La comunidad negra en Costa Rica - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

1995-10-01

CostaRica

La comunidad negra en Costa Rica

Francis Hutchinson
Clasificado en: Social, Afro,
Disponible en:   Español       


Quinientos años después de la llegada de Colón, América Latina empieza recién a superar las limitaciones de la percepción eurocéntrica sobre su herencia y a reconocer el componente indígena de su cultura. Lo que poco se discute, e incluso a veces se niega enfáticamente, es que América Latina es un conglomerado no de dos, sino de tres culturas diferentes: la Europea, la Amerindia y la Africana.

Costa Rica, un país con una reputación internacional por su igualitarismo, debe todavía justificarla incorporando efectivamente a su sociedad el 2% de su población que son los negros.

El inicio de la comunidad negra

A través de la historia, la sociedad costarricense ha sido profundamente afectada por su contacto con diferentes culturas negras. Tres culturas distintas han dejado su huella.

Los negros han estado en América Latina tanto tiempo como los europeos, puesto que los conquistadores trajeron consigo a esclavos. Vasco Nuñez de Balboa llevó 30 esclavos cuando atravesó el Darién para descubrir el Océano Pacífico. Hacia fines del Siglo XVI, Costa Rica tenía una pequeña población negra. Poco tiempo después, había negros en todo el país que trabajaban en las plantaciones de caña de azúcar, cacao, coco y café, como también en la ganadería.

Sin embargo, en Costa Rica la esclavitud (abolida en 1823) nunca fue muy significativa, debido a la pobreza, la dispersión de la población, la ausencia de minería como fuente de ingresos y su distancia de la capital centroamericana, Guatemala.

Hoy, los descendientes de los esclavos, la mayoría de los cuales viven en el Valle Central, han sido totalmente asimilados y tienen poca conciencia de la cultura de sus ancestros. No hay duda, sin embargo, de que esa primera comunidad dejó su huella: el héroe nacional de Costa Rica, Juan Santamaría, fue negro; hay muchas palabras de origen africano; y algunos cuentos folclóricos provie-nen también de Africa. En un sentido más amplio, la mayor parte de la música latinoamericana tiene influencia africana.

La segunda ola

La siguiente comunidad africana que tomó parte de la historia costarricense fue el zambo. Los zambos fueron esclavos escapados, llamados cimarrones, que establecieron sus propias comunidades en áreas remotas e inaccesibles para los españoles. Con el transcurso del tiempo, se mezclaron y fueron asimilados por los indígenas misquitos. Los zambos se desplazaban por la Costa Atlántica saqueando colonias españolas.

Este grupo fue ayudado por los británicos, quienes habían ganado el control de Jamaica en 1655, y buscaban contener la influencia española en la región. Se aliaron con los zambos, les financiaron y les vendieron armas. La actividad del zambo llegó a su apogeo en el Siglo XVIII, cuando los gobernadores españoles les pagaron tributos para que cesen sus ataques.

Las comunidades zambas en Costa Rica, también han sido prácticamente asimiladas y su cultura se ha perdido. Existen, sin embargo, comunidades en la Costa Atlántica, desde Belice hasta Nicaragua, que conservan su cultura e idioma. La mayor comunidad se encuentra en Honduras, donde son conocidos como Garífunas o Garinagus.

La tercera ola

La tercera y más importante comunidad negra es la caribeña, que hoy constituye la mayoría de la población negra. Costa Rica tiene la diáspora jamaicana más grande después de Cuba y Panamá y su desarrollo como nación es testigo de su contribución.

Hacia la segunda mitad del Siglo XIX, el café se convirtió en el principal producto de exportación de Costa Rica. Las cosechas se transportaban desde la Costa Pacífica, por la inaccesibilidad del terreno selvático de la Costa Atlántica. Para ser llevado a Europa, tenía que dar la vuelta por Sudamérica, lo que aumentaba el costo y le quitaba competitividad. A fin de solucionar esta situación, en 1871 se inició la construcción de una vía férrea y un puerto en la Costa Atlántica. Por la escasez de mano de obra local, se importaron italianos, chinos, y negros del Caribe y de Centroamérica. Esto coincidió con una crisis de empleo en Jamaica que provocó un éxodo a países vecinos.

Muchos jamaicanos tenían la intención de regresar a su país; pero la mayoría se quedó en la provincia de Limón en la Costa Atlántica. Cuando la construcción de la vía férrea terminó en 1890, pasaron a la industria bananera, cuya producción creció hasta su tope en 1907.

Por lo general estos trabajadores vivían en las plantaciones y tenían escaso conocimiento de Costa Rica más allá de su entorno inmediato. El contacto con los costarricenses era mínimo porque las bananeras estaban en manos extranjeras. No hablaban español y vivían con sus costumbres jamaicanas. Tenían sus propias escuelas y trajeron profesores de Jamaica. Se consideraban todavía ciudadanos británicos y fueron tratados como tales por el gobierno costarricense.

Sin embargo, en 1913 comienza a descender la producción bananera. La United Fruit Company, que controlaba la mayor parte de ella, decide moverse a la Costa Pacífica. El gobierno, temeroso de que el país se viera "invadido" por trabajadores negros que robarían los empleos de los costarricenses, adoptó una Ley en 1934 que prohibía a los negros trabajar en las plantaciones de la Costa Pacífica. Esta Ley, y la ley no escrita que no admite a los negros en la capital, tuvo el efecto de aislar por completo a la comunidad.

Aunque el cacao reemplazó al banano como principal fuente de ingreso en la Costa Atlántica, y si bien continuaron las actividades tradicionales como la pesca y la agricultura en pequeñas parcelas, el golpe recibido por la comunidad fue contundente. Esto provocó un éxodo a la tierra natal o a Panamá. Y la provincia de Limón en los años '30 quedó abandonada económica y políticamente.

Esta situación persistió hasta después de la guerra civil del '48, cuando ambos bandos, en búsqueda de apoyos, cortejaron a la comunidad limonense. No es de sorprenderse que la respuesta fue la indiferencia. Pero los figueristas, que tomaron el poder, fueron ostensiblemente el único gobierno que trató de integrar a la comunidad negra y pasó una legislación para naturalizar a los negros de Limón y darles el derecho al voto.

La situación actual

La comunidad negra hoy está en una crisis socioeconómica, debido principalmente a la negligencia estatal. La provincia de Limón tiene las más altas tasas de analfabetismo, de nacimientos, de niños nacidos fuera de matrimonio y de mortalidad infantil, que los promedios nacionales. La región sufre de altos niveles de desempleo y subempleo, lo que es irónico en una provincia que maneja más del 75% de las importaciones y exportaciones del país y cultiva un alto porcentaje de sus cosechas.

Un análisis de esta situación ha revelado, en el mejor de los casos, una percepción equivocada del gobierno de las necesidades de la comunidad y en el peor, una actitud de indiferencia total hacia estas necesidades.

El problema

El inglés, en tanto idioma de esta comunidad, está en peligro y cada generación habla menos inglés que la anterior. No es raro que los nietos no pueden comunicar con sus abuelos. Este fenómeno se debe principalmente al hecho que la comunidad negra ya no controla la educación de sus hijos. Muchas de las escuelas privadas inglesas en Limón se vieron forzadas a cerrar en los años 50 y 60, como parte de un intento por asimilar a la comunidad.

Quince Duncan, autor de uno de los libros más importantes sobre la comunidad negra, El Negro en Costa Rica, critica como el sistema educativo trata la etnicidad. La persona negra o es invisible o es representada en posiciones de servidumbre. A los costarricenses no se les enseña la historia o cultura negra, y mucho menos a ser orgullosos de ella. Para la mayoría, el folclore proviene de la Provincia Pacífica de Guanacaste y es de origen español, no indígena ni negro.

El sociólogo Manuel Monestel, Jefe de la División Cultural de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), dice que el turismo es responsable de ciertas distorsiones culturales que afectan a la comunidad.

En parte, esto se explica por las políticas gubernamentales que permiten una inversión extranjera indiscriminada. Muchos extranjeros van a Limón donde, aprovechando el espectáculo exótico de esta comunidad, compran a los negros propiedades a bajo precio. La mayoría de negros no tienen capitales para iniciar su propio negocio y quedan sin tierras, dependiendo de trabajos manuales para su sobrevivencia.

Muchas actividades tradicionales como la pesca y la agricultura van desapareciendo, al tiempo que los negros son explotados con salarios bajos. El éxodo de jóvenes hacia San José o EE.UU. contribuye a la fragmentación de la comunidad.

Como es frecuente en áreas donde hay un auge del turismo, Costa Rica, y en especial la Provincia de Limón, enfrenta los problemas inevitables del mercado de sexo y drogas, empeorado por una falta de alternativas en materia de trabajo calificado y digno.

La cultura popular sufre también del impacto del mercantilismo. La gente escucha más el reggae comercial y otros tipos de música importada que sus propias creaciones musicales. Hay menos espacio artístico para el calypso y otras formas tradicionales de música y expresión artística comunitaria.

Desde la incorporación de los negros a la vida política del país al inicio de los años 50, los logros y las concesiones políticas para la comunidad negra han sido casi nulos.

Los avances reales se pueden resumir así: la Ley Curling, adoptada en 1955, que facilitó la naturalización de la comunidad negra; el Plan Educativo del '74, que plantea corregir los perjuicios causados a la comunidad negra por el sistema educativo; y la ruptura de relaciones con Sud Africa, junto con la ratificación de leyes anti-discriminatorias bajo la administración Arias.

El Partido Liberación Nacional (PLN) ha tenido el mayor número de candidatos para el gobierno local, y por lo tanto, ha sido el partido con el cual tradicionalmente la comunidad se ha identificado. No obstante, las problemáticas de la comunidad han sido descuidadas. Los candidatos escogidos han sido, por lo general, muy moderados y no necesariamente los líderes reales de la comunidad negra. Ultimamente, la lealtad de la comunidad está cam-biando, como lo evidenció el hecho que en las elecciones del '94, el PLN perdió por primera vez en Limón.

Existe una clase media creciente y hay una presencia mayor de negros en los campos profesionales. Según Quince Duncan, proporcionalmente hay más negros en buenos puestos profesionales que en otros países de América Latina, pero todavía muy pocos en posiciones de poder.

Muchos de estos cambios son inevitables en una situación donde una comunidad relativamente pequeña -en este caso 66.000 personas- está rodeada por una cultura dominante que le obliga a asimilarse; y tales cambios no son todos malos. Pero como dice la prominente intelectual Eulalia Bernard, la comunidad negra debe encontrar un equilibrio entre el desarrollo regional, nacional e internacional y la conservación de su herencia cultural.

Thelma Curling, la primera diputada negra, propugna la enseñanza del inglés en las escuelas primarias de Limón. Quince Duncan defiende una idea similar, pero auspicia que sean profesores negros que entiendan y hablen la lengua vernácula local, para que vayan a enseñar el inglés en Limón.

Entre jóvenes de San José y Limón existe una especie de rena-cimiento cultural, pues ahora escuchan y componen música sobre su cultura.

Duncan propone un turismo más orgánico y a pequeña escala que involucre y conserve la vida comunitaria, para lo cual se requiere empresarios negros para fortalecer el poder económico e implementar proyectos.

Resulta claro que la presencia negra se hará sentir crecientemente. Pero a medida que la comunidad luche por adquirir más poder y que las metas de la comunidad se incorporen más a las de la cultura dominante, las presiones para asimilarse y renunciar a sus características propias se incrementarán. Es en este contexto que la comunidad debe luchar, no solo para alcanzar sus aspiraciones, sino para preservar lo que es.

(*) Tomado del boletín Mesoamerica, Vol. 13, No. 3, Institute for Central American Studies, San José, marzo 1994. Traducción libre de ALAI del original en inglés.

* Este documento es parte de "Afroamericanos: Buscando raíces, afirmando identidad", serie Aportes para el Debate No. 4.

http://alainet.org/active/1013&lang=es




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