La Constitución ecuatoriana - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2008-12-17

Ecuador

La Constitución ecuatoriana

Gustavo Duch Guillot
Clasificado en: Politica, Legislacion, MedioAmbiente,
Disponible en:   Español       


Ya hemos dejado atrás la celebración de los treinta años de nuestra Constitución, pero quiero seguir constitucioneando, y hablar también de las nuevas constituciones que están naciendo en Latinoamérica desde posturas no capitalistas. Como la boliviana o la recientemente aprobada por una mayoría cercana al 70%, Constitución del Ecuador.

Miren, en Ecuador a pesar de ser grandes productores y exportadores de petróleo, bananos, langostinos, café y cacao, tres cuartas partes de la población viven en la pobreza. De hecho la riqueza que se genera en todas esas transacciones beneficia a una pequeña parte de la población. Tampoco esos beneficios llegan vía servicios estatales al grueso de la población. El gasto de salud por habitantes es uno de los más bajos del continente, un 60 % de la población carece de drenaje en sus viviendas y el 45 % no dispone de agua potable.

Parece obvio que el modelo político ligado al libre mercado no genera bienestar para la mayoría de la población, y desde esa premisa nace una nueva Constitución que plantea el manejo de los recursos naturales recuperando la visión de las antiguas comunidades andinas. Hay que recuperar –y regular desde el Estado- una vida en armonía con la naturaleza. Como explica Mailer Mattie "la nueva constitución establece un marco para la creación de formas alternativas en las relaciones sociales y en las relaciones con la naturaleza. A través de la redefinición y ampliación de instrumentos políticos, jurídicos y económicos, comprende asimismo la posibilidad de sustituir definitivamente las metas del desarrollo y del crecimiento económico, proponiendo una nueva manera de ver el mundo y de residir en él."

Para nuestras cabecitas occidentalizadas seguramente todo esto nos es difícil de entender y preguntaremos a qué lleva tanto romanticismo ecológico. Bien, pues lleva a medidas bastante rotundas. Significa apostar por la soberanía alimentaria frente a los modelos de agronegocios, y tomar decisiones como la de expropiar tierras no productivas para redistribuirlas entre la población, prohibir los latifundios y las semillas genéticamente modificadas (con algunas excepciones).

Leonardo Boff nos recuerda lo que dice la Carta de la Tierra: «nuestros desafíos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales están interligados, y juntos podemos forjar soluciones incluyentes». Interligados, no la economía [de mercado] sometiendo a los demás.

- Gustavo Duch Guillot es director de Veterinarios sin Fronteras (España)

http://www.veterinariossinfronteras.org



http://alainet.org/active/28094&lang=es




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