Roma, entre dos aguas - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2009-11-16

A propůsito de la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria, 2009

Roma, entre dos aguas

Gustavo Duch Guillot
Clasificado en: Social, Alimentacion, MedioAmbiente, Economia, Agro,
Disponible en:   Español       


1. Nestlé y el activismo

El pasado día 12 en la reunión de diálogo entre la FAO y el sector privado, en Milán, generó algunas delegaciones que no podemos obviar. En concreto el Presidente de Nestlé, la compañía de alimentos más grande del mundo, Sr. Peter Brabeck-Letmathe, denunció que "es desalentador ver con qué facilidad un grupo de bien intencionados y bien alimentados activistas pueden decidir sobre las nuevas tecnologías en detrimento de los que están muriendo de hambre".

Antonio Onorati, del Comité Internacional de Pilotaje, corresponsable de la organización del Foro de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria que se está celebrando en Roma en paralelo a la Cumbre de la FAO, explica que "si los más de 600 representantes de la sociedad civil que aquí estamos reunidos  se incluyen en esta estrambótica definición de activistas queremos expresar al Sr. Brabeck-Letmathe nuestro total desacuerdo. En tres décadas de aplicación de las nuevas tecnologías junto con las medidas neoliberales, de las que tan ufano está Nestlé se han demostrado -y lo decimos las gentes del campo y del mar- alejarse de las verdaderas necesidades para la agricultura campesina y la pesca artesanal, que puede alimentar al mundo y permitir un vida digna para los mil quinientos millones de personas que los producen."

"Si hay que señalar actores que han influido con facilidad  en detrimento de las y los pequeños campesinos del Planeta -concluye Antonio- seguramente podremos pensar en grandes corporaciones como Nestlé que entre otras cosas, se han permitido marcar el precio de la compra de productos agrarios como la leche, el café y el cacao a precios que arruinan a sus productores"

2. La juventud del mundo rural

En una de las carpas sembradas en los campos del antiguo matadero de Roma, se han reunido jóvenes de todos los continentes para debatir sobre su futuro en el mundo rural. En el marco del Foro de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria sus debates se centran en las dificultades para acceder a los recursos productivos (muy pocos jóvenes disponen de tierras) y en cómo producir alimentos para sus comunidades.

La conciencia de las mentes menos desgastadas es clara, los medios de producción deben de estar en manos campesinas para producir respetando los ritmos y leyes de la naturaleza. Clara y enérgica pues como dice Yeko Etienne Seder de la organización Concertation Nationale des Organsations Paysannes en Producteurs Agricoles del Congo Brazzaville, "discutimos hoy para ser capaces de imponer el cambio mañana"

3. En Roma se consolidan las alianzas

"En este Foro de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria -explica Paul Nicholson de La Vía Campesina- estoy palpando un clima y una voluntad de alianzas de la sociedad civil, realmente estremecedor". Más de 140 personas de los cinco continentes de muy diferentes colectivos están trabajando durante dos días en un espacio de debates y reflexión sobre el entretejer redes y alianzas.

El paradigma de la Soberanía Alimentaria ha tenido la capacidad de aglutinar a movimientos muy diversos: organizaciones campesinas, de consumidores, de mujeres rurales, de pastores, de pescadores, de jóvenes rurales, de desarrollo, etc. lo que Paul define como "la biodiversidad de las alianzas". Todas estas organizaciones tienen claro qué les une, la lucha por la soberanía alimentaria como propuesta para un mundo rural vivo, y aquí en Roma se están dando pasos en el cómo se articulan. Algunas premisas están claras: se construye poco a poco, horizontalmente y respetando procesos particulares. Para tener así un edificio sostenible y durable que no viene a homogeneizar ni a sustituir los movimientos y sus luchas específicas. 

Como una buena cocinera, mezclar condimentos para enriquecer los sabores de unos buenos ingredientes

4. El desierto

Al norte de Chile hay un desierto enorme. Atacama, el más árido del Planeta. Aquí en Roma se encuentra una de sus pobladoras, Florencia Arostica, representando a la organización ANAMURI, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas. Me dice que en sus tierras o llueve cada diez años o no llueve nunca. Pero aún así, las aguas que bajan por las quebradas del deshielo de los cerros andinos, permite en sus veredas excelentes (y suficientes) cultivos de todo tipo de hortalizas. Al Sur del Atacama ya llegaron las corporaciones de la uva y el vino para exportación, que acaparan buena parte del agua que esperan las familias locales. Sin ella sus cultivos se apagan. Junto a Florencia, Julia Marlene Cconojhuilla de la Confederación Nacional Agraria del Perú asiente con la mirada. Ella conoce de muchas compañeras que salen para Chile en los picos de las cosechas. Indocumentadas trabajan más horas que las muchas horas de faena que se les exige a las mujeres chilenas, y cobran pagas más bajas que los bajos salarios que por este trabajo reciben las mujeres chilenas. 

Con el resto de Asamblea de Mujeres del Foro se afanan en construir caminos de Soberanía Alimentaria. Para recuperar el control de su vida, como mujeres y como campesinas.

Dicen algunos arqueólogos de las palabras que el nombre de Atacama bien podría provenir del quechua Tercuman, algo así como hasta donde alcanza la vista, en este caso la frontera dónde lo verde se desviste para hacerse desierto. O cuando los desiertos dejan de serlo.

5. No somos piratas

El mar se calienta. Eso dicen los expertos en el cambio climático. Y seguro que es cierto. Aquí en Roma, aún sin costa  a la vista, se detectan las tensiones y dificultades que en los últimos años dificultan, y mucho, el vivir de las comunidades de pescadores. Son muchas las intervenciones en todos los espacios del Foro de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria de los representantes de la pesca artesanal que hasta aquí llegaron. Herman Kumara resume que “el desarrollo de la pesca artesanal es posible si se respetan sus Derechos”, con mayúsculas, para sumar a los derechos humanos, lo derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Por eso reclaman a los gobiernos reunidos estos días en el edificio de la FAO que se prohíba la pesca industrial y de arrastre en las costas que a ellos y ellas alimenta. Que se regule o frene la expansión de la acuicultura, el turismo y las industrias conserveras que monopolizan territorios que dan acceso al mar. Y que se tomen las medidas necesarias para prohibir la pesca ilegal. Que por eso se le llama así.

6. A toda velocidad

Al salir del metro Pirámide para ir hacia los edificios de la FAO, dónde se celebra la Cumbre Mundial de la Alimentación vi pasar a varios Jefes de Estado en sus coches oficiales y con la escolta correspondiente. Con las sirenas puestas y a una velocidad de vértigo. Excelente –pensé- es urgente tomar medidas contra el hambre en el mundo. Cada 6 segundos muere un niño o niña de hambre. No hay tiempo que perder.

50 representantes del Foro también han llegado frente a la FAO. Si la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria sale adelante, tendrán la posibilidad de trasladar sus propuestas en el interior del Edificio. Por el momento, los sistemas del mundo, marginan a las personas del mundo. Como si fuera un gran puzle gigante han construido frases que explican muy sencillo las claves a tener en cuenta, para combatir la crisis alimentaria y climática: en el mundo el 75% de los alimentos son producidos por 1.500 millones de pequeños productores. Si se potenciara su modelo de agricultura local, sostenible y ecológica se podría combatir muchas emisiones de CO2 que genera la agricultura industrializada, petroinómana y kilométrica. Tantas como el 50% del total de gases que nuestra civilización irradia en estos momentos.

Al acabar la acción, y atender a los medios de comunicación, ya volvían a salir los coches de fórmula 1. Qué rápido han encontrado las respuestas acertadas. Sería por las prisas que se olvidaron de preguntar a los interesados y, a su vez, afectados. Un último dato: de entre todos y todas las gentes que sufren desnutrición, el 80% son productores y productoras de alimentos.

- Gustavo Duch Guillot.

Foro de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria. Roma, noviembre de 2009



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