Mundo multipolar - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2008-09-29

Cinco escenarios de la última semana

Mundo multipolar

Diego Ghersi
Clasificado en: Politica, Militar, Internacional, Economia, Finanzas,
Disponible en:   Español       


En una semana signada por la crisis financiera estadounidense, el mundo redescubre la multilateralidad como herramienta apta para resolver temas políticos y económicos y militares.

 

El mundo (o gran parte de él) tiene sus ojos puestos sobre el llamado “Efecto Jazz” que sufre Estados Unidos por estos días. Sin embargo, el mundo sigue girando y otros escenarios irrumpen en la arena internacional.

 

1- Hugo Chávez Frías cultiva nuevas amistades

 

Para esta semana, la opción del presidente de la República Bolivariana de Venezuela era continuar husmeando azufre en el púlpito de Naciones Unidas o emprender una gira por la Federación Rusa y la República Popular China. Su decisión fue contundente: “es más importante ir a Beijing que visitar Nueva York”.

 

China es un formidable mercado que atrae por esa causa a todas las naciones del mundo. En su quinta visita oficial, Hugo Chávez ha firmado con Pekín 26 convenios bilaterales por una cantidad de 6 mil millones de dólares, con lo que ha logrado duplicar el monto de la estrategia económica bilateral para el desarrollo productivo conocida por el nombre de “Fondo Pesado de Inversión”. Dicha iniciativa concentra e invierte los fondos en centenares de grandes y pequeñas obras actualmente en ejecución.

 

Los acuerdos firmados con el gobierno chino implican abrir el mercado de petróleo venezolano al coloso asiático en un volumen que alcanza el medio millón de barriles al día y duplica, de ese modo, la actual provisión. Resulta evidente el intento del mandatario bolivariano por reemplazar a Estados Unidos como su principal cliente.

 

En una búsqueda por elevar la exportación de crudo al millón de barriles diarios en 2012, los acuerdos también prevén la construcción de dos refinerías en suelo chino (Cabruta y Cantón) mientras continúa en estudio la construcción de tres más.

 

Por su parte el gobierno chino explicó que Venezuela era uno de los principales destinos de su inversión en América Latina dado que Beijing aporta el 66,6 por ciento al Fondo Pesado de inversión común a ambos países. Parte de este fondo está destinado a obras de infraestructura en la nación sudamericana como es el caso de los subterráneos de Valencia y de Maracaibo.

 

También interesa a Caracas la compra de 24 aviones chinos de entrenamiento tipo K 8, que la Fuerza Aérea venezolana recibiría en el primer semestre de 2009, adquisición que aún está en etapa de regateo.

 

Como explicación de fondo, Hugo Chávez manifestó en Beijing que “ambos países están creando "modestamente" un nuevo modelo económico con sus empresas estatales opuesto al estadounidense, que sufre una grave crisis de repercusiones globales”.

 

El vínculo con Moscú facilita a Venezuela de un proveedor sofisticado de armas -Venezuela es el principal comprador latinoamericano en el mercado ruso- ante la negativa de Estados Unidos a suministrar repuestos y equipos bélicos. (Ver: “Ladran Sancho”. APM 24/09/2008)

 

El acercamiento con Rusia implica también el respaldo de un amigo que por su poderío es capaz de disuadir cualquier intento desestabilizador pergeñado desde la antipatía estadounidense.

 

Sin dudas, en el alma de los acuerdos, subyace el deseo compartido de construir multipolaridad a nivel mundial que limite las iniciativas de Washington.

 

2- Ejercicios militares Rusia-Venezuela

 

El deseo de un mundo multipolar tiene su arista militar y esta se manifiesta en los ejercicios navales previstos para noviembre que la Federación Rusa y Venezuela realizarán en aguas del Mar Caribe.

 

Dado que sobre el tema sólo resta aguardar que se cumplan los plazos de ejecución previstos, vale la pena aclarar una cuestión implícita en las repercusiones públicas que en derredor de él se han generado.

 

Desde su anuncio, las maniobras han dado pie a las corporaciones mediáticas para desarrollar la teoría de “una nueva guerra fría”. El dato no es menor, dado que invocar la reedición del viejo conflicto entre superpotencias es también cerrar los ojos ante la posibilidad de creación de un nuevo orden mundial multipolar en el que las naciones sudamericanas emergen como protagonistas y que ataca directamente a la hegemonía de Estados Unidos.

 

Si bien es evidente que las motivaciones de Rusia para adentrarse en territorio tradicionalmente estadounidense estriban en represalias por los hechos en Osetia del Sur y como contra estrategia a la iniciativa del escudo antimisiles que Estados Unidos promueve en Europa, desde los medios de prensa concentrados se intenta apelar al falso sentido común implícito en la Doctrina Monroe y generar preocupación por la presencia de una potencia extra continental en aguas sudamericanas.

 

Sin embargo, esas mismas corporaciones mediáticas no son igualmente agresivas para tratar la amenazadora presencia de la IV flota de Estados Unidos que curiosamente navega en aguas ricas en hidrocarburos que le son ajenos o, para recordar la inmoralidad de las invasiones de Afganistán e Irak cuando atacan la conducta ética de Rusia durante el conflicto georgiano.

 

Una lectura crítica de los medios más representativos no podrá dejar de observar el continuo y negativo seguimiento de las acciones del presidente Chávez, motor generador de las maniobras combinadas con Rusia, y la falta de crítica seria a las acciones de Washington.

 

3- Bolivia después de la masacre de Pando

 

A unos días de la masacre de campesinos en Pando que parecía anunciar el incendio del régimen constitucional y legítimo del presidente Evo Morales la situación ha entrado en un período de tensa calma que enmarca las conversaciones del gobierno con los prefectos sediciosos. (Ver: “¿La calma que antecede al huracán?”. APM 25/09/2008)

 

Nótese que llamar “prefectos sediciosos” a los representantes de la “Media Luna” es un hecho no casual que busca destruir el status de “opositores” con los que la corporación mediática internacional los ha bautizado. No hay inocencia en la elección de nombres.

 

Si alguna aclaración le faltara a esta proposición cabría decir que en el marco de las instituciones democráticas de cualquier lugar del planeta la oposición tiene un rol definido y constructivo que no incluye la toma y saqueo de dependencia públicas. Tampoco el asesinato de militantes de diferente ideología. También cabe preguntarse que hubiera pasado con esa “oposición” si los hechos de Pando hubiesen sucedido en Manchester, en Avignón, en Hannover o en Springfield.

 

Hecha la salvedad, lo que queda es una primera evaluación respecto de la rápida y contundente acción de los presidentes integrantes de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas).

 

La velocidad de respuesta, combinada con el efecto escénico de una convocatoria plural y de fin de semana al Palacio chileno de La Moneda significó una clara “puesta en su lugar” a los desestabilizadores del orden constituido en Bolivia. Lo mismo se puede decir de el anuncio hecho desde Nueva York.

 

A la claridad del gesto no verbal debe sumarse el aplastante espaldarazo de confianza que significó para Evo Morales el apoyo incondicional, con nombre y apellido incluidos, a su gestión de gobierno.

 

Y si algo faltara todavía, cabe destacar el significativo hecho de que fuera la UNASUR y no la Organización de Estados Americanos (OEA) la organización que entendiera en el asunto.

 

De esa contingencia institucional hay que destacar dos hechos claros. En primer lugar se inauguró una instancia intermedia de nivel sub continental, más reducida y de mayor conocimiento y dependencia respecto del problema en cuestión. En segundo lugar evitar la OEA fue también eludir la opinión de Estados Unidos, actor interesado denunciado por el presidente Morales al momento de decretar la expulsión de su embajador en La Paz y directamente desde el púlpito de las Naciones Unidas en la mismísima ciudad de Nueva York.

 

4- El efecto “Jazz”: Dancing en el Titanic

 

Si algo podría resultar odioso a los desesperados tripulantes del “Titanic” económico estadounidense era tener que soportar a la presidenta de una nación “del patio trasero” bautizando su debacle económica en el living de su propia casa de 1 y 49 en Manhattan.

 

Tal vez las corporaciones mediáticas no festejen el acierto de llamar a la crisis “efecto Jazz” consagrándolo con la fuerza de un sentido común, pero eso no borrará la lectura que de boca de la presidente argentina, Cristina Fernández se hace de la quiebra del sistema financiero de Estados Unidos.

 

Con una visión latinoamericana, la presidenta argentina no perdió la oportunidad de impugnar las viejas recetas neoliberales que durante las épocas del Consenso de Washington intentaron imponerse a las naciones periféricas desde los organismos multinacionales de crédito: “Al menos Estados Unidos no tendrá que soportar auditorias que pretendan decirles que es lo que deben hacer”, disparó la mandataria a las fauces del león.

 

Si de tradición fílmica se habla, podríamos preguntarnos si a Anoop Sing (aquél director del FMI parecido a Peter Sellers) le tocará pagar parte de la cuenta de su “fiesta inolvidable” o si Anne Krueger (ex directora del FMI) reflexionará acerca de la conveniencia de seguir encarnando a Freddy o, si toda esta crisis no merece el título de “¿Y dónde está el dinero?”.

 

Bromas aparte, el quebranto de la banca de los Estados Unidos se ha transformado en la peor pesadilla que el partido republicano podía soñar en la antesala de un acto electoral.

 

La gravedad del asunto, que amenaza seriamente con una recesión de alcance planetario, ha dejado sin discurso al candidato oficialista John Mc Cain quién, para alegría de Barack Obama, ha debido suspender su campaña electoral por un ataque súbito de mutismo al no encontrar explicación posible que lo despegue del incendio auspiciado por sus correligionarios en ejercicio.

 

Ni el mismo George Walker Bush alcanza a explicar el papelón de tener que apelar al bolsillo de los contribuyentes para reunir los 700 mil millones de dólares necesarios para bombear el agua que apague el fuego ¿Habrá cacerolazos?

 

Para suavizar, el presidente de Estados Unidos, debió articular su “revolucionario” discurso asistencialista con la confesión de que jamás hubiera hecho algo semejante en una situación “normal”. Queda sin explicación la incoherencia representada por el sorprendente papel de salvador que el gobierno de Estados Unidos debe asumir contrariamente a todo lo preconizado desde el partido republicano. He ahí el virus causal de la afonía de John McCain.

 

Cabe preguntarse acerca del significado de la palabra “normal” en aplicación a este caso puntual y, para responder, nuevamente se puede apelar al discurso de Cristina Fernández en el Foro de la ONU. “No puede haber crecimiento sin generación de recursos”, el resto es “economía de casino o de ficción”. La duda está planteada: ¿es lo real la actividad económica consistente con el trabajo y la creación o, la vinculada con el azar financiero?

 

Una vez más aparece el deseo de multilateralismo global de boca de un mandatario sudamericano: “una reformulación de los organismos multilaterales, este que nos comprende a todos, Naciones Unidas, y también los organismos multilaterales de crédito”, aconsejó con autoridad la presidenta argentina.

 

También el presidente de Brasil invocó la palabra mágica: “que el multilateralismo guíe las decisiones para enfrentar la compleja coyuntura actual”.

 

Apartándose de los análisis exclusivamente económicos –ya se han escrito y se escribirán ríos de tinta especializados- es destacable una vez más la comunión de ideas que al respecto surgen de los gobiernos de América del Sur y que recrean la multipolaridad como idea de base.

 

Comunión concreta que ha permitido a Hugo Chávez justificar su ausencia del Foro de las Naciones Unidas en términos de: “No hace falta mi presencia: ya están ahí Cristina Fernández, Lula y Evo”.

 

5- Acuerdo nuclear entre India y Estados Unidos

 

Otra cuestión que requiere de una urgente dosis de multipolaridad es el monopolio del uso y manejo de la tecnología nuclear.

 

El tratado que regula en el mundo esta sensible área es el de No Proliferación Nuclear (TNPN). Sin embargo, el gran pecado del TNPN reside en que permite a solo cinco naciones (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia) disponer de armas nucleares y prohíbe el traspaso de tecnología atómica militar a terceros países.

 

Esta semana se han producido algunas novedades en el ámbito atómico: la apertura del mercado a India; la conducta “díscola” de Corea del Norte que amenaza con reabrir sus actividades en el rubro y el anuncio de que Brasil habría conseguido -al fin- el acuerdo francés para poseer un submarino nuclear (y su paquete tecnológico) en el año 2020.

 

La India ingresó al club nuclear en 1974 y desde ese momento Estados Unidos opuso restricciones de cooperación atómica con el mencionado país, en razón de lo cuál el gobierno hindú optó por recostarse en el apoyo proveniente de -en ese momento- la Unión Soviética.

 

Las tensas relaciones bilaterales que Washington mantiene con Moscú han motivado un esfuerzo del presidente George W. Bush por desbaratar esa cooperación y regresarla a la esfera estadounidense.

 

Por esa razón, Estados Unidos incrementó sus acciones para ratificar un convenio con Nueva Delhi que contemple la provisión de tecnología estadounidense a cambio del compromiso hindú de utilización pacífica del átomo.

 

Merced al acuerdo, India accedería a tecnología nuclear moderna, con combustible homogeneizado por todos los estándares aplicables en Occidente y también a mejoras sensibles en la contención de la mayoría de sus 22 centrales nucleares en funcionamiento, peligrosamente inspirados en el “probado” modelo de Chernobyl.

 

Estados Unidos, por su parte, conseguiría mantener el privilegio de decidir quién puede y quién no puede tener tecnología militar avanzada en el campo nuclear.

 

Es necesario acotar que la diferencia entre la aplicación civil o militar del átomo no reside sólo en la intencionalidad de su eventual poseedor sino que existe una limitación en el hecho de que el uso civil requiere de plutonio y el militar de uranio 235. De ahí que manejar el suministro de combustible es una injerencia que hace al uso final.

 

También habría que recordar que si la India recibió en su momento toda su tecnología nuclear de lo que era la Unión Soviética, Estados Unidos fue quien se la suministró a Pakistán para asegurarse de que los gobiernos fuertes que ha tenido ese país siguieran dominando a un pueblo básicamente integrista y el más numeroso de la zona.

 

Dado que la situación política de Pakistán se encuentra en disputa luego de la salida de Musharraf del poder, un acercamiento estadounidense a India podría causar malestar en el área. Máxime si se tiene en cuenta la hostilidad paquistaní hacia los Estados Unidos y la OTAN incrementada luego de la invasión de Afganistán.

 

Pero lo peor es que la zona no tiene solo dos potencias nucleares. Vecinos a India, Israel e Irán también dirimen sus diferencias.

 

Frente a este panorama Washington pretende liderar el cambio nuclear en Medio Oriente y lo que quiere conseguir es que cualquier nación que inicie el camino el mundo nuclear lo haga con su autorización y con la supervisión de la dócil Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) –bajo control estadounidense- que tiene un consejo compuesto por 32 países. Liderar el campo significa anular la influencia rusa en la materia, hostil a Washington desde lo de Georgia.

 

Sin embargo, la situación puede evolucionar en un acercamiento tecnológico de Rusia a Teherán en materia nuclear, cuestión obviamente no deseada por Tel Aviv, principal socio de Estados Unidos en el área.

 

La cuestión del acuerdo Washington-Nueva Delhi está pendiente de ratificación en el capitolio estadounidense y merced a la crisis financiera del país es posible que se posponga hasta después de la salida de George W. Bush de la Casa Blanca.

 

Por otra parte está la cuestión de Corea del Norte que ha amenazado esta semana con reabrir su programa nuclear como represalia a la negativa de Estados Unidos a retirar al país de la lista de países que apoyan las actividades terroristas.

 

El gobierno de Pyongyang procedió al violar un centenar de precintos de las Naciones Unidas en su paralizada planta de reprocesamiento de uranio en Yongbyon, con el objeto de reactivar sus actividades nucleares. Asimismo la central de la AIEA en Viena informó que fue conminada por Corea del Norte a retirar sus inspectores del complejo nuclear del país.

 

Por último, el gobierno de Brasil anunció que adquiría de Francia la tecnología necesaria para el desarrollo de un submarino nuclear que podría estar en servicio en el año 2020. Este proyecto, que contempla la participación de tecnología argentina, se da en el contexto de defensa naval que los brasileños creen necesaria para la protección de los yacimientos petrolíferos recientemente descubiertos frente a sus costas.

 

Este somero panorama de la evolución de las actividades nucleares hace necesario pensar en un control real de las mismas desde organismos multilaterales solo dependientes del criterio consensuado de sus miembros.

 

De otra manera -para continuar con el criterio cinematográfico de esta nota- el “Día después” de oprimir el botón colorado… seguramente será feriado.

 

Fuente: Agencia Periodística del MERCOSUR (APM), Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de la Plata,  Argentina.  http://www.prensamercosur.com.ar



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