A 117 aņos de la batalla de Kuruyuki - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2009-01-26

Bolivia

A 117 aņos de la batalla de Kuruyuki

Fortunato Esquivel
Clasificado en:   Política: Politica, |   Social: Social, Indigena, |
Disponible en:   Español       
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Este año, los bolivianos recordaremos el bicentenario del inicio de liberación del yugo español a partir del primer grito libertario lanzado en Chuquisaca un 25 de mayo de 1809, y en pocos años más, la independencia de Bolivia y su constitución como república. Desde entonces, hemos sido protagonistas de una dura resistencia de los ibéricos que por conveniencia se quedaron y pasaron al bando de los independistas, sólo para preservar las tierras despojadas a los originarios.
 
Nuestra historia es pues, una sucesión de enfrentamientos y masacres de indígenas y campesinos, por parte de esos españoles y sus hijos nacidos en América, cuyo corazón no deja de latir por su “España grandiosa”.
 
En esta ocasión queremos recordar que hace 117 años, se produjo una carnicería mayor a la provocada por el Prefecto de Pando en septiembre pasado. Entonces como ahora, los protagonistas, fueron los mismos, blancos contra aborígenes. El 28 de enero de 1892, ocurrió una feroz batalla en la quebrada de Kuruyuki (Chuquisaca), entre los blancos (Karai) y los guerreros guaraníes (Kereimbas).
 
Miles de guaraníes prefirieron morir antes que vivir esclavos en las haciendas de los blancos. Fue un alevoso ataque de verdadera limpieza étnica que buscó eliminar esa nación altanera y soberbia, porque las persecuciones que sobrevinieron luego, pretendían eso, su total desaparición.
 
Después de Kuruyuki, los guaraníes fueron declarados extintos como sociedad independiente. Sin embargo, hace unas pocas décadas, las nuevas generaciones de jóvenes han proclamado que “este pueblo estaba muerto, pero ha resucitado”.
 
La historia
 
Situada en los llanos del Chaco, esta nación, ofreció tenaz resistencia a la penetración española desde Charcas, incluso hasta fines del siglo XIX. La resistencia tiene como sus referentes más conocidos las sublevaciones que en 1727 capitaneó Aruma y Chindica en 1750. Más tarde, entre 1793 y 1799 una poderosa coalición, puso en ruinas varias misiones franciscanas.
 
Otras sublevaciones, se produjeron en 1849, 1874 y 1878, esta vez encabezados por líderes mesiánicos herederos de los profetas y chamanes, conocidos como los “Tumpa” (“dios”). La gran batalla de Kuruyuki, fue también dirigida por uno de ellos, el joven “Apiguaiqui Tumpa”.
 
Este guerrero, había aparecido sólo tres años antes en 1889 llamando al pueblo a la guerra contra los Karai, dados los permanentes abusos de hacendados, curas y militares que no cesaban en sus intenciones de apoderarse de sus tierras, igual que ahora.
 
La resistencia, las sublevaciones y los leves enfrentamientos, tuvieron su definitivo punto de quiebre la noche del 1° de enero de 1892, cuando el corregidor de Cuevo, un Karaí completamente borracho violó y mató a una mujer guaraní, pariente de un Mburuvichá (jefe, capitán) de la zona.
 
A lo largo de todo el mes, se produjeron incidentes de toda naturaleza. Se atacaron puestos ganaderos, algunas iglesias como la misión de Santa Rosa de Cuevo. El Tumpa Apiaguaiqui, estaba en el máximo esplendor de su liderazgo.
 
La batalla
 
 La reacción no se dejó esperar, los Karaí, acudieron con la maquinaria guerrera de esa poderosa trilogía de la colonia y la república: La Iglesia, el ejército y los hacendados.
 
Para mal de los Kereimbas (guerreros), sus opositores habían convencido a parte de los propios guaraníes a luchar contra sus hermanos. De los seis capitanes grandes, solo uno respaldó al Tumpa y ese fue el jefe Güiracota, el jefe Tengua mostró actitudes muy ambiguas, Mandeporá prefirió la “neutralidad”, Anduari prefirió desertar y buscar refugio en la iglesia de Santa Rosa. En cambio el jefe Chiturí del Gran Parapetí, apoyó a los blancos.
 
Los guaraníes de las iglesias franciscanas, peones de las haciendas del Ingre y de la zona del Isoso, fueron obligados a marchar contra el Tumpa.
 
Fue una batalla desigual. El historiador Martarelli, afirma que en el asalto final a Kuruyuki, por esa letal maquinaria armada de militares, hacendados y religiosos estaba compuesta por 1.500 guaraníes y sólo 190 soldados blancos.
 
Más de un millar de guaraníes armados sólo de flechas y lanzas fueron masacrados. De diciembre de 1891 a marzo de 1892, entre escaramuzas, el asalto a la misión de Santa Rosa, la batalla de Kuruyuki y la persecución de fugitivos, más de 6.000 Kereimbas perecieron. El doloroso final ocurrió un 29 de marzo en la población hoy conocida como Monteagudo (Chuquisaca), con la ejecución del Tumpa, traicionado por uno de sus más cercanos colaboradores.
 
Aunque, meses y años después se produjeron pequeñas sublevaciones, se considera al 28 de enero como el fin de las rebeliones guaraníes, aunque el concepto iyambaé, (sinónimo de “no esclavo”), no es olvidado por los guaraníes aún sometidos en tres departamentos de la república.
 
Hoy, la estatua de un Kereimba se alza en la avenida Grigotá y segundo anillo de la ciudad de Santa Cruz, mientras los guaraníes del siglo XXI, se encuentran en el activo fortalecimiento de sus organizaciones, para seguir combatiendo al Karaí, que pese al tiempo, no ha cesado en su paulatina eliminación, ni ha dejado de robar sus tierras.
  
¿Y la actualidad?
 
Los guaraníes se reorganizan con el propósito de reconquistar su territorio, hoy completamente en manos del Karaí, que persiste en eliminarlos o someterlos a esclavitud. Las nuevas estrategias de los blancos consisten, incluso en robarles sus tradiciones, su historia y hasta su representación.
 
No es raro ver que los Karaí, tradicionales enemigos de los iyambaé, se autodenominen “cambas”, un calificativo despectivo que era atribuido a los originarios.
 
 Croatas, libaneses, árabes, descendientes de españoles, norteamericanos y otros extranjeros, convertidos en latifundistas no se sonrojan a la hora de autodefinirse cambas y hasta se atreven a gritar en sus concentraciones ¡iyambaé! ¡iyambaé!.
 
Un falso historiador de la logia “Nación Camba”, comparó la resistencia de los guaraníes, con una presunta lucha federalista del siglo diecinueve. El despertar de los guaraníes es amplio y estos falsarios, están identificados. Los Kereimbas, tienen ahora, el apoyo de la nueva Constitución Política del Estado, en su lucha de liberación definitiva.
 
Lamentablemente, la división del pueblo guaraní es persistente, no faltan los traidores como en la batalla de Kuruyuki, cuando algunos combatieron del lado de los Karaí. Hoy mismo en las luchas regionales, se los puede ver al lado de quienes no abandonan sus intenciones de liquidar esa nacionalidad, recién incluida en la nueva Constitución Política del Estado.
 
El pueblo guaraní se encuentra en la construcción de su unidad política, inexistente por ahora, pero activamente buscada por la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG).
 
Nuestro homenaje y recuerdo a los Kereimbas del 28 de enero de 1892.
 
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- Datos tomados del trabajo: La batalla de Kuruyuki, de la investigadora Isabelle Combés del Instituto Francés de Estudios Andinos. / SCZ/26/01/09


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