La fuerza de trabajo - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2009-09-28

Ecuador

La fuerza de trabajo

Juan J. Paz y Miņo Cepeda
Clasificado en:   Social: Social, Laboral, |
Disponible en:   Español       
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Durante la colonia quedaron selladas las relaciones de explotación laboral: indios, campesinos, esclavos y trabajadores sometidos a las más brutales formas de abuso y aprovechamiento del valor agregado generado por sus labores.
 
Al nacer la república (1830), las capas dominantes mantuvieron y hasta reforzaron la explotación laboral. Suprimir la esclavitud, abolir la mita, liquidar el concertaje, demandaron esfuerzos gubernamentales que siempre chocaron con las poderosas oligarquías regionales. Los hacendados, banqueros, comerciantes e incipientes industriales de inicios del siglo XX nunca solucionaron las condiciones laborales, si bien Guayaquil fue la única ciudad donde hubo alguna preocupación “privada” por atenderlos a través de instituciones como la Junta de Beneficencia, aunque sin alterar las bases del sistema local dominado por la naciente “burguesía” costeña.
 
Fue la Revolución Juliana (1925) la primera en crear una institucionalidad estatal favorable a los trabajadores: Ministerio de Previsión Social, Leyes sobre jornada, salarios, contratos y organizaciones, direcciones de salud y Caja de Pensiones, entre otras. Como en oleadas, durante el siglo XX solo gracias a nuevas intervenciones estatales, motivadas por las lucha obreras o campesinas, se crearon otras tantas condiciones para mejorar la situación de la fuerza de trabajo: Código del Trabajo (1938), Ley de Reforma Agraria (1964), el “desarrollismo” estatal de los sesenta y setenta, alzas salariales, disminución de la jornada de 48 a 44 y luego a 40 horas semanales, creación del IESS (1970) etc.
 
Y a pesar de todo el avance de la legislación y de la institucionalidad en la protección de los derechos para los trabajadores, uno de los factores de la producción que el empresariado tradicional y los economistas “neoliberales” del Ecuador marginaron durante su “paraíso” económico de los años ochenta y noventa del pasado siglo (al que pomposamente denominaban “economía social de mercado”), es la fuerza de trabajo. Para ellos solo existía el progreso de tipo capitalista, los buenos negocios, el mercado “libre”, las privatizaciones y el retiro del Estado. Enfocaron la macroeconomía del país desde la perspectiva de la microeconomía empresarial. Y con las nuevas ideas “modernizadoras” que impulsaron, todo el Ecuador corría el riesgo de perder los mínimos derechos laborales conquistados en otras épocas.
 
Implantar en el Ecuador el sistema de seguridad pública que existe en Europa o las ventajas laborales de países socialistas como Canadá, aquí se califican todavía como “comunismo”, “estatismo” y hasta “chavismo”. En lo de fondo, lo que persiste cuando se cuestionan las alzas salariales, la obligatoria afiliación al IESS, la implantación de delitos laborales, la promoción de derechos para los trabajadores (todavía demasiado tibios) y el cobro del impuesto sobre las rentas, añorando la “flexibilidad” laboral y sosteniendo que todo ello no corresponde a las “técnicas” económicas, es la tradicional visión oligárquica, que siempre impidió en el Ecuador la promoción del bienestar laboral y la democracia social.
 
- Juan J. Paz y Miño Cepeda,  historiador ecuatoriano, es coordinador del Taller de Historia Económica.
http://puce.the.pazymino.com


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