El ejÚrcito de pinos - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2009-02-24

Brasil

El ejÚrcito de pinos

Elaine Tavares
Clasificado en:   Comunicación: Comunicacion, Medios, |   Social: Social, MedioAmbiente, |   Economía: Economia, |
Disponible en:   Español       
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Ya es noche cerrada cuando el auto pasa velozmente por la ciudad de Lages rumbo a la región del Contestado, en Santa Catarina. La luna llena en el cielo es puro esplendor. La luz es tanta que ilumina campos e florestas, construyendo sombras fantasmagóricas. De repente, en medio de la oscuridad surge otra luminosidad, una especie de nave nodriza, enclavada en el medio del verde oscuro. Con ella, un olor feo, una nausea…

- ¿Qué es aquello?


- Es la Klabin. La fábrica de papel. Parece una herida en la floresta, ¿no? – Nadie dice nada, prisioneros de aquella escena bizarra.


El auto sigue en dirección a Caçador. Las sombras continúan delineándose en el horizonte. A lo lejos juzgo ver una hilera de gente andando, mucha gente. Pienso en João Maria, el monje, conduciendo su pueblo rumbo a la mística Taquaruçu, la ciudad santa del Contestado. El viejo que enfrentó al ejército, el miedo, el dolor y empujó a las gentes a la lucha contra la vías del tren inglesas que cortaban Santa Catarina y le llevaba las tierras, transformando al pueblo en esclavo en su propio lugar. João Maria y su gente combatieron al invasor. Fueron hasta el fin y hoy son estrellas fulgurantes de la historia de esta tierra, estudiados en la escuela y reverenciados por todos aquellos que buscan libertad. Apreté los ojos para ver. Pero no era él. La ‘hilera que yo veía, mal iluminada por la luna llena, era hecha de pinus elliotis, miles, millones. No eran gentes en busca de vida digna. Era un nuevo invasor.


1910 


En México comienza la revolución. Los indios, los campesinos, las gentes “de abajo” reclaman tierra y libertad. Se arman hasta los dientes y, con Zapata y Villa, pasan a escribir una de las más bellas páginas de la historia popular. En Brasil, el pueblo silencia delante del avance del caballo de hierro. En todo el territorio se abren veredas para el pasaje del tren. Al comando, las empresas extranjeras, como siempre, la mayoría inglesas. En Santa Catarina no es diferente. La Brazil Railway Company (así mismo, en inglés) termina de rasgar el suelo del estado. Va a traer progreso dicen. El dueño es un estadounidense llamado Percival Farqhuar, que decidió hacer fortuna con las vías creando una empresa en 1906 y, en esos días, ya domina prácticamente todo al sur del mundo. El trecho que atraviesa Santa Catarina, entre San Pablo y Río Grande, está terminado y ahora viene el mejor momento para el empresario del norte. Él se va a quedar con más de seis mil seiscientos quilómetros cuadrados de tierra a lo largo de la vía. El propósito es enriquecer con la madera. Es el acuerdo. Ya los trabajadores, en número de cuatro mil, que penaron en la obra, son despedidos sin que se cumpla la promesa de darles dinero para la vuelta a casa. Por eso, son ellos los que van a engrosar el ejército de miserables que se forma con la expulsión de los campesinos de las tierras que ahora son del “americano”. Es la primera florada de lo que más tarde será conocido como el Ejército Encantado de San Sebastián.


2008


La mirada torcida y el tic nervioso a un lado de la boca avisan que el hombre está incómodo. Él escucha a la mujer hablar sobre los males del pino y mueve la cabeza silenciosamente en un gesto de negación. Después, más tarde, en una conversación reservada, mientras los demás aparceros están en el almuerzo, arriesga un debate. “La muchacha no sabe lo que es vivir de producción. Una vez es la lluvia, o sol demás, los riesgos de perder todo están ahí, a todo momento. Después, aunque la cosa de, puede ser que el precio se quedé allá abajo y uno está siempre en rojo. Con el pino no, es seguro. El agricultor del medio oeste catarinense dice lo que casi todos los plantadores de pinos tienen en la punta de la lengua. Esta es una producción segura, sin mucho riesgo. El árbol no exige mucho y el retorno es garantizado. ¿Para qué arriesgar entonces plantando porotos, trigo, mandioca o cualquier otro cultivo que exige demás de los campesinos y todavía puede llevar a la quiebra? Hablar de cuidados con el medio ambiente provoca risa.. Buena parte no cree en ese discurso de que los cambios climáticos tengan que ver con lo que se hace con la tierra. “Antiguamente nuestros abuelos cuidaban de la tierra, ¿y qué es lo que ellos tenían?” Ese es el argumento. Los pequeños propietarios del medio oeste están enredados hasta la médula en la armadilla del sistema capitalista. ¿Vida simple y natural? Que nada. Mejor son el microondas y el freezer. Hoy, en las ciudades que Forman la región de Lages, hablar mal del pino es buscar pelea. Los que están en convenio con las grandes fábricas de papel o las madereras no quieren ni oír hablar de otro tipo de explotación de la tierra. Y si alguien insiste, corre el riesgo de ser escupido y hasta apedreado.


1500 


Las carabelas de Cabral se aproximan a la costa. Fue descubierto el paraíso. En la carta enviada al rey, va la semilla del gran mal de la extracción que daría a la colonización de estas tierras una marca indeleble. “Esta tierra, Señor, será tamaña que habrá en ella bien veinte o veinte y cinco leguas de costa. Trae a lo largo del mar en algunas partes grandes barreras, unas rojas, y otras blancas; y la tierra de arriba toda plana y muy llena de grandes arboledas. De punta a punta es todo playa… muy grande; porque extendiendo los ojos, no podíamos ver sino tierra y arboledas… Hasta ahora no pudimos saber si hay oro o plata en ella, o otra cosa de metal, o hierro. ¡De tal manera es graciosa que, queriéndola aprovechar, todo se da en ella; por causa de las aguas que tiene!” Desde ahí, cortar madera pasa a ser cosa normal por aquí. Todo el palo-brasil va siendo llevado y siglos más tarde, para ver una muda, sólo en viveros de abnegados que se dedicaron a salvar lo que fuera una gran riqueza. Por otro lado, en los castillos e iglesias de Portugal y España allá está la madera rosada denunciando, con belleza, el robo.


1776 


Andan por la región (hoy Lages) turbas de castellanos. Es un tiempo de fijación de fronteras. Los troperos que vienen de San Pablo hacia el sur dan noticias de que el bandidaje está suelto por ahí. Entonces, el gobernador de San Pablo decide fijar en aquella región un poblado. Quien viene es Correia Pinto, un expedicionario acostumbrado a la batalla contra los indios.  Se va a hacer cargo de los castellanos y de la “indiada”. Él monta una villa, bien próxima al río Canoas. La tierra es buena y las araucarias que germinan por allí prometen grandes lucros. La madera es de primera.


1925 


Por las rutas polvorientas de Lages, Correia Pinto, Lebon Régis, en fin, por todo el medio oeste, circulan, gordos, los camiones. La Guerra del Contestado ya cayó en el olvido, al fin, ¿a quién le importaría media docena de “fanáticos”? El tren de hierro que causara tanto dolor ahora es la anunciación del progreso. Las gentes que por allí viven tienen una riqueza bien a mano: la floresta. El pino es madera noble, retorno garantido. Basta un hacha, fuerza en el brazo y un camión. La boca del monstruo tiene nombre extranjero. Es el aserradero Southern Brazil Lumber Co. Sin que eso sea coincidencia, el dueño de la empresa de nombre inglés es el mismo de la vía que fue la mecha de la lucha campesina en aquellas tierras, el estadounidense Percival Farqhuar. Allá adentro la ley es la de Estados Unidos, pistoleros vigilan a los empleados y sólo el cuatro de julio es día de fiesta. El aserradero, que fue el mayor de toda América Latina, ocupando más de 60 hectáreas, devastó la región desde 1913. La madera abasteció el mercado estadounidense y se tragó la riqueza del medio oeste. Como de praxis, cuando la empresa quebró, en 1938, fue estatizada por el gobierno de Getulio Vargas. Pero, el ciclo del pino ya había hecho el estrago. En San Pablo, sin ni saber de Farqhuar, la empresa de la familia Klabin empieza a destacarse en el ramo papelero.


1960 


La empresa nacida del sueño de Mauricio Klabin extiende sus tentáculos para el sur del país. Ya había echado raíces en Paraná y ahora es la hora de Santa Catarina. Para eso, precisa “profesionalizar” su hacer, entonces, se junta a dos empresas extranjeras, ambas estadounidenses: la Adela Investiment Co. SA y la International Finance Corporation – IFC – financiera del Banco Mundial. Al año siguiente abre la Papel y Celulosa Catarinense Ltda., que sólo va a operar a partir de 1969, en la ciudad de Lages. El sonido del hacha empieza a vibrar con fuerza otra vez en el medio oeste. Casi sin piñales – consumidos en la fiebre de Lumber – la salida encontrada será la típica salvajada capitalista, o sea, lo que de más lucro en poco tiempo. El pueblo de la región de Lages olvida el poroto, la mandioca y empieza a plantar árboles, pinos y eucalipto, al fin no es el verde lo que los eco-plomos quieren?


2008

El biólogo Ademir Reis, profesor de la Universidad Federal de Santa Catarina, dice que mucho de lo que se dice sobre los males del pino es falso. “Él no estraga el agua y no espanta pajaritos. El verdadero problema es el pino, son las personas”. Según el biólogo, toda y cualquier plantación pasa factura a la tierra, sea soya, o arroz o el pino. Lo que se necesita es adecuar la producción a una forma sustentada, de respeto al medio ambiente. Sobre el argumento de que pino chupa el agua en donde está, Ademir argumenta: “todo árbol saca agua. En la Amazonia, la floresta traga el 30% del agua que sube y vuelve”. El único problema que él reconoce es el de la condición del invasor. “Realmente las semillas de pino vuelan a grandes distancias, ellas huyen del espacio plantado y van ocupando nuevos territorios. Eso tiene que ser cuidado. En lo demás, él protege la tierra de la erosión. Hay que respetar las orillas de río y las cimas del cerro”. Para el profesor, las empresas catarinenses que trabajan con el pino son responsables y tiene certificado internacional. “Ya en lo que respecta a ser una monocultura, es cierto que es malo. La producción debería ser diversificada”.

2007 


En las escuelas de la ciudad de Fraiburgo empieza a circular un simple cartilla que lleva el nombre de: El coatí, el cuervo azul y el pino – como enriquecer preservando la naturaleza. La idea es educar a los niños, hijas de agricultores, hacia las ventajas de que los padres planten la invasora. El trabajo se usa de lo que hay de más simbólico en la región, los dos animalitos silvestres. El cuervo azul, inclusive, es el sementero de la araucaria, lo que torna la cartilla algo grotesco. En el documento en forma de revistita, el cuervo y el coatí dicen cómo el pino va a traer trabajo. “Si el pino nace en la montaña, ¿por qué los trabajadores están parados?” pregunta el coatí, aludiendo la ventaja de ocupar los cerros. Dice el cuervo azul: “El pino ayuda al gobierno a través del impuesto y el gobierno después le da al pueblo salud, educación, esparcimiento y seguridad”. Y agrega: “Los árboles protegen los márgenes del río y los animales. Mejoran la calidad del suelo, limpian la atmósfera y dejan la aguas limpitas, además de generar mucho empleo”. Eso es claro, revestido de la idea principal que es la de hacerse rico con la plantación. Finaliza, alegre, el coatí: “Pero entonces vamos a levantar un monumento al pino en todas las ciudades”. El documento distribuido tiene la coordinación de un conocido empresario del área de la manzana de la ciudad, Willy Frey, con la colaboración del Proyecto Renta Creciente. Más-valía ideológica, impregnando las mentes infantiles.


2008 


El agrónomo Eros Mussoli no considera una exageración los males del árbol que hoy invade el estado. Él conoce bien la región de pinos que se formó en Rio Vermelho, en Florianópolis, y garantiza que el árbol suelta una especie de resina que destruye la vida de la tierra. “Nada se cría bajo el pino, acaba con la vida orgánica. Allí, en Rio Vermelho, donde cae la paja no nace nada. Ni precisa ser estudioso para verlo”. Pescadores que viven en la Lagoa da Conceição también concuerdan y denuncian que en días de lluvia, la resina se escurre para la laguna, matando peces, cangrejos y camarones. Eros considera que la característica del pino, con sus semillas voladoras, contribuye para la formación de grandes desastres ambientales. “Es como una endemia. Allá en el en parque do Tabuleiro, que es una región súper protegida, ya tiene pinos. Ellos van ocupando espacio – sin que nadie los plante – y quien protesta y quiere discutir la cuestión es tachado como un antiprogresista”. No es en vano que en la ciudad de Lages ya se puede observar, instigada por conocidos políticos locales, una sistemática caza a los que ellos llaman de eco-plomos.


2009 


Pero los días del pino pueden estar terminando en Santa Catarina, por lo menos en lo que respecta al uso para la fabricación de muebles. Y su “muerte” no tendrá nada que ver con las luchas contra sus características destructoras del medio ambiente. Será simplemente por el nuevo gusto de los europeos, como bien conviene al sistema capitalista. Dice el profesor de la UFSC, Ademir Reis, que en Europa las personas no quieren saber más de muebles descartables. Hay un retorno a la idea de durabilidad de la madera y estos nuevos hábitos ya repercuten, por ejemplo, en Rio Negrinho y São Bento, municipios catarinenses con gran actividad de exportación de muebles. Hay muchas empresas cerrando por ahí”. Como si fuese poco el problema de la durabilidad, está el problema del color. El gusto europeo para este año está más dirigido a las maderas rojas, más claras, como el cedro y la caoba. “Hay otra madera que se tornó un éxito por allá, es la paricá, una madera blanca, muy bonita, nativa de la Amazonia. Y lo que se sabe es que ya hay mucha gente acabando con la floresta allá en el norte para plantar paricá”. Ya las papeleras, estas continuarán usando el pino, lo que indica que el área plantada puede disminuir, pero no acabar.  


2008


Flavio José Martins es presidente del Sindicato de las Industrias de Celulosa y Papel de Santa Catarina y vive en Fraiburgo, la misma ciudad donde fueron distribuidas las cartillas del coatí. En entrevista a un diario de circulación estadual (DC. 09.03.2008) él muestra bien cuál es el papel del pino en el Estado. “Árboles dan más lucro que la agricultura”. Él aún afirma que nadie más se preocupa tanto con la preservación del medio ambiente como las casi 30 empresas del sector, que emplean 16 mil personas y son responsables por 50% de la producción nacional de papel para embalajes, facturando 2mil millones de reales por año. Según él, estas empresas no tocan un árbol nativo siquiera. Todo es reforestación. En Santa Catarina son 1,7 millón de hectáreas plantadas con pinos, siendo que 1,4 millones son certificados. Él  quiere decir con eso que reciben un sello como empresa responsable ambientalmente. Sobre los males que el pino puede causar, ni una palabra.


Hoy 


Ni la tragedia vinculando la región del Vale do Itajaí, que prácticamente se desmoronó, hace que los gobernantes comprendan que todo está relacionado a la cuestión ambiental. La prueba es el nuevo Código Ambiental propuesto por el gobierno de Luiz Henrique. En él, están liberadas las plantaciones en los márgenes de los ríos y en las cumbres de los cerros, bien a gusto de los plantadores de pinos, además de otras tantas aberraciones. En el centro de todo, los deseos de los empresarios, de los latifundistas, de los ricos. La rueda de la economía no para y la política de desarrollo a cualquier precio tampoco. En el campo, entre los pequeños propietarios plantadores de pinos, prácticamente nadie acepta hablar de cambiar de cultura. El pino da lucro sin esfuerzo. Es el sueño de todo el mundo. Casi nadie quiere hablar sobre estas cosas pesadas que vinculan la destrucción del planeta, ecología, etc ... “Eso es cosa de gente atrasada, enemigo del progreso”.. Pocos toman en cuenta los hechos, como cuenta una agricultora de Timbó Grande. “Allá hay nueve mil habitantes 10 o 15 son agricultores. El resto planta pinos. La mayoría de las cabeceras de río se está secando, no hay empleos para jóvenes, aumentó la pobreza, la droga, el embarazo en la adolescencia”.


Para el biólogo Ademir Reis, con los cambios en la preferencia por otros tipos de madera, buscar la replantación de la araucaria puede ser la gran salida económica del Estado, que va así a aprovechar su flora nativa.  Pero eso sólo puede suceder con un gran programa estatal de salvamento. “Tenemos 100 años de mejoramiento del pino, mientras la araucaria, por causa de la ley, no ha sido replantada. No es viable para el dueño de tierra tener araucarias, por eso ellos arrancan el árbol ni bien brota. Porque si crece sólo puede sacar el 50%. Además de eso no había mercado para la araucaria. Por eso un programa de salvamento tiene que incluir al Estado. La empresa sola no se va a ajustar sin beneficio”. Y así son las cosas. Cuando cambian, tienen más en cuenta los intereses del mercado capitalista que la vida de las personas, el bienestar ambiental, el cuidado con el planeta. Sólo vale aquello que trae lucro, y de preferencia fácil, sin que se haga mucho esfuerzo.  


Mientras, en Caçador, a la ventana sigo fijando los bultos que parecen marchar. Ahora sé, son pinos y no las gentes de João Maria. Pero, una brisa leve me trae un perfume de fogata en el piso, y, con ella, viene el recuerdo de una gente guerrera que ve la tierra como madre, de un pueblo que conoce el secreto de Gaia, de hombres y mujeres que no se entregan al canto de sirena de la falsa promesa del capital. Y, así, marchan, nuevos y viejos combatientes del Ejército encantado de San Sebastián, de las huestes guerreras de Tupac Amaru, de Sepé Tiaraju. Después, serán millones, y suplantarán el ejército de pinos… ¡Así piden mis ganas en la noche fresca de Caçador! Deseo, por ahora, impotente… 
(Traducción: Raúl Fitipaldi, de América Latina Palavra Viva.?

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Elaine Tavares es periodista en Instituto de Estudios Latinoamericanos/IELA/UFSC
Existe vida no Jornalismo
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