ALAI, América Latina en Movimiento
2008-09-26
Desregulación financiera: fracaso y crisis
Jorge Coronel López
Pese a que los múltiples hechos económicos demuestran la ineficiencia de los mercados en la asignación de recursos, todavía hay quienes insisten en este planteamiento heterodoxo. Por ejemplo, a principios de la década de los ochenta, Estados Unidos, aplicó una serie de normas que sirvieron para desrregular el sector financiero, lo cual permitió que bancos como: Savings and Loans (S&L) compitieran en complejas transacciones con grandes instituciones financieras.
En otras palabras, las reformas permitieron que bancos pequeños dedicados a la oferta de hipotecas y a la captación de depósitos de pequeños inversionistas, pasaran a convertirse en un banco que prestaba los mismos servicios que los grandes. Una propuesta atractiva para los pequeños, pero, una trampa vergonzosa del sistema.
En 1985, S&L y otros pequeños bancos habían caído en la bancarrota luego de acumular grandes pasivos financieros que habían sido puestos en garantía por el Gobierno estadounidense. El costo de este rescate financiero ascendió a 150.000 millones de dólares y sirvió para fortalecer a los bancos grandes, ya que los pequeños desaparecieron.
En la crisis rusa de hace 10 años, los inversionistas se refugiaron en los “Bonos del Tesoro estadounidense”, luego que desde Moscú, se diera la orden de suspender los pagos de los bonos gubernamentales. Los capitales viajaron de un lado a otro sin ninguna restricción, dejando al sistema financiero moscovita en quiebra.
En Colombia, en la década pasada, las reformas del sector financiero sirvieron para que los bancos aumentaran su participación en el total de activos y para que las Compañías de Ahorro y Vivienda (CAV) terminaran prestando los mismos servicios que los bancos; pero, como no resultaron competitivas frente a estos, también, desaparecieron.
Por ejemplo, mientras en 1995 existían 201 entidades financieras, en la época de la crisis (1999) quedaban 126. Este año la Superintendencia, acaba de informar que sólo quedan 77 y destaca a Bancolombia, Banco de Bogotá y Davivienda, como los tres bancos más grandes del país. Dice la entidad que representan cerca del 50% del sector y que pertenecen al Grupo Empresarial Antioqueño, Organización Luís Carlos Sarmiento Angulo y Sociedades Bolívar, respectivamente. El país pasó de tener 33 bancos en 1996 a 14 en 2008, mientras que las 8 CAV desaparecieron por completo en el mismo periodo.
Cabe preguntarse: ¿Cuál era el espíritu de las normas?, ¿permitir la concentración del sector?, ¿favorecer la conformación de conglomerados financieros?, ¿tolerar curiosas fusiones y extrañas adquisiciones que aún se debate su legalidad en los estrados judiciales? Todo parece haber sido un fracaso y se ha perdido un momento histórico para consolidar un sector que brinde garantías y notables beneficios para el ahorro familiar y el financiamiento de una vivienda digna, bajo condiciones humanamente razonables y no financieramente impagables.
- Jorge Coronel López es Economista y profesor universitario
Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas
Corporación Viva la Ciudadanía.