Consecuencias de la Democracia Electoral como parte estratégica de la Burocracia actual - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2007-02-09

Guatemala

Consecuencias de la Democracia Electoral como parte estratégica de la Burocracia actual

Fátima Antonethe Castañeda Mena
Clasificado en:   Política: Politica, Democracia, Elecciones, |
Disponible en:   Español       
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Al hablar de democracia electoral, se alude al sistema por el cual la asignación de representantes al poder Ejecutivo, legislativo y corporación municipal del gobierno son electos a través del sufragio que los votantes otorgan a los partidos políticos y comités cívicos para que dirijan al país. Vale preguntar varias cosas; ¿es efectiva, la representación por medio del voto? ¿Favorece al Estado? ¿Es viable la democracia electoral?

El panorama político electoral que atraviesa Guatemala en la actualidad, denota que los “posibles” candidatos y candidatas para asumir los cargos políticos del país ya están dados. Sean éstos, por elecciones directas o primarias internas de los partidos políticos, para optar cargos de -presidenciables y vicepresidenciales-, representantes a comunas municipales y sin dejar atrás los puestos a curules, que son directamente electos por los mismos partidos a los que pertenecen.

Así mismo, el sistema democrático electoral guatemalteco permite que las convocatorias a los puestos no sean directamente por elección del pueblo, o por una significativa parte de la llamada” elección popular”. De manera que, los Partidos Políticos y Comités Cívicos son los únicos que pueden proponer candidatos, por mandato de la Constitución Política de la República de Guatemala y Ley Electoral y de Partidos Políticos.

Por el momento en este paso de elección no hay conjeturas, empero la circunstancia misma de postulaciones libres, para optar a los cargos es de regulación mínima, es pertinente preguntarse la hoja de vida de los postulados en su mayoría no viable para dirigir el país.

Es aquí pues donde se inserta la duda de los intereses partidarios y/o particulares de los individuos que se postulan, agregando los vínculos a élites económicas, posibles vínculos al narcotráfico, crimen organizado entre otros.

Ellos y ellas son los que “posiblemente sean nuestros gobernantes”, hay que agregar la aberración de un sin fin de políticos que intentan ser reelectos y seguir dirigiendo al país. ¿Es una óptima opción para Guatemala? Considero que la estrategia de los candidatos para llegar al poder a través de las instituciones legales no ésta fuera de ley.

Es evidente la falta de compromiso de los Partidos Políticos en postular personas que trabajen en la elaboración de políticas públicas generadoras de progreso y no sólo crecimiento económico, para beneficio de la mayoría de guatemaltecos y guatemaltecas. Vale mencionar que efectivamente existen actores que pueden retomar el rumbo del país, también así no hay que culpar a los intermediarios políticos agregando la apatía de los sufragantes.

Paralelamente en la democracia en que estamos inmersos, en donde el mercado económico se confunde con lo político, lo que trae corrupción, impunidad, no transparencia de los actores políticos en el ámbito nacional, sin olvidar las presiones internacionales. Estamos bajo el velo de la democracia electoral tutelada de exclusión o inclusión que mientras exista más controversia de ciudadanos y ciudadanas, para poder elegir a las autoridades existe una despolitización para entrar en conformismo y resignación.

Una posible explicación a este desequilibrio democrático electoral es el mismo modelo, no ha permitido una democracia en función de intereses nacionales. Por ende la medida necesaria es democratizar la democracia, esto significa, la aspiración y conceptualización a construir otro modelo democrático, adecuado a la sociedad, para poder elegir libremente a los representantes, a través del sufragio universal, con el principio de legitimidad y representatividad, no solamente de representación, sino de elección popular. Apegada a leyes que se adecuen a las necesidades de las instituciones encargadas de lo electoral –Partidos Políticos- y además la politización de los y las guatemaltecas.

Cabe recordar pues, que en la democracia electoral la ciudadanía no lo es todo, ni representa libertad sino un requisito para seguir aumentando la supremacía de los que otorgan el poder. Sin embargo ¿en qué plano queda la ciudadanía?, la concepción de ciudadano o ciudadana es un proceso de institucionalización que condiciona el qué hacer o no hacer. Además de numerosos requisitos para ejercer el voto, mientras que la heterogeneidad del país resulta incómoda para algunos, sin embargo esto no debe verse de forma peyorativa, sino por el contrario, que enriquece y favorece a la sociedad guatemalteca, esta diversidad conformada por cuatro etnias que no están representadas significativamente. En el caso de la etnia maya no tienen suficiente representación en los organismos Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Por todo esto, en estas elecciones no esperemos avances en la postulación de candidatos que lleguen y medien con los problemas que afecten a la sociedad, sino veremos un circo polítiquero y confrontación entre los mismos postulados y postuladas, además de la anhelada reelección y propuestas del mismo corte de hace tres años.


Fátima Antonethe Castañeda Mena
Colaboradora especial de Incidencia Democrática

Fuente: Incidencia Democrática (Guatemala)
http://www.i-dem.org


http://alainet.org/active/15539&lang=es




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