ALAI, América Latina en Movimiento
2008-09-30
AmericaCentral
La emigración, un espejismo por desmitificar
Manuel Villa
- I-
Las realidades de la emigración y la percepción sobre los efectos de este fenómeno en los países de origen de los emigrantes y también en el país de destino, han tenido diversas interpretaciones a través del tiempo. Estas interpretaciones, periodísticas, políticas, económicas o sociales (muy por delante de cualquier reflexión o teoría académica), han promocionado algunas conclusiones públicas sobre los beneficios de recibir remesas o de vivir en el extranjero, especialmente si esto se relaciona a un país desarrollado y poderoso como los Estados Unidos de Norteamérica, que es referente del mejor estilo de vida según los mensajes publicitarios de algunos analistas, la radio, la televisión o el cine.
Al observar la condición de vida o el progreso de los inmigrantes en los EE.UU., la apreciación pude variar de acuerdo a la condición desigual de los inmigrantes por nacionalidad o situación legal, por el tipo de empleo al que tienen acceso o por la región del país donde residen. Se sabe que la condición de los costarricenses es distinta a la del resto de los centroamericanos y que los emigrantes europeos, por ejemplo, no son tratados igual que los latinoamericanos o africanos. También se sabe que algunos estados de la unión norteamericana no promocionan persecuciones masivas o emociones antiinmigrantes. Partiendo de esto, podría haber grandes diferencias de interpretación al momento de llegar a conclusiones.
Otras variantes que podría incidir en la apreciación sobre el progreso o la condición de los inmigrantes latinos en los EE.UU., son sus antecedentes personales, como los conocimientos o habilidades antes de la emigración, su dominio del idioma ingles, su edad y el sexo, o el tiempo de residir en aquel país con lo que aumentan o disminuyen sus vínculos con la comunidad en la que se inserta o sus lazos de amistad o parentescos con oriundos de su mismo lugar. (Mayor consolidación de la "comunidad transnacional" o el "hogar transfronterizo", en número de integrantes o período, se traduce en mayores oportunidades para los inmigrantes).
Lo anterior, las características de los emigrantes y las redes sociales a las que se unen, podría diferenciar la condición de vida de uno y otro inmigrante en los Estados Unidos de Norteamérica. Razón por la que, la percepción en nuestros países sobre "cómo vive un emigrante en un país rico", dista mucho de las realidades que conocen a fondo los que han vivido temerosos de una deportación, marginados por ciudadanos u otros inmigrantes en condición regular, cuidándose incluso mientras compran alimento para no ser detectados: todo por no tener un permiso de trabajo. Esta situación, ante las leyes, les transforma de jefes o jefas de familia trabajadores a personas que deben ser apresadas y transportadas con grilletes en manos y piernas.
-II-
La inmigración es un tema de especial interés para los países desarrollados cuando necesitan mano de obra barata para activar su economía, y también cuando no la necesitan. Esto incide en que induzcan, regulen o no regulen la emigración de personas de los países pobres.
De cara a esto, la emigración se ha convertido en una de las principales estrategias de respuesta de las familias centroamericanas frente a la pobreza y la ineficiencia de las políticas públicas para generar seguridad y desarrollo.
Las políticas económicas implementadas en las últimas dos décadas generaron efectos contrarios a los enunciados, han incrementado la desigualdad en la región de Centroamérica (no sólo constriñendo la clase media o permitiendo que aumenten los hogares en condición de extrema pobreza y el número de ciudadanos en la indigencia) sino que han privado de mercados en igualdad de condiciones a los pequeños y medianos empresarios, incrementado los costos de la producción al tiempo que se dificultan aspectos básicos como el acceso a alimento entre los hogares pobres del área rural y urbana; estas medidas han facilitado y amparado constitucionalmente la concentración de la riqueza en una porción mínima de la población, con lo que es evidente el debilitamiento de las instituciones y los negocios públicos, así como la capacidad y la soberanía del Estado para tomar decisiones que pudieran incidir en los flujos migratorios.
En consecuencia, hay mayor desconfianza entre los pueblos centroamericanos, falta de expectativas para el futuro y exclusión de los hogares pobres que asumen la emigración como alternativa viable para mejorar, aun cuando no tengan suficiente información sobre la real condición de los inmigrantes en los Estados Unidos de Norteamérica, sobre el endurecimiento de las leyes inmigratorias, la crisis económica norteamericana y en general sobre la disminución de la oferta de empleo por aquellos lugares.
-III-
Se sabe que las familias pobres mejoran sus condiciones de vida a través de la remesa y que ésta se utiliza principalmente en gastos para el hogar, compensando necesidades básicas insatisfechas como la buena alimentación, la salud o la educación. (La educación, a la larga, es quizá la más importante inversión que se hace con la remesa). Se ve la mejora en la manera de vestirse de los receptores, en la calidad de sus viviendas y en la compra de artículos para aumentar la comodidad.
Mas lo anterior genera cambios en los hábitos de consumo y en el límite de restricción presupuestario de las familias receptoras, sin que esto signifique inversiones importantes en sus lugares de residencia. La inversión o el uso de los dineros provenientes del extranjero, se hace en los grandes centros de negocios que se establecen en las ciudades con mayor desarrollo, con mayores redes financieras o tiendas de consumo.
En el caso de haberlo, el aumento de oferta de empleo en los sitios donde se cobra y emplea la remesa, conlleva presión demográfica en las ciudades (en muchos casos por arriba de la capacidad urbana para satisfacer la demanda pública de servicios). En relación con la captación de impuestos por comercio, beneficia principalmente a los gobiernos locales de las ciudades más grandes que aumentan la inversión pública en los cascos urbanos, generando dos impactos negativos para el desarrollo de los territorios más pequeños: pérdida de capacidad para la inversión pública en los municipios pobres que no captan recursos de la remesa por concepto de impuestos por comercio; pérdida de mano de obra y de recurso económico circulando para el comercio local y las actividades agrícolas. Con la disminución de la producción agrícola, aumenta el precio de los alimentos o es más difícil el acceso para los que no tienen dinero, el círculo del desempleo aumenta y también la inseguridad entre los que no reciben remesas.
Lo anterior hace dudar que los beneficios de la remesa, evidentes en los hogares receptores, se puedan expandir al nivel comunitario y -acumulados por las grandes empresas- no esta muy claro cómo éste dinero podría generar mejores condiciones en los lugares de origen de los emigrantes con el fin de evitar nuevas emigraciones o para reinsertar a los emigrantes cuando retornen, producto de una deportación, o por conclusión voluntaria.
La remesa, representando a veces el principal rubro y entre el quince y el veinticinco por cien del Producto Interno Bruto de los países de Centroamérica, no parece una fuente sostenible para el desarrollo, ya que, además de ser una trasferencia de responsabilidad hacia los receptores y sus parientes en el extranjero, se basa en "un podrían" y en políticas internacionales fuera del control de la naciones dependientes de la remesa (como es el caso de las políticas norteamericanas o europeas en este momento), afectando cualquier planificación de país, cualquier propuesta nacional basada en remesa o expectativa familiar que se sustente en la emigración.
La emigración y la remesa han sido utilizadas como un paliativo para sostener sin modificación ni contradicción un modelo cuyas consecuencias son adversas para la mayor parte de las personas. Modelo que además heredó nuevos hábitos, memes culturales sin raíces ni evolución, e ideas sobre estilos de vida que no podemos sostener.
-IV-
¿Cómo afecta -los cambios visibles entre las familias receptoras-, la imaginación de las familias que no reciben remesas y la estratificación comunitaria?
A raíz de varias generaciones de emigrantes y luego del incremento o del fortalecimiento de las redes migratorias, especialmente después del cambio de las políticas públicas con relación al agro en los años noventa, luego de la tormenta y el huracán Mitch en el año 1998, de la sequía del año 2000 y la caída internacional del precio del café en el año 2001, la salida de emigrantes se incrementó en número alarmante en la región, lo que ha generado divisiones sociales a lo interno de sus comunidades de origen, situando a los receptores de remesa en un estrato de privilegios que se manifiesta en su estilo de vida y por el acceso a dinero en efectivo, vehículos, tipos de vestimentas, aparatos eléctricos y tecnológicos; pero, también, debido al efecto que causan los cambios de la arquitectura de sus casas de habitación, las que han sido restauradas o ampliadas gracias a la remesa y a la información que los emigrantes envían como guías para los constructores locales: revistas, fotografías, dibujos o planos.
Estos cambios, sin embargo, no generan ingresos para los receptores y en muchos casos esconden la inseguridad o los vacíos de una familia separada, a la vez que muestran bienestar sin que se dediquen más horas al trabajo, lo que induce a una conclusión inconciente y equivocada entre los que no reciben remesa: por alguna razón, entre los sectores más pobres, aunque parezca arriesgada esta opinión, se cree que teniendo riqueza no es necesario trabajar*.
Esto obliga otro comentario*: por lo menos en el dominio rural, los profesionales, así como los dueños de propiedades o negocios perciben el trabajo de una manera distinta y se apegan a esto. Pero, entre aquellos obligados a emplearse en trabajos menos especializados, cuya pobreza es mayor y con menores niveles educativos, hay una percepción diferente sobre la razón del trabajo: comprar alimento y vestirse. Al establecer un concepto de pobreza con personas en extrema pobreza o muy pobres, éste se relaciona a la insatisfacción de necesidades básicas; la reflexión sobre "qué es ser pobre" es tan primaria que no resulta difícil comprender porque -con un marco limitado de posibilidades por medio del poco pago de un mal empleo o sub empleo-, ellos consideran que teniendo recursos para satisfacer su alimentación, su techo y vestimentas, ya no son pobres y el sentido del trabajo languidece.
Uno sólo de los integrantes de una familia que emigre, principalmente hijo o hija de los actuales jefes de hogar que en proporción emigran mucho más que los conjugues, podría generar el recurso necesario para cubrir las necesidades básicas de un hogar pobre sin oportunidad de empleo o sujeto a un empleo irregular con un salario menor al necesario para satisfacer sus necesidades.
Entre las generaciones más jóvenes, en cambio, dependientes o fuera de los rangos de edad para trabajar, el efecto de la expectativa de la emigración incluso cambia metas de vida. Desde muy pequeños, amplios grupos de este segmento de la población se proyectan como futuros emigrantes y no como estudiantes, empresarios, profesionales u obreros nacionales.
-V-
Con la emigración se interrumpió de varias formas la transferencia de responsabilidades y conocimientos entre generaciones, esto por la pérdida de gran cantidad de adultos jóvenes (entre 25 y 40 años de edad) dejando a las generaciones mayores y a las jóvenes con más representación en los territorios y con mayores dificultades para comunicarse por su visión del mundo, por cansancio de los primeros y desinterés de los segundos, o por cuestiones culturales.
Se han debilitado las estructuras de las organizaciones de base con la pérdida de seres humanos capacitados de ambos sexos, incrementando la responsabilidad y la participación de la mujer ya que emigra en proporción menor que los hombres, no obstante, no hay lógica simple en esto porque lo anterior no implica de forma automática incremento en poder femenino para la toma de decisiones.
En general han cambiado los hábitos productivos a raíz de la emigración, pero, no sólo entre receptores, los países se hicieron dependientes de las divisas que llegan desde del extranjero "por medio de nuestro principal producto de exportación", y los gobiernos se han relajado en lugar de buscar soluciones. Los empresarios refutan la cultura de la producción, acomodándose a la lógica intermediaria e incrementando el precio de las mercancías apoyados por el circulante que representa la remesa, no por el costo de producción, sino por la especulación, poniendo a más personas o intermediarios sobre la espalda del que produce, o sobre la espalda del que envía dinero desde el extranjero.
-VI-
La emigración hacia los Estados Unidos de Norteamérica se establece profundamente en la imaginación de la población centroamericana. Parecen pocos los riesgos del viaje sin permisos migratorios a cambio de vivir en aquellas ciudades del norte, donde la paga en dólares significa un cambio inmediato entre hijos, conjugues o padres de los emigrantes; parece poco el temor de la deportación a cambio de residir donde los vehículos, las casas alfombradas, las vestimentas de marca, los aparatos eléctricos y los alimentos, están al alcance de los obreros pobres, incluso al alcance de inmigrantes en condición irregular, con una manera de acceso que en la actualidad resultaría impensable en un país de Centroamérica, a no ser entre las capas sociales con mayores recursos económicos.
El sueño de mejorar la calidad de vida de sus familias y el de formar parte de una sociedad rica, ha sido alimentado de muchas formas: por una parte, es un efecto de la publicidad y las ideas de consumo que aumentan por todos los medios de comunicación; por otra parte, este sueño ha sido generado por los relatos de bienestar de los emigrantes retornados en tiempos de menor dificultad para emplearse y cuando la persecución de inmigrantes no fue tan intensa como ahora. Pero, quizá, algo que ha contribuido negativamente con este sueño, (además del manejo inadecuado del tema y la propaganda sobre las remesas a cargo de los profesionales de los medios de comunicación, los políticos y los funcionarios públicos), es la costumbre consciente o inconsciente de los emigrantes de omitir información sobre experiencias tristes o indignantes en los Estados Unidos de Norteamérica. Las fotografías con las joyas o el vehículo prestado, teniendo a espaldas el gran edificio donde quizá no han entrado, más la descripción de las calles, los centros comerciales y la diversidad cultural, todo esto esconde duras realidades.
Es más dura ahora que en cualquier otra fecha de las emigraciones no forzadas hacia los Estados Unidos de Norteamérica, la realidad de aquellos que tuvieron que separarse de sus seres amados y sus territorios de origen persiguiendo un sueño.
-VII-
El vivir sin respaldo legal en un país desarrollado implica estar fuera de cualquier marco regulatorio que defienda los derechos humanos, exclusión de procesos públicos importantes, mayor dificultad para obtener empleo, acceso a empleos irregulares, menor remuneración que la establecida legalmente e inclusive mal trato o abuso por parte de sus empleadores, ya sean ciudadanos u otros inmigrantes contratistas o supervisores de los primeros.
Ser inmigrante en condición irregular implica pasar de la injusta incertidumbre de bienestar para el futuro en el país de origen, al conocimiento pleno de la injusticia y la discriminación en el país de destino. Implica pasar del vacío generado por la separación con sus seres amados, a la creación de nuevas estructuras de hogares, ruptura de los vínculos, separación de los conjugues o la pérdida del afecto de los hijos. Ser inmigrante en condición irregular es ir de la ligera diversión que significa reunirse entre amigos los fines de semana, a la amarga realidad de la muerte de un hijo o el padre o la madre en su lugar de origen, al que no puede regresar a través de un aeropuerto por el que debe pasar con documentos en las manos.
Hay, en lo anterior, una connotación incuestionable de la sensibilidad humana y los derechos fundamentales. Hay una contradicción referente a estos hombres y mujeres, niños, adultos y ancianos que se han separado por la búsqueda del bienestar que no hay en su país, una realidad que contradice el sueño y demuestra que la emigración hacia los Estados Unidos de Norteamérica es un espejismo que debe ser borrado de la imaginación colectiva. Mas esto no será posible sin un esfuerzo social enorme, enfocado hacia la principal causa de la emigración que según todo tipo de evidencia indica tener su origen en factores económicos.
Por otro lado, si aceptamos la norma actual del mercado o que el comercio y los negocios deben hacerse sin controles sociales o estatales: en un mercado de libre oferta y demanda, la mano de obra debería circular de un país a otro sin problemas.
Respetando y apoyando toda acción que favorezca al emigrante, no demos olvidar que el verdadero escenario de lucha debe establecerse en los territorios expulsores. Es aquí y ahora donde debemos tomar decisiones. La emigración no es un apoyo para el país, las remesas no son fuente sostenible, las familias no merecen separarse.
Más información en:
http://www.migracion-remesas.hn/dca_version_web/index.html
http://www.migracion-remesas.hn/CIID/index.htm
http://www.migracion-remesas.hn/ford_version_web/index.html
http://alainet.org/active/26656
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