La tierra está enferma - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2006-05-16

La tierra está enferma

Teodoro Rentería Arróyave
Clasificado en:   Política: Politica, |   Social: Social, MedioAmbiente, |
Disponible en:   Español       
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Muchas voces se han venido manifestando en todos los tonos sobre el daño que la humanidad ha inflingido a este planeta tierra, precisamente en detrimento de ella misma, aunque nosotros consideraríamos que los depredadores principales son una serie incontable de industriales sin ética empresarial y que no pocos ecologistas los tachan de criminales.

No es posible que las cuencas, los ríos y los mantos friáticos sean contaminados con aguas residuales precisamente de esas industrias que jamás han cumplido con las mínimas responsabilidades y mucho menos con las normatividades que han dictado los estados para rescatar este bien supremo o mejor dicho vital de la humanidad, y vital viene exactamente de vida, lo que se traduce directamente en la supervivencia o no de la especie humana.

Por tales excesos, que al parecer nadie puede contener, el llamado seudo científico británico, James Lovelock decreta el fin del mundo. Ese escenario lo describe con lujo de detalles en su libro The Revenge of Gaia (La Venganza de Gea), el más reciente manifiesto de la sub literatura catastrofista, espiral propagandístico del movimiento ambientalista. El autor es considerad uno de los gurus del movimiento, sin embargo pese a esta apreciación su hipótesis Gea no es para desecharse.

Reseña Estratégica, la agencia latinoamericana, al abordar el tema nos dice que supuestamente la Tierra esta gravemente enferma y lista para contagiarse de una fiebre mórbida que podría durar inclusive 100.000 años, lo cual pone a la civilización en grave peligro. La temperatura de la atmósfera subirá 8 grados en las regiones templadas y 5 en los trópicos, lo que transformará en un desierto gran parte de las regiones continentales. Antes de finales de siglo, miles de millones de personas morirán y tan sólo sobrevivirán algunas pocas parejas en condiciones de procreación en las regiones árticas.

Si tomamos en cuenta los fenómenos que se han presentado últimamente, llamados el niño y la niña, y para los cuales no se quiere dar una explicación científica confiable, porque seguimos con el viejo ordenamiento de los gobiernos trasnochados de que no se debe asustar a la población, aunque después de que se presentan toda clase de meteoros y demás fenómenos mueran cientos de personas y desaparezcan ciudades enteras, por consecuencia no existen argumentos válidos para desmentir a James Lovelock.

En un artículo publicado en varios periódicos británicos, Lovelock presenta resumido su libro de reciente publicación, y asegura: "Este artículo es el más difícil de los que haya escrito… Mi teoría de Gea ve que la Tierra se comporta como si estuviese viva y, claramente, cualquier cosa viva puede gozar de buena salud o padecer enfermedades. Gea me transformó en médico planetario y, como tomo mi profesión en serio, ahora tengo que dar más noticias."

"Nuestro planeta se mantuvo saludable y adecuado para la vida, como hace todo animal, la mayor parte de los 3.000.000 millones de años de su existencia. Fue una suerte que comenzáramos a contaminar en un momento en el que el Sol estaba muy caliente… Provocamos una fiebre en Gea y, luego, su condición empeorará para llegar finalmente a un estado parecido al coma," afirma Lovelock.

Lovelock explica por qué la ciencia tardó tanto tiempo en reconocer la verdadera naturaleza de la Tierra: "Me parece que es porque la visión de Darwin era tan buena y tan clara que nos tomó hasta el día de hoy digerirla… Si se supiese en aquella época que la vida y el ambiente están estrechamente ligados, Darwin hubiera visto que la evolución envolvía no sólo los organismos, sino toda la superficie planetaria… Hubiéramos sabido que no podíamos contaminar el aire o usar la piel de la Tierra -sus ecosistemas forestales y oceánicos- como mera fuente de productos para alimentarnos y equipar nuestras casas. Hubiésemos sentido instintivamente que había que dejarlos sin tocarlos porque son parte de la Tierra viva.

En conclusión, sugiere que "necesitamos hacer las paces con Gea… Encima de todo, debemos recordar que somos parte de ella y que ella es, realmente, nuestro hogar." Cuidado la teoría de Lovelock no es una hipótesis barata o que quiera vender cara por catastrofista. Inclusive para cualquier lego la tierra está enferma.

- Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor, vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.

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