por Clarín
respecto
de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ha recorrido un
camino inverso al propuesto por sus propias reglas.
La
primera condición general a seguir en el tratamiento de una noticia,
según el Manual de Estilo es: "No siempre una reconstrucción
puede ser exacta. Sin embargo, la información debe ser fiel a la
realidad, de ningún modo falsa o confusa". El umbral mínimo de
fidelidad a la realidad es denominar al proyecto de ley por su nombre
oficial antes de cualquier calificación. Dar cuenta de que se trata
de un proyecto de "Ley de Servicios de Comunicación
Audiovisual".
Sin
embargo, el 28 de agosto, un día después del anuncio de la
presidenta del ingreso del anteproyecto al Congreso,
Clarín tituló:
"Presentan la ley para controlar los medios". A partir de
esta denominación inaugural, toda vez que se refieran al proyecto de
ley lo harán en ese sentido, tanto en los títulos como en el
desarrollo de las notas.
De
ahí pasaron a una denominación más expeditiva y contundente: Ley
contra los medios. Para Clarín,
el objeto de la ley es
oponerse a la existencia de los medios de comunicación social. Ese
discurso fue sostenido, entre otros, por los columnistas Eduardo van
der Kooy y Julio Blanck.
Por
ejemplo, el 16 de septiembre van der Kooy tituló: "El apuro del
gobierno para aprobar la ley contra los medios. La pieza clave de los
Kirchner en el intento por reflotar el plan del 2011". Mientras
el 13 del mismo mes Blanck en su columna "Azúcar o sacarina"
hacía referencia a que "el Gobierno apura la ley para controlar
a los medios".
Desde
el 28 de agosto al 20 de septiembre, con la aprobación de la ley en
diputados, estas denominaciones pasaron a ser más abreviadas:
abreviadas "Ley mordaza"; "Ley de radioconfusión";
y, la más extendida "Ley de medios K".
Pero
no sólo el diario apunta contra el gobierno en lo que respecta a la
Ley de Medios, ya que, paralelamente se publican notas críticas para
con el oficialismo sobre el caso Antonini Wilson, la credibilidad del
INDEC, el conflicto con las patronales del agro, la crisis
institucional, el malestar agropecuario. O sea, todos temas que
despertaron intereses diferentes en la opinión pública.
El
diario Clarín,
ataca al gobierno no sólo desde la Ley en cuestión, sino en forma
totalizadora. Publica decenas de notas de opinión contra el
gobierno. Una de Ernestina Herrero de Noble (titular del grupo
empresario que edita Clarín): "ningún apriete torcerá nuestro
compromiso con la sociedad". Un análisis de Ricardo Roa: "un
camino hacia el precipicio". Julio Blanck escribe: "donde
dice libertad de expresión léase control y coerción".
Uno
de los tantos objetivos de esa redenominación de la ley es imponer
la falsa concepción de que los ejes centrales de la misma se
refieren a la producción de contenidos y no a la distribución de
frecuencias. Si uno lee "Ley mordaza" o "Ley contra
los medios" se entiende que se está atacando a los contenidos y
no la regulación de un espacio público. Las denominaciones de
Clarín ocultan el objeto de la ley.
Otro
principio del Manual de Estilo de ese diario dice: "su
tratamiento (las noticias, la información) no puede distorsionarse
para forzar o justificar una conclusión o un punto de vista".
Si cotejamos la cobertura con el enunciado de ese principio rector
podremos mensurar el grado de distorsión de su propio marco
axiológico en el que incurre Clarín
al impulsar su
posicionamiento editorial.
El
tercer principio para el tratamiento de la noticia, siempre siguiendo
los enunciados por el diario en su Manual de Estilo, corresponde a lo
que el medio llama "equidad", entendido éste como "el
deber de registrar los hechos con la mayor transparencia" y, así
mismo, registrar "los puntos de vista más significativos de sus
protagonistas". Teniendo en cuenta que; "la ética exigida
es tratar con imparcialidad y respeto a las personas, las
instituciones, los problemas y los acontecimientos".
Sin
embargo, y conforme a los datos registrados en el Análisis
Cuantitativo de esta investigación casi el 70 por ciento de las
fuentes utilizadas respondieron a voces contrarias a la ley. Casi
todas las fuentes consultadas por Clarín pertenecen a la UCR;
(Cobos, Morales, Sanz); CC (Estenssoro, Carrió); Pro (De Narváez,
Sola, Michetti); Peronismo Disidente (Das Neves, Reutemann, Busti) y
la Iglesia.
Es
importante nombrar a la presidenta de la comisión de la libertad de
expresión, Silvana Giudice, que estuvo en contra del proyecto y es
recurso constante que emplea el medio. También utiliza la voz de
ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas) en forma sostenida
(el 30 de agosto la nota principal de la muestra es: "Ley de
medios "ADEPA pide un debate amplio y desapasionado".
Por
otra parte, el 30 por ciento restante estuvo representado por muy
pocas voces; particularmente, ésas respondieron en su gran mayoría
a funcionarios directamente relacionados con el gobierno. El diputado
Agustín Rossi, jefe de la bancada oficialista, y Anibal Fernández,
jefe de gabinete, fueron de los más solicitados a la hora de
defender el proyecto.
Curiosamente
no se encuentran fuentes que defiendan el proyecto fuera de ese
círculo, tales como la Coalición por una Radiodifusión Democrática
o representantes de las Universidades y sectores de la oposición que
apoyaron el proyecto. La única vez, en lo que respecta a nuestra
muestra, que publicaron voces provenientes de las Universidades fue
el 17 de septiembre, al día siguiente de la media sanción obtenida
en diputados.
En
esta edición participaron como columnistas invitados Guillermo
Mastrini y Martín Becerra (UBA - Universidad de Quilmas), cuyas nota
se anunciaron bajo el título: "Miradas sobre un polémico
proyecto".
Otro
dato a destacar es que casi el 30 por ciento de las notas de la
cobertura carecieron de fuentes; cifra llamativa si nos guiamos por
lo apuntado en el apartado "Fuentes" del Manual de Estilo
del diario, que dice: "Toda noticia debe sustentarse en fuentes
legítimas y representativas."
Más
adelante, en la sección "Tipos de fuentes", el mismo
Manual deja constancia de que: "En el caso de temas
controvertidos es necesario dar cuenta de la posición de todos los
interesados. Aún cuando la controversia esté acotada a dos
posiciones, es conveniente acudir a una tercera fuente".
El
análisis de la cobertura indica que casi ninguna de las piezas
periodísticas observadas cumple con el precepto de "periodismo
de calidad" que proclama el Manual de Estilo de Clarín.
Por
el contrario, el "dicen que dijo que dijeron" fue una
herramienta utilizada en notas publicadas durante el período
observado. El 9 de Octubre, Julio Blanck, en la nota titulada
"Delicias K: votos canjeados en el Senado y los jueces bajo
espionaje" , dice: "Senadores que piden reserva de sus
nombres aseguran que para remachar los votos a favor de la ley de
medios, a una senadora oficialista le prometieron una embajada
importante en Europa ( ...) Que a otra le aseguraron ponerla al
frente de la empresa pública más importante de su provincia (…)
Que una tercera senadora, aliada K, se llevó la promesa de
reelección de su jefe político, un intendente poderoso (…) Y que
también a otra senadora oficialista (…) le aseguraron una partida
fuerte de dinero para la intendencia de la capital de su
provincia….".
Este
uso de fuentes se registro al titular notas principales de esta
cobertura, como en el caso del 8 de octubre, un día antes de la
sanción de la ley; "Mis muchachos son expertos en partirle la
columna al que hable", en alusión a supuestos dichos del
Secretario de Comercio, Guillermo Moreno. En el título y durante el
primer párrafo se hace explícito el uso de citas directas del
funcionario, para enterarnos en el segundo párrafo que el episodio
fue narrado por Carlos Collasso, representante del Estado en el
Consejo de Vigilancia de Papel Prensa.
Siguiendo
las páginas del Manual de Estilo, Clarín considera que: "la
mejor fuente para el desarrollo de una información y para el lector
es la que se identifica con nombre y apellido". Algunas
"fuentes" que cita el diario Clarín: "explica un
experto" (En "Deudas provinciales: Método K para
apretarles la marca a los gobernadores", Eduardo Alucino; 7/9);
"señala un legislador peronista con mucho kilometraje en este
terreno" (misma nota); "Uno apoyado sobre el muro de la
calle Tacuarí dijo: "Yo soy un soldado. Sólo quiero irme a
casa"; "Otro dijo: "Se lo tienen merecido"; "Un
tercero agregó: "Ya van a ver cuando salga la ley de medios"";
"Una compañera (de los otros) que exhibió un envase de gas
pimienta de manera amenazante contestó: "Pregúntenle a
Kirchner" (En "Insólito operativo: el Gobierno envió a
Clarín 200 inspectores de la AFIP"; Leonardo Mindez, 11/12);
"Explicaba furioso un despacho de la Rosada" (en "La
imagen del vice crece al ritmo de los ataques del kirchnerismo",
Leonardo Mindez, 12/9).
Otra
constante que signó el modo en el tratamiento periodístico durante
esta cobertura fue la falta de contextos que expliquen el debate,
herramienta fundamental a la hora de informar con claridad para la
correcta comprensión de los acontecimientos.
El
Manual de Estilo del diario, en la sección "La producción de
los textos", señala: "Cronología: Se aplica a una noticia
que requiere una historización o diferenciación en etapas. Se
inicia con un breve texto introductorio que ubica los orígenes del
hecho y anuncia que va a desplegar una secuencia de los momentos
claves".
Sin
embargo, en esta cobertura estuvo ausente esa prescripción. Y no
sólo estuvo ausente sino oculta. Con constantes alusiones a la
"brevedad del tiempo" del debate y tratamiento de la ley se
ocultó la cronología de este hecho noticioso, que arrancó, al
menos, en marzo de este año, con la presentación de la presidenta
en el Teatro Argentino de La Plata; o a partir del 18 de marzo cuando
el proyecto fue discutido en 24 foros populares y 80 charlas en todo
el país, que junto a cartas y correos electrónicos generaron más
de 15 mil opiniones y cuyo resultado fue el añadido de 50
modificaciones al proyecto original; o en la propuesta de los 21
puntos redactados por la Coalición por una Radiodifusión
Democrática; en los sucesivos debates y proyectos durante los 26
años en los que tuvo vigencia la disposición de las juntas
militares. Esa "historicidad" bien hubiese válido una
"Cronología" en las páginas del diario, si éste no
hubiese querido, una vez más, recurrir al ocultamiento como técnica.
Es
así que nuevamente sus editorialistas impusieran frases tales como
"ley del sale con fritas", como escribió Ricardo Roa,
editor general adjunto de Clarín, en sus columnas diarias de
opinión; o la idea del "apuro" instalada por Eduardo van
der Kooy: "el Gobierno apura la ley para controlar a los
medios". La editorial del 20 de septiembre, en uno de sus
párrafos afirma: "El proyecto de ley de medios, aprobado a
marcha forzada por Diputados, tiene cláusulas que permiten la
presión de los gobiernos sobre los medios de difusión (…). Una
ley de esta naturaleza requiere consultas y consensos". En este
caso queda explícito el ocultamiento de la historicidad antes
mencionada al sumar a la referencia de la falta de tiempo para el
tratamiento el desconocimiento de los foros que se realizaron en todo
el país para consultar y concensuar la nueva ley.
Este
tipo de alusiones se repitieron a lo largo de la cobertura, no sólo
en la letra de sus editorialistas sino en todas las piezas
informativas del diario: "trámite express"; "loca
carrera"; "en su afán de imponer velozmente"; "la
celeridad impuesta al proceso; "…exiguos plazos establecidos";
"votar esta ley ya"; "la loca carrera emprendida";
"en tiempos de apuro oficialista"; "La aceleración
del tratamiento"; "para sacar contra viento y marea, de
prepo ortodoxo, la ley de control de medios"; "contra reloj
y a toda costa."; "Ahora o nunca"; "vía trámite
parlamentario, intenta arrebatarles la libertad de prensa."
Clarín
también intento asimilar el escenario argentino con el de Venezuela.
El diario le pregunta al lector sin disimulo: "es este el
proyecto de país que queremos", refiriéndose al citado país.
A
partir del 1 de septiembre aparecen menos notas referidas al tema
pero hay una cuestión especial. Retoman el conflicto desde la
situación de Venezuela. Es así que titulan "Chávez contra la
prensa: cierran 34 emisoras", también "Chávez contra la
libertad de prensa" y hasta mencionan "vandalismo chavista
contra un medio de comunicación", cuando posteriormente se supo
que el ataque lo produjo un sector que nada tiene que ver con el
gobierno, pero Clarín no tuvo en cuenta esto y cuestionó el ataque
como si lo hubiera hecho el mismo Chávez.
Clarín
rompe con los principios editoriales que proclama y, lo que es peor,
se expone al límite de la inconstitucionalidad. Haciendo uso de
"voces expertas" cuestionó la legitimidad de la
composición actual del Congreso Nacional (en alusión a que la
modificación de la misma, a partir del próximo 10 de diciembre,
desacreditaría a la actual).
Su
estrategia consistió en deslegitimar la ley de Servicios de
Comunicación Audiovisual, pese a que la misma fue debatida en el
Congreso, con la introducción de más de 200 modificaciones al
proyecto original y aprobado por ambas Cámaras.
El
9 de septiembre en la columna "Tribuna", el
constitucionalista Roberto Gargarella titulaba su nota "La nueva
ley de medios puede ser inconstitucional" y en la bajada: "La
norma que propone el Poder Ejecutivo tiene severas irregularidades
-en su contenido y en sus procedimientos- que la hacen tan temible
como viciada de entrada."
El
16 del mismo mes, Eduardo van der Kooy: "Ahora o nunca: el 10 de
diciembre cambiará la conformación del Congreso y el oficialismo
dejará de tener las mayorías en Diputados y el Senado…" "El
matrimonio presidencial pretende una aprobación rotunda en Diputados
que, hasta que no garabatearon la ley el lunes, parecía muy
incierta."
El
17 en "Ley de necesidad y urgencia" : "Otra vez con
fórceps, sin tocar una coma y sin medir que tendrá su propio y
grave defecto de fábrica: una inmensa debilidad jurídica."
El
19 de septiembre, Marcelo Cantón dice: "La ley de medios ha
recorrido recién la mitad del camino para ser sancionada: aún debe
pasar por el Senado. Pero en esta parte del trayecto ha quedado ya
enredada en desprolijidades que parecen restarle legitimidad."
El
20 de septiembre en la nota "San Luís reclamará ante la
Corte": "Rodríguez Saa dice que exigirá la declaración
de inconstitucionalidad de la ley de medios."
Para
justificar su posicionamiento editorial contrario en forma
sistemática a la nueva ley de medios audiovisuales, opositor al
gobierno nacional y, lo que es de preocupante gravedad, contrario a
una sociedad y a un Estado más democráticos, el diario Clarín
apeló a una cobertura violatoria de todos los estándares de calidad
profesional, incluso de los que el mismo medio proclama como tales.
Fuente:
Agencia Periodística del MERCOSUR (APM), Facultad de Periodismo y
Comunicación Social, Universidad Nacional de la Plata, Argentina.
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